Recuerdo que al día siguiente me desperté sin acordarme de lo sucedido la noche anterior en la playa, ni si quiera le di la suficiente importancia para recordarlo tampoco los días posteriores. Simplemente mi vida y la de mis amigas de la universidad continuó igual, mañanas de clases y tardes haciendo trabajos que tenían que ser entregados antes de las fiestas navideñas. Y bueno... mi relación con Dani continuó igual, una relación que agonizaba o ni eso, se mantenía en sus propias cenizas, aunque para mí era más fácil llegar a casa y ver que alguien estaba allí aunque ni siquiera hablásemos entre nosotros, si no era solamente para discutir.
_¿Te has enterado de lo que ha pasado con Fernández?
Oí la conversación justo al pasar al lado de dos estudiantes y automáticamente me vino a la cabeza la tontería que había hecho Claudia en la playa.
_Sí. Dicen que lo han echado directamente, ha salido en las noticias esta mañana. A veces no puedes fiarte ni de tu sombra, parecía un señor súper normal...
Caminé rápido, la última clase de aquella mañana de un martes ya había terminado, así que me dirigí a la terraza de la cafetería del campus a esperar a las demás. Aquel día no había demasiada gente, pedí mi habitual café con leche y me senté fuera a esperar mientras buscaba la noticia en mi teléfono móvil.
"Insinuaciones sexuales a estudiantes a cambio de buenas cualificaciones", eso fue lo primero que apareció en Google al poner su nombre y me impactó, el profesor Fernández nunca me había dado esa impresión... pero quién sabe, quizás yo no era su tipo. Yo era bastante normal, lo que más llamaba la atención de mi era mi nombre, supongo que mi madre lo eligió para que al menos algo en mí llamase la atención. Yo era una chica de estatura media, más bien delgada, con el pelo ni muy corto ni muy largo de color castaño y ojos marrones de tono almendra, era como yo me autodefinía "una chica promedio". No era ni una rubia de ojos azules claros, ni el prototipo latino con curvas y aire exótico.
_¡¿Te has enterado?!_ Valentina irrumpió de repente enfrente de mí con una especie de té, no sé de donde narices había salido, como siempre mi cabeza viajaba y desconectaba del mundo que me rodeaba.
_ Sí, lo estaba leyendo..._ le contesté en tono bajo, no me gustaba llamar la atención y que todo el mundo se enterase de nuestras conversaciones, aunque prácticamente estábamos solas en la terraza, era un día soleado pero igualmente hacía frío.
_¡¿Quién iba imaginar lo de este personaje?!_ dijo Valentina mostrándose entre enfadada y eufórica a la vez._ Parecía solamente un hombre aburrido y antiguo. Ahora ya sabemos que era un viejo verde.
_ Sí, sinceramente nunca me hubiese esperado esto de él... ni de él ni de ningún profesor de universidad.
Valentina frunció el ceño.
_¿Hablas enserio Selena ? Los depredadores no se ponen un cartel en la frente poniendo "soy un pervertido", hoy en día no se está nunca segura siendo mujer, no te puedes fiar ni de tu sombra.
Valentina era una fan de los documentales criminales y perfiles psicológicos y eso era algo que me parecía guay de ella. A mi también me interesaban esos temas, aunque no los habíamos dado aún en la universidad, supongo que era demasiado pronto.
_Puede que tengas razón.
_¡Claro que la tengo! _ exclamó frustrada._ Y mira ha pasado hasta aquí, en Tarragona, donde nunca pasa nada. A veces creo que esta ciudad es la más aburrida del mundo, pero luego pienso que también es una de las más bonitas y me siento mejor de vivir aquí.
Almudena apareció delante de nosotras y vi como Claudia también venía a lo lejos sosteniendo en sus manos su carpeta de la universidad.
_ He leído que lo denunciaron al decano al menos tres chicas. Se ve que con las dos primeras la universidad intentó taparlo y decir que lo habían malinterpretado, pero la tercera dijo que lo denunciaría a la policía y entonces decidieron echarlo. En el pasado ya había tenido quejas, ¿No os parece una locura?
_No... os dije que el hechizo funcionaría _Claudia llegó hasta nosotras e hizo que recordará por segunda vez en aquella mañana lo que habíamos hecho en la playa, justo hacía menos de dos semanas.
