Capítulo 2

Vivo en un pequeño apartamento que alquilé desde mi regreso a Nueva York desde hace unos tres meses, ahora que revisó mi pantalón antes de salir para ver si recuperar el dinero que tengo que pagar el próximo mes. Sin embargo, no encuentro ni un dólar para mi mala muerte.

Sin perder más tiempo, tiré el pantalón de la rabia que tengo encima solamente para elegir otro, atiendo que me quedé más cómodo para ir a la Universidad.

El espacio donde vivo en este momento es algo reducido, por qué me gustan las cosas sencillas sin tener que gastar mucho dinero para invertir más dinero en el trabajo donde estoy metida hasta el cuello.

Entonces me acordé que tengo un trabajo impreso que debo entregar a primera hora, sin embargo, me van a bajar la nota debido a mi retraso. A pesar de eso, no me doy por vencida, así que cierro la puerta de la entrada con mucha fuerza mientras bajo las escaleras rápidamente para ver si puedo pedir un taxi lo más pronto posible.

Cuando llegué a la avenida, me doy cuenta de todo el tráfico, así que pienso en tomar el metro, solo espero que mi profesor tenga un accidente.

Poco después, voy al metro sin aguantar a las demás personas, mucho menos cuando un muchacho pega su sudor de mi ropa, algo que no pude evitar que pase.

Cuando llegó cerca de mi estación intentó salir debido a toda la cantidad de personas que me rodean. Así que camino lo más que puedo para llegar al campus de educación, donde es la carrera que eligió mi madre para que fuera una gran profesora algún día.

Entonces camino a la Universidad Estatal de California, Los Ángeles. Que es una de las 23 universidades integrantes del sistema de la Universidad Estatal de California, su campus está ubicado en la región oriental de Los Ángeles, en el distrito University Hills de frente a la sierra de San Gabriel, en el centro del área metropolitana de Los Ángeles, a solo ocho kilómetros al este del centro de la ciudad. Además de su tarifa estudiantil es bastante alta a partir de 20 dólares o más.

Veo a varios estudiantes para darme cuenta de que se están riendo un poco por mi aspecto, así que me intentaron arreglar un poco mi cabello para estar radiante.

Cuando llegó al salón me doy cuenta de que apenas está pasando la asistencia y aún no ha pronunciado mi apellido hasta que le digo presente.

Entonces veo que mi mejor amiga a lo lejos me hace unas señas raras, algo que no entiendo en lo absoluto, así que le intento decir con mi boca que nos vemos a la hora de la salida.

Me distraigo un poco en clase porque anoche no pude dormir nada bien por culpa de la ansiedad y nervios.

Cuando termina la clase, el profesor nos pide que entreguemos los trabajos para luego irnos hasta la siguiente clase que viene en dos semanas.

Me levanté para salir y dirigirme hacia los campus donde están las deportivas para distraerme un poco y evitar pensar en lo que va a pasar esta noche.

Pero mi mejor amiga me detiene en la mitad del pasillo.

—Es la tercera vez que llega tarde en la semana ¿Seguro que no ocurre nada? ¿No estarás saliendo con alguien?—me pregunta como si fuera un detective.

—Nada de eso, estoy bien. Solamente estaba estudiando—le mencioné antes de levantarme para irme.

—¿Quieres ir a almorzar a mi casa?

Debería responder con una respuesta, pero la verdad tengo mucho que hacer.

—Otro día este mes estoy ocupado con mis cosas—le respondo sin antes irme, sin despedirme algo que me duele en el corazón.

Desde hace tres años que entré en la Universidad, Elizabeth ha sido mi mejor amiga y confidente, a pesar de que no le digo toda la verdad, no la quiero lastimar ni ponerla en peligro por mi culpa.

Poco después voy caminando hacia mi apartamento evitando que me vean las demás personas hasta que llegó a mi humilde hogar.

