Capítulo 2

"Está bien. Me casaré con Martin en lugar de mi hermana". Cassandra, cuya mirada ya no transmitía afecto, miró directamente a los ojos de Roger.

"¿De verdad? ¿Harías eso por mí?". Una radiante sonrisa apareció en el rostro del chico. No esperaba que esa tonta mujer aceptara tan rápido.

De hecho, pensaba que se opondría. Ella declaró amarlo, por eso no creía que fuera tan fácil que accediera a casarse con Martin.

Un sudor frío recorrió su cuerpo mientras yacía en la enorme cama. Con la ropa ceñida a su cuerpo, sus curvas se veían muy atractivas.

Él entrecerró los ojos y tragó saliva. Cassandra era una mujer conservadora que trataba su virginidad como su tesoro más preciado.

Si no fuera por eso, podría manipular fácilmente a cualquier hombre con su cuerpo.

"Sabía que estabas enamorado de mi hermana, pero no quise admitirlo. Haré esto por ti, pues es lo que quieres. Roger, ¿alguna vez me amaste? ¿Aunque fuese por un minuto?", preguntó ella con una mirada llena de dolor.

El rostro de él se suavizó al escuchar su pregunta y la compasión lo abrumó.

La mujer que tenía delante era con quien él había jurado casarse. Incluso cuando su familia lo abandonó, ella nunca perdió la fe en él. Siempre se mantuvo a su lado. En sus peores momentos, ella lo consoló.

Tras una larga pausa, Roger se inclinó hacia ella y le acarició el largo cabello con sus delgados dedos. "Casey, lo hice. Siento haberte decepcionado", dijo él con una amable sonrisa.

Cuando ella lo miró a los ojos comenzaron a pasar por su mente momentos de su vida pasada, pero se desvanecieron tan rápido como llegaron, como si de un fantasma se tratase.

Si no hubiera renacido, nunca se habría dado cuenta de la crueldad de ese hombre.

"Suficiente. Roger, dile a mis padres que vengan a verme. No montaré una escena. Estoy dispuesta a casarme con Martin", declaró ella con una sonrisa.

Roger no podía creérselo. "¿En serio? Casey, ¿estás dispuesta a casarte con Martin?".

"Haría cualquier cosa por ti, no importa cuánto me duela, Roger", respondió con una suave sonrisa.

Su devoción lo desconcertó. "Has sufrido mucho, Casey. Aunque digan que Martin es un hombre poco atractivo y no es el favorito de su familia, sigue siendo miembro del Clan Lu. A pesar de que quizá no herede la fortuna de su familia, podrá darte una vida acomodada".

Al escuchar eso, Cassandra resopló para sus adentros. Fue por ese rumor que Susan se negó a casarse con Martin.

Nadie sabía que este era un hombre apuesto que pronto se convertiría en el jefe del Clan Lu.

Susan, su hermana, hizo todo lo posible por seducirlo después de conocerlo en la boda. Incluso intentó que se acostara con ella.

"Quizá este sea mi destino. Dile a mis padres que vengan, por favor", le pidió de nuevo la chica.

Roger no dijo una palabra más y llamó a sus padres.

Tan pronto como se enteraron de que su hija accedió a casarse con Martin, Evan Yan y su esposa se llenaron de alegría y corrieron a su habitación.

Cuando el padre vio a Cassandra esposada a la cama, se sintió abrumado por la culpa. Entonces tosió y exigió: "¡Quítale las esposas!".

El mayordomo corrió para liberarla.

Cassandra se masajeó la muñeca y se levantó lentamente de la cama. Luego se acercó a ellos y se puso de rodillas.

Evan y Jane se sorprendieron al verla arrodillada. Las lágrimas corrieron por el rostro de Jane mientras su corazón se llenaba de compasión. Entonces, agarró las manos de Cassandra y le preguntó: "¿Qué estás haciendo? ¡Levántate! Todo esto es culpa nuestra. Lo siento mucho".

La chica continuó arrodillada con la mirada vacía.

'Gracias por traerme a este mundo y cuidarme.

Gracias por todo el amor y el cuidado que me han brindado.

De ahora en adelante viviré mi propia vida', pensó para sí misma.

"Papá, mamá, me gustaría despedirme esta noche. A partir de ahora seré miembro del Clan Lu. No voy a seguir cuidando de ustedes. Rezaré por su seguridad y felicidad", manifestó Cassandra con un tono de voz tranquilo mientras los miraba.

Su madre la abrazó con fuerza y le lanzó una mirada comprensiva. Ella no podía hacer nada para ayudar a su hija.

Evan, por su parte, suspiró profundamente. "Casey, espero que entiendas que le hicimos una promesa al Clan Lu. No somos lo suficientemente poderosos para ofenderlos. Sabes que Roger está enamorado de tu hermana. Lo siento, pero debes casarte con Martin por el bien de ella. El Clan Yan siempre te apoyará, ¿entiendes?".

"Sí. Todo es culpa mía. Actué de forma imprudente y traje problemas a nuestra familia. No lo volveré a hacer. Ayudaré al Clan Yan en el futuro", asintió la chica.

Una mirada de incredulidad apareció en el rostro de Evan. Él no esperaba que su hija aceptara casarse con Martin y prometiera ayudar al Clan Yan en el futuro.

'Me pregunto qué dijo Roger para que ella estuviera de acuerdo', pensó para sus adentros.

De todas formas, Evan no le dio muchas vueltas al tema. Sea como fuera, estaba agradecido por el cambio de actitud de su hija.

El Clan Yan era una familia nueva rica y no podía permitirse ofender al Clan Lu. Aunque Martin no fuera querido por su familia, nadie en la ciudad se atrevía a molestarlo.