_¿No pensarás que esto tiene algo que ver con esa chorrada del papel?_ le preguntó Valentina riéndose.
_Puedes reírte si quieres. Y sí, claro que pienso que tiene que ver. Es más, estoy segura. Estas cosas funcionan y cuando se hacen bien no tardan mucho en hacer efecto, lo normal es a los pocos días... está vez ha tardado casi quince, supongo que necesito practicar _ dijo con naturalidad.
_¿No hablarás enserio no?_ volvió a preguntar Valentina.
_En su favor, tengo que decir que es raro que todo esto haya salido a la luz después del hechizo _ dijo Almudena posicionándose con Claudia, y realmente en mi interior yo también lo estaba. Me parecía demasiada casualidad que después de lo que había pasado en la playa, el profesor Fernández hubiese perdido su trabajo, aunque tampoco podía afirmar que creyese totalmente que lo que había hecho Claudia hubiese tenido algo que ver en su despido.
_¿El hechizo? _ dijo Valentina bromeando._ ¿Vamos a referirnos a lo del papel así?. ¡Joder! Se supone que estamos aquí para estudiar la mente, no fuerzas oscuras.
_No tiene que ver una cosa con la otra. El ser humano puede creer en más cosas que no se ven _ dijo Claudia con calma para defenderse.
_ ¿Que no se ven?_ preguntó Valentina con actitud de burla.
_Sí, precisamente lo que estudiamos nosotras no se ve. No estudiamos enfermedades físicas como hace un doctor.
_Perdona que te diga, pero si se ve la conducta de las personas_ argumentó Valentina.
_Entonces esto también, este tipo de prácticas traen efectos, por ejemplo el despido de mi querido profesor.
_En eso lleva razón _ dije yo, el efecto estaba allí, era un claro punto a favor en la discusión para Claudia.
_¿Tú también Selena?¿No creerás que su despido ha sido a causa de lo que sucedió en la playa no? _ me preguntó Valentina._Vamos creía que eras más inteligente. Casi tan inteligente como yo _ dijo bromeando, y digo bromeando porque ella y yo sabíamos que yo lo era más.
_Yo aún no sé que creer, no puedo decir que creo en lo que hicimos ni tampoco decir que no lo creo. Lo que es seguro es que es mucha casualidad que de golpe hayan salido esos secretos que rodeaban la carrera profesional de este profesor.
Todas se quedaron en silencio algunos segundos hasta que Claudia habló.
_Tenéis razón chicas, es difícil creer en estas cosas y más si solo habéis visto los efectos de un ritual.
_¿Qué quieres decir?_ Preguntó Almudena.
_Que deberíamos de hacer más para que veáis que es cierto.
_¿Deberíamos? ¿Estás hablando en plural?_ Preguntó Valentina molesta.
_Claro... vamos chicas. Será como un juego. Además, si no creéis en esto, ¿Qué podéis perder?
_¿Mi tiempo? ... ¿O quizás mi reputación? Sí alguien me ve tirar papelitos y cantar alrededor de un fuego creerán que estoy loca, ¿Qué clases de pacientes querrán ponerse en mis manos cuando tenga mi consulta privada en la rambla?_ dijo Valentina.
_¿Tienes claro que quieres trabajar en la privada, yo me veo más en la pública..._ soltó Almudena cambiando de tema.
_No tienes nada que perder. Hagamos algo más para practicar juntas y observar si funciona de nuevo, y si no sucede nada no volveré a sacar el tema nunca más.
_¿Y por que debemos hacerlo juntas?¿No puedes hacerlo tú sola?_ preguntó Valentina que era la que más se resistía a aceptar aquello.
_Sí, pero estando juntas habrá más energía y si nos concentramos seguro que funcionará más rápido.
_Que cosas más extrañas dices Claudia..._ resopló Valentina.
Así empezó todo, supongo que creímos que no veríamos ningún otro efecto pero no fue así, volvieron a suceder hechos que nos sorprendieron y eso hizo que fuéramos introduciéndonos en un mundo que no conocíamos.
