Chapter 2

Narrador

—Brillante como siempre

Siguiendo de cerca los pasos de Abril, Atlas se acercó a ella, y una vez que esta se detuvo, tomo sus manos entre las suyas

—¿Cuándo accederás a salir conmigo?

Abril, sin poderlo evitar, soltó un pequeño suspiro, y después de tirar de sus manos, agregó

—Sabes que eso no sucederá... Eres mi cuñado, además... Estoy muy ocupada con esta edición

Por más que ella quisiera decir que era por qué no quería, no era así, el condenado era atractivo, tanto o más que su esposo, quien después de su primera noche juntos, se marchó, y no regresó más, ni siquiera una postal envió después de tantos años.

Un poco decepcionado, al ver que Abril por más que insistía no cedía, el chico la tomó de los hombros, y luego de que ella le sonriera forzadamente, continuó

—¿Y? ¿Tu cuñado? Abril, Dante te dejó, se marchó con Erika, y no regreso más ¿Es válido aún ese matrimonio? Porque para mí no lo es.

A pesar de haber pasado un par de años desde eso, aún dolía, poco después de que Dante se marchara, ella descubrió que Erika, su exnovia, y la mujer que él amaba también se fue, al mismo país que él.

Dante, con el supuesto propósito de extender la revista. Erika, a finalizar sus estudios de medicina, lo cual solo era una mentira.

Abril, se hallaba al tanto de que estaban juntos, era solo que nadie se atrevía a decir la verdad frente a ella, porque sabían que saldría lastimada

Sintiendo molestia al escuchar el nombre de su aún esposo, Abril retomó su marcha, y escuchando como Atlas la llamaba a sus espaldas, se detuvo, exhalando el aire de golpe.

—¿Sabes que están juntos, no es así? Ayer vi una foto que postearon... No te sigas engañando, te lastimas Abril ¿Cuándo despertarás?

Con sus labios fruncidos, y sintiéndose el peor hombre del mundo al decir tal verdad, Atlas permaneció en el mismo lugar, a escasos metros de Abril quien se hallaba de espaldas con sus ojos cristalizados al escuchar esto, pero que se resistió para no llorar.

Llenando sus pulmones de aire, Abril se giró para hacerle frente, y sonriéndole amargamente, respondió

—Lo sé... Y no me estoy engañando, es solo que debo ser sabia al momento del divorcio... Esta empresa es la unión de ambas familias, y no permitiré que por nuestro matrimonio fallido, caigamos en la quiebra... Ninguna familia lo merece, ni la tuya, ni la mía

Abril dio un paso adelante, y luego de juntar sus manos frente a su cuerpo, agregó

—Tu madre, tu abuelo, y tú... Han sido muy buenos conmigo y no merecen algo así; y mi familia, sabes que nuestra vida se halla en este edificio… No puedo ser tan egoísta, y destruir todo con la disolución de las acciones

Atlas, al conocer las verdaderas razones por las que Abril aún se hallaba casada con su hermano, suspiró, y acercándose a ella, elevó su mano para llevarla a su rostro, y acariciarla

—Y te lo agradezco, pero recuerda siempre que necesites... Estaré para ti

Atlas, era el hombre de los sueños de cualquier mujer, caballeroso, apuesto, atento, y con mucho dinero; por desgracia, Abril en ese instante, lo único que deseaba era centrarse en su carrera, la cual iba creciendo como la espuma.

Sonriendo un poco incómoda por su cercanía, Abril le invito a seguir, y abordando ambos el elevador privado, este pregunto

—¿Qué harás esta noche? Un amigo de la familia tendrá su cena de compromiso, y me invitó, sabes que no salgo con nadie ahora, así que pensé en ti

Para nadie en la ciudad era un secreto que Dante había abandonado a Abril por huir con su amante, de hecho, los primeros meses de su partida todos la miraban con lástima, al ser la pobre cornuda Granfort.

