Portada de la novela ¡Basta! ¡Soy multimillonaria!

¡Basta! ¡Soy multimillonaria!

9.6 / 10.0
Lucinda sacrificó su vida de lujos por un matrimonio de tres años marcado por el desprecio de Nathaniel, quien seguía enamorado de otra mujer. Decidida a recuperar su dignidad, ella solicita el divorcio y retoma su posición como una poderosa heredera. Ahora, siendo el foco de la prensa y pretendida por hombres influyentes, disfruta de su libertad. Mientras tanto, un Nathaniel arrepentido suplica por su perdón, pero quizás el daño sea irreparable.
Resumen de ¡Basta! ¡Soy multimillonaria!
Lucinda sacrificó su vida de lujos por un matrimonio de tres años marcado por el desprecio de Nathaniel, quien seguía enamorado de otra mujer. Decidida a recuperar su dignidad, ella solicita el divorcio y retoma su posición como una poderosa heredera. Ahora, siendo el foco de la prensa y pretendida por hombres influyentes, disfruta de su libertad. Mientras tanto, un Nathaniel arrepentido suplica por su perdón, pero quizás el daño sea irreparable.
Leer más

¡Basta! ¡Soy multimillonaria! Capítulo 1

Era tarde en la noche.

Lucinda Ross no dejaba de dar vueltas en la cama.

Sentía a un hombre encima de ella, presionándola con su peso y dificultándole la respiración.

Le oía jadear y sentía su aliento caliente en la mejilla.

Y entonces, sin previo aviso, un dolor agudo le llegó de entre las piernas.

Cuando por fin se dio cuenta de lo que ocurría, abrió los ojos horrorizada. En la oscuridad, vio vagamente la figura del hombre que tenía encima.

"Nathaniel... ¿Eres tú, Nathaniel?".

Él respondió con un gruñido, y el penetrante olor a alcohol asaltó los sentidos de la mujer. Luego Nathaniel no emitió ningún otro sonido, solo continuó penetrándola como si su vida dependiera de ello.

Ella soltó un suspiro de alivio al reconocer su voz. Llegados a este punto, no podía hacer otra cosa que ceder a sus embestidas amorosas, aunque dejaba escapar a veces algún gemido de dolor.

Sus movimientos se volvieron más frenéticos, y ella tuvo que apretar los dientes para soportar la extraña mezcla de dolor y placer. Aun así, no pudo evitar sentirse eufórica ante el inesperado giro de los acontecimientos.

Llevaban tres años casados, pero su esposo, Nathaniel Roberts, nunca la había tocado. No quería.

Su abuelo, Logan Roberts, lo había obligado a contraer matrimonio con ella, por lo que siempre le guardaba rencor y la había tratado con frialdad.

Ahora mismo, a Lucinda no le importaba qué le había hecho cambiar de opinión.

Estaba feliz de entregarse a él.

Al cabo de un par de horas, el hombre soltó un último gruñido y se desplomó sobre ella, exhausto. Un rayo de luz de la luna entraba por la ventana, delineando su perfil tan exquisito como una obra de arte perfecta.

Lucinda escuchó cómo los latidos de su corazón se calmaban gradualmente. Todo aquello le parecía tan surrealista que una pequeña parte de ella sospechaba que solo estaba soñando.

Si realmente era un sueño, no quería despertar de él.

Le rodeó el cuello con los brazos. "Nathaniel...", ella canturreó con todo el afecto que sentía por él. "Nathaniel, yo...".

Estaba a punto de decirle que lo amaba, pero antes de que ella pudiera pronunciar las palabras, lo oyó murmurar en su estupor de borracho: "Ellie...".

Lucinda se quedó helada, como si le hubieran echado un cubo de agua fría por la cabeza.

A ella le dio un vuelco el corazón que su esposo la confundió con otra mujer.

Eleanor Turner era quien ocupaba su corazón. Fue su primer amor. Pero como Logan no aprobaba esa relación, ella se vio obligada a permanecer en el extranjero todos estos años.

Sin embargo, acababa de regresar al país ayer.

