Capítulo 2

Pov Octavia

El día había llegado, esperé mucho tiempo para poder hacer este viaje, se había atrasado mucho más de lo esperado y aunque eso no me gustó, lo entendía.

Trabajar en la empresa es agradable, no me quejo si después tengo algunos meses en donde puedo dejar atrás los papeles, los contratos y viajar por el mundo durante todo el verano.

Mis padre fundaron una empresa inmobiliaria hace tiempo, ahora tiene una cadena de bienes raíces la cual los hizo una familia de dinero, aunque eso jamás me importó.

Acepté ser directora de una de ellas porque él me da mí espacio, sabe que no puedo permanecer por mucho tiempo en la ciudad, pero a pesar de eso tampoco pienso vivir de su dinero y por eso hago un esfuerzo por estar aquí.

No puedo quejarme, dentro de todo sigo siendo libre, en cierta manera.

—¿Necesita algo más, señorita Lennox?

—No, Gabriel. Sabes que me iré de vacaciones, me gustaría que  mantengas el ojo en mí reemplazo —él sonríe y asiente—.  Mí padre a veces es un poco terco, pero no es tan gruñón.

—Lo tendré en cuenta. Espero que tenga un buen viaje.

—Gracias, Gabriel. Te veré en cuanto regrese, espero que tu también disfrutes de tus vacaciones.

A eso me refiero, el clima en la empresa es agradable, me encargué de contratar a personas no conflictivas que lleven la paz aquí dentro y sean útiles. Es mí manera de lidiar con esto, no pretendo ser una perra gruñona a lo que los empleados le tienen miedo.

Pongo los ojos en blanco y hago una mueca cuando veo el auto estacionado afuera. Sin embargo, decido ir hacia allí y subirle en el asiento del copiloto.

—¿Cómo va tu día?

Lo miró mal y él se ríe, sabe perfectamente lo que está haciendo. Después de todo no puedo quejarme, sé que lo hace porque me quiere.

—Fue bueno, estuve adelantando el trabajo para dejar todo en orden. ¿Porqué me vienes a buscar al trabajo? —él se ríe

—Tu padre me dijo que se te rompió el auto y no quería que tomarás un taxi —me sonríe

—Papá, puedo subirme a un taxi tranquilamente. Ya soy una mujer adulta ¿No crees?

—¿Qué hay de malo con que quiera pasar tiempo con mí hija?

Si, así es. Tengo dos padres, ellos me tuvieron cuando eran relativamente jóvenes. Luego de mí, vino mí hermanita pequeña, quién aún vive con ellos.

No quiero decir que ellos me pisen los talones todo el tiempo, pero papá a veces me trata como si fuera una niña pequeña.

—¿Y dónde está papá?

—Aún en el trabajo, pasaré por él más tarde. ¿Almorzamos juntos? —me mira—. Mañana te irás y no te veré por un tiempo.

—Si, pero con una condición —él se ríe—. Necesito que prepares ese postre qué tan bien te sale.

—Trato hecho, O. —aclara su garganta—. Por cierto, ¿Podemos hablar un poco sobre ir a la fiesta de Marcus? —hago una mueca

—Aún faltan muchos meses, ¿Porqué la pregunta?

—Sé que no te gustan ese tipo de eventos, pero necesito que me acompañes. Has entrado a la dirección de la empresa hace poco, quiero que conozcas un poco el mundo en el que estamos.

—Lo conozco y no me gusta. Las familias de este mundo qué hablas son puras fachadas, no me gusta la hipocresía y aún no sé porque papá y tú siguen asistiendo.

—Eso se llama tener contactos, no es tan fácil como crees. Y no, no todos son unos hipócritas.

—Marcus no lo es, pero los demás solo me generan rechazo. Sin mencionar las familias de alto élite, sobre todo los Edwards.

—A mí tampoco me gustan, pero es lo que hay. Puedes pensarlo, si no quieres no hay problema —él suspira— ¿A dónde irás este verano?

—Aún no lo sé. Normani mencionó sobre ir a Hawaii, su tía nos recibió la furgoneta hace unos días. Pensaba tomar un vuelo e ir al menos por un mes o algo así.

