El tritón tenía un léxico muy limitado cuando comenzó a escribir, así que, traté de corregir lo más que pude para que se entendiera. Esto irá mejorando, lo prometo.
Esta es la última anotación que hice, nos volveremos a ver al final
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Soy un tritón, mi nombre es Thálassa, vivo en el mar, muy abajo. Tengo hermanos, siete, conmigo son ocho. Cuatro machos, cuatro hembras. Kima es mi favorita.
Hace tiempo, iba, como costumbre, recorriendo el océano, colorido, cálido, con formas. Registraba peces nacidos, peces muertos, nuevas especies, si haberlas, contaba perlas, verificaba presión agua, eliminaba químicos, muchas cosas.
Todo iba normal, perfecto, un hermoso día como los demás.
Según mi padre, seré heredero, soy el hijo mas positivo. No entiendo "positivo" o "negativo", ni necesidad de clasificar, etiquetar cosas. Aquello rompió la cadena, normalmente, el primogénito es heredero. Fue una sorpresa para mis hermanos cuando se enteraron de noticia.
Otra cosa, en mar, las reglas son diferentes. No importa sexo de tu amante, puedes estar con quien quieras, si es de la misma especie, Claro también si te hace feliz.
Ese día se me ocurrió explorar una cueva submarina, debajo de una barranca. Me encontraba dentro cuando escuché un gran salpicón cerca, un estruendoso ruido. No pude ignorar.
¿Será una ballena?...No, en ese caso sabría. El sonido es muy fuerte como para ser algún pez. Además, grandes mamíferos no pasan por aquí, aún no es temporada de migración.
Decidí salir a ver que era lo que produjo el sonido, ahí lo ví, ¡Un humano!
Me quise acercar, no podía, más bien, no debía, estaba en las normas no ir a la superficie, ¿Qué debería de hacer? Afortunadamente recordé una regla para estos casos:
-"Para mantener paz entre criaturas terrestres con las marinas, si un humano cae al agua, si no es capaz de salir por su cuenta, y azares del destino nos encuentran, es nuestro deber ayudarlos, de la manera más discreta posible. Si ser vistos , si humano es agradecido, el contacto no estará prohibido".
No sabía si era capaz de salir, ¿Si tan solo se cayó?, ¿Sabrá nadar?, ¿Debería esperar?
¡Había demasiado peso en sus pies!... Debía salvarle
Me acerqué al desconocido, lo tomé entre brazos para llevarlo a superficie, su piel se veía pálida, murmuraba cosas: "Alguien... Alguien". Estaba inconsciente.
Traté de hacer su corazón latiera, haciendo una presión en su pecho, comenzó a toser. Abrió los ojos.
Era hermoso. Ojos azules, como cielo, cabello hasta los hombros, negro azulado, labios finos. Sin darme cuenta toque rostro, lo cual le hizo reaccionar. Me aferré a su pecho, necesitaba saber que su corazón palpitaba correctamente.
¿Que hago? ¿Lo dejo? Aun no me ha visto bien, ¡Ni siquiera se cómo se llama! ¿Acaso importa? ¿Debería preguntar? Ha pasado mucho desde que hablo humano, estoy en blanco... ¡Oh! ¡Lo recuerdo!
-¿Tu nombre?
Me miró extrañado, iba a responder, pero vio aleta mía. Se asusto. Se alejó
Tal vez no ha entrado en confianza. Debo presentarme
-Thálassa -Señalé a mi mismo.
-¿Es tu nombre? -dijo, inseguro
Ascendí en forma de respuesta mientras que él seguía apretándose la cabeza.
- Pactli - se señaló a si mismo, imitando mi gesto anterior.
Me quedé platicando un rato con él, sin darnos cuenta se hizo de noche. Parecía como si el no quisiera irse, también si pienso en lo que dijo mientras estaba inconsciente, aparte de todo lo que me había contado hasta el momento, estaba realmente solo.