Manteniendo sus manos juntas frente a su cuerpo, Abril negó de nuevo, y guiando su mano al botón del elevador, respondió

—Sabes que no puedo, no, cuando eres mi cuñado ¿Atlas cuando entenderás que entre nosotros no puede haber nada?

El chico frunció sus labios un poco triste al sentir el rechazo de la mujer que amaba de nuevo, y es que antes de que Dante y ella fuesen unidos en matrimonio, este sentía algo por Abril, por lo que presenciar esa unión dolió, pero al ver el abandono de su hermano, sus esperanzas regresaron.

Tomándola de la mano de nuevo, este intento convencerla, por lo que suplicó

—Solo esta vez... Te prometo que si veo que no te atraigo, te dejaré en paz, solo dame una oportunidad Abril, y verás que me la juego por ti

Decir que ella le era indiferente era una enorme mentira, tal vez se debía al parecido con Dante, o porque de verdad el chico era atractivo, pero Atlas le gustaba, y era eso a lo que más le huía Abril.

Ambos permanecieron en silencio unos segundos, y cuando las puertas del elevador se abrieron, esta dio un salto de fe, uno que tal vez cambiaría todo, para ambos.

Accediendo al fin a una de sus peticiones, al notar que este no se daría por vencido, Abril agitó su cabeza, y tomándola desprevenida, Atlas la abrazó de manera eufórica.

—Verás que nos divertiremos, no te arrepentirás... Salimos a las 8, es una ceremonia formal, así que ponte hermosa.

Pinchando su nariz de manera animada, Atlas salió del elevador, y dejando a Abril sumergida en sus pensamientos, esta vio como la puerta se cerró

¿Estaba bien lo que haría?

¿Salir con el chico que le atraía estando aún casada era una buena idea?

Definitivamente no, menos si este llevaba la misma sangre del hombre que amaste desde que tenías 16 años.

Abril recargó su cabeza en la helada pared del elevador, y escuchando de nuevo el pitido de este, susurro.

—¿Por qué Atlas? ¿Por qué yo? ¿Por qué eres el hermano de Dante?

Saliendo del artefacto, esta se dirigió a su oficina, y viendo como en el interior de esta se hallaba su padre, sonrió y extendió sus manos para abrazarlo.

—Justo necesitaba verte... Tenemos que hablar

Chapter 3

Narrador

—¿Qué rayos te sucede padre? ¿Acaso has enloquecido? ¿Un hijo? Esto es algo que jamás podré aceptar

Colocándose de pie al escuchar semejante locura, Abril empezó a caminar por la extensa oficina, mientras que murmuraba por lo que exigía su padre

¿Tener un hijo de Dante?

Cuando este solo la dejó, y se marchó, después de refregarle en su cara que jamás la amaría, y que es feliz con alguien más.

Abril, aún fuera de sí, se detuvo un par de pasos lejos de su padre, y después de tragarse el dolor de jamás ser correspondida, agregó.

—Preferiría casarme con Atlas que tener un hijo de Dante, jamás podré olvidar lo que él me hizo, menos como lo hizo... Así que no me pidas humillarme a mí misma con semejante petición

Si algo sabía Granfort era que su hija era orgullosa, algo que heredó de él.

El hombre, intentando convencerla de ceder, la siguió, y una vez que llegó frente a ella la tomó de sus hombros antes de hablar.

—Abril, sabes que si no lo haces, lo que has trabajado por años, una vez que llegue el divorcio se perderá.

Ella más que nadie sabía sobre esto, de hecho por esta razón no había solicitado el divorcio por abandono aún, ya que este solo le traería problema.

—¿Y es por esto que tengo que darle un hijo? Se supone que cuando me casé con él, era para que este reclamara la herencia, no había necesidad de un descendiente.

Esto lo tenía claro su padre, pero con el fin de asegurar una unión para siempre, él, y el abuelo Hackett decidieron que era lo mejor.

