Capítulo 2

+ANNI+

—Hola —le digo, poniendo una sonrisa brillante mientras camino hacia él—. Soy Anni, estoy aquí para el trabajo, mi cuñada me dijo que usted necesita de una empleada, le prometo que puedo hacer de todo‒me detengo, mi respiración se queda atrapada en mis pulmones mientras él sale a la luz y un par de impresionantes ojos verdes se encuentran con los míos.

Madre mía, es un hombre tan cruelmente guapo que mi frecuencia cardíaca ya elevada se vuelve supersónica.

Pómulos altos y anchos, una nariz recta, mandíbula lo suficientemente afilada como para cortar mármol; la pura simetría de esos rasgos llamativos habría sido suficiente para adornar las portadas de las revistas, pero cuando se combinan con esa boca llena y cínicamente curvada, el efecto es absolutamente devastador. De igual manera que sus pestañas, sus cejas son de tonalidad oscura y oscura, además de su cabello, que es lo suficientemente extenso para cubrir sus orejas.

Al establecer una distancia íntima entre nosotros, a través de breves pasos y celeridad, extiende su mano hacia mí. 

—Leo Petrova —dice, pronunciando el nombre como lo haría un nativo de Rusia, aunque no hay rastro de acento en su voz profunda y áspera—. Es un placer conocerla.

Estupefacta, le estrecho la mano. La apariencia de su piel es de gran magnitud y vigor, mientras que sus largos dedos se envuelven en mi área y aprietan con un poder cuidadosamente contenido. Un escalofrío atravesó mi espina dorsal ante la sensación, mi cuerpo se calienta por todas partes, y se requiere todo lo que tengo para no estabilizarme hacia él mientras mis rodillas se vuelven gélidas debajo de mí.

Contrólate Anni. 

Con un esfuerzo, acabo de apartar la mano y alcanzar lo que queda de mi compostura. 

—Es un placer conocerlo, Sr. Petrova —para mi alivio, mi voz sale firme, mi tono tranquilo y amistoso, como corresponde a una persona que se entrevista para un trabajo. Dando medio paso hacia atrás, le sonrío a mi anfitrión. 

—La estaba esperando y el placer es todo mío.

¿Suyo?

Aaaaah, solo espero que no se arrepienta, no se imagina cuanto necesito el trabajo y también estar aquí, ya que no me quiero casar con un viejo rabo verde. ¡No tengo la culpa de todo lo que mi hermano hace!

Ash, debo tomar la medida de mi cabeza, ya que nunca he sido víctima de la pérdida de la cabeza debido a una mandíbula cincelada y abdominales como una tabla de lavar, ni siquiera en el momento en que me encontraba en una adolescente hormonal. Mientras mis amigas estaban fascinadas por los jugadores de fútbol y las estrellas de cine, salí con chicos cuyas personalidades me gustaban, cuyas mentes me atraían más que sus cuerpos. En mi opinión, la química sexual siempre ha sido algo que se desarrolla con el tiempo en lugar de estar ahí desde el principio.

Por otra parte, nunca he tenido la oportunidad de conocer a un hombre que exuda un magnetismo tan intenso…

No sabía que existían hombres así.

Concéntrate, lo más probable es que esté casado.

El pensamiento es como un residuo de agua fría en mi cara, que me devuelve a la realidad de mi situación… ¿Qué diablos estoy haciendo, babeando por un completo desconocido? Necesito este trabajo para sobrevivir. 

Dios mío, es mejor concentrarme en todo lo que debo hacer aquí, ¡esto es una mansión! Por dentro, la casa es tan ultramoderna como por fuera. A mi alrededor se encuentran ventanas del piso al techo, con impresionantes vistas, mobiliario elegante que parecen ser extraídos directamente de la sala de exhibición de algún diseñador interior. Todo está hecho en gris y blanco, suavizados en algunos lugares por acentos de madera natural y piedra. Es hermoso y aún más intimidante, al igual que el individuo que se encuentra frente a mí.

—Tienes una casa hermosa. ¿Ha estado viviendo mucho tiempo aquí?

¿Qué? Si seré tan estúpida, como se me ocurre decir tal cosa.

—Sí —da un paso hacia adelante.

Mi respiración se acelera de nuevo, mi pulso se acelera de forma incontrolada... Tiene algo perturbador en la oscura y sensual curva de su boca, algo casi... peligroso en la intensidad de su mirada. Es posible que sea el color inusual de sus ojos, pero me siento profundamente incómoda. Dado que es tan absurdo, me siento desnuda por esa mirada, todos mis secretos y miedos expuestos.