Claudia dijo que tenía muchos libros en su casa de su abuela y que también sabía como encontrar por internet buenos rituales de gente que realmente sabía lo que hacía. Valentina no paraba de bromear y ridiculizar cada frase que decía Claudia, pero Almudena y yo en cierta forma dudábamos y verdaderamente queríamos que todo aquello funcionara. ¿A quién no le gustaría que por hacer ciertos actos pudiese conseguir deseos o beneficios de algún tipo en su vida?
Claudia dijo que pensásemos en algo que quisiésemos conseguir y yo enseguida pensé en conseguir cualificaciones altas en los exámenes de aquel primer trimestre y terminar cuanto antes los trabajos. Quizás desde fuera parecía estúpido, pero siempre necesitaba mucho tiempo para terminar todo y creer que ya había estudiado lo suficiente. Era demasiado perfeccionista y las dudas sobre si todo estaba bien eran infinitas, y siempre acababa repasando apuntes y tareas una y otra vez hasta puntos inimaginables.
Por lo que tenía que ver con Almudena y Valentina, sus peticiones fueron completamente contrarias a las mías. Almudena dijo que quería dinero rápido y que eso sería fácil de ver si llegaba, quería comprarse un coche de segunda mano y su madre estaba en contra de pagárselo. Valentina, por el contrario, dijo que quería alejar a un chico de la universidad que no la dejaba tranquila y que ya le parecía un perfil claro de acosador y empezaba a darle miedo.
Aquel mismo viernes de noviembre fuimos todas a dormir a la casa de Claudia, después de comer unas pizzas de una marca malísima del supermercado de abajo de su casa y reírnos un poco de gente de la universidad, cada una de nosotras tres le recordamos de nuevo a Claudia lo que queríamos conseguir.
_ ¿Sacar buenas notas era lo mejor que se te ha ocurrido?_ Me preguntó Valentina.
_No es sacar buenas notas, se trata de sacarlas sin estudiar mucho y hacer los trabajos pronto, a mi me cuesta terminarlos, nunca los veo bien del todo.
_En fin..._ añadió resoplando.
_¿Entonces te refieres a terminar todo antes? ¿Cómo tener más energía?_ Me preguntó Claudia.
_Sí, exacto, a veces estoy tan cansada que necesito litros de café.
_ Eso no es bueno, te pasará factura _ me recriminó Almudena como de costumbre, estaba enfocada en la vida sana y me solía echar la bronca por mi consumo adictivo al café, decía que era como una droga. Almu era una gran deportista, yo también lo había sido, pero el estar tan centrada en la universidad me quitaba mucho tiempo vital, aunque ella siempre me decía que salir a correr o ir de vez en cuando al gimnasio debería de ser una necesidad o un hábito diario como comer o descansar ocho horas.
_ Okay..._ dije sin darle importancia.
_Vale buscaré que ritual hay para darte más energía y terminar asuntos rápidamente.
_Sí eso estaría bien la verdad _ dije para zanjar con mi tema.
_¿Y tú Almudena?
_Pues yo dinero.
_No eres tonta Almudena_ dijo Valentina.
_Me quiero comprar un coche barato y mi madre no va a darme ni un euro. Además, no quiero pensar en gastar la beca que pretendo conseguir en un coche, me gustaría que eso fuera para un viaje corto este verano.
_¿Ya estás pensando en la beca y aun no sabes si van a dártela? _Le pregunto Valentina. A veces era tan insoportable que simplemente la ignorábamos.
_Vale sé exactamente cómo conseguir lo que quieres, se hace con una vela verde, se le llama la vela del dinero. Mi abuela lo hacía mucho y funcionaba rápido, pero tendrás que hacerlo tú sola, luego te explicaré como. Ah y deberás pedir la cantidad exacta que necesitas, no más.
_¿No puedo pedir mucho?
_No...
_Vaya..._ añadió Valentina riéndose,
_¿Y tú Valentina?_ preguntó Claudia y todas miramos hacia ella con curiosidad.
_Yo quiero que Mateo se aleje de mi, ese chico de segundo curso con el que coincidimos en algunas clases_ y todas nos quedamos en silencio._ Creo que tiene un perfil claro de acosador y me gustaría perderlo de vista. Admito que al principio estaba abierta a quedar alguna vez con él, no está mal, es mono... pero hay algo en él que no me gusta, la manera de mirar, no sé, es una intuición. Aparte llevo tres semanas sin contestarle y sigue hablándome por WhatsApp, ¿No os parece acoso? ¿Debo bloquearlo directamente? Lo evito hasta en la universidad y el idiota sigue enviándome mensajes hasta en Facebook, me parece muy creepy.