Él reflejaba una inmensa melancolía en sus ojos, el tono en que hablaba me indicaba tristeza, no había manera en que pudiera dejarle. Finalmente murmuró:
-... Me siento solo...
-Si sientes solo, ven a verme, vida de tritones es solitaria
-¿No te sería molesto?
-Para nada, siempre que te sientas solo ven, acércate a la orilla del mar, presiona contra tu pecho esta caracola, de esta manera me invocarás, yo vendré a verte
Le entregué una caracola, e hice un hechizo de vinculación con mi núcleo. Los integrantes de la familia real tenemos la capacidad de hacer algunos trucos pues poseemos un núcleo mágico en el centro de nuestro corazón.
Al inicio se espantó, pero no corrió.
Después de un rato mirándome, pensándolo, colocó la caracola en una cadena que se colgó en el cuello a manera de collar.
-Me tengo que ir, lo siento.
-No olvides. La caracola.
-¿Perdón?
-Esa caracola es especial, cuídala, ¿Está bien?
-¿Especial?, ¿En que sentido dices eso?
-No hay otra igual en todo el océano, créeme, ya lo he recorrido muchas veces.
-En ese caso, la cuidaré muy bien- Mostró una sonrisa leve, aún asi me bastó.
Ahora que lo pienso, su sonrisa es bastante bonita, así que la cuidaré bien, no puedo evitar mostrar mi alegría.
-¿No crees que eres demasiado alegre? - Por el tono en que lo dijo, podría jurar que se enojó, a pesar de que no fue mi intención.
-No te molestes, estoy feliz porque conseguí a un amigo. No estoy insinuando nada, ¿No te regañarán si te quedas más tiempo?
-Jaja, lo dudo mucho, nadie se preocupa por mi.
-Yo lo hago, a pesar de que acabamos de conocernos, no me excluyas diciendo cosas tales como "nadie".
-Esto es demasiado extraño siento como si fuera una clase de "regaño amistoso"... Supongo que ya debería irme - Decía entre suspiros - Mañana me espera un día muy pesado, muchas gracias, Thálassa.
-No agradezcas, Pactli, por favor ven mañana, te estaré esperando.
Se despidió, se alejó, y yo, naturalmente, volví al océano, aunque tengo la corazonada de que vendrá a verme al otro día. Estaré ahí, no pierdo nada con hacerlo, ¿verdad?
Me gustaría darle un nuevo sentido a tu vida, humano. Tu sonrisa es bonita. Deberías usarla mas seguido.
En ese momento las palabras que el dijo me venían a la mente una, otra vez. "Alguien". Una sonrisa se dibujó en mi rostro: ¡Por favor! Permíteme ser ese "alguien"
Me fui a dormir, deseaba que llegara el mañana, dicen que durmiendo se pasan más rápido los minutos, las horas, los años.
Ansiaba adelantar el tiempo para poder verlo, para poder hablarle, Aún si no llegas...Te esperaré...
...Lo prometo...
... Pactli.
El día de hoy, el humano vino a la playa, justo como había dicho. Me contó algunas cosas personales.
No sé como, pero pasamos al tema de la muerte de sus padres, después de un rato noté que se estaba comenzando a sentir mal, empezó a hiperventilar, también noté que sus ojos querían llorar.
Me acerqué, para secar una lágrima rebelde que alcanzó a salir de sus ojos. Decidí contarle una historia sobre mi "pasado", pues pensé que tal vez así se tranquilizaría un poco, lo que menos quiero es que se sienta incómodo con las visitas al mar. Se supone que lo voy a hacer feliz, no a traerle de vuelta recuerdos que le duelen.
-Está bien, no tienes que decirme nada si no quieres, todo está bien, Pactli, aquí me tienes. ¿Qué te parece si te cuento una anécdota? Yo sé que te gustará mucho.
El asintió con la cabeza, alterado, su cuerpo aún temblaba.
-Bien, te contaré algo que nadie más que tu lo sabrá ¿Prometes guardar el secreto?- Acaricié su cabeza de manera inconsciente.
