Capítulo 2

— ¿Te fracturaste? preguntó Victoria.

— No, me lesioné la muñeca y tengo esguince de tobillo, así que debo permanecer con esto por un mes.

— ¡¿Un mes?!

— Perdón, ¿usted quién es? habló el acompañante de Mariana.

Adrián Altamirano miró con curiosidad a Victoria, él sabe que su asistente no conoce a nadie en la ciudad.

— Soy la persona que accidentalmente tropezó con Mariana, créame, señor, fue un accidente.

Adrián no estaba muy convencido de lo dicho por Victoria, Mariana nota el descontento en su jefe por lo que decide intervenir a favor de Victoria.

— Señor, yo estaba contestando su llamada, no me fijé al cruzar la calle y cuando me di cuenta ya era demasiado tarde, la bicicleta me había tirado al piso.

Adrián volvió a mirar a Victoria — Y usted cómo se llama.

— Me llamo Victoria Novoa y asumiré parte de mi responsabilidad.

— Es consciente que Mariana no podrá trabajar durante un mes y yo evidentemente necesito un asistente, así que usted tomará su lugar.

— ¡¿YO?! logró decir Victoria aterrorizada con la idea.

Ella no podía trabajar para ese hombre, algo en su cabeza le decía que lo mejor era permanecer lejos de su presencia.

— Acaba de decir que asumirá su responsabilidad, es eso o la denuncio por lesiones personales.

— ¡Qué! ¡Cómo así que me va a denunciar!, yo no puedo trabajar para usted, yo ya tengo un empleo, además como sabe que puedo hacer el trabajo de Mariana.

— Ese no es mi problema. Adrián bajó su mirada y la recorrió de pies a cabeza. — Si su inteligencia es superior a su apariencia me conformo, Mariana le dirá qué hacer.

Victoria dejó caer la mandíbula, no supo si lo que dijo era un insulto o un cumplido y cerró la boca para no parecer una idiota, definitivamente estaba metida en un problema sin solución a la vista, al menos no una que a ella le convenciera.

A Adrián le importó poco si Victoria está de acuerdo o no, él solo quiere que alguien esté con él ayudándolo en el trabajo, las tres personas salieron de la clínica hacia el hotel, Mariana necesita reposo y los fuertes analgésicos que le suministraron la tenían atontada.

En la habitación de Mariana, Adrián detalla la figura de Victoria antes de hacer una sugerencia.

— Necesito a alguien que me ayude hoy, usted parece de la misma talla que Mariana. Adrián dirige su mirada a Victoria y la mira de arriba abajo.

— Mariana préstele algo adecuado para que me acompañe a la rueda de emprendedores. Tiene quince minutos para estar lista, la espero en el salón.

Adrián salió del lugar dejando a las dos mujeres perplejas, sobre todo a Victoria que aún no termina de digerir las órdenes de Adrián.

— ¿De verdad tengo que hacer lo que él dice?, ¿tengo que trabajar por un mes para él? Ese hombre está loco, sin dejar de lado que es un autoritario y poco amable.

Mariana asintió, en el fondo sentía pena por Victoria, su jefe era un poco difícil de complacer, y para su sorpresa no estaba enojada por dejar su trabajo un mes, ahora podía descansar y estar en su casa y dedicarle tiempo a su amor que tanto le reclama por su forma de trabajar, así que le dirá todo lo que Victoria necesita para trabajar con su jefe.

Mariana se pone en acción rápidamente y le indica a Victoria dónde está su ropa para que elija lo que mejor le quede, afortunadamente hasta los zapatos le sirvieron, Victoria se maquilló y acomodó su cabello en un moño alto.

Mariana le explica en qué consiste su trabajo cuando se encuentre con Adrián en el salón. Mariana era la asistente personal de Adrián Altamirano, un importante hombre de negocios, rico y poderoso. Lleva tres años trabajando para él y aunque al principio fue difícil, pronto tomó el ritmo y le siguió el paso a Adrián de manera extraordinaria; al igual que Victoria hablaba varios idiomas, requisitos necesarios para trabajar en las empresas Altamirano, donde un idioma no era suficiente y más si te toca viajar por medio mundo acompañando a tu jefe.

En uno de los salones del hotel se lleva a cabo la exposición de nuevas ideas de negocios por parte de jóvenes emprendedores y estudiantes de último año de las universidades. Para Adrián esta era la oportunidad perfecta para buscar ideas frescas y nuevos socios para sus empresas, eso sí encontraba algo que llame su atención.

