Capítulo 2

La chica entro y rápidamente cerré la puerta colocando seguro, al enderezarme la observé bien, era bastante baja, un metro sesenta a lo mucho, cargaba unas zapatillas bajas que hacían juego con el cinturón del vestido, al verla bien, quede embobado por unos segundos, era bastante bonita, con un cuerpo bastante proporcional a su tamaño y al mirarla a los ojos observé un pequeño rubor en sus mejillas y se dio cuenta que la había incomodado, ya que segundos antes la había visto de abajo hacia arriba.

Al notar su rubor, no pude evitar sonrojarme y para evitar verla directamente, dirigí la vista hacia una pequeña estatua decorativa, que me había regalado mi madre por mi último cumpleaños, el cual estaba en una mesa situada cerca de la puerta, carraspeé un poco y antes de poder hablar, la chica intervino.

- Disculpa por llegar así de repente, no era ni es nuestra intención molestarte acá en tu casa y mucho menos asustarte – dijo con la misma voz dulce y amable.

No me había percatado que desde que entró, la extraña sensación había disminuido y conforme siguió hablando, desapareció por completo, volviendo a sentir mi cuerpo como antes.

– Mi nombre es Ariana – agrego ella sonriendo y extendiendo su mano. Parecía un método para que bajara la guardia, aunque estaba más calmado, igual estaba pendiente de cualquier sonido que pudiera ocurrir afuera.

La miré nuevamente, ya el rubor, tanto el de ella como el mío, habían desaparecido completamente, - y-yo me llamo Jake, aunque eso ya lo sabes – pude decir y extendí mi mano para estrechar de ella. Su piel era suave y delicada, aunque es lo que imaginé al verla, segundos después nos soltamos y la vista de ella comenzó a pasearse por la casa observando todo lo que había allí.

- Parece que vives bien aquí, bastante cómodo se ve, ¿vives solo no? – me preguntó mientras seguía observando.

- ¿Qué es lo que quieren conmigo? ¿Cómo es que conoces mi nombre y donde vivo? – le pregunté, no iba a perder tiempo en responder las preguntas de ella, quería saber que los había traído a mi casa y con qué intención.

- Bueno, por donde comienzo – respondió de forma pensativa - ¿Está casa era de tú padre no es así? – me pregunta.

- Si – respondí algo confundido al no saber a qué se debía su pregunta.

- Bien, te conocemos porque conocemos a tu padre – dijo tranquila – o bueno, mi padre conocía al tuyo.

- Pero eso no me dice cómo es que conoces mi nombre – le respondí algo intranquilo, ya que nada de lo que decía contestaba a la pregunta -. Mi padre murió hace algún tiempo y desde que tengo uso de razón nadie extraño lo visitaba.

- Mi padre conoció al tuyo cuando él trabajaba en la organización – comentó mientras caminaba hacia uno de los sillones de la casa donde se sentó con las piernas cruzadas –. Ven, siéntate que la historia es algo larga y es mejor estar cómodos.

Aunque dejar la puerta para sentarme a escuchar la historia no era la mejor de las opciones y ni siquiera había pasado por mi mente esa alternativa, también quería saber la historia, desde hace mucho se había dejado de interesar por la vida pasada de su padre y, de hecho, no había pensado en ello hasta minutos antes de que las tres personas aparecieran, pero ahora ella estaba ahí en la sala, con la promesa de contarme todo y dentro de ese todo debe estar inmersa la historia de mi padre.

Con algo de desconfianza, me aparté de la puerta para ir a sentarme a uno de los sillones, lo coloqué estratégicamente de modo que mi vista diera a la entrada, así, no me tomarían desprevenido si sus dos compañeros llegasen a entrar.

- Bien, ahora la historia – le dije luego de sentarme.

- Como te decía, tu padre, Marcus, trabajaba con el mío en la organización Dark Rainbow – comenzó a contar mirándome, mi cara cara entre incredulidad e impresión al escuchar ese nombre tan raro – mi padre, Oliver, junto con el tuyo eran los mejores de la organización, no había nadie mejor que ellos.

- Espera, primero que es esa organización, me dices que mi padre trabajaba allí, pero ¿de qué? - le pregunté interrumpiéndola.

- Cierto, casi se me olvida mencionarlo – dijo ella riendo un poco –. La organización es de guerreros que se encargan de luchar contra la tiranía de Lucas y sus seguidores, o al menos de eso se encarga ahora.