Una vez que entró en la puerta me doy cuenta de que alguien más ha estado aquí, por qué mis cosas tienen un lugar diferente y también por el pequeño desorden que dejó, así que intenté ordenar un poco.

Luego de eso me pongo a estudiar un poco hasta que me quedé dormida.

Cuando despierto horas más tarde me doy cuenta de que aún tengo tiempo para ir al trabajo donde tomó una ducha rápidamente y me pongo lo primero que veo que es una camisa negra junto con un pantalón azul aparte de mis dos cuchillos y mi pequeña arma de fuego que mantengo ocultas en caso de que las cosas se salgan de control con los chicos.

Entonces decidí salir para irme a una dirección diferente a la que salí ayer para evitar sospechas. Así que me dirigí hacia un bar para verme con unos de mis compañeros para irnos juntos a nuestro escondite.

Un simple establecimiento comercial donde se sirven bebidas alcohólicas, no alcohólicas y aperitivos, generalmente para ser consumidos de inmediato en el mismo establecimiento en un servicio de barra.

Así que una vez llegó, me doy cuenta de que él vino antes mientras veo que sostiene su cerveza.

—Recuérdame por qué aún eres la jefa—me pregunta mi compañero de confianza.

—Por qué la última vez te vencí en una pelea y evité que la policía te pusiera cargos ¿Así que noticias tienes para mí?

—Casablanca ha estado molesto últimamente, según mis fuentes vienen nuevos reclutas, además que él quiere que planees más delitos organizados en la ciudad por las próximas elecciones—me responde luego de terminar, así que me da una señal para irnos a nuestro escondite secreto donde la única chica soy yo.

Caminamos por más callejones mirando dos veces nuestros pasos para evitar ser descubiertos por cualquier agente de la policía. Hasta que finalmente llegamos a la puerta donde le di mi contraseña para entrar.

Una vez que entró a la habitación me doy cuenta de que todos han estado agitados y otros viendo algunos planos de la ciudad para un próximo asalto, algo que no se preocupa en lo absoluto al estar rodeado de profesionales.

Así que empiezo a hablar para llamar su atención a todos estos hombres.

—No sé quién habrá sido, pero alguien entró a mi apartamento. Si necesita cualquier cosa que me pueda decir de frente a frente, si vuelve a pasar voy a hablar directamente con Casablanca para que suspenda sus pagos—gritó la última frase para que se dé cuenta de que tan grave es la situación.

Entonces, cuando alguien quiere hablar, veo que viene Simón para decirme las siguientes palabras entre nosotros.

—Estamos en serios problemas. Un tal Sebastián Blair está causando problemas en nuestra zona ¿Dime Tamara que debemos hacer?

—Pues nada, él no es un miembro de aquí, además así aprende una lección—es lo único que digo por qué la verdad los miembros de la mafia que no tienen jefe ni quiere obedecer a nadie, son arrestados por la policía y pasan muchos años en prisión.

Sin embargo, Simón suele tener razón a veces, así que le preguntó si debemos actuar.

—Si no tenemos órdenes de Casablanca, ese es otro cuento.

Luego de eso, estoy planeando durante el resto de la noche y parte de la madrugada los siguientes planes que tengo es asaltar un banco único al norte de la ciudad para cubrir nuestros gastos durante tres meses y también parte de mi universidad, por qué esta es la forma que conozco para ganar la vida que tengo por qué una vez adentro es difícil salir para cualquiera de nosotros.

Poco después que todos se van, me quedo con Simón para recoger un poco las cosas y guardar los papeles dentro de las gavetas que tenemos aquí.

—Deberías aceptar una cita conmigo para el próximo fin de semana ¿Qué dices?—me pregunta él.

—No porque seas mi hombre de confianza significa que necesito salir contigo. Además, te necesito para mantener a todos estos chicos alejados de mí y evitar que terminen asesinados en sus misiones.

