Capítulo 2

¿Quién me hubiese dicho que dejarte una nota con mi nombre haría que las cosas cambiaran tanto? La noche que te dejé en tu piso completamente noqueado a causa del gran volumen de alcohol que habías consumido tuve la maravillosa idea de dejarte aquella nota. No lo hice con ninguna otra intención más que ser cortés. No quería que despertases y te preguntaras mil veces ¿Cómo he llegado aquí?

***

No entiendo como he hecho para bajarlo del coche. Mucho menos como hice para poder subir con él hasta aquí. Con muchísima dificultad, voy hasta su habitación con él prácticamente arrastrándose y consigo acostarlo en su cama. Lo veo acomodarse y prácticamente comenzar a desnudarse frente a mí y no sé qué hacer. Se quita la camiseta, el cinturón, los zapatos, todo sin siquiera abrir los ojos. Definitivamente, Lucca no debió dejar que su amigo tomara tanto, y menos siendo quien es.

Me quedo de pie al final de la cama y observo como se acuesta boca abajo y deja ver cada perfectamente trabajado músculo que posee. Ni siquiera sabía que existían tantos músculos hasta ahora. Tranquilamente, pasaría una noche con él por puro gusto... ―¡Ya Serena! ¡Cállate! ¿Acaso crees que un hombre como este te prestara atención?― Me digo a mi misma.

Echó un último vistazo al monumento de hombre que hay sobre la cama y salgo de la habitación como toda una cobarde. Busco en la cocina un trozo de papel y un bolígrafo para dejarle una nota.

"Gael,

Fue una lástima conocerte en ese estado, pero tu amigo Lucca tuvo una emergencia y me pidió que te trajera a tu casa. He dejado tu auto estacionado en la calle de enfrente y las llaves están colgadas al lado de la puerta. No bebas tanto, menos por amor... No vale la pena.

Serena Hauser.

PD: No te preocupes, no has pasado la noche conmigo. Solo te he traído hasta aquí,"

Regreso a la habitación, dejo la nota sobre su mesita de noche junto a su móvil y salgo para esta vez irme definitivamente de su vida. No puedo contarle esto a Sara. Si lo hago sé que me insistirá en que le diga donde vive Gael y que si puedo le consiga una cita. Está enamorada de él... No le culpo, es guapo... pero... ¿Enamorada? Este hombre ni siquiera sabe que ella existe.

Al llegar a la habitación del hotel donde nos estamos quedando, cierro la puerta con cuidado para no hacer ruido y me alisto para dormir aunque sea por unas pocas horas.

[...]

9 de Julio.

Estoy completamente desorientada al abrir mis ojos. Miro a mi alrededor y Sara no está. Seguramente ya se habrá ido a cumplir con su rutina de ejercicio, ya que mi mejor amiga es estricta con su ejercicio. Observo el reloj sobre la mesita de noche y vaya que he dormido; ya es el mediodía.

Intento ponerme de pie, pero mi cuerpo no reacciona como quiero y decido dejar mis piernas colgando por unos instantes mientras tomo mi móvil de la mesita de noche. Al ver la pantalla no comprendo qué ha sucedido, tengo un mensaje de Gael a través de Instagram. ―No... esto no puede ser verdad ¿Cómo me ha localizado? No puede ser el mismo Gael de anoche.―

Abro el mensaje y no doy crédito, si es él... tiene la palomita azul al lado de su nombre indicando que es su cuenta oficial.

@GaelMartí

Hola Serena Hausser, muchas gracias por haber hecho lo que hiciste anoche. Ya he hablado con Lucca y todo está en orden. PD: Me encantan tus fotos, y sí... llevas razón, no vale la pena beber por amor.

Leo el mensaje una y otra vez y creo que me cuesta asimilar que me haya escrito.

@SerenaHausser

De nada, pero ¿Cómo me has encontrado?

Escribo con muchos nervios.

"Escribiendo" Dice la pantalla y no me creo que me responda tan rápido.