Adrián tuvo que enfocar sus ojos varias veces en la mujer que se acercaba a él, caminando como modelo de pasarela, sus largas piernas subidas en esos tacones despertaron su instinto depredador, definitivamente la apariencia de Victoria iba a ser una distracción.

—Señor Altamirano ya estoy lista. dijo Victoria al llegar.

Adrián le preguntó si Mariana le explicó que debía hacer, al ella asentir se ahorró las explicaciones,

— Este es el salón de los emprendedores, la idea es visitar cada uno de los puestos y escoger aquellos que a su parecer sean las mejores ideas, iremos por separado nos vemos en el comedor italiano del hotel para almorzar en dos horas.

Las dos personas se separaron abarcando una parte específica del salón y así poder visitar todos los puestos. Victoria no desaprovechó la oportunidad para demostrar lo que sabe, quizás esta era la oportunidad para encauzar su vida en nuevos rumbos y si hacía las cosas bien podría tener un empleo en las empresas Altamirano.

Pero primero tiene que encontrar la forma de decirle a su jefe que dejará su empleo, solo espera no tener que volver a pedir reintegro y si eso pasa ella sabe que Gregory no la dejará morir de hambre, después de todo ha sido una buena empleada y si no, aún le queda aquella propuesta hecha por su compañera de universidad “ese será mi último y desesperado recurso” pensó

Capítulo 3

Victoria estaba muy contenta, por primera vez desde que se graduó hace seis meses puede trabajar en lo suyo, comenzó su visita por cada uno de los puestos, hablando detalladamente con los expositores para conocer a fondo sus negocios, también pudo hablar en otro idioma de manera fluida con uno de los invitados internacionales al evento. Las dos horas que le había dado Adrián no iban a ser suficientes para terminar ya que en uno de los puestos extendió su visita más de la cuenta, pero era necesario para obtener la información completa. Victoria vio la hora en su reloj, le quedaban veinticinco minutos y tres sitios por visitar, era evidente que no iba a conseguir terminar, pero tratará de obtener la información esencial y si es necesario hablará con ellos más tarde así sea telefónicamente.

Para Adrián la puntualidad era una cualidad que decía mucho del ser humano, respetar el tiempo del otro es fundamental y es uno de los mandamientos implícitos de su compañía, por eso hace quince minutos espera en el comedor del hotel a que llegue Victoria y aprovecha el momento para llamar y decirle a Mariana que cite a dos clientes para una reunión la próxima semana.

Cuando su jefe la llamó y le dijo que estaba en el comedor, Mariana supo que él estaba esperando a Victoria hace aproximadamente diez minutos y se sintió culpable por no advertirle sobre la obsesión de su jefe por la puntualidad, ya se han cumplido dos minutos de la cuenta regresiva y si ella no llega en los próximos tres, su jefe le daría el primer discurso como llamado de atención.

“Victoria aparece por favor” eran las súplicas mentales de Mariana, mientras imagina a su jefe mirando el reloj incontables veces.

Desde lo lejos Victoria se dio cuenta que Adrián miraba el reloj como contando el tiempo mientras la miraba llegar, en su mente repasó las palabras acerca de la hora del encuentro y se dio cuenta que llegaba justo a la hora acordada así que no entiende la actitud de Adrián.

— Llega tarde señorita Novoa. —le reclamó Adrián al llegar a la mesa.

Ella confirma la hora en su reloj antes de contestar — No, llegué a la hora precisa.

— Necesito que interiorice muy bien lo que le voy a decir, para mi llegar a la hora precisa es llegar tarde, así que de ahora en adelante debe calcular muy bien su tiempo para no seguir llegando tarde.

Victoria iba a rebatir su comentario, pero en este caso la sensatez le dijo que hiciera caso omiso del jefe con complejo de reloj suizo.

Comieron en silencio, otra regla del jefe, por esa razón nunca citaba a comidas de negocios cuando la cita dependía de él, las dos cosas siempre iban por separado, o antes o después, pero jamás al tiempo. Sus clientes y personas a su alrededor con el tiempo entendían, pero a Victoria le falta mucho por aprender porque ella no está acostumbrada a comer como si estuviera en un velorio.

— Me retiro. dijo Adrián parándose de la mesa — La espero a las tres en mi suite, dígale a Mariana que la acompañe si se siente en condiciones, puede ir y descansar en la habitación con ella. así ella le dirá qué hacer

Victoria tenía libre el día de hoy y mañana tomaba el turno de la noche, entonces no tendrá problemas con su nuevo empleo, pero su cuerpo colapsará si lo somete a ese ritmo de trabajo, debe hablar lo antes posible con su antiguo jefe y lo hará esta noche cuando acabe su labor con Adrián, ahora solo quiere descansar un poco antes de la reunión.