Y no había perdido el tiempo enviando un mensaje a Lucinda, uno que obviamente estaba destinado a provocarla.

"Ya estoy de vuelta, Lucinda. Muy pronto, no habrá lugar para ti en la familia Roberts".

"Puede que te hayas casado con Nate, pero él y yo crecimos juntos. ¿De verdad creíste que podías reemplazarme? Conoce cuál es tu lugar y vuelve al orfanato del que saliste. Ahí es donde perteneces".

"Estoy segura de que sabes cuánto me quiere. Aunque yazca desnudo en tu cama, te aseguro que será mi nombre el que pronuncie. ¿Lo entiendes, Lucinda? Para Nate, solo serás mi sustituta".

Su sustituta...

¡Lucinda era la mujer que Logan había elegido para ser la esposa de Nathaniel! ¡No era la sustituta de nadie!

Entonces el sonido de la voz de Nathaniel la devolvió al presente. Su esposo seguía murmurando el nombre de otra mujer.

Mientras tanto, las burlas de Eleanor se repetían en la cabeza de Lucinda. Tal y como estaban las cosas, no podía seguir engañándose a sí misma. Tenía que enfrentarse a la realidad: Nathaniel no la amaba y nunca la amaría.

Sus ojos se llenaron de lágrimas y sus manos se cerraron en puños. Lucinda temblaba por la pena y la indignación que le recorrían el cuerpo.

A lo largo de los años, había sido dócil y sumisa con él, e incluso había dejado su trabajo para poder dedicarse a ser una buena esposa y cuidar de su marido.

Lucinda había soportado abusos y humillaciones en manos de la familia esnob de su esposo. La madre y hermana de él no se esforzaban en ocultar su desprecio por su origen pobre y hacían todo lo posible por complicarle la vida. Lucinda no quería molestar a Nathaniel con esas cosas. De todos modos, probablemente él las consideraría nimiedades, así que se tragó su pena y siguió adelante.

Se había humillado más allá de lo imaginable para ganarse su corazón, pero parecía que todos sus esfuerzos habían sido en vano.

¿Por qué tenía que pisotearle el corazón y despojarla de la última pizca de dignidad y amor propio que le quedaba?

El resto de la noche le pareció una eternidad.

Lucinda seguía con los ojos abiertos y el sueño se negaba a visitarla.

A la mañana siguiente, Nathaniel se despertó por la luz cegadora que entraba por la ventana.

Se frotó las sienes y abrió los ojos al ver a su esposa sentada frente al tocador, dándole la espalda.

Los recuerdos de la noche anterior volvieron a él de golpe y se quedó petrificado al darse cuenta de lo que había hecho. La miró fijamente y sus labios se curvaron en una mueca de desprecio.

Aunque Lucinda no podía verle la cara, notaba la rabia que emanaba de Nathaniel.

Mantuvo la compostura y continuó con su rutina de cuidado de la piel. Pero de repente el hombre la agarró por la muñeca y la puso en pie a la fuerza.

El pequeño bote de crema se le resbaló de las manos y cayó al suelo, derramando su contenido.

Ella levantó la cabeza y lo miró. A pesar de lo enfadada que estaba, no pudo evitar la punzada que sintió en el corazón cuando se encontró con sus ojos.

"¿Crees que puedes obligarme a reconocerte drogándome para que me acueste contigo?", le apretó la muñeca mientras escupía esas palabras. Tenía un aspecto absolutamente aterrador en ese momento.

Pero... ¿Drogarlo?

Lucinda le dirigió una sonrisa amarga. "¿De verdad me ves como la clase de mujer que utilizaría trucos tan viles?".

Su esposo resopló con disgusto. "Manipulaste a mi abuelo para que confiara en ti y así pudiste casarte conmigo. Así que deja de actuar como si fueras una chica inocente. No me lo tragaré. ¡Una oportunista desvergonzada como tú nunca podrá compararse con Ellie!".

¿Una oportunista? ¿Que engañó a su abuelo?

Entonces, eso era lo que pensaba de ella.