Entonces él cierra la puerta de mala gana antes de separarnos en el callejón. Intentó caminar mientras veo que va a amanecer para irme a mis estudios, así que una vez que llegó me doy un baño caliente para luego preparar en la cocina un café negro.

Intentó mantenerme despierto, sin embargo, no puedo llegar otra vez tarde, así que de mala gana meto todos mis cuadernos para luego irme a clases esperando que apenas llegué otra vez pueda dormir debido a que adelanté muchas tareas para igual estar adelantado con todo para tomarme unas vacaciones de la facultad para estar tranquila mientras me descanso un poco para concentrarme en la mafia.

Cada vez le tengo que rendir cuentas a Casablanca de mi trabajo para que se mantenga contento por qué esa es la mejor forma de mantener a ese viejo contento a costa de vidas inocentes.

Capítulo 3

Termino de colocar una carta para darme cuenta de que estoy perdiendo una apuesta, algo que me tiene desesperado por qué no me gusta perder.

Así que intenté adivinar que trucos quieren usar mis otros rivales.

Estoy en medio del casino pequeño en la ciudad, así que me decidí por hacer una jugada arriesgada, además de apostar a todos los resultados posibles de un evento determinado, el total obtenido es siempre mayor a la cantidad apostada, consiguiendo beneficios sea cual sea el resultado.

Además, que el negocio de este tipo de lugar es bastante simple de comprender, los casinos generan dinero en sus juegos gracias a las matemáticas que operan detrás de ellos.

Con solo pocas excepciones notables, la Casa siempre ganará en el largo plazo por la ventaja matemática que ella posee por sobre sus jugadores.

Para mí, mala suerte, aún estoy en mucha desventaja, sin embargo, decidí hacer mi esfuerzo.

—Otra vez perdiendo niño, ¿Por qué no te rindes?—escuchó que me dice el hombre a mi lado, así que hago todo lo posible para ignorarlo.

Por qué es nada más mi problema, la cantidad tan alta que aposté para recibir el doble, algo que no me puede fallar.

Hago mis últimos lanzamientos para darme cuenta de que dejar mis mejores jugadas al final me dieron la victoria, así que finalmente gané mi tercer juego de cartas gracias a la suerte.

Los demás se ponen molestos, sin embargo, los ignoró para ir donde la bella chica para recibir mi cheque y así invitarla a algo de drogas, un placer que en este mundo a nadie se le niega.

Cuando me acerqué a este modelo, veo que tiene un cuerpazo demasiado increíble que hace que me pregunte si todos sus atributos son naturales.

—Hola mi cielo, vengo a buscar unos de mis hombres ¿Quieres que te invité a una copa o te gustaría salir un momento nosotros solos?—le preguntó para seducirla por qué la verdad es una mujer preciosa.

—Disculpa, pero el dueño no se encuentra, así que puedes venir en otro momento para reclamar tu dinero. Que pase buenas noches—luego de sus palabras, ella se va dejándome plantando.

Entonces eso significa que lo tengo que seguir intentando más tarde para que caiga en mis manos, de esta manera cuando estemos en un lugar más, solamente lo menos que va a hacer es rechazarme.

Ahora me dirigí a unos pequeños asientos del bar para ir a consumir un poco de droga y darme cuenta de que tengo que venir otro día para reclamar el dinero que me deben.

Cómo si tuviera bastante tiempo que perdería.

Mientras estoy consumiendo todo lo que puedo, tengo la idea de ir a robar cerca de unos sitios, de esta forma irme a un hotel mejor y quizás encontrar un grupo de la mafia en el cual encajar, sin embargo, no me gusta recibir órdenes de nadie.

De pronto, escuchó muchas sirenas de la policía y veo a varios oficiales con sus armas entrando, esto simplemente no puede estar sucediendo.

Veo a muchos grupos de personas intentar escapar debido a las cosas ilícitas que ocurren en este sitio.

Por un momento, pienso en una salida, pero es demasiado tarde por qué me está apuntando un policía.