- !¿Guerreros?! ¿Es una broma acaso? – le pregunté –. Y suponiendo que estés diciendo la verdad, que hacia mi padre ahí, a él no le gustaba pelear, de hecho, nos mudamos acá porque era un lugar más tranquilo que donde vivíamos antes – le comenté.

La chica soltó un suspiro antes de comenzar a contar de nuevo -. Tu padre y el mío era la mejor pareja de guerreros que había, estuvieron a nada de derrotar a Lucas y darnos la victoria a nosotros, pero de un momento a otro, tu padre abandono la organización, mi padre, que siguió luchando a pesar de todo, murió en manos de ellos y la organización ha perdido prestigio, muchos se fueron al lado de Lucas por miedo a morir, solo quedamos pocos que le hacemos cara aún, pero a pesar de ello, no somos suficientes.

- Si todo eso es verdad ¿Por qué mi padre los abandonó? – le pregunté, mi cara era de completa incredulidad, no daba crédito a lo que ella decía, todo parecía una historia muy bien fundada para engatusar a cualquiera.

- Fue por ti que nos abandonó – me respondió –. Tu padre siguió viniendo luego de tu nacimiento, pero dos años después simplemente se fue, y no lo culpo y tampoco a ti, si yo fuera él y tuviera un hijo pequeño también lo hubiera hecho, lastimosamente mi padre no pensaba lo mismo, prefirió morir a retirarse – dijo agachando la cabeza.

- Bueno lo…lo lamento mucho – le contesté a la chica, ya que si lo que decía era verdad, en parte era mi culpa.

Aunque sonaba muy inventado, estaba comenzando a aceptar el hecho de que mi padre tal vez si trabajaba en esa organización porque, por lo poco que me acuerdo, ya que tendría apenas dos años y también lo que mi madre me dijo cuando mi padre murió, que él se iba semanas a viajes de trabajo y siempre volvía algo distinto; además de ello, con algunos golpes y cicatrices.

Ella levanto la vista y sonrío, no era una sonrisa alegre como la primera con la que llegó, era una más triste, que hacía notar que aún le causaba pesar que su padre no estuviera con ella, una sonrisa que también transmitía que no tenía que disculparme por nada.

- Y a todo esto – dije intentando cambiar a otro tema -. ¿Para qué me buscas a mí? – le pregunté de forma curiosa.

- A lo que iba perdón – dijo limpiándose una pequeña lagrima que le había rodado por su mejilla al contar lo que había sucedido –. Al tú ser hijo de Marcus, tienes sangre de guerrero así que vine para reclutarte a la organización y que nos ayudes.

Al escucharla, mi cara paso de curiosidad a incredulidad, yo un guerrero, ni por la más mínima neurona de mi cerebro se me había cruzado tal idea, ni pelear sabía muy bien y ahora ella quiere que me convierta en guerrero para luchar contra alguien que mato al padre de ella.

- Espera, ahí creo que me estas confundiendo, yo ni se pelear, como voy a convertirme en guerrero – le dije de forma incrédula.

- ¡Así es! - exclamo ella -. Tú tienes sangre de guerrero en las venas, lo sé por el color de tus ojos y puedo asegurar que serás mejor que muchos, desde hace tiempo no se ve a alguien con unos ojos como los tuyos – dijo intentando no mostrar muchas emociones, aunque pude notar que había un toque de emoción en su voz y expresiones.

Me quedé pensando por unos segundos mientras veía a la chica, en sus pupilas, las cuales eran negras también, aunque no tanto como las mías, se veía un brillo y de repente comenzó a pasar por mi mente diferentes escenas en lugares que nunca había visto en la vida.

Primero, una ciudad que parecía haber sido devastada por una especie de guerra, luego aparecieron otras más, un campo de tierra, con personas peleando con diferentes armas y por lo que pude darme cuenta, algunos hasta lanzaban rayos, llamas y agua con sus manos, parecía como estar viendo una película de ciencia ficción o algo parecido.

Luego apareció otra escena, en esta estaban como en una reunión, pero no eran exactamente una reunión de una empresa para decidir cómo hacer para dar publicidad a una marca si no, que había hombres y mujeres con armas en su espalda o frente a ellos en la mesa, era como si se estuvieran preparándose para la guerra y en esa misma escena, antes de desvanecerse, vi la silueta inconfundible de mi padre.

Estaba completamente asombrado mirando ahora otra vez los ojos de la chica, quien no se había movido, no sabía cuánto había durado viendo todas esas escenas pasar por mis ojos, podrían haber sido solo segundos como también algunos minutos, no comprendía muy bien todo eso que había pasado.