Si hubiera querido drogarlo, lo habría hecho hace mucho tiempo. ¿Por qué iba a esperar hasta ahora y sufrir tres años de acoso por parte de su madre y su hermana?

Estaba claro que Nathaniel no la conocía de nada.

Lucinda se daba cuenta de lo ridícula que había sido en el pasado. Había hecho todo lo posible y más, todo en un intento de complacerlo y conseguir aunque solo fuera un momento de su atención.

Sin embargo, si así era como él la veía, no había necesidad de seguir ahí.

La mujer apretó los dientes y se zafó de su agarre.

Luego levantó la barbilla y habló con voz resuelta: "Nathaniel, quiero el divorcio".

Continuar leyendo

¡Basta! ¡Soy multimillonaria! de contenidos

Ch. 1 Ch. 2 Ch. 3
Ch. 4
Ch. 5
Ch. 6
Ch. 7
Ch. 8
Ch. 9
Ch. 10
Ch. 11
all

También te puede interesar

Nuevos lanzamientos de novelas

Portada de la novela Cuando el amor muere
8.1
Sofía vivía convencida de la solidez de su matrimonio con Ricardo, un poderoso ranchero en México. Pese al hostigamiento de la persistente Elena, ella confiaba plenamente en la lealtad de su esposo. Todo se derrumba en su tercer aniversario al descubrirlo con su rival en una situación comprometedora. Tras la indiferencia de Ricardo, quien elige proteger a su amante, Sofía decide divorciarse y aliarse con el mayor adversario de su ahora exmarido.
Portada de la novela Desde que te ví
9.3
Bárbara, una exbailarina de veinticinco años, ve cómo su vida cambia tras un encuentro fortuito con Eros, un imponente heredero de veintinueve. Al perder su empleo, ella termina vinculada al hombre que debe contraer matrimonio para liderar el imperio de su familia. Aunque Eros desea triunfar por mérito propio y rechaza las exigencias de su abuelo, el destino los une en una alianza forzosa. ¿Surgirá el amor real tras este frío acuerdo de negocios?
Portada de la novela Enamorada del CEO imbecil
8.9
Él ha amado en secreto a su mejor amiga desde que eran niños, pero ella solo ve una relación fraternal entre ambos. Sin embargo, el destino interviene mediante una serie de eventos desafortunados que los obligan a mudarse juntos. Bajo el mismo techo, la convivencia forzada sacará a la luz sentimientos ocultos y detalles que antes pasaban desapercibidos. ¿Podrán superar la barrera de la amistad y permitirse finalmente vivir un romance real?
Portada de la novela Indomable
8.0
Natalia Alcázar descubre que su vida ha sido una farsa orquestada por sus allegados. Tras verse obligada a volver a la antigua casa materna, se sumerge en un laberinto de enigmas y verdades ocultas. Mientras desentraña las traiciones de su pasado, un antiguo afecto resurge con fuerza inesperada. En esta travesía, Natalia luchará por recuperar su legado perdido y se verá forzada a confrontar emociones intensas que prometió no sentir nunca más.
Portada de la novela Lazos de nuestro destino
8.8
Cklear Gu, de 27 años, enfrenta la ruina emocional en un matrimonio tóxico con Charles Vans, un abogado de Ciudad H que ha destruido su confianza personal. Mientras ella cree haber perdido su atractivo, el exitoso León Heart mantiene vivo un amor secreto por ella. Entre barreras psicológicas y expectativas sociales, Cklear deberá descubrir que el divorcio no es el fin, sino el inicio de un destino inevitable junto a quien siempre la valoró.
Portada de la novela LLEGARÁ EL AMOR A MI VIDA
9.8
Montserrat anhelaba un hogar perfecto, pero la traición de su primer amor la obligó a enfrentar la maternidad en soledad. En otro extremo se encuentra Gabriel Valencia, un magnate gélido que ya no cree en el afecto. Sin embargo, el azar insiste en cruzar sus caminos, despertando en el millonario una fijación por desvelar el pasado de la mujer. Pese a que ella intenta rechazar su soberbia, una fuerza inevitable los empuja a estar juntos.
Capítulos
Leer ahora
Compartir
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados.