Capítulo 2

Asique no se trata de eso. Ellos están como yo aquí sin saber cómo llegaron. Aflojo mis músculos sintiéndome avergonzada por la escenita que había acabado de hacer, mientras el hombre se aprieta el brazo chorreando en sangre y se sienta en un sillón.

Miro a mi alrededor, no hay tantas personas como hubiera pensado, la primera que vi es una mujer negra, afroamericana con rulos y una vincha rosa, está bien vestida con un vaquero, un saquito y una remera marrón.

Más atrás hay dos muchachos, uno se ve más joven que el otro, tienen ojos claros, piel pálida, uno cabello castaño, el más chico rubio claro, tienen tatuajes en el cuello, los brazos, manos, hasta en la cara. El más grande tiene la cruz esvástica tatuada en los dedos, el rubio la tiene tatuada en su mejilla. Estos deben ser de la Aryan Brotherhood, es fácil identificarlos con ese tipo de tatuajes.

A su derecha veo varios sillones, en uno de ellos está sentado un hombre de casi tercera edad, con cara de preocupación, en otro sillón otro hombre. También joven, moreno, con tatuajes en las manos, brazos y un tatuaje de una pistola chiquita en el pómulo tiene un uniforme naranja de la cárcel y una gorra negra con las letras en dorado: LK y una corona. Este debe de ser de los Latin Kindon.

Qué raro es encontrar a miembros de la Aryan Brotherhood y de los Latin Kindon ocupando el mismo espacio sin iniciar un tiroteo

Hay algo más que llama mi atención, a lo lejos, al lado de la puerta de salida hay otra persona. Es una joven, tiene un piyama blanco, esta acurrucada con sus pelos largos y negros en la cara. Se ve asustada y parece que a nadie le interesa ayudarla

Me distraigo unos segundos por esa chica, cuando alguien aprovecha mi descuido para arrebatarme el cuchillo de la mano y arrojarlo al aire, acto seguido me da un golpe en el estómago.

Caigo al piso sujetándome la panza, tosiendo. No fue el hombre que me tenía agarrada, sino la mujer afroamericana.

_ Estábamos esperando a que despiertes, para que nos ayudes a mover la puerta de hierro – dijo la chica

_ ¿Cómo? - digo con la voz ahogada, sujetándome el estómago- una puerta de hierro

_ Exacto… si entras a un cuarto lleno de cachivaches, allí hay una puerta de madera vieja, esa puerta da a un espacio vacío, en ese espacio hay una puerta de hierro. Creemos que esa puerta da a la salida, y que, si logramos moverla, vamos a poder escapar de este apestoso lugar.

Froto mi pansa mientras la observo a ella mirándome apoyada sobre el respaldo de una silla, se ve tranquila, como si tuviera todo resuelto. Creo que de todas las personas encerradas acá conmigo, ella es la que se ve más calmada y no entiendo cómo puede sentirse así en una situación tan desesperante como esta.

_ Pero, porque estamos aquí…

_ No sabemos- responde ella

Alzo mis cejas, confundida

_ Yo desperté primero que todos ellos- dijo el hombre que me sujetaba - me puse a recorrer la casa buscando una salida, yo fui quien encontré la puerta de hierro que ella dice, pero en el camino veo a toda esta gente tirada en el piso, pensé lo mismo que pensaste tú, que me habían secuestrado, no un tratante de blancas- sonrió- algún vendedor de órganos, una cosa así, paso un rato y se despierta ella. Estaba como yo, no sabía cómo había llegado aquí. Los dos hermanos – dice señalando a los dos chicos apoyados en la mesa- fueron los terceros, despertaron a la vez y quisieron atacarnos porque creían que éramos policías, tuvimos que explicarles lo mismo que a ti…lo mismo con los demás…

El chico de pelo castaño y ojos azules me observaba hacia un buen rato.

_ Ten cuidado chica-grito el señor mas mayor de pantalón y camisa blanca, sentado en el sillón- apenas si me creo que no hayan sido ustedes dos los que me arrancaron de mi hogar – dijo señalando a los dos chicos hermanos

_ ¿Quién te piensas que eres viejo choto? - le respondió el más grande

_ ¿¡Cómo te vamos a arrancar de tu hogar, si estamos en la misma situación que tú?¡ - interrumpió la chica afroamericana. La mire desorientada y me respondió con una sonrisa diciéndome – No le hagas caso, aun no entiende que no va a poder regresar a su casa así tan fácil. Perdón por haberte golpeado, es que estabas desquiciada, seguramente te sientas confundida, bueno como todos. Por cierto, mi nombre es Jennifer, pero todos me dicen Jenny

_ Descuida… lo entiendo- digo mientras me levanto del suelo-además, ya no me duele. Mi nombre es Fiorella, pero los que me conocen me dicen Ela

_ Un gusto Ela, yo soy Omar – me dijo el hombre grandote que me había sujetado

Lo miro de reojo a él y a Jenny, ella me mira sonriente, ¿Por qué me sonríe?

