Capítulo 3

Cathy soltó una risa baja y burlona. En sus palabras no había ni el más mínimo atisbo de respeto.

"Qué curioso… La abuela me contó que tuviste que arrastrarte ante ella para suplicarle clemencia por tu propia aventura. ¿Te rompió la pierna, no? Y también me dijo que le rogaste perdón a mi mamá durante tres días seguidos".

Sus labios se curvaron en una sonrisa, pero no había calidez en sus ojos.

A Josh se le puso el rostro rojo de ira. "¡¿Cómo te atreves a hablarme así?!".

Jamás había visto en ella un desafío tan gélido.

Esperaba que, después de tanto tiempo en el campo, fuera una joven tímida y fácil de manipular. En cambio, ¡ella mostraba la misma terquedad que solía volverlo loco en su madre!

"¡Arrodíllate!", exclamó el hombre, perdiendo toda la paciencia, y levantó su bastón con voz temblorosa de ira. "¡Voy a enseñarte lo que es el respeto!".

Pero Cathy fue más rápida y le agarró la mano antes de que él pudiera lanzar el primer golpe.

"Cuidado, papá", dijo ella con calma. "Tu pierna ya no es la que era".

Josh forcejeó, ¡sorprendido de no poder arrebatárselo!

La rabia le crispó el rostro. "¡Suéltalo!".

La joven rio entre dientes. "Como quieras".

Lo soltó sin previo aviso, ¡y Josh se desplomó en el suelo con un golpe seco!

Cathy soltó una risa brillante, casi inocente. "Te advertí que tuvieras cuidado, ¿no es así?".

Con el rostro contraído por el dolor, el otro intentaba ponerse de pie.

"¡Guardias! ¿Dónde diablos están? ¡Esto se acaba ahora!", gritó, mientras intentaba abalanzarse sobre ella con manos temblorosas.

De repente, el eco de unos pasos apresurados resonó en el pasillo e interrumpió el caos.

Un mayordomo entró a toda prisa, portador de un mensaje urgente. "Señor Burgess, hay alguien... aquí, de la familia Curtis. Traen una invitación para su hija; ¡se la espera mañana en el banquete de la Mansión Curtis!".

El aludido se congeló a medio gesto.

¿La familia Curtis?

Había oído rumores de que el líder de Umbra Expanse, que era de la familia Curtis, había regresado para organizar un evento por todo lo alto. Sin embargo, ni en sus sueños más remotos se imaginó ver el apellido Burgess en la lista de invitados.

Era una familia cuyas fiestas salían en primera plana en las revistas. Se decía que los pasillos de la Mansión Curtis refulgían con diamantes auténticos, del tipo que la mayoría de la gente solo veía en los museos.

"Esperen; iré a recibirlos en persona".

Olvidando su enojo, se puso de pie de un salto. Sus prioridades habían cambiado en un instante. "¡Llamen a Justine de inmediato! ¡Tiene que estar aquí para recibirlos!".

Él tenía dos hijas.

Una era Cathy, la hija de su difunta esposa, quien había crecido lejos de casa, desterrada al campo casi desde la cuna. La otra, Justine, era fruto de su segundo matrimonio: una joven que siempre obtenía lo que quería, mimada y adorada hasta el extremo.

Para Josh, era evidente que la prestigiosa invitación de los Curtis no podía ser para Cathy. Sin lugar a dudas, ¡era para su preciosa y bien educada hija menor!

En cuanto su padre desapareció por el pasillo, Cathy salió sigilosamente de la casa, decidida a encontrar lo que su madre le había dejado.

Recordando las últimas instrucciones de su abuela antes de morir, se arrodilló bajo el viejo árbol y escarbó con los dedos entre las raíces enmarañadas. Allí, oculta, encontró una pequeña caja negra.

"Falta una llave", murmuró, sopesándola en la mano.