_Yo pienso que esta loco por ti..._dijo Claudia.
_Yo creo que es un acosador y no me gusta_ dijo Valentina esta vez bastante seria._ Vamos chicas, ya sabéis que yo veo muchas series y documentales de desapariciones y básicamente gente loca.
_¿Que quieres decir que ese chico está mal de la cabeza?
_ Que muy bien de la cabeza no parece que esté...
_ Yo veo más su problema en una clara falta de dignidad _ dijo Almudena y ambas nos reímos a la vez.
_Chicas, esto sería diferente. No es para atraer algo, es para alejar a alguien. Hay algo que funciona mucho y muy rápido, pero debo deciros que está en el límite entre la magia blanca y la magia negra, por eso mi abuela aconsejaba a sus clientas no hacerlo como una costumbre.
_¿Qué es?_ pregunté interesada._ ¿Y por que actúa más rápido?
_Porque todo lo que se acerca a lo oscuro es más intenso y más rápido, pero no es bueno hacerlo demasiado porque también se te puede devolver a ti de alguna manera. Solo se puede hacer si estás seguro de que es un medio para protegerte.
_Lo es, lo es _ dijo Valentina._ A mi Mateo me pone los pelos de punta.
_Era extraño verla así, tan insegura, parecía tener miedo y Valentina daba una imagen de confianza en sí misma y valentía, y eso era lo que atraía a los demás hacia ella.
_Se trata de congelarlo espiritualmente y en lo que respecta a ti, así se alejará de tu camino. Se hace con un botecito de cristal y algunos ingredientes, si echas más puedes tener un efecto más fuerte. Funciona súper rápido, pero depende de la persona, a veces necesitas hacer el bote más de una vez para que dure más tiempo su efecto. Siempre hay gente más resistente que otra.
Aquel miércoles no tuvimos clase con el profesor Fernández, él ya había sido despedido de su puesto y el asunto parecía haber derivado en tramites legales, puesto que su abogado alegó despido improcedente a pesar de finalmente la declaración de las tres estudiantes ante la policía. Se preservó el anonimato de las mujeres, y la universidad se negó a readmitirlo porque parecían haberse mostrado emails desde su cuenta profesional que tenían claros indicios de esta supuestas insinuaciones a cambios de beneficios académicos.
La semana pasó tranquila y aquel mismo viernes volvimos a casa de Claudia a realizar los “rituales” que dijo que debíamos hacer para conseguir lo que pretendíamos, dentro de mí me sentía como una niña pequeña cuando va al parque de atracciones por primera vez. No podía decir que creyera en aquellas prácticas, pero si me causaba curiosidad todo ese tema oculto. Era como adentrarse en un mundo oscuro e interesante.
Claudia cerró la puerta de la parte privada de la casa que daba al salón que era solo para ella y sus visitas, y que estaba justo enfrente de su habitación.
_He comprado algunas cositas que necesitaremos.
Eran las once de la noche, había sido un día largo en la universidad, Claudia nos había invitado de nuevo a su casa a dormir y todas estábamos sentadas en la alfombra roja de la sala haciendo un círculo entre nosotras. Ella sacó de la bolsa que sostenía una vela verde gruesa, otra blanca mediana, un bote de sal y otro de pimienta. Seguidamente, le dio a Almudena la vela verde y a mi la blanca.
_Para lo que queréis conseguir debéis hacerlo solas, os explico cómo y lo podréis hacer en vuestras casas, ya que no es bueno que hagáis los rituales en otro lugar que no sea en el que vivís. Almudena, tú tienes que escribir en un papel marrón la cantidad de dinero que necesitas para tu coche de segunda mano, ni más ni menos, y para qué deseas el dinero. Después tienes que doblar el papel, lo pones sobre un plato, colocas encima la vela, la enciendes y durante unos minutos, con los ojos cerrados, te imaginas a ti misma teniendo ese dinero y dándole el uso que quieres. Cuando la vela se apague, metes todos los restos que queden, menos el plato, en una bolsa de plástico, la cierras bien y la escondes en un lugar íntimo. Por ejemplo en el cajón donde tienes tu ropa interior.
