Capítulo 2

CAPÍTULO 02

Tatianna despertó esa mañana.

Ella parpadeó varias veces, viendo la claridad de la luz del día filtrarse en la habitación donde estaba.

Se sentó lentamente sobre esa cama individual de sábanas marrones en la que se encontraba.

Fue cuando sintió un punzante dolor en su brazo izquierdo, sus ojos azules claros se posaron en él, al lado de donde tenía una vieja y pequeña cicatriz del roce de una bala había un moretón púrpura justo rodeando su vena.

¡Algo le habían inyectado!

Su mirada se paseó por los alrededores, dándose cuenta que estaba en alguna habitación de algún motel barato en la ciudad de Moscú.

Para la desgracia de esa bella mujer no es lo único que vió o sintió.

¡Estaba sin nada de ropa!

Tal como vino al mundo no llevaba nada encima, ella vió que solo la cubría una sábana ligera…

Marcas de arañazos, mordidas y chupetones por su cuerpo, le dieron un escalofrío.

¡¿Había sido abusada?!

Alexei tenía prohibido dejarle marcas, ella no tenía nada en la noche después de dormir con su amante.

La confirmación se la dió su mismo cuerpo, cuando sintió esa leve molestia en su intimidad, misma que no tuvo después de acostarse con Alexei en aquella cabaña del lago.

Ella se quitó la sábana y comenzó a revisar su propio cuerpo, cuando de pronto…

¡CLAC!

¡La puerta de esa habitación fue abierta de golpe!

¡Tatianna nerviosa tomó la sábana y volvió a cubrirse!

Esta vez ella sentada en el borde de la cama.

Un hombre de estatura prometido, desaliñado y barbudo, pero con un aspecto frío y peligroso se le quedó viendo fijamente y sacó su teléfono celular.

—Jefe, ya despertó —informó a la persona que había contactado por teléfono.

Tatianna alarmada buscaba en los alrededores de esa habitación…

¡No veía ni sus ropas ni sus armas por ningún lugar!

Se sintió indefensa por primera vez en mucho tiempo…

Vulnerable y a merced del maldito que la capturó.

Tap~ tap~

Ella escuchó varios pasos acercarse por ese piso de madera.

Un hombre alto, vestido elegante en tonalidades oscuras y un cabello rubio bastante claro, clavó con frialdad sus ojos celestes en ella.

¡Tatianna se puso pálida!

—Vla… Vladimir… —susurró ella con su voz temblorosa.

Vladimir Korovin.

Un nombre perfectamente conocido para esa mujer castaña.

Uno que pertenecía a un hombre con el que ella tenía un largo y complicado pasado.

El hombre rubio sonrió frívolamente, a unos metros de dónde estaba Tatianna, él detuvo sus pasos y sacó su arma apuntando a ella.

—¡Espera! —gritó ella de inmediato al verse amenazada—, ¡no me hagas daño!, no sé cómo llegué aquí pero ahora… Al verte a ti, deduzco que estás involucrado… Si me querías muerta, ¿por qué no me dejaste en esa cabaña ardiendo en llamas?

El hombre rubio alzó una ceja viendo burlista a Tatianna.

—Te he estado buscando por tres malditos años, Tatianna —habló él con un tono frío de voz—. Siempre rodeada de extrema seguridad, hasta ayer~ —sonrió él malicioso, acercándose a ella mientras aún apuntaba con su arma—, parece que ellos te han dado la espalda.

—Tú… Maldito… —decía Tatianna molesta enseñando los dientes con furia a Vladimir.

—En el pasado intentaste quitarme la vida con ayuda de Alexei, ¿lo recuerdas?, cuando pertenecía a la misma organización y yo iba a ser el líder~ todo se paga en esta vida mi tan odiada Tatianna —dijo Vladimir quitándole el seguro al arma.

—¡TÚ TAMBIÉN QUISISTE HACERME DAÑO! —gritó Tatianna frunciendo el ceño—, ¡aún tengo la cicatriz que me dejaste en mi brazo izquierdo!, solo… No me lastimes, sé que me odias, pero créeme. Te sirve más dejarme viva y hacer un trato conmigo.

—¿Crees que soy tan estúpido para creer que quieres traicionar a tu amante? —preguntó Vladimir, molesto deteniendo sus pasos a poco más de un metro de Tatianna.

—¿Mi amante?, ¡PFFF! ¡¿ESE MISERABLE POCO HOMBRE QUE ME ABANDONÓ?! —gritó ella enojada—, ¡me traicionó!, ¿tú quieres recuperar la organización que en principio debía ser tuya, no?, ¡los dos nos queremos deshacer de Alexei!

Vladimir guardó silencio y Tatianna se levantó de la cama tapando su cuerpo con la sábana.

El corazón de Tatianna latía aceleradamente, temía por su vida… Pero…

¡Conocía a ese hombre!

Si le quisiera quitar la vida rápido, ya lo hubiera hecho.

"Jugaré el mismo juego que tú, Vladimir…"

Pensó ella mostrando una sonrisita juguetona.