Volvió a asentir. Cerró los ojos, su cuerpo se relajó un poco, parece ser que el cariño lo hacía sentir tranquilo.
-Vale. Cuando era "pequeño", en mi infancia, mas o menos a mis 17 años... - Me vi interrumpido por Pactli.
-¿Pequeño, a los 17 años? Pero si eras un adolescente, ¿¡Cuál infancia!?
-Jajaja -No pude evitar soltar una estruendosa carcajada -¡Oh, Pactli! Olvidaste lo que dije -Di un suave golpe en su cabeza -La vida dentro y fuera del océano es distinta, al igual que las leyes. La edad de los tritones es 10 años menor a la de los humanos; por ejemplo, si tu tuvieras 40, yo apenas tendría 30, bueno, si las fechas de cumpleaños también coincidieran.
-Oh... interesante - Por un momento sus ojos mostraron un leve resplandor, como si dijeran "Me encanta saber esto"-... ¡Oh! Perdón por interrumpir
-No, no, no, está bien, si tienes dudas pregúntame. Para mí es agradable que alguien quiera escuchar mis relatos o saber más sobre mi vida, me hace sentir especial. Así que no dudes en hacerlo. -Expliqué sonriente.
-En ese caso, tú también puedes preguntarme sobre humanos... si tú quieres -Se mostró apenado, pero esta vez con una actitud menos "azul".
-Entonces te preguntaré muchas cosas... ¡Oh, sí! Continuando con el relato, sólo tenía 17 años cuando mis hermanos me abandonaron en medio del océano Sur. Estaban molestos porque mi padre me había puesto como heredero, no se suponía que fuera así, pero pasó.
Este cambio les molestó tanto que quisieron deshacerse de mi y me dejaron en una parte que yo no conocía, me engañaron diciendo: "¿Te apetece jugar un poco, Thálassa?" O " Vamos a pasear". Sus palabras sonaban dulces, así que no dudé en seguirlos, dijeron que jugaríamos al escondite, que me tocaba contar, mientras que a ellos esconderse. En ese tiempo era demasiado inocente, fácilmente caería en su trampa.
Tras contar hasta 10 los busqué, pero no estaban allí, luego de nadar por horas, sin saber como regresar a casa, me encontré con una ballena bebé atrapada en una red. Siempre me ha gustado cuidar del lugar en donde vivo, así como de los que viven aquí, de todos aquellos que no pueden cuidarse o defenderse por si solos. Entonces fuí hacia ella, ví que se encontraba herida, las cuerdas le apretaban tanto que la lastimaban, como era pequeño en ese entonces no tenía la fuerza suficiente para romper las cuerdas por mi mismo, tenía que encontrar algún objeto que me ayudara. Desesperado, comencé a buscar a mi alrededor, fue cuando pude ver un barco hundido, en ellos siempre hay tesoros y algunas botellas de vidrio.
-¿Cómo sabes eso? Sabes, me refiero a qué eran esos objetos
-Porque me gusta entrar en ellos para coleccionar cosas.
-¿Entras a barcos para llevarte objetos de la superficie?
-Se me hace interesante, además de que no hay mucho que hacer dentro del agua. Pero bueno, continuando, nadé hasta él, observé por una ventana, adentro la luz se reflejaba
-"¡Vidrio!" -Pensé
Entré a la fuerza, me rasguñé la aleta izquierda con una madera rota, ésta empezó a sangrar, a pesar de esto no me di cuenta, ni sentí dolor alguno, tan solo me importaba la pobre ballena, fui hasta el camarote del capitán donde había una botella de vino vacía, la rompí para después salir del barco tomando un pedazo de vidrio roto entre mis manos, regrese con la pequeña, corté las cuerdas con mucho cuidado de no lastimarla de tal modo que pude liberarla, luego ella llamó a su madre, junto con otros familiares quienes me llevaron con mi familia, los sirvientes de mis padres me vieron, me llevaron directo a casa, luego hablaron a solas con mis hermanos y dejaron de molestarme después de unos días.