La caja cabía perfectamente en la palma de su mano, pero estaba hecha de un material resistente, casi imposible de abrir sin la herramienta adecuada.

Encogiéndose de hombros, la guardó y volvió a entrar en la casa, justo a tiempo para toparse con su hermanastra y su padre, quienes reían juntos en el pasillo.

Justine lucía como la heredera perfecta: envuelta en un vestido de diseñador y resplandeciente de joyas costosas. "Vaya, Cathy. Me sorprende que sigas por aquí".

Ella la miró con condescendencia, la barbilla en alto.

"Seamos sinceras, dudo que alguna vez hayas puesto un pie en un evento como este. Es obvio que la invitación de los Curtis es para mí. Presta atención, y quizá aprendas cómo vive la verdadera alta sociedad", añadió, con un desprecio palpable en cada sílaba.

La otra se reclinó ligeramente, con una expresión divertida y serena. "Bueno, en ese caso, me temo que será un banquete muy desagradable para los demás invitados. Tendrán que estar en el mismo salón con una mujer fea y repugnante".

El insulto dio en el blanco. El rostro de Justine se descompuso de indignación. "¡Eres una completa...!".

"¡Basta!", la interrumpió Josh con un gesto brusco. "Contrólate. La gente de los Curtis llegará en cualquier momento".

Apenas había pronunciado esas palabras cuando un hombre en un traje a la medida entró en el vestíbulo.

Justine lo reconoció al instante y su rostro se iluminó: ¡era el secretario principal de los Curtis!

"Señorita...", comenzó el recién llegado, pero no pudo terminar.

Justine se apresuró a interponerse entre él y Cathy. "¡Soy yo!", exclamó, sonriendo al secretario antes de expresar: "Es un honor dar la bienvenida al líder de Umbra Expanse. Por favor, dígale que será un placer para mí aceptar su invitación".

Esbozó una sonrisa de suficiencia y lanzó una mirada de desprecio a su hermanastra.

Acostumbrada a ser la favorita toda su vida, ni siquiera se le cruzó por la mente que la invitación pudiera ser para alguien más.

Josh intervino de inmediato, sonriendo de oreja a oreja. "Por supuesto, Justine llevará obsequios en nombre de nuestra familia".

Ya estaba calculando las posibilidades. Con la influencia de los Curtis, ¡un matrimonio con esa familia bastaría para que los Burgess prosperaran, incluso sin el apoyo de Jayden!

Para sorpresa de ambos, el secretario pasó de largo junto a ellos y se detuvo justo frente a Cathy.

Hizo una respetuosa reverencia. "Señorita Fowler", dijo, ofreciéndole el sobre con ambas manos. "El señor Curtis me ha pedido que le entregue esta invitación en persona. Espera con gran interés poder conversar con usted sobre una posible colaboración".

Cathy parpadeó, incrédula por un instante, antes de extender la mano para aceptar la invitación. Sus dedos rozaron el sello en relieve del sobre.

Había oído rumores sobre Kellan Curtis, el enigmático líder de Umbra Expanse, un hombre envuelto en misterio y recién llegado a Frahmont.

Aun así, nada explicaba por qué alguien de su talla se fijaría en ella.

Fuera cual fuese la razón, reconoció la oportunidad de inmediato. ¡La posibilidad de entrar en la propiedad de los Curtis acababa de caerle del cielo!

Su padre se quedó inmóvil, y el asombro en su rostro dio paso a la sospecha mientras examinaba la invitación.

"¿No habrá algún error? ¿Está seguro de que la invitación es para ella?".

Pero el sobre no dejaba lugar a dudas: el nombre completo de Cathy estaba escrito con una caligrafía firme e inconfundible.

Justine, furiosa y desconcertada, no pudo evitar espetar: "¿Es en serio? ¿Por qué la familia Curtis se molestaría con alguien a quien los Burgess desecharon? ¡¿Alguien que ni siquiera pudo conservar su propio matrimonio?!".

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