Ella no quería ver a nadie, ni recibir apoyo, necesitaba estar sola o eso es lo que sentía, jamás pudo confiar en alguien por lo que de forma evasiva solo respondió lo que podía.
-Estaré bien… ¡solo necesito estar sola un rato…-
-No pareces estar bien…-
-Por favor… ¡solo dame un rato!-
La reacción de Sam hacía notar que se sentía asfixiada, pero esta misteriosa chica estaba realmente preocupada, su nombre era Alex, una chica un año menor que ella, por ende iba a un curso inferior, esta se queda sentada a su lado dándole el espacio que necesita.
-¿Solo me quedare aquí sí? Para lo que necesites…
Ella poco a poco se va clamando mientras que Alex solo se mantiene a unos centímetros de ella mirando las paredes del baño, la cual tiene distintos dibujos y mensajes de distintas alumnas del colegio, cuando ella logra dejar de llorar limpia sus ojos con sus muñecas y observa a la chica, es bastante parecida a ella si lo piensa un poco, usa el cabello corto pero esta era de un castaño claro mientras que Sam lo tiene tirando a rojizo, ella tenía unos ojos azules, tan intensos como el cielo y en su muñeca notaba un tatuaje bajo sus mangas, vestía una sudadera griseada con una remera blanca por debajo de ella, le invadían las preguntas de quién era y porque estaba ahí a su lado, por lo que no puede evitar ser directa.
-Porque te quedaste conmigo…-
Ella observa a Sam, sonriéndole un poco, se acerca para colocar su mano en su hombro dando unas suaves caricias.
-Supongo que si estuviese en tu lugar, sería lindo que alguien haga lo mismo por mí.-
-Gracias, supongo…-
-No hay que agradecer... Todos necesitamos apoyo cada tanto, en especial después de una caída así...-
Está le ofrece un pañuelo para terminar de arreglarse y Sam lo recibe, se queda unos instantes observándolo, sus manos no paran de temblar, son las secuelas del estrés que acumulo por tanto tiempo y que llego a colapsarla... esta se queda congelada observando el suelo, pensando que pasara cuando cruce la puerta y tenga que enfrentar las consecuencias de sus actos.
-Hey... hey, mírame…-
Alex junta sus manos con las de la otra joven, sosteniéndolas con delicadeza
-Estarás bien… no hace falta que salgas aún si no quieres. Puedes quedarte aquí o puedo acompañarte a otro lado si quieres-
Sam comienza a digerir un poco mas lo que está pasando, siente cierta calma al estar junto a esta extraña la cual no sabía ni su nombre aun.
-No quiero salir de aquí... me deben estar buscando los profesores, de seguro se armara una caos incontrolable.-
-¿Caos? ¿Porque una alumna salió de la clase? Si así fuera este instituto ya habría colapsado... Solo respira conmigo, tú puedes-
-Le rompí la cara a mi compañera con mi carpeta de historia, me sorprendería que sepa sumar luego del golpe que le di...-
-¿Porque le pegaste?-
-Supongo que colapse, llevo tiempo aguantándome sus comentarios de mierda y hoy toco algo que realmente me molestaba... algo personal.-
-Entonces probablemente se lo merecía, hay que darle un límite a las personas de vez en cuando. En especial si los llevas soportando tanto rato.-
-Si, pero ese límite me puede generar una sanción o una expulsión, no tienes ni idea de lo insoportable que es mi madre con estos asuntos.-
-En realidad creo que podría tener una idea... ¿Si realmente crees que viene un huracán, porque no aprovecharlo para hacer algo antes de que choque contra ti?-
Sam se queda pensativo unos instantes en lo que acaba de decir y procede a responderle.
-A ver, cuéntame las opciones-
-Mm, vandalizar propiedad de la escuela, ratearse, hacer exploración urbana. Lo que gustes, es tu bautismo de fuego, explótalo como desees.-
-Aunque le agraden esas opciones, no quiero terminar por destruir la poca confianza que los profesores tienen en mi... Creo que será mejor volver y enfrentarme a la supervisora, pero gracias por todo, nunca te pregunté tu nombre.-
-Ah, claro. Soy Alex, creo que te vi antes un par de veces por los pasillos del instituto.-
-Soy Samantha, me dicen Sam... Bueno, a enfrentar mis actos...-
Sam se levanta de mucho mejor humor, agradecida por el apoyo que Alex le había otorgado, no pasa mucho tiempo desde que cruza la puerta para que la otra se ponga de pie y valla al lavamanos, pero alguien entra al baño en ese momento, la chica que Sam había golpeado, la cual tiene toda la cara hinchada por el golpe recibido, va a lavársela para ver si se siente mejor.
