Chapter 2

Momentos antes

Nicole no podía creer que su hermana Sondra insistiera en que la acompañara a una fiesta, le extrañó que lo hiciera, ella no era de acudir a fiestas y su hermana no era de invitarla, por eso no pudo negarse cuando se lo pidió.

Llegaron a la fiesta , después de convivir un rato con su hermana y sus amigos, un mesero que pasaba por accidente tiró una bebida sobre su vestido.

—¿Nicole qué le ha pasado a tu vestido? — exclamó alterada su hermana —Es mejor que subamos para que te cambies, Brando ha dispuesto una habitación para nosotras, nuestras cosas ya se encuentran ahí.

—Está bien Sondra, subiré a cambiarme —siempre hacia lo que su hermana pedía.

Subieron a la habitación, al llegar Sondra simplemente la empujó dentro y cerró con llave, no entendía qué pretendía al encerrarla, la habitación se encontraba a oscuras, buscó el interruptor para encender la luz, pero de pronto sintió que unos fuertes brazos la jalaron y la empujaron sobre la cama.

Escucho la voz ronca de un chico —si este es tu juego, pues vamos a jugar los dos— el hombre aquel de un solo tirón rompió su vestido, no podía creer que eso le estuviera pasando ella, trató de gritar pero él cubrió su boca con la mano, ella no aceptaba que así fuera su primera vez.

Él besó desesperadamente su cuello, sus grandes manos recorrían su cuerpo, ella solo temblaba, sintió un dolor terrible cuando invadió su cuerpo, solo quería despertar de esa pesadilla, ese hombre destruyó su sueño de llegar virgen al altar, no sabía si podría superarlo.

Shelsy subió a buscar a Bruno, esperaba que no se llegara a enterar de que ella le pagó al barman para que pusiera afrodisiaco en su bebida, entró en la habitación que se encontraba a oscuras, de pronto sintió que la jalaban hacia la cama.

Siempre había querido estar con Bruno cuando eran novios, pero él siempre se negó, quería esperar hasta el matrimonio para que fuera una noche especial, ella pensaba emborracharlo en la noche de bodas para que no se diera cuenta de que ya había estado con otro, está vez esperaba que con la droga en su sistema no lo notará.

Por la mañana, Bruno despertó sobresaltado, tenía una resaca tremenda, escuchó sollozos a su lado, en ese momento lo recordó todo, esa estúpida chica lo drogó para meterse en su cama, no entendía porqué había decidido dar su primera vez de esa manera.

Nicole no había podido dormir después de lo que sucedió, el miedo la paralizaba, había decidido no salir de la habitación, si alguien se daba cuenta podría pensar que ella buscó lo que sucedió.

El hombre a su lado se despertó, toda la noche ella le dio la espalda, al voltear notó que la observaba, por fin podía ver el rostro del animal inhumano que la tomó por la fuerza, él la veía claramente enojado, justo cuando iba a decir algo, la puerta se abrió, su hermana Sondra entró en compañía de varios reporteros, Nicole sabía que su hermana no la soportaba, pero no la creyó capaz de hacerle esto.

Bruno furioso por instinto intentó cubrir la cara de la chica con la sábana, sabía que era tarde, los reporteros ya habían tomado varias fotos de ella, corrió de muy mala manera a la pelirroja y a los reporteros.

—¿Que se han creído para invadir así mi privacidad? —les gritó con furia.

El tono que usó para decir esto alertó a los periodistas de que un gran problema se acercaba si no salían de ahí inmediatamente, Sondra salió de la habitación junto con ellos, una gran sonrisa se dibujaba en su rostro.

Nicole no podía parar de llorar, eso desesperó a Bruno.

—Puedes parar de llorar, ya me canse de tu juego, lo tenías todo muy bien planeado, lárgate de inmediato o no respondo.

—Yo no he planeado esto, al igual que tu, no sé lo que ha pasado, creo que mi hermana lo ha planeado.

—LARGATEEEE.

Leandro fue despertado por los ruidos en la habitación contigua, la luz del día se filtraba por la ventana, se disponía a observar al amor de su vida que yacía entre sus brazos, observó una cabellera rubia, esa chica claramente no era Nicole.

—¿Quién demonios eres tú? —preguntó extrañado.

—Lo mismo digo ¿Cómo te atreviste a usurpar el lugar de Bruno? —Reclamo Shelsy furiosa.