—Y lo sé Abril, es solo que esto nos asegura que los Hackett, y los Granfort trabajaremos codo a codo, por el bien de ese niño, su patrimonio... Sé que odias a Dante, y hasta yo si te soy sincero, es solo que el abuelo pensó que era la mejor opción, y aunque me cueste admitirlo, así lo es.

Ni aun después de haberle explicado una a una las razones por las cuales Abril debía tener un hijo con uno de los Hackett, esta quedaba convencida de esa unión, por lo que, haciéndose a un lado, agregó

—Aun así no me parece, de igual forma no existe la posibilidad de que suceda... Dante está a millones de kilómetros, así que eso es imposible

El padre de Abril, remojó sus labios, e introdujo sus manos en los bolsillos al escuchar tales palabras, y es que había una parte que él estaba ocultando.

—Abril referente a eso... Él regresa... Dante regresará muy pronto

Sintiendo que su corazón se detenía en ese instante, Abril pestañeo un par de veces tratando de salir de la descolocación

¿Regresaba?

¿Después de tres años?

Durante los cuales ni una llamada realizó, sonriendo sin gracia, Abril, se giró sobre sus talones, y dirigiéndose a uno de los sofás que se hallaban en la oficina para tomar asiento, dijo

—¿Tendría que importarme eso? ¿Después de tres años? Ya no padre, ya yo olvidé a Dante, ahora lo que me importa se halla en este edificio, no quiero tener nada que ver con él

El señor Granfort exhaló el aire al recordar lo mal que la pasó Abril luego de su partida, lo devastada que quedó, las noches de llanto, por el abandono de su esposo, las cuales él jamás perdonaría

—¿Es por Atlas, Abril? ¿Acaso estás interesada en ese chico?

Tratando de reprimir sus sentimientos después de saber que Dante regresaría, Abril solo asintió, y viendo como su padre sonreía, respondió

—Es un buen hombre, espero que sea mejor que su hermano, de verdad siento tanto haberte atado a él, pensé que Dante era diferente, pero me equivoque.

Por más que quisiera reprocharle esto a su padre, no podía, ya que ella también estuvo de acuerdo pensando que él se podría enamorar de ella con el paso del tiempo, y no fue así.

Su padre, tomando asiento a su lado, le regaló un pequeño abrazo, y tras frotar su espalda un par de veces, preguntó

—¿Podrás soportar verlo con la doctora? ¿Resistirás ver a Dante con su amante?

La mandíbula de Abril se tensó al escuchar sobre este par, y después de asentir no muy convencida, continuó.

—Claro que si padre, ya te dije, lo olvidé... Así que ya no me importa lo que haga con su vida.

Esto era una gran mentira, en el fondo aunque no lo aceptara, ella aún amaba a Dante, era solo que el dolor, y la decepción no la dejaba aceptarlo.

Después de despedir a su padre, Abril permaneció trabajando, y cuando estuvo a punto de salir a su casa, Atlas, el hombre tan mencionado en la charla con su padre, apareció.

—¿Nos vamos? Recuerda la cena de compromiso.

Ensanchando una enorme sonrisa en sus labios, Abril asintió, y abordando cada uno de su vehículo, se marcharon a la mansión en donde se prepararon para la esperada fiesta

**** ****

—Cuando pensé que no podías ser más hermosa, te veo así

Con sus ojos iluminados, Atlas apenas notó a Abril descendiendo por las escaleras, luciendo un hermoso vestido verde, ajustado a su cuerpo; este quedó entontado, y es que Abril era una rubia platinada preciosa, ojos grandes, azules. Quien robaba los suspiros de cualquier hombre, excepto de su esposo, el cual la abandonó

Llegando al borde de la escalera, este le extendió su mano, y tomándola, él depósito, un casto beso en ella.

—Seré la envidia de toda la fiesta.