_ Ya despertó, asique empecemos a empujar- dijo el muchacho de la Hermandad Aria de más edad que el otro-. Hola mi nombre es Jonathan, Jony para mis camaradas, él es Dylan, mi hermano, muy linda la reunión, pero tenemos que irnos de este lugar al que no quisimos venir.

_ Espera… ¿cuánto tiempo estuve inconsciente?

_ No lo sé- dijo Jony poniendo los ojos en blanco- no hay teléfono, ni reloj, ni nada, ni sabemos quién nos trajo. Respondimos tus dudas, ya sabes, nadie sabe un carajo, listo, ahora, vamos

Los sigo no entendiendo lo que estoy haciendo. Esto es todo muy confuso, un día estaba comprando una picada en un supermercado, y de un segundo al otro aparezco tirada en el piso de una bóveda, rodeada de un puñado de gente que nunca había visto en mi vida, quienes como yo tampoco saben cómo llegaron.

La sensación es desesperante y confusa, pero al menos saben cómo escapar. Quedará averiguar quién nos trajo y para que, si es que se puede

Cruzamos el biombo entrando a un pasillo más largo que el anterior, pero exactamente igual.

_ Cuando escapemos no vamos a pisar nunca más estados unidos- se queja Jony mientras vamos caminando- ya van a ver cuándo logre salir de este estúpido lugar, no me van a ver nunca más, ni los malditos policías, malditos, esta vez sí vamos a cruzar la frontera. Estaremos en Canadá, y nunca más nadie va a saber más nada de nosotros.

Este chico tan enojado, no deja de decir groserías, su boca parece una alcantarilla. Además, se nota que este no es su único problema, si no, no estaría hablando de cruzar la frontera con Canadá. Miro atrás de mí, la chica de piyama blanco no nos acompaña, se quedó detrás de la puerta, quietecita y parece que a nadie le importa.

_ Jenny… ¿Qué es lo que le pasa a esa chica? ¿quiere quedarse acá?

Ella gira su cabeza apenas mirando de reojo, pero sin mostrar mucho interés

_ No sé, hace unas horas despertó antes que tú…se escondía, no quería hablar con nadie. Debe tener algún problema mental, en todo caso no me interesa, no la conozco

Su respuesta me dejo helada. ¿A nadie le interesa esa podre chica que quizás, actúa así porque le hicieron cosas terribles? Ella llego aquí al igual que nosotros, debe a ver una razón por la cual actúa de esa manera, creo que también merece que la ayudemos. Pero esta gente y no hablo solo de Jenny, los demás también la ignoran, como si no existiera.

Jenny se dio cuenta de mi decepción y me responde con una sonrisa

_ Estamos bastante jodidos como para ponernos a tratar de solucionar el problema que podría tener una extraña ¿no crees? Mira para que sepas que no soy tan cruel como piensas… los chicos Jony y Dylan querían empezar a empujar la puerta solos, no les importaba que aún no hayas despertado. Yo tuve que convencer al grupo para que te esperemos. Si no íbamos a empezar solos, capaz hubiéramos abierto la puerta y tú te hubieras encontrado acá, sola con la loca esa, sin saber dónde estás, ni cómo salir

¿Era necesario darme toda esa explicación, que a mí no me dice nada? Lo único que entiendo es que no le interesa esa chica.

De repente se escucha una voz robótica salir del techo, alzo la vista y veo unas bolitas negras en una esquina y otra, son cámaras de vigilancia, de allí viene el sonido y dice:

Se exige a todos los presentes dirigirse de inmediato a la sala de cine y video, numero de puerta 27. En unos minutos se transmitirá un mensaje de gran importancia para los sujetos aquí presentes. Dirigirse de inmediato a la sala de cine en unos momentos iniciara un mensaje de gran importancia para los sujetos aquí presentes

Dejamos de caminar, nos miramos unos a otros atónitos. Además de que fuimos secuestrados, también estamos siendo espiados.

Asique para eso nos tienen aquí, todo de a poco empieza a tener sentido.

Capítulo 3

Ninguno dijo nada, estábamos es putrefactos y confundidos. Una extraña demanda, dirigidas a personas que fueron secuestradas.