Los dos callaron para no ser descubiertos ¿Quién demonios hacía tanto ruido en la otra habitación? No podían creer que se habían equivocado.

Más tarde ya en su oficina, Bruno llamó a su asistente para que investigara y detuviera la publicación de esas fotos, estaba hablando con ella sobre eso, cuando de repente la puerta de su oficina se abrió intempestivamente, entrando en el lugar Noah Williams un amigo de su padre, quien se encontraba completamente furioso.

—Señor Williams ¿Qué lo trae por aquí? —preguntó con curiosidad.

—No puedo decir que es un placer verte Bruno, vengo a exigir que respondas por la reputación de mi hija Nicole.

Aventó un diario de escándalos sobre su escritorio, Bruno palideció al observar que en primera plana estaban las fotos donde se encontraba en la cama con la chica, pensó que en verdad eran rápidos para publicar ese tipo de noticias, sabían que trataría de impedir que se publicaran, no pensó que esa chica fuera la hija de uno de los amigos de su padre.

—Entiendo perfectamente su molestia señor Williams, si me permite usted explicarle —dijo intentando que el hombre lo escuchara.

—No hay nada que explicar, la reputación de mi hija ha sido dañada y tienes que reparar el daño que has provocado.

Iba a contestar cuando entró su padre, por la cara que traía no estaba nada contento, esa chiquilla si que la había armado.

—Espero que Noah ya te haya dicho lo que te mereces hijo, imagino que estás dispuesto a solucionar esto de la mejor manera.

—Y según ustedes esa manera será casándome con la caprichosa de su hija —dijo molesto al recordar lo sucedido.

—Hijo no se que estabas pensando para hacer lo que has hecho —René se tallaba el pelo con ambas manos, no podía ver a la cara a su amigo.

—Padre no es lo que parece, esa chiquilla me ha drogado y se ha metido a mi habitación, para colmo se ha puesto de acuerdo con la prensa para dañar mi reputación.

—¡Basta! No permitiré que te expreses así de mi hija, no se de que mañas te has valido para llevarla a la cama —estaba conteniéndose para no soltarle un golpe a Bruno, cómo se atrevía a hablar así de su hija.

—Noah, por nuestra amistad de años te aseguro que mi hijo va a responder a tu hija como debe ser —ese hijo suyo tenía que aprender.

Después de discutir algunas horas, Bruno aceptó casarse con la que él consideraba era una desquiciada, después de todo había sido su primera vez, pero nunca le perdonaría lo que había hecho para atraparlo, juró hacerla pagar cada día.

Un mes después los periódicos anunciaban la próxima boda, el soltero más codiciado, a sus treinta años por fin sentaría cabeza, contraería nupcias con Andrea Nicole Williams una chica de diecinueve años, la hija más pequeña del magnate de la tecnología, Noah Williams, Bruno aventó su teléfono a un lado después de leer la noticia.

Chapter 3

El día de la boda había llegado, muy a su pesar sus padres organizaron una boda por todo lo alto, Bruno, parado frente al altar observaba a Nicole acercarse del brazo de su padre, no podía negar que se veía espectacular vestida de novia.

Era hombre y podía notar que la chica era muy bonita, su cara se iluminaba con esos grandes ojos inmensamente azules, su pelo largo y muy negro hacía contraste con lo blanco de su piel, pero eso no quitaba lo fría y calculadora que era, tendría que andarse con cuidado para no caer en sus garras.

Nicole no podía disimular su tristeza, sus padres no le preguntaron si se quería casar, simplemente la obligaron, era el día más triste de su vida, vio a su futuro esposo parado frente al altar,

No podía negar que era guapo, notó que era muy alto, su pelo negro resaltaba el azul intenso de sus ojos, pensó que ese cuerpo y cara muchos lo querrían cuando menos para un día domingo, aunque eso no quitaba lo jodidamente estúpido que era.

Su madre había elegido el vestido, era hermoso, blanco, cubierto de cientos de pequeños cristales, en pocas palabras, era un sueño hecho vestido, los Leone habían insistido en hacerse cargo por completo de la fiesta.

Frente al altar Nicole pedía a Dios que algo sucediera para que la boda no se llevará a cabo, pero fueron inútiles sus súplicas.