Se encontraron en la suite, Victoria habló de las propuestas que a su parecer eran las mejores y la forma de expresarse produjo sorpresa en Adrián que no esperaba ese grado de desenvolvimiento.

— Victoria usted a que se dedica. Adrián estaba intrigado, el lenguaje utilizado al hablar le decía que ella entendía sobre temas financieros y proyectos.

“Que tipo tan raro, primero me manda a la guerra sin importar que y luego pregunta si puedo hacerlo”

— Estudié en la escuela de Negocios, hablo tres idiomas, pero soy la mesera del café del hotel.

Adrián se quedó pensando — ¿Mesera? qué hace usted desperdiciando su talento en un lugar como ese.

— De algo tengo que vivir, créame que he enviado solicitudes a cada empresa de este país, no me importa donde, hasta creo que a la suya también y de ninguna he recibido respuesta.

— Hmm, entonces considere este tiempo como un periodo de prueba y quizás se quede trabajando para mí.

Adrián notó el cambio de expresión en la cara de Mariana que probablemente está pensando que ella será su reemplazo.

— Descuide Mariana su puesto no está en riesgo, créame que será difícil encontrar una mejor asistente que usted, pero la señorita Novoa puede ocuparse de otras cosas.

“De mi por ejemplo” fue el fugaz e inexplicable pensamiento que cruzó por su cabeza.

Mariana emitió una sonrisa de alivio ante el comentario, ella no quería quedarse sin empleo y aunque fuera duro y agotador a veces, muchas mujeres matarían por estar en su lugar, ella era la asistente que más tiempo ha durado a su servicio y es porque todas sus antecesoras cometieron el error de insinuarse y coquetear con él, algo que Adrián Altamirano detestaba. Aún recuerda el día de la entrevista ella era una de las tres personas que quedaron seleccionadas para el puesto, ella no tenía dudas de su intelecto, pero al ver a sus contrincantes, desbordadas en maquillaje y bastante voluptuosas pensó que no pasaría, además había decidido ser honesta con su futuro jefe acerca de su vida personal y eso fue lo que la llevó a estar en el puesto más envidiado y temido de la compañía. Cuando él le preguntó si tenía novio, porque si quedaba seleccionada tendría que viajar bastante y eso tal vez es un inconveniente para algunas relaciones, ella fue sincera y le dijo que no estaba en ninguna relación y también que no le atraían los hombres, porque era lesbiana. Y esperaba que eso no fuera un inconveniente para él, porque su inclinación sexual no era ningún impedimento para ser la mejor en lo que hace y tampoco le gustan los enredos en el trabajo, así que puede estar seguro de que jamás mirará a alguien de la compañía y si eso llegase a pasar, renuncia. Adrián la miró con detenimiento, había encontrado el santo grial, entonces sin pensarlo dos veces hizo una llamada a recursos humanos y dio la orden para su contratación inmediata.

Adrián era un hombre metódico y muy cuidadoso a la hora de trabajar, tomaba en cuenta las opiniones de los demás, también parece que es de los que le gusta que le lleven soluciones y no problemas y las palabras “No se puede” había que sacarlas del vocabulario si no quieres conocer su mal genio, poco a poco Victoria se iba dando cuenta cómo era trabajar con él.

Trabajaron hasta las ocho de la noche, Victoria se despidió de Adrián y Mariana, pero antes de irse a su casa a descansar, fue al café para hablar con su jefe sobre su renuncia.

Gregory el dueño del café lo tomó mejor de lo que pensaba Victoria, le deseó buena suerte y también le dijo que las puertas estaban abiertas si necesitaba volver.

De camino a casa pensó en el extraño día de hoy, desde que salió del hotel y un gato negro se cruzó en su camino debió adivinar que algo malo pasaría. Y cuando con su bicicleta se llevó por delante a Mariana entonces supo que su mal presentimiento se hizo realidad y hasta llegó a pensar que necesitaba alguna clase de rezo, baño con hierbas o visitar algún templo y arrodillarse por horas para ver si así cambiaba la suerte que últimamente la acompaña, pero ahora debe darle gracias al cielo por el incidente porque gracias a él tiene trabajo, el trabajo que solo estaba en sus deseos.