@GaelMartí

No existen muchas mujeres con ese nombre y apellido. En realidad, eres la única y cuando le envié tu foto a Lucca, me confirmó que eras tú. Déjame decirte que eres preciosa ¿puede invitarte a cenar esta noche?

―Esto tiene que ser broma― Digo en voz alta.

«¿No es que estaba emborrachándose por desamor?»

Supongo que no tiene nada de malo que vaya a cenar con él, ¿o sí?

@SerenaHausser

Entiendo... Puedes, ¿a qué hora?

Escribo y sonrió como una estúpida.

―Ay Serena... ¿En qué te estás metiendo?― Me pregunto a mí misma y mi subconsciente me da respuestas variadas.

@GaelMartí

¿Te busco a las 9? ¿Cuál es tu dirección?

«No es una buena idea...»

@SerenaHausser

Mejor nos encontramos afuera del bar de Lucca. Es que estoy en un hotel en el área turística y no es buena idea.

@GaelMartí

Vale, te veo a las nueve.

Responde de inmediato y me dejo caer de espalda en la cama.

«Joder... esto no puede ser verdad». Pienso y río sola como si estuviese loca.

***

Esa conversación me resultó lo más irreal de este mundo, pero no había nada de irreal en ella; realmente Gael Martí me había invitado a cenar.

Capítulo 3

Nuestro primer encuentro ha sido absolutamente todo lo que yo no esperaba que sucediese. El hombre con corazón roto que había llevado a su casa la noche anterior a causa de una gran borrachera, se había convertido en un hombre frío, calculador, y directo. El problema es que no dejaba de ser jodidamente guapo y sensual. En el fondo ambos buscábamos lo mismo aquella noche y supimos ser los más directos posible.

***

Consulto el reloj por tercera vez antes de caminar la última calle hacia el bar. Inventarle a Sara que iría a una especie de cita con un desconocido ha sido más difícil de lo que creía. Insistió tanto en que le preguntara si tenía un amigo que me ha tocado hacer una llamada falsa. Lo que sí puedo decir, es que aprueba definitivamente esta idea. Según ella, necesito un buen revolcón con alguien para olvidar por completo a Pedro y realmente comenzar esa vida de libertad que tanto busco. Lo que dudo es que Gael sea ese alguien que busco.

Las luces de neón vuelven a llamar mi atención y antes de que pueda entrar Gael sale. –Buenas noches, Serena.– Dice y me mira de pies a cabeza haciendo que sienta que el vestido corto negro que llevo puesto me haga sentir desnuda. –Te ves guapísima, ¿vamos?– Propone y me sorprende cuando se acerca a mí y me saluda con dos besos.

―¿No puedo entrar a saludar a Lucca antes?― Pregunto confundida.

―Mejor no. Es que no quiero tener problemas con él ― comenta y no entiendo de que habla. –Vamos mejor. ― Insiste y me ofrece su brazo para ir con el hasta su auto deportivo color negro.

―Me gusta―comento observando el vehículo que he conducido anoche.

―Es lindo, pero tú estás mejor.– Expresa y definitivamente no esperaba que dijese eso.

―Eh... de acuerdo.― Me limito a responder y es que de verdad no sé ni que decirle.

–¿Te da vergüenza que te diga que me pareces guapísima?– Cuestiona mientras pone el auto en marcha.

―No, pero me sorprende lo directo que eres, ¿qué sucedió con el hombre que estaba hecho trizas anoche en ese bar?– Pregunto sin rodeos mientras observo lo rápido que conduce.

―Soy directo porque una mujer como tú merece eso. Mírate... eres prácticamente una modelo. Ojazos verdosos, cabello lacio castaño claro hasta la cintura, piernas kilométricas, piel color caramelo a causa de tu gran bronceado, curvas definidas que invitan a ser recorridas... eres definitivamente el tipo de mujer con la que no hay que dar rodeos si no quieres perder. Y respondiendo a tu pregunta, ese hombre se cansó de que lo tomen por idiota. Ese hombre ha vivido tres desengaños amorosos y no quiere saber más nada del amor; lo que ves es lo que hay, lo tomas o lo dejas.― Explica y me quedo con la boca abierta.