La cara de Jony se transformaba de roja a violeta, de pálida a roja y otra vez a violeta, tensando los puños y la mandíbula. Arranca el picaporte de una de esas puertas con brutalidad y lo rebolea hacia la cámara, se abre un cuadrado en la esquina del techo y esta se mete adentro de la pared, el picaporte pega contra el techo y rebota contra el suelo

_ ¡Déjenme salir hijos de puta¡¡déjenme salir ¡- chillaba Jony

_ Gritando y reboleando cosas no vas a salir- intervino Omar

_ Estaba cruzando la frontera de Canadá con mi hermano, cuándo alguien me dispara. Despierto acá, en este lugar horrible con Dylan y un grupo de extraños… al carajo esos hijos de puta y su mensaje. Yo no voy a ir a ningún estúpido lugar. No pienso estar en este apestoso sitio un minuto mas

_ La única salida es esa puerta de hierro. Pero ¿te diste cuenta lo pesada que es?, hormigón puro. No quiero ser pesimista, pero quizás, ni con la fuerza de 20 hombres logremos moverla- respondió Omar

_ No me importa- dijo Jony

El seguía protestando pateando las puertas del pasillo en el que estamos parados y sin saber qué hacer. Estoy rodeada de extraños no puedo confiar en ellos, y más teniendo en cuenta que algunos de ellos son criminales escapando de la policía, pero por lo que se ve tengo que confiar porque no me queda opción y porque, están en la misma situación que yo.

Jony recuerda cuando le dispararon, ¿Será que todos pueden identificar el momento en el que fueron atacado, menos yo?

_ ¿Por qué cruzabas la frontera? – le pregunte frunciendo el ceño.

Él se me paro de frente desafiante, camino hacia mi mientras me decía

_ ¿Y a ti que te importa, que eres policía?

_ No soy policía

_ ¿Eres una policía encubierta? ¿Tú me disparaste?

Se me acerca y yo doy un paso hacia atrás, no quiero problemas, ya con este del secuestro, es más que suficiente. Hice esa pregunta por mórbida curiosidad, pero fue una mala idea.

Pasaron unos minutos más, cuando vuelve a repetirse en el techo, esa voz robótica:

Se exige a todos los presentes dirigirse de inmediato a la sala de cine y video, numero de puerta 27. En unos minutos se transmitirá un mensaje de gran importancia para los sujetos aquí presentes. Dirigirse de inmediato a la sala de cine en unos momentos iniciara un mensaje de gran importancia para los sujetos aquí presentes

Jony se arrancaba los pelos gruñendo, como si el sonido de esa voz le estallara la cabeza.

Mientras tanto, el muchacho que vestía con la ropa de la cárcel, no dejaba de mirarlo.

_ ¿Tu eres Jonatan Lee? ¿tu ibas a la Annie Wright School Boys? ¿no? – le pregunto

El dejo de arrancarse los pelos para prestarle atención

_ Si… en esa escuela hice la preparatoria ¿Cómo sabes mi nombre?

El chico sonríe y le dice

_ Soy Wuilliam Miller, hicimos el noveno grado juntos ¿Cómo no te acuerdas de mí?

Jony lo miro frunciendo las cejas y luego sonrió, tirándole los brazos para abrazarlo. Los dos se abrazaron y se palmearon las espaldas

_ Wuilliam. Como odie que hallas tenido que mudarte de estado. Siempre me acuerdo de nuestras salidas, qué tiempos aquellos. Pero que mal que hayamos tenido que encontrarnos acá – le dijo Jony apoyando sus manos en sus hombros

_ Si, en realidad a mí me da igual, como ves ya me atraparon

_ Ahhh… claro… y… - su cara cambio en ese punto observándolo con cierto desagrado-… ¿estás?

Wuilliam se desabrocha unos botones de la camisa mostrando un tatuaje de un león rugiendo y una corona en el hombro derecho

_ Claro… entiendo – dijo meneando la cabeza y mirándolo de arriba abajo

_ Ey, que nuestras pandillas sean enemigas, no significa que no podamos escapar de esta pocilga juntos. ¿o ya te olvidaste lo bien que nos llevábamos cuando éramos adolescentes? Escuche que quieren ir a Canadá, tengo camaradas en la frontera que pueden darnos un paso asegurado

_ Así… pero…

_ No te preocupes por eso, si vienen conmigo no pasara nada. Así funciona, ustedes me ayudan a mí y yo los ayudo a ustedes

_ Si amigo- dijo Jony apoyando su mano en el hombro de Wuilli- ni bien logremos escapar de esta pocilga tu vendrás con nosotros. Eso sí, ni se te ocurra traicionarnos camarada

_ Para nada, para mi tu eres un camarada, aunque seas de los Aryan Broother

Vuelve a sonar la voz por tercera vez. Ahora me parece todavía más extraño que hallan traído a ese muchacho latino, que casualmente fue amigo del otro chico. Lo único que me queda claro es que debe haber una razón por la cual nos trajeron a este lugar y sería bueno conocerla

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