Capítulo 2

Bailamos un montón de música, ya estaba cansada, mis piernas dolían muchísimo, además de eso quería ir al baño.

-¿Qué te parece si te invito a mi apartamento?-propuso con una mirada sexi-Bueno la idea estaba súper bien, pero ir a casa de un desconocido tampoco es que fuera de lo mejor, pero… Este bizcocho será mío.

-Esta bien, vamos a tu apartamento-Su respiración se cortó al escuchar mi inesperada respuesta.

Me tomó de la cintura y con la otra mano libre le hizo un tipo de seña a sus hombres.

Mientras salíamos del club, me percaté de que todas las miradas se enfocan en nosotros, me sentía como una celebridad.

-¿Vives lejos?-le preguntó pasando mi mano por su torso.

-Lo suficiente como para que disfrutes de un hermoso viaje-enarca una ceja.

Me sentí un poco nerviosa, bueno, a las finales no es primera vez que me voy con un chico guapo, si no estoy mal, esta es la quinta vez que lo hago. Un día de estos terminaré asesinada.

Sentí como sus manos jugaban con mis pompis, lo miré con desaprobación.

-Lo siento, es solo que mi mano, es un poco necia-Si claro, acaso me cree estúpida.

-Si esa mano, sigue tocando a mis nenas, juro que la destrozare–Dije sarcástica, y él me miró con temor.

–Lo siento nena, creo que he bebido demasiado.

No se pero este hombre es realmente bello, sus ojos negros como el mal, me miran con lujuria, y eso hace que una extraña sensación invada mi zona baja, si sigues mirándome de esa manera, juro que voy a mojarme.

A decir verdad, llevo casi una semana sin probar un p*** si sigo de esta manera, terminaré oxidada, ya era hora, aunque si él lo permite, estaría dispuesta a tener relaciones.

Aparte de ser un dios, tiene unos muslos bien trabajados. En su cuello lleva un águila tatuado el cual tiene los ojos rojos, ese tatuaje es espectacular. Rodé mis ojos hacia sus manos, son grandes y venosas, dios mío, si así tiene las manos, no me quiero imaginar cómo tendrá otra cosita, mordí mi labio inferior mientras estaba ensimismada en mis morbosos pensamientos.

-Piensas demasiado ¿Verdad?-Dijo él, y de inmediato sacudí mi cabeza.

-No, para nada-Ya esta es la segunda vez que me llama la atención con eso de que pienso mucho.

Afuera solo estábamos nosotros dos, sus hombres no se que hacían y tampoco me interesaba, lo único que me importaba era Deivis.

-¿Esperas a tus hombres?-Pregunte ya que estaba ansiosa.

-Solo le indicaba a mis hombres que no regresen al apartamento-La cosa es enserio, esto me huele a se**

Pasados unos minutos, él me invita a entrar a su auto, o mejor dicho su nave, es un Lamborghini de color violeta, jamás había visto uno de ese color.

Mis piernas flaquearon ya que estaba a dos pasos de entrar, ¡Que emoción!.

Subí al auto el cual emana un aroma a menta, poco después subió él.

-Asegúrate de colocar tu cinturón-me avisa con una sonrisa divertida.

Me coloco el cinturón y tome un suspiro, esto me dice que vamos a volar de lo rápido que va a conducir.

Prendió el auto y de inmediato mi corazón se hizo como un tambor, realmente no me gusta la velocidad, soy una gallina.

Deivis coloca un poco de música, en este caso electrónica, desvío sus negros ojos hacia mí y me guiño uno.

-Esta noche la pasaremos sensacional-Dijo haciendo énfasis en la noche.

Mi mente estaba un poco alocada, había bebido muchísimo, pero aún así tenía mis cinco sentidos sanos, lo que quiere decir que si pasa algo, lo recordaré con delicia.

-No se si lo que te vaya a preguntar resultará un poco fuera de casillas pero…¿Tienes hijos?-Preguntó sin mirarme.

-No, no tengo hijos-Dije encogida de hombros.

Deje relajar mi cuerpo dentro del cómodo asiento, y mire nuevamente a Deivis quien sonreía, No es que dude de él, pero me parece que es buena persona

-¿Tu, tienes hijos?-le devolví la pregunta y para mí suerte él asintió. No sé por qué pero eso me dolió. Dicen que cuando un hombre tiene hijos, es muy difícil abrir su corazón a cualquier mujer.

-Me alegra mucho, hermoso-Le dije y él me miró esta vez.

-Ya era hora.

-¿De que?.

-Que me regalaras un cumplido-Vuelvo y lo repito es un engreído.

-Es la verdad, eres muy hermoso-Tras decir eso el freno y soltó sus manos del timón, luego pasó su mano dentro de su cabello.

-¿Pasa algo?-Le pregunto un poco confundida.

-Coral-Dijo con voz sería.

-¿Si dime?-Respondí atenta, lo veo soltar un suspiro de desgaste, para luego decir en voz baja.

-Olvidalo-Coloca sus manos otra vez encima del timón y empieza a conducir, no se porque pero ya me está empezando a dar miedo su actitud de bipolaridad.

Las calles estaban vacías, y como lo dijo él antes, será un viaje lo suficientemente largo como para divertirse. O en este caso para poner mis nervios de punta.

Lleve mis manos hacia mi rostro y frote de este, ya me estaba empezando a dar sueño.

-¿Por qué vives tan lejos?-le pregunto haciendo un puchero, si sigue así, terminaré bajando mi sexi trasero de su lujoso auto.

-No es mi culpa, linda. De hecho odio vivir aquí.

–Pues te puedes mudar–Dije para tratar de resolver el problema.

–No es tan sencillo, verás… Vivo en casa de mi padre, bueno él está en Londres.

-Tu padre trabaja en el exterior?.

-No.

-¿Osea vivías con tu padre? ¿Y de qué trabaja exactamente?–Mis ojos brillaron por saber más.

-Ya has preguntado demasiado, ahora solo vamos a disfrutar ¿Si?-Asentí sin problema. Creo que me pase de chismosa.

Estacionó su auto a un lado de una casa tipo villa, el lugar es espectacular, la radiante luz de los faroles iluminan un monumento de camello, en la entrada hay unas enormes rejas que escudan la villa.

Salimos del auto…

-Ven, vamos adentro-Dijo él tomando mi mano.

Caminamos hasta la entrada, todo es silencioso, intenté mirar hacia los lados pero él no me lo permitió..

-No estés nerviosa, estás con Deivis.

-¿Y quién eres tú?-Reí a carcajadas.

-Muy pronto lo sabrás.

Sacó sus llaves y abrió la puerta.

-Adelante-Me invita a pasar, no voy a decir que no estoy tensa, porque estaría mintiendo.

Capítulo 3

-Adelante-Me invita a pasar, no voy a decir que no estaba tensa, porque estaría mintiendo.

-Gracias bebé-Lo mire un poco avergonzada ya que me imaginaba que estaría diciendo él en su cabeza.

«Esta mujer es una zorra»

«Mira nada más, se va con el primero que se le atraviesa»

Sacudí la cabeza nuevamente, y me enfoco en el momento.

Me siento en el sofá que está en la sala de estar, y me cruzo de piernas. Esta casa tiene muchos objetos valiosos, desde jarrones, cuadros y colección de autos en miniaturas.

-Parece que Coral, tiene sueño-Masculla mirándome de forma inmediata. Me levanto del sofá de golpe para demostrarle que no tengo sueño y casi pero casi me caigo salvo por el movimiento que hizo Deivis evitó que cayera-Estas muy borracha-Dijo cerca de mis labios.

-Esta borracha sabe muy bien lo que hace-Dije. Levanté mi cara y rocíe mi nariz con sus labios, los cuales huelen a cigarrillo.

Llevó sus manos por encima de mi trasero y lo acarició con sencillez.

-¿Si gustas podemos seguir la fiesta en mi casa?–Propone.

Me parece genial.

-¡Perfecto!-Grité y él me tapó la boca con su mano.

-Sin ruidos-Dicho eso me soltó y se acercó al equipo o como se le llamé y coloco música.

Luego fue a la cocina y trajo una botella de champagne junto con dos copas.

-Esa botella se ve deliciosa-Dije acercándome a él y arrebatándole la botella.

-¿Sabes abrirla?-Pregunto. Asentí y le demostre, abrí la botella con rapidez y luego la pegue a mi boca y trague un buche del líquido preciado.

-Eres toda una hembra-Se acercó a mí y metió su mano dentro de mi cabello y apretó de este-Me encantan las mujeres que no se nieguen a nada-Inclina su rostro hasta el mío, solo estábamos a unos centímetros de besarnos.

¡Bésame! ¡Bésame maldito!

Cerré mis ojos esperanzada en el beso y para mí suerte él me beso la mejilla, me sentí como una basura, ¿Acaso no le parezco atractiva?.

–¿Que pasa Deivis?–Cuestionó mientras exijo mi beso.

–Mmm. No es nada.

Deje la botella de champagne sobre la mesa y luego empecé a caminar mientras contemplaba su hogar.