―Bienvenido a mi mundo. Yo tampoco quiero saber más nada del amor; así que... si quieres deja tu teatro y no me lleves a ningún restaurante. Esta noche no estoy buscando una cita romántica precisamente, y por lo que me cuentas, tú no estás buscando perder el tiempo tampoco.―Hablo firme y sin rodeos llevo mi mano a su pierna haciéndole sonreír –Tú tampoco eres un hombre con el que hay que dar rodeos. Además de ser quien eres, un alguien demasiado guapo como para desperdiciar una noche contigo. ―Digo sonriente y al parecer hablamos el mismo idioma.

Él aparta la mirada del camino un instante y me mira con una amplia sonrisa –Me gusta mucho que nos entendamos tan bien.– Dice triunfal.

–A mí también– Confieso y no puedo dejar de mirarlo.

Definitivamente, es un Dios griego. Me es inevitable no imaginarlo sin esa camisa puesta.

–¿Asi que vives en Madrid?– Me pregunta y sonrió.

–Sí... ¿Te ha contado Lucca?― Pregunto y me doy cuenta de que estamos yendo a su piso.

–No, lo he visto en tu cuenta de Instagram.– Replica e intentó no sonreír.

–Ah ya... con que has estado revisando mi cuenta.– Digo pícaramente y él me mira seductoramente.

―He visto prácticamente todas tus fotografías y debo confesar que ahora te estoy imaginando con ese diminuto bañador color negro.― Me deja saber y no puedo más que sonreír en respuesta.

-Mejor lleguemos a tu piso y me quitas este vestido. ― Propongo y subo mi mano por su pierna llegando al límite.

–Con mucho gusto lo haré.– Responde firme y pocos minutos después finalmente aparca en el parking subterráneo del edificio donde vive.

Lo observo bajar del auto y caminar hacia el lado del pasajero. Ese pantalón negro le queda de maravilla... debo admitir que se ajusta a la perfección a su cuerpo y que deja entrever los atributos que muero por descubrir en unos minutos.

―Permíteme.― Dice extendiendo su brazo una vez que abre la puerta.

Tomo su mano y bajo del auto haciendo que el descruzar mis piernas le haga mirarme de la manera que busco hacerlo. –Gracias.– Digo con una amplia sonrisa e intento caminar, pero él toma mi mano y me jala para que quedemos de frente.

―De nada.― Responde sin dejar de mirar mis labios.

Muerdo mi labio inferior, muevo mi cabello, soy yo ahora quien mira sus labios, y finalmente él acorta la distancia y me besa con fervor haciendo que cada milímetro de mi ser se percate de su cercanía.

Es un experto. Sus labios se mueven a la par de los míos de manera apasionada. De a poco su lengua va pidiendo acceso a la mía y se lo doy. Es una dulce locura que me mata y cuando creo que es capaz de subirme sobre el capo de su auto y follarme ahí mismo; se detiene.

―Subamos mejor. No quiero dar un espectáculo. ― Propone agitado y asiento.

***

Pensé que un hombre como él no sería capaz de fijarse en alguien como yo, pero estaba equivocada. Los dos buscamos lo mismo y no es amor precisamente.

Seguir leyendo
Apoya al autor e inspira más historias increíbles Moboreader
Desbloquear todos los capítulos

Amor Intermedio

Capítulo 2
Capítulo
Personalizar
Siguiente capítulo
Minishorts Logo
Lee novelas web, ficción online y populares historias románticas en MiniShorts. Descubre romances de multimillonarios, fantasía de hombres lobo, novelas dramáticas y de fantasía, además de contenido seleccionado de dramas cortos inspirado en las tendencias narrativas más populares.
YouTube de MiniShorts
©2026 MiniShorts Todos los derechos reservados. CHASINGTOP HK LIMITED