—Alexei tiene prohibido dejarme marcas en el cuerpo… Así que, ¿quién abusó de mí?, ¿fuiste tú o eres una basura que dejó que sus subordinados se aprovechen de mí? —preguntó Tatianna, que aunque sonreía, su expresión era una de profundo odio.

Vladimir dirigió una de sus manos enguantadas al cuerpo de ella, quitándole rápidame la sábana con la que Tatianna se cubría.

—¿Dejar que uno de esos imbéciles lo haga? — preguntó él burlista—. ¡Tengo que ser YO quien te destruya por completo!, tu cuerpo, tu mente… Todo de ti lo haré trizas.

—¡AH! —exclamó Tatianna, cuando ese hombre la lanzó sobre la cama y guardó su arma.

Vladimir apoyó una de sus rodillas en el borde de la cama, inclinándose hacia Tatianna y tomando a esa mujer castaña por las muñecas la aprisionó.

¡La cara de Tatianna se puso roja del enojo!

¡Ella comenzó a forcejear!

Sin embargo, era inútil… Se sentía extrañamente débil.

—Ni lo intentes~ —se rió él de ella—. La sustancia que se te inyectó, te impedirá recuperarte por completo, al menos en unos días.

—¡Maldito! —gritó Tatianna escupiendo hacia ese hombre rubio que estaba por encima de ella—, ¡eres un cobarde que no puede enfrentarme sana y armada!

—No estoy tan loco, eres muy peligrosa —decía él sacando un pañuelo del interior de su traje, limpiándose el rostro.

Los hombres presentes en la entrada a esa habitación, estaban totalmente sorprendidos viendo lo que estaba sucediendo.

Pero no sé podían ir… No podían dejar desprotegido a su jefe.

……

—¡Eres la peor basura existente, Vladimir! —le gritó Tatianna furiosa.

—¿Si?, pues ya tenemos algo en común~ es una lástima que este momento especial no durará mucho~ —dijo él volviendo a sacar su arma—. Adiós, Tatia-

—¡¡ESPERA!! —gritó ella desesperada—, ¡he sido la imágen representativa de la organización estos tres años! ¡Alexei se ha mantenido oculto, incluso su nombre, ahora se hace llamar Mikhail Nekrásov! ¡Yo sé todo lo actual!, negocios, sede, escondites, territorios, aliados y enemigos… ¡Puedo ser útil!

—No puedo confiar en ti. Sé que serías capaz de traicionarme apenas tengas oportunidad. Te conozco.

Capítulo 3

CAPÍTULO 03

"Lo único que este hombre quiere es sentir que tiene poder y control total sobre mí"

Pensó Tatianna con cautela.

"Ese tipo de retorcido control… Tal como lo hacía Alexei"

Tras ese último pensamiento, una sonrisita curvó los labios de esa hermosa mujer rusa.

—¡Haz un contrato conmigo! —sugirió Tatianna clavando con seguridad su mirada azul claro en él.

—¿Contrato?, pff~ —hizo Vladimir un sonido de burla—, no tienes NADA que necesite.

—¿Seguro? —preguntó ella con total tranquilidad que lo hizo dudar—. Puedes tomar TODO de mí, seré tu posesión, tu juguete, tu prisionera, yo hablaré todo lo que sé actualmente de la organización y te ayudaré en tus planes~ será como los viejos tiempos, cuando eras mi protector y yo tu fiel aprendis~

—¿Me crees estúpido?, eso es demasiado bueno para ser verdad y tú no eres una perra nada dócil.

—Por eso es un trato. Eso tendrás tú de mí, a cambio me ayudarás a destruir a Alexei Kéldysh, él es mi objetivo. Si lo logramos con éxito puedes quedarte la organización, pero debes dejarme en libertad.

El alto hombre rubio, se alejó de Tatianna que seguía en la cama.

Él veía a esa mujer totalmente desnuda, con gran seriedad.

—Está bien, hagámoslo —aceptó finalmente, para después dirigirse a la salida.

—¡ESPERA! ¡¿TE IRÁS ASÍ?! ¿QUÉ HARÉ YO EN ESTE MOTEL? ¡SÁCAME DE AQUÍ!

A pesar de los gritos de Tatianna, Vladimir la ignoró y se marchó.

En cuestión de minutos llegó un hombre con un cambio de ropa para ella.

Cómo si todo hubiera estado planeado, la ropa era nueva, femenina de tonalidades oscuras y justo de su talla y gustos.

"¿Él hizo todo esto para lograr negociar conmigo?"

"¡No!, ¡es imposible!, ¡él solo está loco!"

Pensó Tatianna frunciendo el ceño y comenzando a vestirse.

—Dece prisa que el viaje es largo —recalcó uno de los hombres a Tatianna.

—¡Bien, pero deja de verme, maldito pervertido!

…..

Después de viajar un largo rato, Tatianna dedujo que estaba fuera de Moscú.

Viendo el camino de altos árboles que daban un ambiente frío ese día nublado otoñal, Tatianna seguía en el asiento trasero del vehículo observando por la ventanilla de su sector.