La cita al día siguiente era a las nueve de la mañana, pero la ansiedad no le permitió a Victoria tener un sueño tranquilo, se despertó varias veces en la noche pensando que se le había hecho tarde, hasta que fue la hora de levantarse lo hizo con dos horas de anticipación, tiempo suficiente para vestirse y tomar el transporte público, porque lógicamente no podía ir en bicicleta y llegar oliendo a sudor.

Victoria llegó directamente a la habitación de Mariana y se sorprendió al verla perfectamente lista para comenzar el día, a pesar de su convalecencia estaba correctamente vestida para trabajar y pensó cómo se las arregló para hacerlo sola si estaba imposibilitada de un brazo y una pierna.

— Mariana hola, estoy lista para lo que sea hoy.

Mariana esbozó una sonrisa ante el entusiasmo de Victoria, solo espera que al final del día piense lo mismo.

— Victoria vamos, aun te falta aprender algunas cosas y el evento termina mañana.

— Mariana cuánto tiempo estarás conmigo, no me digas que te irás una vez se acabe la rueda de negocios.

Victoria estaba preocupada, quedarse sola tan rápido era intimidante sobre todo enfrentarse a un jefe como Adrián.

— El señor Altamirano quiere que guarde reposo, así que no podré acompañarte a la oficina, pero no te preocupes te diré todo lo que necesitas saber y podrás llamarme cuantas veces sea necesario no tengas pena en hacerlo.

— Muchas gracias me alegra saber eso porque estoy muerta del susto.

Mariana comenzó con la tarea de enseñarle lo básico y necesario para que fuera su reemplazo por este mes, afortunadamente Victoria captaba las cosas rápido, su formación académica facilitaba el proceso. Lo mismo pasó con las llamadas a clientes internacionales que hicieron en la mañana, la fluidez al hablar en otro idioma y el entendimiento del tema hizo que Mariana no interviniera para nada en el asunto y por un momento volvió a sentir temor por su trabajo, pero ella sabe que su jefe es un hombre de palabra y su puesto estará esperándola una vez termine su tiempo de recuperación.

Unos toques en la puerta interrumpen el trabajo de las chicas.

— Yo iré. —dice Victoria levantándose para ir a abrir.

Como salido de una revista de moda masculina, Adrián está frente a ella, vestido con una camisa rosa pastel “me encantan los hombres que no le temen al color” pensó al verlo de rosa, sin corbata y un pantalón azul, un atuendo fresco y casual.

— Buenos días, señorita Novoa, puedo pasar. —dijo Adrián al ver que ella se ha quedado inmóvil y sin parpadear lo recorrió de pies a cabeza,

Victoria se da cuenta que se ha quedado lela y rápidamente disimula.

— Eh...buenos días, señor Altamirano, siga por favor.

Al verlo de espaldas se preguntó “¿cómo hace Mariana para trabajar con este hombre sin distraerse?” Victoria dejó salir un suspiro resignado y siguió tras él.

Mariana pone al tanto a su jefe y la mañana sigue entre correos, reuniones virtuales con clientes y el agendamiento del viaje a Asia en una semana.

— ¿Victoria, tú tienes tus papeles en regla para salir del país? — preguntó Mariana.

Victoria Asintió, hace dos años había hecho todos los trámites de visa y pasaporte porque precisamente aplicó a una beca en Londres, pero no fue elegida.

— Tengo pasaporte vigente y visa para el Reino Unido.

— Mañana trae tus documentos para revisarlos, quizás haya necesidad de tramitar otras visas para que puedas acompañar al señor Altamirano en sus viajes, tiene uno al este asiático en una semana y tú no te puedes quedar.

A Victoria le saltó el corazón, “ir al este asiático” ni en sueños había estado allí, no cabe duda que este mes iba a ser irreal, su pasaporte iba a ser sellado más veces de lo que en su vida ella imaginó.

— ¿Y si tenemos tiempo de hacer todos los trámites? — A Victoria le parece poco tiempo, ya que cuando fue a sacar su visa fue bastante tedioso y demorado.

— Usted no se preocupe por eso, la compañía hará los trámites necesarios. —dijo Adrián y mirando su reloj continuó — Bajaré a la conferencia que empieza en quince minutos, ustedes almuercen sin mí y Victoria la espero a las tres, tenemos varias citas con las empresas elegidas ayer.

Adrián se fue, Victoria dejó pasar unos minutos para asegurarse que él estuviera lejos y así poder indagar algo más sobre el hombre con el cual pasará el próximo mes.

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