_ Un poco raro todo esto ¿No?_ preguntó Valentina, que ya había tardado demasiado en hablar.
Claudia la ignoró y volvió a mirar a Almudena.
_ Los efectos deberían verse entre dos semanas y un mes, a veces pueden tardar hasta un mes y medio.
_No está mal, a ver si funciona_ dijo Almudena sonriente.
_Y tú Selena, solamente tienes que escribir lo que deseas y prometer dar algo a cambio que te cueste hacer. Debe ser algo bueno para alguien o incluso para ti misma, que te requiere algún tipo de esfuerzo.
_¿Cómo una especie de sacrificio? _ pregunté bromeando.
_Sí. Por ejemplo prometer que harás algo que te cuesta bastante hacer en el presente y sería positivo, como donar ropa a una beneficencia, dar dinero en la calle a alguien desamparado, pedir perdón a una persona a la que hiciste daño,… no sé.
_ ¿Puede ser hacer más deporte?_ pregunté mirando a Almudena irónicamente.
_Sí, se supone que es un sacrificio para ti y sería beneficioso, entonces sí, ¿Por qué no?
_ ¿Y cuánto tardará esto en funcionar?_ pregunté.
_Funcionará cuando deba funcionar. Si lo que querías eran cualificaciones altas eso es lo que deberías obtener este trimestre y sin un gran esfuerzo, que es lo que tú tienes que recalcar en lo que escribas en la nota. Luego te la guardas en tu monedero y enciendes la vela, cuando se consuma puedes dejar los restos un par días sobre el plato en el que la hayas puesto y luego los tiras a la basura. El papel debes conservarlo hasta que cumplas la promesa.
_Y no.. no vale hacer deporte un día _ dijo Claudia bromeando.
_Yes, seré constante.
Después de esto nos quedamos en silencio y Claudia miró a Valentina.
_Ahora haremos el bote de congelamiento, te daré un trozo de papel y tienes que escribir el nombre de la persona que quieres alejar de ti. Luego pondremos el papel dentro del bote, lo rellenaremos de agua y añadiremos vinagre que cogeré de la cocina, la sal y un poco de pimienta. Te ayudaremos todas en el momento final de concentración, repitiendo mentalmente el nombre de la persona. Luego te dejaré que lo metas en mi congelador, debería ser en el tuyo, pero bueno… haremos una excepción.
_¿Y esto cuándo se notará? _ Preguntó Valentina de forma burlona.
_Esto será rápido, en uno o dos días debería alejarse de ti.
_¿Por qué lo suyo es más rápido?_Preguntó Almudena.
_Ya lo expliqué, cuando lo mágico se acerca a lo oscuro los efectos son más rápidos, es más intenso, pero no deben hacerse estas cosas demasiado.
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Lo primero que sucedió fue lo que dijo Claudia. En apenas dos días Mateo dejó de molestar a Valentina.
_No sé exactamente que le debe haber pasado, pero su actitud ha cambiado así de repente. No he recibido ni un whatsApp durante estos dos días, ni siquiera ha mirado mis estados cuando era siempre el primero en hacerlo y eso me ponía los pelos de punta. Estaba a punto de bloquearlo de todas partes.
_Eso es lo que deberías a ver hecho. No entiendo por qué no bloqueaste a ese pesado_ dije con sinceridad, a mi no me costaba nada eliminar de redes sociales a personas indeseables o que no me agradaban.
_No todos somos como tú. Me parecía radical hacer eso.
_¿El qué? ¿ Bloquear a alguien que parece un acosador?_ preguntó Almudena. _ Lo que no es normal es que alguien siga enviándote mensajes cada día y prácticamente persiguiéndote por la universidad entre clase y clase.
_No solamente eso, si estuve a favor de hacer la locura del bote es porque ya empezó a asustarme. Creía que me estaba volviendo loca.
_ ¿A qué te refieres? ¿ Hay algo que no nos hayas contado? _ le pregunté confundida.
Valentina se quedó en silencio y luego pareció intentar calmarse.