-¿Los amenazaron o algo así?
-No lo sé, nunca me dijeron nada de lo que pasó ese día.
-Wow, ¿pero cómo es que...?
-Cómo es que, ¿Qué?
-Perdona mi indiscreción, pero... ¿No estás enojado con tus hermanos por haberte abandonado?
-No lo estoy, siempre hay que tratar de ver las dos caras de la moneda, era normal que ellos estuvieran celosos, ya que mi padre me daba tratos "especiales" me brindaba mucho cariño, más de lo que ellos recibían, así que era entendible esa actitud hacia mi.
-Ya veo, así que tu piensas de esa manera. Me gustaría poder hacerlo.
-¿Manera?
-Sí, ya sabes, de manera positiva, nada te molesta, para ti siempre hay solución, y a decir verdad, te envidio un poco.
-Bueno, a veces uno solo necesita que alguien te diga que no es tu culpa, alguien que este ahí para ti, que te escuche, que no te juzgue, que te entienda, te apoye, y sobre todas las cosas, que crea en ti.
-Y ese eres tú... Gracias, Thálassa. - dijo él esbozando una leve sonrisa - Me tengo que ir, volveré mañana. - Se despidió, retirándose.
-Adiós Pactli, descansa, mañana nos vemos.
Se que si yo le contará a alguien, pensaría que es una estupidez el estar tan ansioso o tan seguro de que otra persona va a venir, pero como le dije a Pactli, solo necesitas que alguien crea en ti, yo creo en él, se que vendrá, y yo, aquí estaré, hasta que se canse de mi.
Debo ser fuerte si le quiero ayudar, me haría muy feliz, que dentro de muchos años, me recuerde, que le cuente estas anécdotas a su futura esposa e hijos, tal vez ellos le cuenten a más personas, como consecuencia de esto empiecen a cuidar el mar, de esta manera puede devolverme el favor... ¡Dios!, ¡Estoy pensando demasiado a futuro!
No recuerdo la última vez que estuve con un humano, o, ¿alguna vez estuve con uno? Creo que esta es la primera vez. Eso me recuerda, no le he dicho a nadie sobre nuestro encuentro, ¿Debería hacerlo? No, esperare a que Pactli esté mejor, así no se asustará si mis hermanos le visitan un día. O si se llegase a encontrar con mi padre
Una canción vino a mi mente mientras nadaba regreso a mi hogar.
~La voz silenciosa, en todo el lugar resuena, deseo dormir, pero te escucho cantar~
- ¡Thálassa...! -Oí una voz
-¿Hermano?
-Así es, ¿Quien soy?
-Amm... Eres... ¿Koralli?
-¿Me oyes voz de mujer, o que?
-... ¿Neró?
-Si, soy yo tonto ¿Quién más podría ser? -Golpeó levemente mi hombro.
-¿Qué haces aquí?
-Mi padre te esta llamando.
- ¿Nuestro padre me llama? ¿Por qué? -Esto no es bueno. El casi nunca me manda a buscar a menos que algo esté mal
-Es para recoger tu informe mensual, él confía mucho en ti, pero es razonable, después de todo, tú nunca has dicho una mentira.
-Oh, si...
-¿Qué pasa?
-¿A papá le agradan los humanos? -Pregunté nervioso.
-No, es muy poco probable, ¿Por?
-Curiosidad.
-Bueno, es normal, eres el menor. Anda ve.
-Sí
Pensativo, traté de calmarme camino a nuestro hogar. Vivimos en un castillo submarino, las paredes son color cobre azulado, en realidad mi hogar es muy grande, cada integrante de la familia tiene su propia habitación.
Una vez que estuve más sereno, me coloqué detrás de la puerta de la sala principal, respiré hondamente unas cuantas veces para tener suficiente valor como para mantener mi secreto, después ingresé a la habitación
-Buenas noches... Padre