Sam va directo a la oficina de la supervisora, conoce el proceso y ni bien golpea la puerta, esta le abre con muy mala cara y le dice
-¿Tienes idea de el lio que has levantado?-
-Por algo vine directamente aquí no…-
-Donde te has metido.-
-Necesitaba estar un rato sola… hagamos esto rápido por favor… realmente esto me hace sentir horrible.-
Ella se sienta frente a la Supervisora, la cual con mirada acusadora le dice que empiece a contar todo lo que paso, ya había citado a sus padres anteriormente, sabia la situación familiar de Samantha y la razón de por qué su conducta ha ido evolucionando, inclusive le ha propuesto ayuda psicológica, pero su madre no está en condiciones de pagarla, Sam cuenta lo sucedido.
-Simplemente… colapse…-
-¿Colapsaste por la tarea?-
-No… no es por eso, me da igual a decir verdad, jamás me costó entender algo, estoy cansada de no tener un lugar en donde me recuerden las cosas que me pasan fuera del colegio, vengo acumulando los comentarios de mierda de Elizabeth desde hace tiempo.-
-Entiendo eso, pero nunca te agredió físicamente.-
-No… pero no es necesario golpearle a alguien para hacerle daño…-
-No justifica lo que hiciste… ¿cómo crees que reaccionaran sus padres y los tuyos al enterarse? Algo como eso no puede pasar de largo… esta fue la primera vez que agrediste a alguien físicamente, pero la próxima te tendré que sancionar severamente.
-Entonces ¿así funciona no? Ella me busca sin cesar hasta que ya no la soporto y ante el primer manotazo, sale ganando y yo pago los platos rotos…-
-Si tú los rompes si, mientras estén en este establecimiento la violencia física es gravemente sancionable.-
-Mientras estemos en este establecimiento… con todo respeto, que no te sorprenda si un día el chico mas callado viene con una pistola y nos mata a todos, porque es lo que están fomentando…-
-Podemos expulsar al chico antes de hacer eso… es muy diferente, eliminamos los problemas de raíz, no te creas que Elizabeth sale cortando flores, también está bajo vigilancia… ya puedes retirarte, tu profesora te está esperando, hable con ella del tema y le dije que no te meta estrés… que necesitabas espacio.-
-Supongo que debo agradecerte por eso… realmente me ayuda mucho.-
“Mi vida es un bosque, uno en donde hay que adaptarse para sobrevivir… habrán criaturas que intenten acabar contigo, seres que intenten mostrarte la realidad por más dura que sea, pero lo más importante es la gente que también está atrapada en ese bosque, con quien puedas unirte para salir de el…”
“¿Alguna vez sentiste como si tu pasado fuese un veneno?”
“Tal vez es lo que más me duele, sentir ese veneno del cual no hay cura, porque no se puede cambiar el pasado, solo adaptarse y aceptarlo…”
Alex llevaba ya un año en Portland, pero antes era de Roseburg, una ciudad a unos 287km al sur, eso sí viajas en la ruta más corta, viajo cuando se le presento a su padre una buena oportunidad de trabajo en los puertos, el tenia experiencia navegando y la pesca generaba un buen ingreso por la zona, gracias a que un contacto hablo con otro contado y bueno… supone que así se crean las oportunidades.
Su vida antes de ese momento era caótica, sus padres tenían una relación agresiva al extremo, viniendo mayormente de parte de su madre Kate, era alguien poco responsable y que no dejaba de causarle problemas a su padre, no tenia control económico, consumía drogas, era violenta… y se sumaban más y mas cosas a la causa.
Su padre tuvo paciencia, tal vez demasiada, los primeros años pensaba que tal vez cambiaria para luego simplemente aprender a convivir en ese ambiente, uno se adapta al veneno que daña su vida, por lo que cuando te acostumbras a él ya no sabes diferenciar entre el dolor y la paz.
Muchas peleas terminaban en gritos, discusiones y amenazas, era algo rutinario en la vida de Alex, su madre solo le levanto la mano una vez al papa, al menos una que ella allá visto, la reacción de este hombre fue de lo más extraña, una persona normal devolvería el golpe ante tanta carga de estrés o se iría, este solo la amenazo de irse algún día y tras llantos de su madre todo se arreglo.
Tal vez el siempre quiso irse pero esperaba un buen momento, porque a decir verdad, ante la primera oportunidad de marcharse a Portland no lo pensó dos veces, le dio a Alex la elección de con quién quedarse y ella ya lo tenía decidido, quería empezar de nuevo y tener una vida mejor.
Su papa había ahorrado, muchísimo, tenia dólares acumulados de hace más de 10 años, tal vez incluso pudo irse antes, ¿porque no lo hizo? Jamás se hablo del tema, en un inicio Alex se contactaba con su madre, pero ella misma quedo incomunicada, si perdió su teléfono o fue asaltada daba igual, era la típica mujer que no le duraban ni las claves de sus redes sociales, por lo que en menos de un año su contacto con su hija fue casi nulo.
Aunque Alex tenía una carga extra en su pasado y este era su hermano Issac, este tenía 21 años cuando Alex se mudo y lamentablemente tuvo otros escapes al de su hermana menor, Alex optaba por aislarse en su propia realidad, la música principalmente, era muy buena guitarrista, le había enseñado a tocar su mejor amiga Sofía, la única con la cual aun mantiene contacto.
Con algo de ahorro pudo comprarse una guitarra y eso le dio otro pie para mejorar y encontrar un hobbie, pero Edward opto por el escape más literal, pasaba días sin poner un pie en su casa, salía y derrochaba dinero, consiguió un trabajo y se dio cuenta que tenía una increíble habilidad con la mecánica, con solo 17 años ya tenía un socio con el cual levanto un taller, por lo que sin Alex en su hogar este decidió vivir solo abandonando a sus padres. Lo hubiera hecho antes, por años fantaseaba con su hermana de escapar juntos y empezar desde 0, se sintió un tanto abandonado por su padre y su hermana al mudarse a Portland, mas porque ella comenzó a rechazarlo al saber las cosas que venía haciendo de su vida.
Más de una vez el intento contactarla, pero Alex solo sentía el veneno de su pasado regresar por lo que ignoro cada oportunidad que este aprovecho, en parte es cruel y lo sabía, pero también las cosas vividas con él le dejaron secuelas que no se irán fácilmente.
El día en que conoció a Samantha, ella fue al baño para poder estar sola unos instantes, algo desato el sentimiento del veneno, pudo ser desde una simple foto hasta un recuerdo perdido que volvió a atormentarla, pero al entrar al baño y ver a esa joven colapsada en sus pensamientos, se vio a sí misma, muchas veces, en el momento que Sam se fue pudo sentir un alivio, como si al ayudarla hubiera cubierto también una de sus heridas.
Minutos después, ella se encontraba en el patio, ya era la hora del descanso, al salir pudo notar a Sam sentada comiendo su almuerzo en una banca bajo un árbol, por lo que se le acerco para poder hacerle algo de compañía de forma amable y la saluda.
-Buenas... ¿cómo va?-
-Pues, pudo haberme ido peor... ¿y a ti? ¿Cómo te va?...-
Sam se ve un poco más animado que antes, principalmente por ver nuevamente a esa chica que la consoló en el baño y que esta le allá venido a hablar.
-Mmm.. Bastante bien, la profesora de historia estaba algo molesta porque supuestamente le interrumpí. Pero fuera de eso, bien. Me alegro que sigas en una pieza.-
-Gracias... realmente me sirvió mucho hablar contigo, necesitaba alguien que no buscara enloquecerme.
-Si quisiera eso te bombardearía con datos innecesarios de historia, pero no era ni es mi intensión actual.- Dice Alex con un tono cómico logrando hacer reír a Sam
-Entonces, cuál es el siguiente plan de acción?- Pregunta nuevamente.
-Pues si le toco un pelo a esa estúpida en el colegio me meteré en un problema gordo...- Responde Sam
-Seh, pero bueno. Quizá después de tremenda paliza se calma un rato, yo lo haría.-
-Woooow... no gracias... no me gusta mucho ser violenta...-
-¿No practicaste ninguna arte marcial antes?-
-No... Nada y tú?-
-Me aproveche de los cupones gratuitos para clases de prueba. No es mucho pero sirve-
-¿Porque artes marciales? ¿Tienes problemas en casa?- Dice Sam de forma bastante directa, sin intención de ofenderla.
-Algo así... es algo complicado-
-Ho... lo siento...-
Alex prefiere evitar el tema, pues también le cuesta mucho hablar de sus problemas personales.
-¿Supongo que si estamos aquí es por algo no? Si no iríamos a alguna de esas escuelas tan lindas que se ven en la tele.- Dice Alex nuevamente intentando animar el ambiente.
-Si, tienes razón jeje… no comerás nada?- Pregunta Sam
-Eh... no pude traer nada está vez... cuando vuelva a casa probablemente asalte la heladera.
Sam sonríe y toma su sándwich partiéndolo en dos, ofreciéndole la mitad a su nueva amiga.
-Ten, es de atún, lo hice yo misma.-
Alex toma el sándwich con algo de pena y le da un mordisco, sabia bastante bien
-Está muy bueno, ¿le pusiste mayonesa?-
-Claro, ¡Qué clase de monstruo no le pondría mayonesa!.
Ambas ríen en ese momento, disfrutando la comida en compañía hasta que escuchan el timbre de regreso a clases.
-Bueno, hora de regresar al salón, ¿quieres hacer algo antes del turno tarde?- Pregunta Sam antes de que Alex se valla
-Claro, ¿nos vemos en la entrada?-
-¡Ahí estaré!-