—Le prometo que si me contrata no lo defraudaré.

Por favor, contrátame, no puedo quedarme en la calle, ¡me matarán!

—Háblame de ti 

—Oh, todo. —tomando un respiro para calmar mi voz.

—¿No extrañarás a tus amigos? ¿O familia?

—No, yo… —Para mi consternación, mi garganta se contrae con una repentina oleada de dolor—. No tengo.

El silencio se intensifica durante varios segundos, y justo cuando siento que mis nervios podrían romperse como una goma elástica excesivamente extendida y me dice::

—Pero su cuñada… Olvídelo.

Es que soy una reverenda estúpida, cómo puedo decirle de primera a primera que mi cuñada me recomendó y ahora que no tengo familia.

¡No me contratará porque soy una maldita mentirosa!

—Lo siento, pensará que soy una malagradecida con mi cuñada —bajo la mirada, me muerdo la lengua, obligándome a no llorar—, me fui de la casa de mi hermano con malos términos, entonces es como que esté sola, por favor, le prometo que él no vendrá aquí y yo me concentraré en el trabajo.

Sí, ahora solo falta arrodillarme.

Pero cómo convenzo a este hombre de que mi hermano ha pedido la cabeza y que para salvar su pellejo yo me tengo que sacrificar.

—Bueno, antes de contratarla quiero informarle que este trabajo es serio, tan serio que tiene que firmar un contrato de confidencialidad y permanecer en esta casa por un año, sí, luego de la finalización del contrato se renovará, siempre y cuando usted quiera seguir aquí, sin embargo, usted no podrá salir de esta casa si se encuentra bajo el contrato, ¿acepta o no?

¿Qué?

No, esto debe ser una broma.

¿Qué es lo que haré?

Tengo que pensar las cosas y tienen que ser tan rápido, ya que él se puede arrepentir y mandarme al mismísimo diablo.

Dios, necesito estar en este lugar a escondidas, mi hermano no me puede encontrar. ¡No quiero estar con un hombre al que no conozco! ¡Yo no tengo la culpa de nada! Mi hermano tiene que enfrentar las consecuencias de sus actos. ¡No soy nadie para pagar los platos rotos de otras personas!

¿Por qué yo?

Capítulo 3

—Necesito el trabajo, pero antes de firmar ese acuerdo necesito pedirle que no acepte ningún familiar o conocido mío a su casa, no quiero tener ningún contacto, puede que suene tan ruda y grosera, pero es que necesito estar lejos de ellos —lentamente alzo la mirada, fijando mis ojos hacia los suyos—. Sé que es mucho que pedir, pero si usted cumple con mi petición le puedo prometer que cumpliré todo lo que está pidiendo.

Maldición, estoy sonando tan desesperada, él se puede aprovechar de eso, hasta me puede correr porque mis nervios y mis palabras lo pondrán a pensar. ¡Chica, problemática!

—Perfecto, me gustaría que empezara hoy, que no espere mi llamada, ya está aquí, se queda aquí.

—Claro.

—Excelente, le mostraré su habitación —me señala la puerta.

—Gracias.

¡Gracias, señor! ¡Ya tengo trabajo y una vida sin problemas!

Al principio, como la torpe que soy iba adelante, todo sin saber dónde estaba ubicada mi habitación. Me detuve y esperé que él me dirigiera.

—Después de unos minutos una señora llegará a su habitación y ella será la encargada de decirle lo que hará de hoy en adelante, ¿está de acuerdo?

—No tengo problema de que usted o ella me digan lo que debo hacer, espere, ¿cuándo firmaría el contrato?

—Luego la buscaré para que firme, desde este momento usted no pude salir de esta casa.

¿Hmmm?

Debo tranquilizarme, lo mejor para mí es quedarme aquí encerrada y no andar por ahí exhibiéndome, ya que mi hermano me puede encontrar y salirse con la suya.

*

—¡Por Dios! —la puerta de mi habitación se abre de par en par, sin querer me dejo llevar y corro hacia la ventana, me detengo a contemplar los picos nevados de montañas distantes veladas por una neblina azulada.

—¿Te gusta?

—Muchísimo, pero no estoy aquí de vacaciones, lo siento, me distraje por un momento.