Evan sonrió a su hija y la ayudó a levantarse del suelo. "Casey, es un alivio para mí que pienses de esta manera. Lamento si fui duro contigo en el pasado".

"Fue mi culpa", dijo la chica.

El hombre continuó colmándola de cumplidos y luego salió de la habitación con una sonrisa de satisfacción.

Capítulo 3

Una vez que Evan salió de la habitación, Cassandra se sentó lentamente en el sofá. 'Todo es real. ¡Volví a nacer!'.

Le había sido otorgada otra oportunidad en la vida y se aseguraría de no repetir los mismos errores.

Gracias a todo por lo que había pasado, ya conocía las debilidades del Clan Yan y del Clan Gu. Estos harían todo lo posible para mantener su poder, y esta vez ella quería destruir todo lo que tenían.

No obstante, al recordar al hombre con el que se iba a casar, no supo qué hacer. En su vida anterior Martin estaba obsesionado con ella, pero ella estaba locamente enamorada de Roger, por lo que provocó al primero una y otra vez para que la dejara. Lo peor es que debido a los planes de Susan, cayó en una trampa en la que trató de fugarse con Roger.

Ella sabía que ni siquiera habiendo renacido tendría suficiente poder para competir con Martin. ¿Qué podía hacer entonces para cambiar su destino? ¿Qué tenía que hacer para tener el control de su vida?

Perdida en sus pensamientos, redactó un plan, ya que después de todo había pasado por un infierno antes de esta nueva oportunidad.

Martin nunca le había ocultado un secreto en su vida anterior, de modo que ella había reunido mucha información sobre el negocio del Clan Lu y sabía muchos de sus secretos que los ajenos a la familia nunca entenderían.

Ese conocimiento sería la clave de su libertad ahora, aunque necesitaría reunir más información para que su plan tuviera éxito.

Esta vez debía ganar más poder para reclamar su libertad de este monstruoso hombre.

Cassandra se quedó fuera hasta tarde esa noche. Ella tenía una idea general de lo que sucedió en su vida anterior y escribió todo lo que había experimentado en ella en un cuaderno. La verdad es que le sorprendió lo bien que conocía a Martin.

El tiempo pasó volando y el sol reemplazó a la luna.

Ese cuaderno era la posesión más preciada de Cassandra ahora, así que no podía permitirse perderlo. Cuando hubo terminado, volvió a esconderlo en su cajón. Jane y Susan pronto entraron a su habitación seguidas por varios sirvientes.

Todo era igual a lo que pasó en su última vida.

Ella se sentó en el sofá con una expresión neutra, y cuando su hermana notó su rostro pálido y su condición débil, una sonrisa siniestra se apoderó de ella.

'Ella sabe cuál es su lugar'. Sin embargo, cuanto más obediente se volviera Cassandra, más se ganaría los corazones de Evan y Roger, y eso era lo último que quería Susan.

De todos modos como la chica estaba por casarse, decidió tolerarla un poco más.

'¡Jum!

¡Qué perra!', se burló por dentro.

"Casey, los sirvientes te ayudarán a vestirte y maquillarte. Si necesitas algo no dudes en comunicárnoslo". Los ojos de Jane estaban empañados al ver a su hija en ese estado, mientras que Susan fingió tristeza y se le acercó para tomar su mano. "Hermana, lo siento mucho. No te preocupes, yo cuidaré bien de nuestros padres. Si te hacen daño en el Clan Lu, háznoslo saber. No querríamos verte sufrir".

Cassandra la miró a y pensó: 'Esta mujer trató de incriminarme y me robó a Roger en mi vida anterior. Fui una tonta al creer que ella se preocupaba por mí, y hacerlo ahora sería más estúpido'.

Si Susan no hubiera estado del lado de Martin y la hubiera acusado de un crimen que no cometió, ella no habría sufrido tanto.

Eran hermanas, ¿por qué la trataba de esa manera?

Pensando en eso, luchó por mantener sus emociones bajo control y fingió tristeza al mirarla. "¿Puedo hablar contigo en privado?".

Su madre y su hermana se sorprendieron por su solicitud y no sabían qué planeaba hacer ella, pero en vista de que era el día de su boda, consideraron que lo mejor sería concederle su deseo.

"Mamá, puedes dejarnos solas", sonrió Susan.

Tras una breve vacilación, Jane se fue con sus sirvientes, dejándolas solas en un ambiente tenso.

"Casey, ¿hay algo que quieras decirme? Haré todo lo que pueda por ti", preguntó su hermana con una sonrisa falsa.

La otra se volteó para mirarla con tristeza y rompió a llorar. "Sé que Roger te ha amado durante años. Todo esto es mi culpa, pues no debí haberlo seducido. Ahora que me voy a casar, espero que lo cuides bien y que sean felices juntos".

Lo que tenían Cassandra y Roger siempre había sido una espina en el corazón de Susan, y cuanto más mostraba su hermana cuánto lo amaba, más profundo era el resentimiento en su corazón.

Cassandra había sido una tonta en el pasado al tener ojos solo para ese hombre. Por su parte, su hermana se aprovechó de eso para sembrar la discordia entre ellos y al final logró ponerlo en su contra.

En esta vida ella no volvería a ser tan estúpida.

Susan palideció y miró a su hermana con celos al tiempo que se clavaba las afiladas uñas en su piel. Entonces se calmó y le limpió las lágrimas del rostro. "No digas eso".

"¿No me culpas?", cuestionó la futura novia, fingiendo arrepentimiento.

"¿Cómo puedo culparte? Pase lo que pase sigues siendo mi hermana", dijo Susan.

Ante eso, Cassandra le dio un cálido abrazo mientras le decía: "¿Cómo puedes ser tan amable?".

'¡Qué mujer tan estúpida! ¡Se merece todo esto!', pensó Susan con una mirada cruel.

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