–Que hogar más acogedor–Cambie el tema, en realidad tenía mucha vergüenza, nunca antes me habían rechazado.

-No camines mucho, podrías encontrarte con cosas raras-Su comentario me dejo los vellos de punta.

De inmediato me devolví hasta donde estaba él.

-No fue chistoso-Puse los ojos en blanco.

Nos sentamos en el sofá, al son de la música movía mis pies, mientras que con las manos me servía una buena copa de champagne.

La bebí de golpe, el líquido acariciaba mi garganta, es simplemente delicioso.

Pasaron dos horas y mi cuerpo ya empezaba a acalorarse. Deivis había traído unas cervezas con unos pasabocas.

Estaba bailando sola encima de la alfombra blanca, había quitado mis tacones ya que estorbaban, por su parte. Deivis estaba sentado en el sofá fumaba un cigarrillo mientras me miraba bailar.

-¿Fumas?-preguntó sacando el cigarro de su boca.

-No, pero no estaría nada mal-Me entrega el cigarrillo y lo lleve a mi boca tomando así una gran cantidad de humo.

Empecé a toser, era mi primera vez fumando.

Él se levantó del sofá y me ayudó, dándome unas palmadas en la espalda.

-Ten cuidado. Podrías morir–Se echa a reír.

-Creo que eres exagerado–Hago un puchero.

Todo me da vueltas, la música la escucho lejos, y mis ojos se están cerrando.

–Coral. ¿Estás bien?–Deivis me sentó en el sofá.

-Voy a morir-Dije sonriendo–Tu eres un pedazo de bizcocho–añado y tomó de la cerveza.

-¿Ah si?–asentí mientras reía– Y tu una mamacita, que tiene los ovarios bien puestos para beber-Ríe tras decir su comentario.

-T-tu eres un hombre sinvergüenza-Lo señaló soltando un hipo.

Estaba completamente loca, quizá. Pero Deivis no estaba tan ebrio por lo tanto solo reía de las cosas tan absurdas que decía

-Deja de decir bobadas- Dice él, tapando mi boca.

–Mira, andate y mueve tu trasero por qué vamos a tener s***–mi voz esta pérdida, y mis palabras son directas, aunque los borrachos dicen la verdad, solo lo quiero para sexo.

Me levanté del sofá hasta caer al piso, literalmente no podía con mi alma, por tanto Deivis me ayudó a estar de pie.

–Coral, creo que has tomado demasiado.

–¡Cállate!–Grite y tiré la botella que estaba en la mesa, al piso y lo tomé por la camisa y me puse de puntillas, no lo dude ni un segundo, y lo bese, pegue mis labios sobre los suyos, él quedó pasmado como estatua, no se lo esperaba. Sus labios son tan suaves, y delicados son perfectamente excitantes-Ricos labios-Dije despegada de él.

Gire mi cuerpo para tomar la botella de champagne y servirme, pero el brazo de Deivis se dibujó en mi cintura, haciéndome girar con rapidez y mi cuerpo choca contra el suyo.

-¿A dónde vas? ¿No vas a arreglar este problema?–Preguntó con los ojos medio abierto.

-¿Cual problema?-Dije divertida-Me señaló su parte baja la cual estaba erecta. Se notaba el gran paquete robusto que se mandaba este individuo.

-Este, hermosa-Agarra mi mano y la lleva hasta su longitud, y si, estaba completamente dura.

Lo toque con más precisión y luego lo mire, sus ojos estaban medio abiertos, y su mandíbula estaba apretada.

Algo dentro de mi cuerpo se estremeció, era como si una corriente eléctrica invadiera todo en mí, tenía tantas ganas de probar su paquete, me nacía una extraña necedad en mi parte baja.

me suspendo de él, mi cuerpo estaba colgado, me sentía como una niña pequeña, mientras abraza a su padre.

Olfateo su cuello con mi nariz, y luego dejo un beso húmedo en este, el empieza a dar vueltas suaves haciéndonos girar.

Solté una risita juguetona y él me abraza más fuerte.

Luego nos deja caer encima del sofá, me quejo al saber que su enorme cuerpo cae encima del mío. Pesa toneladas

Mire hacia el techo, esperando que él tomara la iniciativa está vez, estaba preparada para lo que pasará esta noche, y créanme que no me voy a echar para atrás, no me voy de esta casa, hasta no haber probado esa linda curiosidad que me atrae de este tipo.

-¿Estás segura de esto?-Preguntó él encima de mi cuello.

ahora me pregunta bobadas, no entiendo para que me reta, y ahora es él, el que se echa para atrás.

-Nunca había estado tan segura.

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