Él asiente mientras me regala una sonrisa en cantadora. Dios mío, necesito toda mi capacidad para permanecer en el lugar y encontrarme con su expresión brillante como un tigre. Mi corazón se acelera con fuerza en mi pecho, sin embargo, una brisa llena de energía parece evaporarse entre nosotros, las partículas de aire adquieren una carga eléctrica. Mis membranas nerviosas se estremecen con él, acelerando mi pulso y provocando que mi respiración sea superficial y desigual.

¡Estoy acabada!

Este hombre, que me atrae y me aterroriza, es mi única esperanza de salvación y cualquier obstáculo que enfrente en este lugar.

Sus ojos brillan con una intensa diversión mientras hago un paso atrás y luego otro, y de nuevo tengo la inquietante sensación de que está observando a través de mí, que de alguna manera siente tanto mi miedo como mi vergonzosa atracción por él.

Obligándome a tomar la vuelta, observé a mi alrededor, experimentando un gran interés en lo que me rodea, como si algo en este lugar pudiera ser tan fascinante como él.

—No se preocupe, hoy puede descansar.

—Gracias, es muy linda mi habitación —miro un televisor grande que cuelga del techo sobre la cama, luego camino hacia una puerta frente a la que da al pasillo. Conduce a un elegante baño blanco con una cabina de ducha de vidrio lo suficientemente grande como para acomodar a cinco personas. Otra puerta resulta esconder un vestidor del tamaño de mi dormitorio de la universidad, todo vacío y esperando mis escasas pertenencias.

Es un lujo que solo he visto en películas y me suma a mi malestar.

¿Hmmm? Ahora que lo pienso bien y me encuentro tranquila. ¿Por qué necesitan tanta seguridad en un lugar tan remoto?

No quería pensar demasiado en nada de esto antes, mi enfoque estaba en obtener el trabajo, pero ahora que estoy aquí, ahora que esto es real, no puedo evitar cuestionarme en qué me he metido...

Mafia.

Me vuelvo para mirar al señor Petrova, con el corazón martilleando. Me observa con la misma inquietante diversión, y de pronto me siento como un ratón con el que juega un gato grande y hermoso.

—Mañana, la dama de llaves le llenará el closet, por ahora acomódate —esas fueron las últimas palabras que salieron de su boca para dar media vuelta y salir lentamente de mi habitación.

Respirando profundamente, no me percaté de qué estaba conteniendo. Colapsé en la cama. Dado que la entrevista ha terminado, la adrenalina que me sostenía está cayendo y me siento exhausta, tan completamente agotada que todo lo que puedo hacer es quedarme ahí y observar fijamente al techo alto. Tras un lapso de tiempo, me recupero suficientemente para registrar el hecho de que la colcha blanca que se encuentra en mi interior está compuesta de un material suave y difuso, y extiendo mis palmas sobre ella, acariciándola como si fuera una mascota.

Un impacto en la puerta me devuelve de mi estado de estado semi-catatónico. Sentándome, grito:

—¡Entre!

Un hombre del tamaño de un oso entra en las cavernas en compañía de una señora mayor.

Me concentré en el hombre y lo escaneé de arriba hacia abajo. Los tatuajes se ubican en los extremos superiores de su enorme cuello, mientras que sus ojos grises me recuerdan a las balas derretidas.

—Hola —digo, esbozando una sonrisa mientras me pongo de pie.

—Soy la señora Estela y él es el joven Raúl, nosotros seremos sus jefes directos —la señora muy amable se dirige hacia mí—. Él le dará el reglamento que usted debe cumplir y yo le informaré lo que tiene que hacer.

—Empiece usted señora Estela, yo puedo escuchar y esperar, no tengo nada de prisa —dice el grandullón oso tatuado.

—Gracias, joven —ella asiente—. Usted empezará a trabajar conmigo mañana, su horario es de cinco de la mañana hasta las doce de la noche, su puesto es ser la segunda ama de llaves; se encargará de que todo esté en orden, que los empleados cumplan con sus deberes y sobre todo, servirle al jefe de la casa, al señor Petrova. Ah, no se preocupe por el horario, usted tendrá horas de descanso, no crea que aquí la explotaremos.

No, no pienso nada de eso, es obvio que al trabajar en una casa con dormida adentro se puede esperar ese tipo de horario.

Puf, no me quejo, al contrario, me impresiona el puesto que me han otorgado. ¡Ama de llaves!

Waooo, parece que me he ganado la lotería sin comprarla.

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