- Esos eran… - comencé a decir.

- Recuerdos de mi padre – completo ella asintiendo -. Antes de morir, una de las personas que trabajan para la organización, que tiene el poder de extraer recuerdos de las personas, lo hizo con mi padre y años después, cuando cumplí dieciocho, los traspasaron a mí, pero no solo eso, los pasan de generación en generación así que, son todos los recuerdos de mi generación los que viste – me comentó.

Ya estaba convencido de que definitivamente no era una broma de mal gusto ni que se inventó toda esa historia, aunque podía haberlo hecho, esas escenas muy difícilmente las pudo haber inventado.

- ¿Ahora si me crees? – me preguntó, otra vez con vos dulce y amable.

- Bueno con todo eso es difícil no creer – dije aun perplejo ante lo ocurrido hace unos instantes.

- ¿Ahora si mis acompañantes pueden pasar? – me preguntó sonriendo.

Su pregunta me saco de onda, estaba todavía analizando lo que acababa de ver, simplemente asentí y me levanté para ir a la puerta, aún me daba algo de miedo el dejar pasar a dos extraños a la casa y más cuando uno me doblaba en físico, pero ya no había vuelta atrás, al llegar les abrí para dejarlos pasar.

Capítulo 3

Luego de abrirles, todos se sentaron en la sala, cada uno al lado de Ariana y me dirigí nuevamente al sillón donde estaba en un principio, al estar ahí, pude notar bien a cada uno de ellos.

La chica rubia era de estatura media, más alta que Ariana pero más baja que yo, aproximadamente un metro sesenta y seis calcule, su piel era blanca, su cabello era liso y le llegaba un poco más abajo de los hombros, a diferencia de la primera, ella llevaba una chaqueta de cuero marrón, con una blusa blanca debajo, unos pantalones negros que, a simple vista, parecían ser del mismo material que la chaqueta, y unas botas negras.

El hombre a quien ya había detallado antes, era de cabello castaño oscuro un poco más claro que el mío, en un principio había pensado que tenía el cabello negro, pero al ver ahora que estaba dentro de la casa, pude detallarlo mejor.

Media aproximadamente un metro ochenta y siete o tal vez un poco más, era bueno calculando el tamaño de las personas con solo verlas, una cualidad a la cual no le tomaba mucha importancia.

Ambos, al igual que Ariana y yo, tenían los ojos negros, así que no tenía muchas preguntas que hacerles y simplemente me dispuse a escuchar lo que iban a terminar de decir con respecto a su visita.

- Bueno, ellos son mis compañeros, Alex e Isis, ambos trabajan también en la organización, que creo que ya lo habías deducido – dijo Ariana retomando nuevamente la palabra luego de la pausa.

Obviamente era lo más lógico, si venían con ella era de suponerse que trabajaban en la misma organización, así que solo asentí para no hacer ningún comentario que la ofendiera de alguna forma y tampoco sonar sarcástico.

- Bien, ¿Tienes alguna pregunta qué hacer? – me preguntó.

- De hecho, si, ahora que lo dices – dije, había estado preguntándome desde que comencé a hablar con ella, que tiene que ver los ojos negros con la organización, así que en mi mente formule la pregunte antes de decirla para que fuera clara –. Bueno, me preguntaba, ¿a qué se deben los ojos negros? – le pregunté mientras alternaba la vista en los tres para al final posarse en Ariana, la cual ya había comenzado a responder.

- Bien, me imagine que algo así ibas a preguntar – dijo calmadamente –. Los ojos negros significan que tienes un poder especial dentro de ti.

- ¿Poder especial? – pregunté algo perplejo, había pensado una respuesta ante cualquier tipo de respuesta que ella diera, pero esa no la había imaginado.

- Si, un poder especial, algo enteramente tuyo que te hace ser diferente a los demás – contestó Isis, quien hasta ese momento no había hablado.

- Es decir, ¿todos ustedes tienen ese poder especial que mencionas no? – pregunté, que cuando lo hice me pareció innecesario ya que era lo más obvio teniendo en cuenta lo que habían dicho ellas.

- ¡Así es! – exclamo de nuevo la chica rubia –. Y no solo nosotros tenemos ese poder, tú al parecer también lo tienes – agrego calmadamente.

- ¡Pero, yo no tengo ningún poder especial! – exclamé algo desconcertado –. Si así fuera, ¿creen que no me habría dado de cuenta? – les pregunté.

- ¿Seguro que no te ha pasado nada fuera de lo normal? – me pregunto Ariana.