—Eso es lindo —admite— ¿Y antes de eso?

—Quizás hagamos algunas paradas más, pero hasta que no vea a los chicos no lo sé aún.

—¿Sabes que si necesitas algo solo debes llamar?

—Lo sé, papá. No tienes que preocuparte tanto por mí, me aseguraré de avisarte que todo va bien, sabes que no nos metemos en cosas extrañas.

—Por supuesto, confío en ti. Además te crié —ambos nos miramos y comenzamos a reír.

La relación con mis padres es buena, ellos son un amor y lo mejor de todo es que me comprenden. Lo de trabajar en la empresa fue mí idea, ellos nunca quisieron imponerme nada, ni siquiera meterme al mundo que a ellos les gusta.

Las familias de élite suelen hacer todo por mantener las apariencias, son unos infelices que quieren demostrarle al mundo que no lo son, y lo único que les importa es mantener a flote su estatus. Por eso odio estar entre ellos, sin mencionar que son terriblemente homofóbicos.

Como lo sospeché, ellos organizaron un almuerzo de despedida, siendo dramáticos, contando de que apenas me iré tres meses. Sin embargo los amo así, mi familia es un poco especial.

—¿A dónde quieren ir este año? —pregunta Normani mientras estamos sentados en una ronda en la sala de su casa—. Además de Hawaii, ese será el último destino.

—Quería ir a Las Vegas, sabes que nos vamos hace mucho tiempo —menciona Jordan

—Oh, no. La última vez que estuvimos en Las Vegas juntos desapareciste por cuatro días y volviste casado con una chica que apenas conocías —niego con mi cabeza—. No quiero contratar a otro abogado para que te salve el trasero.

—Vamos, chicos. Fue divertido y la boda terminó anulada porque estaba terriblemente drogado —insiste

—Creo que sería una buena idea, después de todo la pasamos bien —acota Ariana

—Si. Además nos divertiremos antes de irnos al increíble Hawaii —Luke intenta darme una sonrisa para convencerme

—Pero antes de ir allá quisiera ir a otros sitios, no podemos pretender ir dos meses a Las Vegas.

—Solo decía de ir una semana, creo que será divertido —Ariana se ríe—. Además por ahí te encuentras a alguna que esté buena  y terminas con tu sequía —a esta altura ya le he pegado en su hombro

—Cállate, loca. No soy como tú.

—Por suerte —ella chasquea y se ríe—. Es mejor que planeemos que hacer, antes de que Octavia termine por matarme.

Pov Charlotte

Esto era lo que necesitaba para estar al fin libre de los demonios dentro de mi cabeza. Pasó un mes y medio desde que me fui y dejé todo atrás. Desde entonces conduzco y busco destinos en donde pueda quedarme a dormir en un motel. Conozco sitios nuevos, desde otras perspectiva, no solo de ir arriba de un coche y mirar por la ventanilla.

Viernes por la noche, bonito día para ir a la ciudad del pecado. Supongo que despertó curiosidad en mi cuando pensé en que hacer y descubrí que estaba cerca de allí, así que mi pregunta fue, ¿Porqué no?

Ha pasado tiempo, mucho tiempo de hecho que no voy a una discoteca. Solo suelo asistir a reuniones, eventos, fiestas y todo lo que tenga que ver con la empresa y prácticamente me tenga agarrada de las tetas para asistir.

Vaya expresión, impropio de mi. Como sea.

El asunto es que me pagué una habitación de hotel, quería pasar una sola noche y aunque vaya de fiesta lo mejor era dormir un poco antes de tomar la carretera. ¿Mencioné que cambié mi look?

Si, pasé por una ciudad bonita en donde terminé por regalar toda mi ropa y me compré nueva. Mi estilo ahora son jeans rotos y camisetas apretadas, buena manera de encontrar un estilo nuevo. En la maleta anterior había puros pantalones formales, cosas que no quería ponerme y esa fue mi mejor opción, ahora me siento más cómoda de hecho.

También compré un vestido de noche para la ocasión de hoy, no había tomado ropa para salir a lugares como este, pero dudo de que me gusten esos que tengo en casa. Maquillaje, eso fue lo único rescatable de mi equipaje y por suerte, también logré comprarme un par de tacones aguja que me enamoraron desde el principio.