Abril, bajó su rostro un poco avergonzada por tantos cumplidos, y una vez que elevó su vista, esta conectó con la de Atlas, quien aún no creía lo que estaba sucediendo

Y es que hacía mucho que él le insistía a Abril, y ahora que al fin se le cumplió, pensó que se trataba de un sueño.

Caminando hasta la salida principal de la mansión con sumo cuidado, él no se separó de ella, y ayudándola a abordar su auto, este pregunto.

—¿Segura que no te arrepentirás? Quiero que por primera vez dejes todo atrás, que disfrutes a mi lado, sin tener el fantasma de Dante merodeando en nuestras vidas ¿Podrás Abril?

De nuevo la mención de Dante la trastocó un poco, así que haciendo un gran esfuerzo, esta negó.

—Y así será, me merezco ser feliz, llegó el momento de dejar eso atrás, y eso incluye a mi esposo

Sinceramente, Abril estaba dispuesta a darse una oportunidad en el amor, muy a pesar de Atlas, ser el hermano de Dante, lo que ella no sabía era que el destino le tenía preparado otra jugada.

Chapter 4

Narrador

El auto deportivo de Atlas llegó hasta la recepción del compromiso, y captando todas las miradas de los presentes, apenas ayudó a Abril a descender de este, ambos se sintieron incómodos.

Y es que a pesar de todos saber que Dante había abandonado a Abril, aún eran algo moralistas, y verla colgada del brazo de su cuñado, no era algo que tomáran de buena manera.

Caminando con elegancia, Abril, y Atlas ingresaron al salón, y siendo recibidos por la pareja de prometidos, estos entablaron una pequeña charla

—Abril... Qué gusto que estés aquí, no esperé que llegaras con Atlas... Menos siendo tu cuñado

Forzando una sonrisa, Maya, la hermana menor de Erika, realizó este comentario con toda la mala intensión de hacerla sentir mal, y es que una de las partes que no menciono Atlas, es que la fiesta era en honor a ella, y su prometido, los cuales estaban próximos a contraer nupcias.

Sonriendo forzadamente, al entender lo que está pretendía, Abril llevó una copa que traía en su mano, a sus labios y seguido de tomar un sorbo de la bebida, respondió

—¿Y qué tiene de malo eso? Atlas, y yo somos buenos amigos, nos conocemos desde hace muchos años, no le veo el problema ¿Como tu hermana se encuentra viviendo con un hombre casado, y eso no lo ves?

La rivalidad entre Abril y las hermanas Bennett, viene de años atrás, esto por el mismo Dante, motivo por el cual, estas no se llevaban bien, algo que Atlas no recordó al invitarla.

Aclarando su garganta, Atlas y Cristian, el prometido de Maya, intervinieron, y logrando alejar a Abril, Hackett se disculpó por lo sucedido.

—No recordaba que tú, y las hermanas Bennett no se llevaban bien... Lo siento Abril

¿Como llevarse bien cuando una de ellas se encuentra con su esposo en otro país?

Sonriendo un poco con la ira carcomiendo su ser, Abril en un intento de distraerse, tomó una de las manos de Atlas, e invitándolo a bailar una pieza que sonaba en ese instante, este se sonrojó un poco.

Caminando hasta la pista de baile, él rodeó la delicada cintura de la chica, y acercando sus cuerpos de manera lenta y delicada, sus miradas se cruzaron, así como sus rostros quedaron a escasos centímetros.

La respiración de Abril se agitó, así como también el corazón de Atlas, y una vez que la música subió su volumen empezaron a moverse de manera lenta, y delicada.

Algunos de los presentes eran cercanos a los Hackett, y murmurando que se trataban del joven Atlas, y su cuñada, los rumores mal intensionados empezaron a surgir.

Y es que la forma en que la miraba Atlas no era común, no era como un hombre ve a su cuñada, y acercando sus labios a su mejilla, este murmuró para que Abril pudiese escuchar.