Memorizaba el recorrido por si lograba escapar.

Si bien quería vengarse de Alexei, con o sin Vladimir, creía que podía hacerlo.

El vehículo oscuro desvío de la calle principal a un camino más angosto metros después un portón fue abierto y el sendero largo siguió hasta que finalmente llegaron a las afueras de una mansión.

La mansión no era muy grande, tenía un aspecto frío y colores oscuros, lucia como una antigua, Tatianna bajó del vehículo, todos los alrededores estaban rodeados de bosque.

No sabía aún en donde estaba con certeza, pero pensó que le sería complicado escapar o quizá no por ese bosque, pero podría morir perdida ahí.

En el interior de la mansión se presentaron tres personas a cargo.

El cocinero, el mayordomo y una mucama, todos jóvenes que Tatianna cálculo tendrían entre 28 a 35 años.

Por fuera había gran seguridad, pero por dentro, no habían hombres armados vigilando.

La pequeña mansión se veía impecable y muchas cosas tenían un aroma a nuevo.

Cómo si hubiera sido preparada para su estadía.

Nuevamente a esa mujer de cabello castaño claro le pareció sospechoso.

La mucama la guío a su habitación y de ahí a la ducha.

Clac~

Una vez la puerta se cerró ella respiró aliviada y se quitó las ropas observando su cuerpo dolorido y marcado.

"¿Por qué lo hizo?"

"¿Quería que sienta asco de mi cuerpo?"

"¿Quería traumarme o quizá solo que recuerde que quiere destruirme?"

Tras esos pensamientos ella tomó una lenta ducha y salió de ahí viendo que la mucama esperaba fuera.

Sin embargo no fue esa mujer joven lo que llamó la atención de Tatianna Lavrov, si no el hecho de que sobre la bella y enorme cama había…

¡¡¡Un vestido de novia!!!

Tatianna con nada más que una toalla alrededor de su cuerpo húmedo y otra en su cabellera, veía con sorpresa el vestido.

No una sorpresa de felicidad o curiosidad.

¡UNA DE HORROR!

Ella se puso pálida por un momento.

—¿De qué diablos se trata esto? —preguntó Tatianna a la mucama.

—El señor Korovin lo quiere así —respondió la mujer con frialdad.

—¿Así…?

—Dijo que solo se pusiera eso y que no hiciera más preguntas.

Tatianna comenzó a vestirse con ese glamuroso vestido de novia.

"¡Maldito! ¡Cuando se trata de montar un show tu eres un experto!"

Pensó ella incómoda, confundida y muy enojada.

Cuando Tatianna terminó de colocarse ese pomposo vestido blanco de novia, así como el velo, posó sus ojos azules por una de las largas ventanas.

Desde esa habitación, la entrada principal a la mansión se podía observar bastante bien.

Ella notó que un automóvil llegó y de ahí, salió Vladimir.

"¡¡Ahora sí, ese imbécil me va a escuchar!!"

Pensó Tatianna saliendo de prisa de esa habitación, luciendo como una hermosa novia.

……

En la sala de esa mansión, ella encontró a Vladimir tranquilamente sentado sobre un sofá individual.

La mujer de bellos ojos azules se detuvo a unos metros de ese imponente hombre y señaló su vestido de novia.

—¡¿De qué se trata esto?! —preguntó furiosa.

Sin embargo, ella no obtuvo respuesta de ese hombre rubio, que simplemente abrió un maletín que estaba en el piso a un costado del sofá donde él se encontraba y sacando de un sobre unos documentos, los tiró encima de la mesita de cristal frente a ambos.

—Ahí está el contrato, fírmalo.

—¡¿Firmar sin leerlo?!, ¡NUNCA! —gritó Tatianna cruzándose de brazos de inmediato.

La mucama que había seguido a Tatianna se acercó en ese momento y sacó un arma apuntando a esa mujer castaña.

—¡Que firme le dijeron! —alzó la voz con frialdad esa mucama.

¡Tatianna frunció el ceño y vió a Vladimir!

Él sacó del interior de su traje una pluma que lanzó también sobre la mesa.

Tatianna se acercó, inclinó y firmó sin poder leer nada.

Tras firmar, Vladimir se levantó del sofá donde estaba y recogió rápidamente los documentos.

La mucama seguía apuntando a Tatianna hasta que él hizo un gesto con su mano y ella dejó de hacerlo.

El hombre rubio sacó ahora una pequeña cajita que lanzó hacia Tatianna quien la atajó a tiempo antes de que cayera al piso.

—Úsalo —dijo él con indiferencia, mientras sacaba un anillo que él mismo se ponía.

Tatianna se puso pálida y sacó el anillo matrimonial a juego con el de ese hombre que estaba en el interior de dicha cajita.

Ella sonrió burlista mientras se colocaba el anillo en su dedo anular izquierdo.

—Tu proposición debe estar en el top 10 de las más románticas del año~ —se burló ella usando el sarcasmo.

Vladimir solo la ignoró y caminó a la salida.

—Sígueme —dijo él exigente.

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