—Deje que suba su equipaje, por favor —uno de los empleados del hotel me mira con una sonrisa en sus labios

—No, gracias. Solo tengo este bolso, lo subo por mi cuenta —de todas maneras le doy propina antes de caminar hacia el elevador.

Puedo admitir de que el hotel es grandioso, pero a esta altura no hay mucho que me sorprenda. Quizás se logre comprender, viví toda mi vida rodeada de lujos, esto no es como ir a Disney.

La noche está presente, solo debo darme una ducha y comenzar a prepararme, esto será bueno. Me siento emocionada después de un tiempo, es como mi primera vez, cuando salí a aquella fiesta después de escaparme de casa.

Pov Octavia

—¡Carajo, esto es vida! —Ariana grita mientras se deja caer en la cama

—Puedes decir lo que quieras, O. Pero esto, realmente lo extraño.

—Si, las fiestas también son lo nuestro. Estuvimos trabajando durante meses, ¿Cuándo fue la última vez que salieron?

—Mierda, es verdad —me quejo

—Fue para tu cumpleaños, demasiado tiempo —Normani hace una mueca

—Pienso que es tiempo de cambiar el asunto —Ariana dice con una enorme sonrisa. Ella se sienta en la cama y nos mira a ambas—. Mi novio de mierda me engañó, necesito esta noche —ella hace una mueca—. Octavia también necesita su noche de sexo salvaje. Yo creo que esta noche cortará la sequía, algo me lo dice

—No seas pesada —tiro una almohada en su cara

—Como quieras, pero lo haremos. De alguna manera necesitamos liberarnos, no encuentro un plan mejor. Así que comienzan las putas vacaciones —Normani se ríe

—Hay una fiesta en el hotel

—No, eso no me gusta —ella arruga la nariz—. Hay un club a una calle que me encanta, es ese que hemos visitado la última vez

—Oh si, lo recuerdo —me río—. Es el club en el que Jordan conoció a esa mujer, la latina. Terminaron casados, dios mío —las tres comenzamos a reír—. No entiendo en que momento él ha desaparecido.

—Al principio no entendí que se le cruzó por la cabeza —Normani rasca su barbilla—. Después de verla, comprendí que la chica era igual a su ex novia, el imbécil le pidió matrimonio por eso.

—Pobre Jordan —hago una mueca—. Tardó cuatro años en superarla.

—Por eso el amor es un asco —escupe Ariana

—No, tampoco para tanto —pongo los ojos en blanco.

—¿Dónde está la Octavia que dice que eso es una basura? —Normani levanta una ceja

—Dije que era una basura depender de alguien —ella hace una mueca—. No tuve relaciones buenas, Sabrina terminó siendo una manipuladora.

—Ella nunca me cayó bien. ¡Quiso separarnos! —grita mientras vuelve a tirarse a la cama—. Eso no se lo perdono

—Ya pasó, tampoco es para revivir el pasado —bufo

—Bueno, quién te dice. Quizás hoy conoces a una por ahí como Jordan y terminas casada.

—¡Dios mío, no! —comienzo a reír—. Eso no termina bien, no me imagino casada con alguien que no conozco.

—Al menos manifestemos un buen polvo para Octavia —Ariana levanta las manos

Me gusta mi libertad, pero carajo, si necesito una noche con alguien. Pasó tiempo, no puedo negarlo, pero la verdad es que no me ha interesado nadie durante el último tiempo. 

Me pregunto si alguna vez volveré a enamorarme, eso es bonito. Lo único que espero de ello es que no sea un huracán como lo fue con Sabrina, no me gusta el drama.

Aunque por lo pronto prefiero pensar en que tendré la suerte de que alguien realmente me interese y termine correspondida. Es mi objetivo de esta noche, mi corazón puede esperar, al menos hasta que sea seguro encontrar a alguien.