—Te ves hermosa

Las luces del salón, el sonido de la música, y sus corazones agitados, aportaron a que la atmósfera romántica, nublara el juicio de ambos, pero conteniéndose, Abril solo empezó a reír

—Estaba pensando en un número para la revista ¿Qué tal Mujeres empoderadas? Serias ideal para aparecer en la portada.

Tratando de contenerse para no besarla, Atlas propuso una idea que desde hacía mucho venía rondando en su cabeza, y negando de manera frenética, sin dejar de reír, Abril respondió

—Me encanta la idea, pero ni loca aparezco en la portada... Me parece poco ético hacer un número sobre mí, además ¿Qué tiene de especial una simple editora?

Atlas conteniendo el aire, sintiendo que cedería a la tentación frente a él, bajo la mirada de todos los presentes, este agregó

—Mucho, en solo tres años nos has posicionado en la cúspide de la industria, sin mencionar que estamos valorados en millones, y millones de dólares, a tu corta edad eres una eminencia, y creo que todos deben saber de ti, quién es el cerebro de la revista, y por supuesto el corazón.

Estas palabras conmovieron a Abril, y es que justo esto era lo que ella pretendía lograr, y en cada edición de esta, ella dejaba alma, y corazón

Llevando sus manos hasta el cuello del chico, Abril lo observó en silencio por unos segundos, y perdiéndose en su mirada gris, está intentó convencerse de que Atlas Hackett, era el hombre ideal para ella.

—Aun así, no es correcto, no puedo permitir que mi profesionalismo se vea empañado por mi necesidad de ser conocida, así que no estoy de acuerdo

Atlas, en un intentó de controlar sus instintos, mordió su labio inferior, y continuando con el tema, preguntó.

—¿Y si me encargo yo de ese número? Abril no me parece justo que pocos conozcan de ti, que nadie vea el rostro hermoso detrás de tanto trabajo... Deseo hacerlo, y lo haré.

Negando al ver que este no renunciaría a su idea, ambos continuaron moviéndose al ritmo de la canción que sonaba en ese instante, y finalizando esta, él la invitó a tomar un trago.

—Sabes que no descansaré, sé que si le propongo esta idea al abuelo, y a tu padre, me apoyarán, así que de nada sirve resistirse.

Esto mejor que nadie lo sabía, de hecho el abuelo tiempo atrás pensó en algo parecido, pero debido a que ella siempre posponía el tema, este número jamás se hizo.

Caminando entre los invitados, la pareja llegó hasta la mesa que les fue asignada, y tomando unas copas, ambos se dedicaron a brindar

—Por una noche diferente, por qué sea la primera de muchas, y porque por primera vez no me veas como el dulce Atlas

Los labios de Abril se fruncieron ante tal brindis, y es que Atlas de dulce ya no tenía nada, antes el chico con el que ella solía jugar, era pequeño, delgado, cariñoso.

Ahora el Atlas frente a ella, era todo un hombre, rostro esculpido por los dioses, mandíbula cuadrada, labios carnosos, y un cuerpo... Que incitaba a tocarlo, su abdomen, era duro como una roca, y la V al final de esta... Hacía que cualquier mujer enloqueciera.

Tragando grueso, Abril recorrió el cuerpo de Atlas con su vista, y al verlo sonreír, esta supo que se hallaba en graves aprietos, si no se controlaba.

Ambos continuaron charlando por unos segundos, y viendo como la pareja, agasajada, golpeaba una de las copas con un cubierto, su anuncio empezó

—La noche de hoy para mí, es un placer tenerlos en este lugar. Hoy, todos ustedes serán testigos de la unión Matheson-Bennett, quienes por años han esperado este momento. Esta noche, su servidora Maya Bennett se comprometerá con Cristian Matheson, su único, y verdadero amor, con el fin de establecer lazos eternos.

Tomando la palabra la menor de las hermanas Bennett, Abril solo rodó los ojos por lo forzado de su discurso, y es que no era un secreto que esta pretendía casarse con Cristian solo por su dinero, y no por amor.