Su respuesta me hizo dudar y recordé que aproximadamente hace cinco años, había tenido una discusión con un chico que se burlaba de mi en el colegio, mi enojo aquella vez, fue tan grande que sentí algo recorrer por toda mi piel y, en ese momento, las ventanas del salón se rompieron en mil pedazos.

En otra ocasión, sin ninguna explicación, desperté en mi cama con las sábanas quemadas, recuerdo que fue un sueño que me lleno de ira y tristeza a la vez.

- Ahora que lo dices – dije y les conté esas dos situaciones que me habían pasado.

En ese momento los tres se miraron dejando notar una sonrisa en sus labios, antes de volver a verme. Era tan extraño y perturbador para mí, todavía me encontraba en shock de no entender que sucedía por completo.

¡Woooww! ¡Eso es totalmente increíble! - dijo Ariana -. Aunque lo de las ventanas pudo ser una expulsión simplemente de energía, pero lo de las sábanas quemadas significa que posees la capacidad de fuego o de rayos, ya que son los únicos poderes que dejan quemaduras sobre alguna superficie - explico ella nuevamente.

Saber todo eso de golpe me abrumaba y pensar en ello como una posibilidad, me hacia doler un poco la cabeza.

- Sabemos que es mucha información – dijo suavemente -, no esperamos que comprendas todo de una vez.

- Pero lo que si queremos que entiendas – intervino Alex –. Que ahora mismo necesitamos toda la ayuda posible que puedas darnos.

- Claro, me gustaría ayudar, pero, yo nunca he peleado y mucho menos con una espada – les dije. - ¿Cómo podría ser una ayuda para ustedes?

- Eres hijo de uno de los mejores guerreros que tuvo la organización, como seguro la señorita Ariana te menciono, la sangre de guerrero corre por tus venas – contestó el hombre.

- Bueno, podría intentarlo – dije no muy seguro.

Antes de continuar con la conversación, se apagaron todas las luces dejando la casa sumida en una completa oscuridad, era algo extraño, no el hecho de que se haya cortado la energía, sino más bien, el hecho de que la casa haya quedado completamente oscura de la nada, teniendo en cuenta que, había ventanas por donde se podría filtrar la luz de la luna y de la calle.

- Que extraño – pensé en voz alta, pero antes de continuar, Isis, que era la que estaba más cerca de mí, colocó su mano en mi boca, evitando así que continué hablando e hizo una señal que guardara silencio, asentí rápidamente y ella retiro su mano, no sabía que sucedía, pero por la expresión de los tres, lo más seguro es que no fuera nada bueno.

Fuera de la casa se comenzaron a escuchar voces de bastantes personas acercándose a ella, alrededor de seis voces distintas por lo que pude notar, de repente se callaron todos y comenzaron sonar como disparos chocando contra las paredes externas de la casa, no eran disparos normales, era más bien como si lanzaran rayos contra ella, el ambiente dentro se volvió un caos, los cuatro nos lanzamos al suelo inmediatamente, aunque en mi caso, fui jalado por Isis antes de poder reaccionar.

Toda la casa temblaba, no tenía idea de que era lo que sucedía afuera ni de quien eran las voces que había escuchado antes, volteé a ver a donde estarían Ariana y compañía, pero no estaban ahí, ahora me encontraba completamente solo, tirado boca abajo en la sala de la casa mientras cuadros, estatuas, libros caían por todos lados por consecuencia de los estallidos e impactos que ocurrían en ese momento.

Cerré los ojos y pensé en que tal vez sería un sueño y que la conversación que tuve con las chicas hace un instante nunca paso, que todo ha ocurrido en mi mente mientras estaba dormido, en ese momento era lo que pensaba porque no podía ser que estuviera con tres personas más en una misma sala y de pronto, simplemente desaparecieran.

Un movimiento repentino, como que me levantaran, hizo que volviera a la realidad, abrí los ojos y me di cuenta que estaba siendo cargado por Alex mientras corría hacia la puerta trasera que ya se encontraba abierta.

Al salir, observe que, a ambos lados de esta, había dos hombres en el suelo, no parecían heridos, pero tampoco noté algún indicio que me dijera que estaban respirando.

¿Qué sucede? – le pregunte al hombre, pero él no decía nada, simplemente corría alejándonos de la casa.

Cuando ya estábamos algo lejos, observé como salía humo y llamas rojas por las ventanas, en ese momento solo podía observar desde el hombre de Alex, como la casa en la que había vivido gran parte de mi vida, donde tenía muchos recuerdos, se quemaba y no había nada que podía hacer.

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