Capítulo 3

Pov Charlotte

Me miro al espejo por última vez y me pregunto si la mujer que está allí realmente soy yo. He elegido un vestido negro mate, pegado al cuerpo, con escote recto y hombros desnudos. Coloqué una pequeña cadera de oro blanco, que adorna mi cuello mientras que recojo los costados de mi cabello para que no me molestara en la cara y solo dejo dos mechones que caen por los costados. El maquillaje es leve, mis labios tienen un labial nude mate, mis ojos son delineados, lo cual resalta mi mirada.

Carajo, me siento sexy como la mierda.

El ambiente del club es bueno, me gusta la música y parece no haber tantas personas como para estar apretados como una sardina. Lo primo que hago es dirigirme a la barra, de verdad necesito tomar un trago y calentar mi garganta.

Miro mis opciones, mientras comienzo a negar una y otra vez. El tequila suena una buena opción, además es bueno, cosa que me entusiasma aún más.

—Un tequila, por favor —el chico que está en la barra me mira con una sonrisa y veo como me escanea.

Dejo el dinero sobre la barra y quiero poner los ojos en blanco cuando siento el toque de su mano. Lo único que hago es girarme sobre mis pies y termina apoyando mi espalda contra la barra, mirando directamente hacia la pista.

A pesar de que hay demasiadas personas bailando por allí solo puedo centrar los ojos en alguien en particular. Muy dentro de mi sé cuanto me atraen las mujeres, y carajo que lo he intentado mantener oculto pero esta noche ni siquiera pienso que sea la misma mujer de California. Entonces, ¿Porqué por una sola vez en mi vida no puedo atreverme?

El chico me deja el tequila sobre la barra, la sal y el limón, pero tampoco tengo intensiones de volver a girarme. Pongo la sal sobre mi mano, agarro el limón y en cámara lenta siento como primero lamo la sal, tomo el tequila y consumo el limón, ¿Mencioné que la rubia no ha dejado de mirarme?

Bien, esta es mi situación. Sé que está mal, al menos lo está dentro de mi círculo y mi familia, eso es algo de lo que no puedo permitirme en California, sin mencionar a Connor. 

Algo se despierta dentro de mi, hace muchísimo tiempo que no contemplo a una mujer así. Su cabello rubio unos centímetros por debajo de sus hombros, su boca carnosa y sus ojos penetrantes están haciendo estragos dentro de mi. Todo mi cuerpo grita que vaya hacia ella y le invite una copa, pero aún me siento un poco cobarde.

Vuelvo a pedir el mismo trago, lo tomo de un solo sorbo mientras la observo. Ella ahora alejó su mirada y baila con una chica en la pista. Siento el ardor de mi garganta, el alcohol comienza a relajar mi cuerpo, mi mente también se deja llevar.

Mi resistencia al alcohol en el último tiempo provoca que no caiga borracha, aún me siento perfecta, aunque sin dudas más alegre.

Comienzo a buscarla de nuevo, solo me he dado vuelta por un segundo para tomar el trago y ahora no está. Me quejo en silencio.

Mierda, Charlotte. Tienes que ponerle un poco de actitud, ¿Dónde diablos ha quedado tu lado seductor?

Me animo mentalmente, y carajo, quiero dejar de una vez mi vida atrás y concentrarme solo en disfrutar. Quiero buscarla, necesito al menos hablar con ella y saber si está sola, pero lo logro verla.

Me giro para buscar otro trago y me encuentro con la sorpresa de que ella está a unos pocos centímetros. Camina hacia mi, sin poder evitar sonreír y comenzar a mirarla con más detenimiento. Si pensé que desde lejos era hermosa, desde unos pocos centímetros de distancia era caliente como el infierno.

Lleva un vestido color vino, con escote en V que me deja ver sus maravillosas tetas. Sigo bajando hasta que mis ojos se centran en sus piernas, largas y brillantes, terminando por unos increíbles zapatos.

De repente siento mi garganta seca y no me queda más remedio que tomar otro trago. Para el momento en donde me quiero girar y ver dónde ella está, la situación pasa rápido, la rubia se tropieza y termina por caerse contra mi cuerpo, por lo que la abrazo por la cintura y la sostengo. Sus ojos se elevan y se encuentran con los míos, en ese momento siento que aquel pedazo de cielo me atrapa, ella me tiene desde el primer momento.