_ No tengo claro si podían ser casualidades o no, pero aparecía en los mismos lugares en los que yo estaba. Por ejemplo, subí una historia en mi cuenta de Instagram mientras tomaba un café con dos amigas del instituto en la Plaza de la Font y en veinte minutos apareció allí con amigos suyos. Me pareció extraño…
_Bueno es un lugar que siempre está lleno de gente _dijo Almudena.
_Sí, pero ocurrió lo mismo dos veces más en otros sitios, por ejemplo en el Highland.
Ese lugar era un pub donde la gente solía salir de fiesta, era uno de los pocos sitios, por no decir el único, donde la gente que no quería coger el coche para ir a Salou o Barcelona, podía salir a tomar algo por Tarragona durante el fin de semana. Además, también era un lugar de éxito por sus fiestas universitarias de los jueves.
_Otro sitio donde va todo el mundo _ argumenté yo.
_¡Selena, que se apuntó a mi gimnasio!... quizás lo veis casualidades pero yo empecé a sentirme bastante perseguida, veía a ese cretino por todas partes, no sabía ya cómo evitarlo. Es patético cuando le dices que no a alguien y lo ignoras y sigue sin entenderlo.
Yo asentí, sonaba como una auténtica pesadilla, si me hubiese pasado a mi también me hubiese cuestionado si estaba paranoica.
_Y ahora sencillamente parece que él me evita, es como si me tuviese miedo o algo parecido. Llevo dos días completamente tranquila.
_¿Y qué crees que ha pasado? _ le pregunté con curiosidad.
_Puede que se haya dado cuenta de que estaba actuando como un psicópata _ opinó Almudena.
_Me cuesta admitirlo, pero pienso que ha sido esa chapuza a la que llamamos brujería que hicimos el otro día _ confesó Valentina.
Claudia sonrió en aquel momento.
_ De verdad. Vosotras no habéis visto su actitud_ dijo mirándonos a Almudena y a mi._ Parecía él asustado de mí, no mostraba esa actitud persistente y segura, era al contrario. Era como si quisiera desaparecer de mi vista.
Nos preguntamos que podría haberle sucedido, pero Claudia dijo que no pensásemos demasiado en ello. ¿No pensar demasiado en ello? ¿Cómo no íbamos a tener curiosidad y preguntarnos por lo que había pasado? Valentina se había quitado a un indeseable de un plumazo, solamente en cinco minutos, gracias a un bote de cristal de esos que tiene cualquiera por casa de cuando se acaba.
Aquel día hubo una nueva sorpresa que nos sacudió a todos los estudiantes, principalmente a las estudiantes. La universidad había contratado a un nuevo profesor y no tenía nada que ver con Fernández.
_Me llamo Alan, y seré vuestro nuevo profesor de historia de la psicología.
Valentina nos miró más feliz que nunca.
_ Me parece que a partir de ahora me va a encantar esta asignatura_ dijo muy bajito.
Almudena me metió un codazo para asegurarse de que estaba mirando.
Era bastante alto y tenía muy buen cuerpo, una sonrisa espectacular, unos ojos azules muy claros, el pelo castaño y un magnetismo que nunca antes había visto en ningún otro hombre.
No entendí muy bien si fue la aparición de Alan en mi vida estudiantil, o si realmente aquel “hechizo “ por llamarlo de alguna manera que hicimos aquella noche en la casa de Claudia había funcionado, pero estaba más activa que nunca. Me levantaba con muchísima energía por las mañanas, llegaba a casa tarde y aún podía mantenerme en pie para recoger el piso, ordenar mi ropa, revisar tareas,… incluso había empezado a salir a correr aunque ya estuviese oscuro y podía aguantar el ritmo, era extraño no estar cansada, siempre me había sentido agotada.
_No sé para que sales a estas horas.
Acababa de entrar por la puerta y Dani estaba en salón con tele encendida y comiéndose una hamburguesa.
_¿Por qué lo dices?
Su desaprobación constante me provocaba nauseas, últimamente sentía la necesidad de evitarlo a toda costa, pero desde que había empezado a tener tanta energía y salía a correr parecía ser él quien intentase cruzarse conmigo. Como si viese un cambio en mi que en cierta manera llamase su atención.