Atlas divertido por la situación al pensar lo mismo que Abril, elevó su copa, y tomando un sorbo de esta, agregó

—Lástima por Cristian, lo quiero como a un hermano, se crio con Dante y conmigo, pero el amor a veces nos hace pendejos.

El comentario hizo a ambos sonreír, y siguiendo con sus palabras, el discurso continuó.

—Ahora invito a mi hermana, mi mejor amiga, mi confidente. Erika ¿Algunas palabras para nosotros?

Colocándose de pie de entre los invitados, Erika Bennett, la amante de Dante, elevó su copa con su rostro muy limpio, como si la gente hubiese olvidado lo que ella, y Hackett, le hicieron a Abril, e iniciando su discurso, Ella palideció al verla de regreso

—Hermana, mis mejores deseos para ambos, sé que su amor es puro, y sincero, y no habrá obstáculo que se interponga entre ustedes... Por Cristian, por ti, y por qué pronto tendremos otro compromiso.

Las piernas de Abril se entumecieron, así como también su corazón se agitó

¿Qué estaba queriendo decir?

¿Que Dante, y ella se comprometerían?

Desviando su vista a Atlas, este notó los ojos de Abril cristalizados, y negando la tomó de la mano, y la invitó a salir.

—Abril ¡Mierda! Fue una pésima idea traerte aquí.

Deteniendo sus pasos en la entrada principal del lugar, él llevó su mano hasta la mejilla de Abril, y acariciando esta, demostró lo arrepentido que estaba, y es que en realidad su intención jamás fue hacerla sentir mal, y bajando su rostro, ella contuvo sus lágrimas

—Y lo sé... Ahora vamos, no quiero estar ni un segundo más aquí

Por más que ella dijera que no le dolía ver a Erika tantos años después, si lo hacía, y Atlas con solo verla lo supo, por lo que moviendo su mano con delicadeza no dejo de acariciarla.

Abril, vulnerable y lastimada, aferró su mano a la de él, y observándose por unos segundos, Atlas empezó a acortar la distancia entre ambos.

Desde hacía mucho que él se había imaginado este momento, en el que sus labios se juntaran con los de Abril, y chocando sus respiraciones, sus ojos se fueron cerrando de a poco.

Faltaban milímetros para sellar el momento con un beso, cuando de la nada, una garganta se aclaró a su lado. Atlas, con su mano aun reposando en la mejilla de Abril, se detuvo, y abriendo sus ojos, y viendo hacia un lado, la imponente figura de Dante se divisó en la entrada.

Remojando sus labios, este se separó de Abril, y al ella notar que algo sucedía, miró en esa dirección para ver al responsable de su sufrimiento de años.

Allí parado como si nada, con sus brazos cruzados, su ceja enarcada, y su mandíbula tensa, estaba Dante.

Está demás decir que ambos se sintieron intimidados por la presencia del mayor de los Hackett, pero ignorando esto, Atlas tomo la palabra.

—Dante, cuanto tiempo sin verte

Dante, sin decir palabra alguna, dirigió su mirada a Abril quien no dejaba de verlo, y sonriendo de lado, dio un paso hacia adelante, en dirección a su hermano, quien se enfureció al ser interrumpido a medio beso con la mujer que amaba.

—Muchos, y por lo que veo... Tú no pierdes el tiempo.

Colocándose de pie, justo frente a su hermano, estos se miraron frente a frente, demostrando que existía una pequeña rivalidad entre ellos, y desviando su vista unos segundos después a su esposa, este ordenó

—Camina... Tenemos que hablar

Decir que Abril no sentía sus piernas tambaleantes, era omitir una parte importante de lo sucedido, así como también esta sentía que su corazón se saldría por su boca.

Asintiendo en dirección de Atlas, está le señaló que iría, y empuñando sus manos, Atlas vio como ambos, se alejaban de él.

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