Ella me ha afectado de verdad, no puedo dejar de mirarla, de sentir su perfume en el ambiente y el calor de su piel que me quema. Ella ha terminado con sus brazos casi en mis hombros, o mejor dicho sobre mis clavículas y en este momento agradezco de que se sienta de la misma manera que yo, porque no dice nada.

—Mierda, lo siento —sus labios carnosos se mueven de una manera sexy

—¿Te encuentras bien? —la vena de mi cuello comienza a latir, siento que en cualquier momento mi pulso comenzará a irse por las nubes.

Ella no hace ningún esfuerzo por salir de mis brazos y tampoco tengo intensiones de soltarla. Mi cuerpo se calienta cuando noto si mirada hambrienta, la rubia ha logrado toda mi atención y lo único que quiero hacer es inclinarme y atrapar sus hermosos labios rojos.

—Estoy bien, solo me he tropezado —murmura

—Aquí estás, pensé que te habías perdido —alguien habla a nuestro lado, pero ni siquiera le doy importancia. Ella tampoco se gira, pero supongo que la reconoce cuando sus manos comienzan a moverse contra mi pecho para salir de nuestra burbuja

—Gracias, por atraparme —ella sonríe, mostrándome sus perfectos dientes blancos

—Cuando quieras, preciosa —le doy una sonrisa de lado y ella me imita.

Quiero suspirar cuando su cuerpo finalmente se aleja del mío, dejando un frío terrible por allí. Ella me da una última mirada que hace que mis pulmones fallen y luego desaparece con aquella chica que ha venido por ella, dejándome caliente, confundida y con ganas de verla una vez más.

No la veo de nuevo, por lo que me apetece sentarme en la banqueta de la barra y disfrutar del ambiente. Tomo unos tragos más y decido que quizás es mejor ir al hotel, quizás no es mi día de suerte, pero la pasé bien de todas maneras.

—¿Un trago?

Siento como un escalofrío recorre mi cuerpo cuando escucho su voz. Mi rostro se gira hacia un costado, cuando logro encontrarla ella está con una sonrisa de satisfacción en sus labios mientras se sienta en la banqueta a mi lado.

Es que todo en esa rubia incitaba al pecado. Aún no puede entender como es que la mira con esa intensidad que logra derribar sus barreras, sacar ese lado que creyó perdido y esa lujuria innegable.

—¿Me estás invitando tú? —con mi lengua termino de quitar los restos de limón del último trago y siento como sus ojos se clavan en mi movimiento, mierda.

—Es mi manera de agradecer, supongo que me has salvado de romperme el tobillo —su mano se eleva y ella peina su cabello para luego morder su labio inferior—. Mi nombre es Octavia, por cierto —la chica le hace señas al que acaba de antenderme,

—Charlotte —sonríe, mordiendo mi labio inferior—. ¿Tomas un tequila?

—¿Estás intentando emborracharme? —una risa sale desde lo más profundo de mi garganta. Ella me está mirando de esa forma que hace que mis bragas terminen arruinadas.

—No, preciosa. No necesito emborracharte, de hecho, quiero que estés muy consciente de lo que pase aquí —aquel chico corta  nuestras miradas, dejando los tequilas delante de nuestras narices.

Me giro y quedo frente a ella, nuestros muslos se rozan y levanto el trago. Ella me sonríe, desviando la mirada por un momento para colocar sal. Trago pesadamente cuando la veo ponerlo en su muñeca, ella no tarda demasiado en demostrarme lo que tiene pensado hacer.

Su lengua comienza a deslizarse lentamente por la muñeca, mirándome a los ojos mientras siento que el azul comienza a oscurecerse, ella está brotando puro deseo por sus ojos y no quisiera nada más que complacerla.

—Salud —me tomo el trago de una sola vez, no necesito del jodido limón para pasarlo mejor. Ella sonríe y me imita.

Carajo, no puedo soportar su mirada intensa sobre mi sin pensarla en ropa interior bajo mi cuerpo. No me importa lo que mi cabeza esté pensando en este momento, no quiero saber que es lo correcto y que no, quiero dejarme llevar y eso haré.