Bruno se mostró indiferente en todo momento, durante los votos, dijeron lo primero que se les vino a la mente, Nicole pensaba que era la ceremonia más triste y fría a la que había asistido, lástima que se trataba de la suya.

Sondra veía que su plan había salido mal, Nicole tendría que estarse casando con Leandro, no con ese hombre que a ella le parecía muy atractivo, no podía creer la suerte que tuvo, Bruno le gustaba y lo quería para ella.

La fiesta fue por todo lo alto, la madre de Bruno había elegido la decoración con excelente gusto, Nicole se encontraba incómoda con tantos desconocidos que se acercaban a felicitarla, la pareja bailó el vals nupcial tan solo para darles gusto a sus padres, para callar el que dirán que ha ellos tanto les importaba, Bruno la sostuvo por la cintura, apretando fuertemente al grado que sintió que no podía respirar, se acercó a su oído y le hablo con esa voz ronca que la alteraba con tan solo escucharla.

—No te hagas ilusión alguna conmigo, te aseguro que hoy empieza tu tormento, te prometo que te haré pagar muy caro lo que me hiciste —después de decirlo se rió de una manera que a ella le pareció escalofriante.

Ella empezó a llorar, por un momento tuvo el impulso de salir corriendo para alejarse, se contuvo al pensar en sus padres, Bruno limpió sus lágrimas con sus dedos, daba la impresión de que estaba siendo tierno, Nicole sabía que lo hacía por aparentar, quien los veía pensaría que lloraba de emoción, cuan alejado de la realidad era eso.

Terminando la recepción, la tomó del brazo, luego de despedirse de sus padres, abrió la puerta del auto para ayudarla a subir y se subió a su lado, ella deseaba regresar a casa con sus padres, pero sabía que no era posible, antes de encender el auto él se le quedó viendo.

—Espero te comportes a la altura, ser la esposa de un Leone es mucha responsabilidad, pobre de ti donde me llegues a avergonzar de alguna manera, desde ahora me perteneces y puedo hacer de ti lo que yo quiera.

—Al igual que tu, yo no estoy conforme con esta boda, creo que deberíamos de divorciarnos después de un tiempo.

—Ja, ja, ja, ni lo sueñes mujercita, conseguiste lo que querías, ahora pagarás el precio de haberme engañado de esa manera.

Nicole no contestó, prefirió quedarse callada, se sentía tan pequeña a su lado, sentía que esos ojos azul profundo destilaban maldad y odio hacia ella, tenía que planear todo muy bien para poder escapar pronto de ese maniático.

Al llegar a la mansión, bajaron del auto, Bruno se acercó y sin ella esperarlo la alzó entre sus brazos, Nicole se sintió aterrada.

—Tranquila, esto es lo que se debe hacer por tradición la primera vez que la novia entra en el que será su hogar, no queremos tener años de mala suerte en nuestro matrimonio.

Ella solo pudo observar la sonrisa retorcida de Bruno al decir esto.

Al entrar en la mansión, enseguida la aventó al sofá de mala manera, ella pegó un grito al caer, Bruno creyó que quizá se había lastimado algo, sintió el impulso de acercarse a ella, pero luego pensó que no era para tanto.

—Te pondré muy claras las cosas señorita, tendrás tu habitación, tienes prohibido entrar a la mía, no saldrás de está casa a menos de que yo lo autorice, me acompañaras a eventos públicos y cenas familiares cuando sea necesario, no daremos de qué hablar más de lo que ya lo hemos hecho.

—¿Tengo alguna otra opción? Estoy completamente en tus manos, sabes que mi padre me hizo renunciar a todo antes de casarme contigo.

Bruno sonrió maliciosamente, lo que Nicole no sabía es que él había convencido a su padre de aceptar la propuesta de Sondra de quedar ella como única heredera, no porque estuviera de acuerdo con esa ambiciosa, sino porque así Nicole quedaría por completo a su merced.

—No te meterás en mi vida ni en mis decisiones, aceptarás que dirija tu vida como me plazca, si querías estar a mi lado a costa de lo que fuera, pues así será.

Subió molesto a su habitación, dejándola sola en la sala, su presencia lo irritaba, esa niña caprichosa y mimada no sabía con quién se había metido, arruinarle la vida no sería tan sencillo, tendría un costo y sus consecuencias.

A la mañana siguiente Nicole bajó a desayunar, afortunadamente Bruno ya se había marchado, en la cocina se encontró con una chica del servicio.