—Quédate quieto ¿Ahora como le vas a explicar esto a tu familia?—me dice él mientras me esposa con mucho cuidado para salir del sitio.

¿Cómo si tuviera unos padres con los cuales les tengo que dar explicaciones?

Cuando salgo del lugar me doy cuenta de que muchas personas han sido arrestadas, así que me meten en la patrulla, si podría escapar, pero es demasiado arriesgado, así que prefiero irme pagando una fianza que espero que Casablanca me ayude con los demás miembros de la mafia.

Intenté ver más o menos las rutas de la ciudad de noche y la verdad es algo maravilloso a pesar de que estoy en la peor situación posible.

Poco después llegamos a la estación sin perder el tiempo y me encontré en una celda llena de varios sujetos extraños. Sin embargo, antes de que se vaya el policía le digo que no me puede negar mis derechos para hacer una llamada, así que de mala gana me ayuda.

—Solo tienes 5 minutos, así que más te vale que contesté—es lo poco que me dice para vigilarme de lejos.

Así que empiezo a poner el único número que sé dé memoria para decirle un mensaje a la única persona que me puede ayudar como siempre.

—Hola soy yo de nuevo, por favor contacta con los grupos que están aquí para que me vengan a ayudar, estoy cerca de un centro comercial en una estación de policía. Y tiene que ser esta noche, sé discreto—le dijo mientras luego cuelgo la llamada.

Aunque el policía está algo confundido por las palabras que dice, así que solamente me queda esperar mientras quiero salir libre.

Así que otra vez me vuelven a meter en la celda mientras me quedó en una esquina parada. No tengo ni cuenta de las horas, nada más en lo único que confió en este momento es que mi informante tiene que hacer un buen trabajo.

Luego viene un policía para abrir la celda, algo que deseaba que hiciera mucho tiempo por todo lo apestoso que está en este sitio.

—¡Tú!—en ese momento me señala con su dedo—Estás libre, pagaron su fianza.

—Hasta luego chicos, nos vemos—les digo a las personas que aún están en la celda.

Entonces me doy cuenta de que las cosas van a mejorar hasta que me dirijo a la entrada principal del lugar para darme cuenta de que hay una chica esperándome ahí.

Esto cada vez se pone más emocionante.

—¿Tú debes ser Sebastián Blair? ¿Cierto?—es lo único que dice mientras me fijo en lo increíble que se ve.

—Ese soy yo, ¿Por qué? ¿Nos hemos visto en algún sitio por qué la verdad no recuerdo?—entonces me arrastra de la mano para salir de la estación.

Cuando estamos en una distancia lejana, ella me da una cachetada, algo que no me esperaba por nada del mundo.

—¿Te das cuenta de la cantidad de problemas que ha causado? ¿Crees que pertenecer a la mafia es un juego? No hay tiempo para las presentaciones, te llevaré con el resto del equipo.

A pesar de que aún me duele, no me importa por qué si es así de ardiente, no me imagino cuando pueda estar solo conmigo.

Nos vamos por una serie de callejones que ella parece conocer a la perfección como la palma de su mano.

Enseguida me doy cuenta de que si fuera por su cuenta propia no me hubiera liberado, al menos que sea una orden directa de Casablanca.

Cuando llegamos, ella dice una contraseña algo extraña para luego entrar a la guarida, algo incómoda, por qué por lo visto hace falta mucha decoración.

Veo a varios chicos organizando algunas cosas, así que se me ocurre preguntarle a uno quién es el jefe del lugar.

—Debes estar jugando, Tamara es la dueña del sitio, quién ha estado a cargo casi de la mitad de la ciudad, si no fuera por otros grupos de mafia italiana que nos quieren quitar el poder.

Me doy cuenta de que Tamara es la única chica del sitio mientras discute algo con uno de los muchachos para darme cuenta de que me voy a quedar aquí un tiempo por qué las cosas son realmente interesantes.

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