_ Porque hace bastante frío y también está oscuro.
_El frío me da igual y que esté oscuro también. Muchas mañanas tengo universidad a primera hora y cuando salgo a coger el autobús aún no ha amanecido, y no veo que te haya importado.
Se quedó callado sin saber que contestarme, yo fui hacia el baño para pegarme una ducha, cada vez mi rencor crecía más por aquella persona que debía ser un apoyo para mí y era todo lo contrario. No lo soportaba.
Los días transcurrieron siendo todos iguales con la única diferencia de que había algo que había cambiado dentro de mí. Alan, aquel profesor que había parecido de la nada estaba presente en todo mi tiempo vital y solo tenía una clase con él a la semana, apenas lo veía por los pasillos, pero era como si no pudiese sacarlo de mi cabeza. Sus ojos aparecían en mi mente una y otra vez, incluso había soñado varias con él, que nos besábamos, y había despertado sudando y sintiendo ansiedad. Su nombre y mis pensamientos con él era tan intensos dentro de mi cabeza que creía que me estaba volviendo loca, cuanto más intentaba evitar pensar en él más aparecía dentro de mi mente, no podía parar aquello y me sentía muy culpable, porque aunque mi relación estuviese prácticamente muerta, siempre había creído en la fidelidad y pensar tanto en un hombre me hacía sentirme en cierta forma como una chica infiel. Dentro de mí sabía que sentía una gran atracción por él, que quizás nunca había sentido con aquella intensidad por nadie, pero eso no significaba que quisiera pensar en Alan constantemente, incluso hacerle protagonista de mis sueños. Quería que mi mente descansase y su imagen no paraba de repetirse una y otra en mi cabeza, incluso cuando estudiaba o estaba realizando las tareas académicas, cuyas entregas no estaban muy lejos. Lo único positivo era que esa energía imparable había crecido dentro de mí y necesitaba mucho menos tiempo para estudiar y hacer los trabajos, por lo que había obtenido más tiempo libre para estar en la cafetería del campus entre clase y clase con las chicas, y también tenía más tiempo para mi misma o para socializar con otras personas.
_No os lo vais a creer_ Almudena irrumpió en la mesa en la que estábamos Valentina y yo tomando un café. Era mediodía y estábamos sentadas dentro porque el frío en la terraza ya era bastante insoportable. Parecía contenta, algo extraño en ella para ser un lunes por la mañana.
_Mi abuela me ha enviado un sobre con dinero para mi cumpleaños. Me ha mandado mil euros, dice que me los da porque llevaba dos años sin regalarme nada por mis cumpleaños y las navidades. Sabía que era su nieta favorita, pero sinceramente no esperaba tanta pasta de golpe.
Mis abuelos solamente me dan las felicitaciones y mi abuela prepara una tarta casera en su chalet. Entiendo tu alegría..._ dijo Valentina con algo de envidia.
_¿Y sabéis que significa eso?
_¿Qué? _ preguntamos las dos a la vez.
_Que entre eso y lo ahorrado del trabajo del verano puedo empezar a buscar coche de segunda mano.
_¡Guau... enhorabuena! _ Exclamó Valentina.
_¿Entonces cuando vaya a tu casa iremos en coche?_ le pregunté, estaba harta de tragarme una hora de autobús entre montañas y carreteras estrechas.
_Sí interesada_dijo bromeando.
_Creo que deberíamos de hacerle un regalo a Claudia_ dijo Valentina. _ Al final va a tener razón, lo que hicimos ha funcionado.
_Me sorprende que tu lo admitas tantas veces_le dije riéndome.
_Me sorprendo hasta yo de admitirlo.
_La verdad es que todo lo que pedimos ha llegado.
_Sí, incluso lo del coche que era lo más difícil _ dijo Almudena.
_¿Enserio? Yo creía que lo más difícil era quitarme a Mateo de encima _ dijo Valentinas, y Almudena y yo no pudimos evitar reírnos.
_Bueno no, quizás lo más complicado es que Selena termine las tareas tan rápido, sin revisarlas millones de veces como hacía antes con su odioso perfeccionismo.
_Que zorra eres_ le dije ofendida a Valentina, aunque estaba en lo cierto.