—El señor ha ordenado que si desea algo se lo prepare usted misma, de ahora en adelante usted se hará cargo de sus propias cosas —la chica la observó de la cabeza a los pies y sonrió con desprecio.

Nicole prefirió ignorarla, buscó en los gabinetes y en el refrigerador, después se preparó un café y unas tostadas con mermelada, al terminar subió a su recámara a arreglarse, iría a ver a su mejor amiga Sophie, no la había invitado a la boda, sabía que se enteraría por los medios y quería explicarle.

Al bajar e intentar salir la detuvo un guardia en la puerta.

—El señor dió la orden de que por ningún motivo la dejemos salir, tampoco puede recibir visitas a excepción de sus padres.

—¿Quién carajo se cree tu jefe? Mi dueño no es y saldré a como dé lugar, pasó junto a él y se dirigió hacia la salida.

El guardaespaldas hizo un gesto de disgusto, se acercó a ella y la alzó sobre su hombro, una chica de su complexión y estatura era fácil de manejar, la llevó a su habitación, después cerró con llave.

—Lo siento señora, las órdenes del jefe no se discuten.

Nicole pensó que sin duda estaba casada con un orangután, ya habría tiempo de regresarle todas sus atenciones.

Chapter 4

Era tarde y no había podido hablar con Sophie, estaba segura que estaría molesta por no haberla invitado a la boda, todo aquello era muy vergonzoso, jamás creyó verse envuelta en una situación como aquella.

La imagen que sus padres tenían sobre ella había cambiado, tenía que hablar con Sondra, lo había intentado antes de la boda, pero no le había contestado, desde lo que hizo inventó pretextos para no estar en casa de sus padres.

Tan solo quería saber porqué lo hizo, ahora se daba cuenta de que la odiaba desde pequeña, incluso le había llegado a decir que era adoptada, pero sus padres lo negaban, ella amaba a su hermana y siempre justificaba su comportamiento, Noah y Emma siempre las trataron por igual, eran unos padres muy amorosos, aunque ella creía que ocultaban algo y sabía que tarde o temprano lo iba a averiguar.

Esperaba pronto poder alejarse de Bruno, no era sana esa relación si es que así se le podría llamar a aquello, tanto él como ella habían sido víctimas de Sondra, esperaba encontrar pruebas para demostrarle que era inocente y así poder obtener su libertad.

Había pasado ya un mes desde la boda, Nicole la mayor parte del tiempo la pasaba sola, Bruno solo llegaba en ocasiones a dormir, ella sabía que solo lo hacía para guardar apariencias, llegaba directo a su recámara, si la llegaba a ver la trataba de forma despectiva.

Ese día los padres de Nicole llegaron por sorpresa, su madre le dijo que la encontraba muy desmejorada, Bruno bajó a recibirlos, se acercó a Nicole y pasó su brazo por su cintura, la atrajo hacía él haciéndole demostraciones de cariño, se portó muy amable con ella, Nicole decidió seguirle el juego, no quería preocupar a sus padres.

Bruno supo disimular su molestia al ver a los padres de Nicole ahí, cuando tomó a Nicole por la cintura pudo notar su ,cuando la acerco a él, pudo sentir el calor de su frágil cuerpo, se mostró cariñoso con ella, no quería que sus padres se dieran cuenta de lo que estaba pasando, aquello era cosa solo entre ellos dos, de ninguna manera permitiría que la alejaran de él, al menos no hasta hacerla pagar.

Su padre le pidió hablar en su despacho, lo que le dijo a continuación no le agradó, pidió le permitiera regresar a la universidad, faltaban tan solo unos pocos meses para que terminara la carrera en arquitectura bioclimática, le dijo que era la mejor alumna de su clase, sus padres pensaban que no sería justo que abandonara y tirara por la borda todo el tiempo invertido.

Bruno aceptó a regañadientes, eso arruinaba sus planes de mantenerla en casa, al salir del despacho la volteó a ver, por un momento le pareció tan indefensa, era baja de estatura, cuando mucho media 1.58, en cambio él media 1.90, a su lado se veía tan frágil, pero él sabía que no lo era, cuando los Williams se marcharon habló con Nicole.

—Tu padre me ha pedido que te permita continuar con tus estudios, son tan solo cuatro meses para que termines la universidad, el mes que has perdido será fácil de recuperar.

—Vaya, ahora resulta que necesito tu permiso para continuar con mi vida —Le dijo mientras volteaba los ojos en señal de desagrado, ese gesto molestó a Bruno.

—No hagas que me arrepienta, está de más decir que te mantendré vigilada en todo momento, debes recordar que eres una mujer casada y debes comportarte como tal.

—Como usted ordene señor.

Contestó Nicole haciendo un saludo militar, Bruno solo gruñó tratando de ignorar aquello.

Bruno se levantó muy temprano, buscó a Nicole para informarle que la llevaría a la universidad de camino a su oficina, pero no la encontró en su recámara, bajó a la sala y la vio salir del gimnasio, trago grueso cuando vio lo que llevaba puesto, traía unos leggins ajustados y un top que más que blanco era transparente, no podía dejar de observarla, se acercó a ella, pudo observar como sus perfectos pechos subían y bajaban al ritmo de su respiración, al verlo tan cerca quedó petrificada.

Bruno acercó sus labios a los de ella muy lentamente, cuando pensó que la iba a besar, se alejó rápidamente.

—Ni en tus sueños pienses que te volvería a tocar, te acabo de demostrar que cuando yo lo decida te tendré a mis pies.

—Tengo una duda ¿Lo imbécil es de nacimiento o lo adquiriste con la edad?

—Mira pequeña niña mimada, no me provoques, porque si lo haces saldrás perdiendo, no te imaginas lo perverso que puedo llegar a ser —sonrió con malicia.

—Perdón majestad, si me disculpa subiré a arreglarme para ir a la universidad —pasó a un lado de él intentando ignorarlo.

Bruno se reprendió mentalmente, había estado a punto de besarla, tenía que alejarse un tiempo de ahí, no podía caer en el juego de esa niña.

Nicole no podía creer que había caído tan fácilmente en su juego, no lo pudo evitar, su mirada era tan profunda y su aroma irresistible que se perdió en el momento, era un completo patán que estaba probando su resistencia.

Se apresuró a arreglarse, se puso un top y una minifalda de mezclilla, se peinó con una coleta alta, se calzó unos tenis, tomó el bolso con sus libros y bajó corriendo.

Bruno estaba completamente cabreado, la estaba esperando en la sala, cuando Nicole bajó, la escaneo con la mirada de arriba a abajo, pensó que estaba loca si creía que saldría en esas fachas.

—¿A dónde crees que vas en esas fachas?

—¿Fachas? Esto es lo que usan las chicas de mi edad, pero es lógico que a tu edad no lo sabes.

—Contaré hasta tres, si no has subido a cambiarte para entonces, subiré a cambiarte yo mismo.

—Está bien abuelo, subiré a cambiarme, solo toma las cosas con calma a tu edad no es bueno enojarse —contestó burlona.

Subió de prisa y cambió la minifalda por unos jeans, era mejor llevar la fiesta en paz si quería terminar la carrera.

Cuando bajó ya cambiada, Bruno pensó que aún se veía muy sexy, se volvió a reprender mentalmente, debía controlar sus pensamientos, era mejor apresurarse si no quería llegar tarde, en la oficina lo esperaban para empezar una reunión.

El camino a la universidad transcurrió en completo silencio, Nicole pensó que cuando menos por ahora Bruno se ahorraba sus comentarios despectivos, al llegar se bajó apresurada.

Solo había caminado unos cuantos metros, cuando se encontró con su mejor amigo, eran amigos desde la infancia, se acercó y la saludó con un beso en la mejilla, pudo sentir la mirada de Bruno fija en su espalda, sabía que al regresar tendría problemas.

Por su parte Bruno no entendía porque se sintió furioso al verla tan cerca de aquel chico, hablaría muy seriamente con ella al llegar a casa.

Tuvo una mañana muy intensa en la oficina, hubo problemas con materiales faltantes en la construcción, por lo que tuvo que ir a inspeccionar el mismo, ya era la hora de pasar por Nicole, decidió mandar al chofer, esa niña lo sacaba de sus casillas nada más al verla.

Esa noche cuando regresó a la casa, le puso muy claro que si volvía a dejar que ese chico la besara, no la dejaría volver a salir de la casa, Nicole apretó los labios para no contestarle como deseaba, pero algún día le haría pagar cada una de esas palabras.

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