Pero de nuevo, ella se adelanta y se pone de pie, para hacer lo que menos creí que haría. Eleva su mano y su pulgar es el que se desliza por debajo de mi boca.

Podría inclinarme y probar sus labios, ella se ha quedado en esa postura y lo único que puedo pensar es que mi pulso se acelera con solo mirarla. Puedo notar que bajo el labio, del lado derecho, tiene un pequeño lugar que termina por hacerme jadear.

Me pongo de pie, quedando unos centímetros por arriba de ella. Sus ojos azules me miran y relamo mis labios.

—¿Quieres otro? —ella levanta las cejas y muerde su labio inferior—. Me gustaría que luego me acompañes, ¿Bailas?

Octavia no dice nada, ella simplemente asiente y toma mi mano. El tacto de su piel hace que falle mi corazón por un instante, sin embargo, la sigo mientras tira de mi. La pista no está tan iluminada, lo cual es bueno, me hace perderme más fácilmente en la rubia que acaba de posicionarnos en una buena zona.

No sé porqué, pero siento que cada minuto que paso a su lado estoy más y más atraída, es una fuerza que va contra mi voluntad, como dos polos opuestos. Es un deseo que va más allá de lo que he experimentado, ella logra calentar cada parte de mi cuerpo.

Ella me sonríe antes de girarse sobre sus pies y darme la espalda, comienza a mover su cuerpo sensualmente. Me estiro para abrazarla por la cintura, mi mano se posa sobre su abdomen y la pego a mi entrepierna, ella sigue moviéndose y la acompaño, comenzando una danza de lo más erótica.

Mi otra mano comienza a acariciar el costado izquierdo, sintiendo sus curvas a través de la tela mientras que Octavia eleva su mirada, y conecta sus ojos con los míos, llevando su mano hacia atrás para posicionarla en mi nuca. La aprieto contra mi, sintiendo su trasero firme contra mi pelvis, y cuando gira su cabeza hacia un lado y mueve su cabello, hundo mi nariz en su cuello caliente.

Todo en ella me incita a pecar, y no me importa, puedo perderme en esta mujer sin importar las consecuencias. Mis labios se entreabren, besando la piel expuesta mientras ella lleva su mano hacia mía, aquella que tengo en su cintura para darme un firme apretón.

—Me estás volviendo loca —no puedo evitar que mi voz salga ronca, estoy conteniéndome para no desnudarla aquí y ahora.

La escucho gemir contra mi oído cuando le doy una leve mordida, su trasero se tira hacia atrás y se clava en mi sexo. Mis manos pican por tocar más allá, en este momento deseo que estemos solas y no con personas a nuestro alrededor, que por más que ni siquiera se dan cuenta de lo que ocurre, están allí. Necesito levantar su vestido, tocar su piel, desnudarla y probar a qué sabe.

Jamás me he sentido tan desesperada como en este momento, el cuerpo de la rubia me hace perder, en este momento no existe nadie más. Y aunque me encantaría seguir besando su cuello, tengo algo más en mente. Mis manos la acompañan para que se gire, ella lo hace y levanta la mirada. Ahora si, siento que se me corta la respiración cuando noto que el azul de sus ojos apenas se puede distinguir, ella está excitada como la mierda y quiero complacerla.

Abro la boca para hablar, pero entonces siento como sus labios carnosos atrapan los míos, dejándome fuera de combate.

Siento que su lengua invade mi boca y no, no es el alcohol el que me ha embriagado, sino sus dulces besos que están a punto de dejarme en un coma etílico. Abrazo su cintura y la mantengo  cerca de mi, por alguna razón sé que la necesito. Por unos largos minutos, no existe nada alrededor, solo me fundo en esos labios que me hacen temblar las piernas.

Le dejo un corto beso en los labios antes de separarnos, necesito recobrar el aliento, por lo que llevo mi boca hacia su oído.

—Vente conmigo —murmura. Siento como tira de mi cabello ante esa petición.

Seguir leyendo
Apoya al autor e inspira más historias increíbles Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

Eclipse

Capítulo 2
Capítulo
Personalizar
Siguiente capítulo
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED