Chapter 3

Melissa

Me levanto temprano como todos los días, voy al baño lavo mi cara y cepillo mis dientes, me coloco un conjunto deportivo, recojo mi cabello en una coleta alta, agarro mi MP3 pongo mis audífonos deleitando mis oídos con las notas de Caramelos de cianuro con Verónica, salgo a trotar como todas las mañanas antes de ir a mi trabajo.

Saludo al portero como de costumbre, es un señor de unos 60 años aproximadamente, desde que me mude hace 5 años aquí lo he visto tomar un café junto a un cachito con jamón y queso todas las mañanas.

Hago el recorrido por toda la acera hasta llegar al parque, le doy unas 10 vueltas a la redonda y utilizo una que otra de las máquinas que se encuentran en el lugar. Me gusta como está la mañana, perfecta para empezar con el pie derecho.

Al cabo de una hora ya estoy de regreso a mi departamento, subo las escaleras y antes de llegar a la puerta tropiezo con mi vecino, sin querer se le caen unas carpetas y se hace un gran desastre con las hojas que salen volando por todo el pasillo.

—Lo siento Max fue sin intención. —lo ayudo a recoger el desastre— Que tonta soy.

—Tranquila preciosa no tienes porque disculparte. —sonríe con picardía— Quisiera tropezar contigo a diario, así me alegrarías la mañana.

Su simple comentario hace que me sonroje, y claro que sí estaría dispuesta a tropezar con él todas las mañanas. Cada vez que lo veo se enciende en mí ese deseo y la adrenalina comienza a recorrer mi cuerpo, en realidad lo que más deseo es ser follada por ese hombre de forma bestial, que me lleve a la galaxia y que me haga olvidar de como me llamo. Inconscientemente muerdo mi labio inferior y al parecer él se da cuenta.

—Mi querida Melissa, no hagas eso frente a mí de nuevo. —sus ojos se oscurecen— No aguantaría las ganas y te follaría en el pasillo.

—Max por favor. —mi barbilla tiembla— No parecen cosas tuyas.

No se como pude articular palabra después de escuchar lo que él me dijo, termino de ayudarlo a recoger los papeles y entró como alma que lleva el diablo a mi departamento.

Me quedo recostada en la puerta por un rato mientras mi respiración se normaliza, las piernas me tiemblan y mis braguitas están empapadas por completo.

Coloco mi MP3 sobre la mesa y camino hacia la nevera para tomar un poco de agua. Dejo el vaso en el fregadero, agarro la greca y pongo hacer café mientras me doy una ducha. La dejo a fuego medio para que me dé tiempo de bañarme.

Abro la llave de agua fría, lavo mi cabello y aplico un poco de jabón líquido en mis manos, enjabono mi cuerpo y cierro los ojos imaginando que mis manos son las de Max quien recorre cada centímetro de mi cuerpo.

Masajeo mis pechos con una mano mientras la otra baja hasta mi centro de placer, metí dos dedos buscando mi botón mágico masajeando en forma circular, acelero los movimientos obteniendo mí placer, no conseguí mi liberación como lo deseaba, pero algo es algo y peor es nada «Creo que voy a tener que comprar un juguete para alivianar la carga».

Salgo del baño y seco mi cuerpo, camino desnuda hasta mi habitación y busco en mi closet la ropa que usaré el día de hoy. Escojo un vestido negro que se ajusta a mi cuerpo, coloco un blaser del mismo color manga corta y lo ajusto en la cintura y calzo mis zapatos de tacon negro.

Recuerdo que deje la cocina encendida y corro apagar el café, por fortuna no provoqué un incendio en mi departamento. Sirvo mi taza de café y la toma a gusto mientras las palabras de Max vienen a mi mente, sin poder evitarlo mis braguitas se humedecen de nuevo «Santa mierda me provoca este hombre».

No se cuanto tiempo sin tener sexo, pero creo que le voy a tomar la palabra a mi querido Max. Al terminar de tomar mi café regreso a mi habitación voy hasta el baño y cepillo mis dientes, peino mi cabello y esta vez lo dejo suelto, aplicó un poco de maquillaje y me aplico un poco de perfume.

Agarro mi cartera, guardo mi celular y salgo de mi departamento. Esta vez me toca tomar un taxi ya que mi auto se encuentra en el taller.

Estoy en la entrada de mi edificio esperando a que pase un taxi, veo mi reloj de pulsera y aún falta más de una hora para entrar a mis labores diarias. Frente a mí se para un auto con los vidrios polarizados y se me hace extraño, de repente se baja el vidrio del copiloto revelando a la persona que lo maneja, no puedo creer lo que mis ojos ven siento que el mundo se paraliza en fracción de segundos.

—Sube preciosa. —guiña un ojo— Te puedo llevar donde tú quieras.

—Gracias Max no quiero abusar. —tengo los nervios de punta.

—¿Seguro que no quieres abusar de mi preciosa? —baja de su auto— Ven no es ninguna molestia para mí llevarte a donde quieras y hacerte lo que desees.

Abre la puerta del copiloto y me hace un ademán para que suba, lo pienso por un rato hasta que me armo de valor y decido subir. Cierra la puerta y rodeó el auto para tomar su puesto de piloto.

Antes de arrancar se inclina hacia mí y está muy cerca para mi gusto, está invadiendo mi espacio y cuando creo que está a punto de besarme tira del cinturón de seguridad y lo abrocha.

—Listo hermosa, ahora si podemos ir donde desees. —toma mi mano dejando un beso en el dorso.

Le doy la dirección de mi lugar de trabajo y pongo el auto en marcha. No sé en qué lugar trabaja, pero me encanta verlo con esos trajes de a la medida que muestran todos sus atributos a la perfección.

Al cabo de 20 minutos me encuentro frente a la compañía Luxury Company, es una empresa que se dedica a la elaboración de material tecnológico, desde celulares hasta las mejores computadoras con la mejor tecnología del mundo, por algo son la número uno en ventas.

Veo la hora en mi reloj y se que he llegado con mucho tiempo de anticipación, pero es algo que no voy a demostrarle a él para que siga su camino y yo pueda controlar mi estado de ansiedad.

—Gracias Max. —suelto el cinturón de seguridad— Espero tengas un excelente día.

—De nada, para mi fue todo un placer. —recorre mi cuerpo con la mirada— Y que no te quepa la menor duda de que tendré un excelente día.

Abro la puerta para salir del auto pero de repente siento que hala de mi brazo y me da un beso en la comisura de los labios, esto hace que me descoloque y siento una corriente atravesar por todo mi cuerpo. A estas alturas mis bragas deben estar super empapadas.

Me suelta y sin más salgo disparada de su auto y camino directo al interior de la corporación sin mirar atrás. En la recepción hago el registro diario y subo al ascensor para ir a la cafetería y quemar el tiempo que me queda de sobra.

Minutos más tarde me percato de que ya es la hora de entrar, al entrar al ascensor marco el número 15 que es piso en donde se encuentra mi departamento de trabajo, me encargo del Marketing de la empresa junto a mi compañera Clarisa.

Tomo asiento en mi escritorio y comienzo a sumergirme entre papeles y correos que tengo pendientes por responder. Nos toca organizar una presentación para mostrarla en la junta que se va a desarrollar el día de hoy.

Todo tiene que quedar a la perfección, vienen nuevos inversores y como de costumbre todo tiene que estar perfecto y sin ningún margen de error. Por fortuna la junta se va a realizar después de hora de almuerzo, esto me facilita mucho más el trabajo. En caso de que no me rinda el tiempo tomaré mi hora de almuerzo para terminar.

(Horas más tarde)

—Melissa date prisa, debemos tener todo listo antes que empiece la junta. —Me apresura mi compañera, ambas sabemos que al jefe no le gustan los contratiempos.

—Dame 5 minutos, estoy terminando de imprimir los últimos documentos para armar las carpetas. —Trato de tranquilizarla, aún nos quedan 15 minutos.

Entramos a la sala de juntas y arreglamos todas las carpetas una por cada puesto incluyendo las de nosotras. Instale el proyector y cuando tenemos todo listo le informamos al jefe y demás asistentes.

Los asistentes van haciendo acto de presencia y toman sus puestos correspondientes, solo hace falta que llegue nuestro jefe junto al nuevo y futuro socio de la corporación.

Las puertas de madera se despliegan dando paso a nuestro jefe, la sonrisa que tengo en mi rostro se borra de inmediato al darme cuenta quien es el nuevo inversor «Es mi querido Max, mi sexy y guapo vecino». Trato de reponerme para que no se noten los nervios, finjo una linda sonrisa para darles la bienvenida y acto seguido comenzamos con la presentación.

Durante toda la reunión no hizo más que desnudarme con la vista, a eso le tengo que sumar los gestos y las insinuaciones que me hacía cada vez que nuestras miradas se encontraban.

«Deseo que esto termine pronto para salir a mi lugar seguro»

Chapter 4

Max

Desde que me mudé al conjunto residencial hace 2 años no he podido dejar de admirar a mi vecina. Melissa despierta en mi algo que ninguna otra ha podido hacer.

Se que todas las mañanas sale muy temprano para hacer su rutina de ejercicios a diario y de solo verla con su conjunto deportivo me la pone dura. Es algo inevitable y tengo que recurrir a métodos que no me agradan para nada y poder descargar todo lo que se me acumula a causa de la excitación.

Cuando la vi en la mañana me dieron ganas de agarrarla y meterla a su departamento y empotrarla como un maldito salvaje contra la pared. Creo que en algún momento estuve a punto de perder la cabeza y termine follandola en cualquier lugar.

Sé que no le soy indiferente, ella también me desea de la misma forma que yo.Lo sé por la forma en que me mira cada vez que estamos cerca.

Hoy se llevará una gran sorpresa, no sabe que voy a formar parte de la empresa donde trabaja siendo uno de los socios y mejor amigo de su jefe.

No puedo negar que cuando la vi entrar sentí una ganas descomunales de abalanzarme sobre ella y poseerla sin piedad. Tuve que hacer acopio de mi autocontrol para no cometer una locura.

Durante toda la reunión no hice más que observar cada parte de su cuerpo con descaro. No miento al decir que mi miembro cobra vida cuando la tengo en mi campo visual.

En la junta no presté la mínima atención de lo que trataban, solo asentia con un movimiento de cabeza. Mi concentración estaba fija en un punto y esa era ella, la mujer que provoca en mí sensaciones inexplicables.

Finalmente termina la reunión y la veo salir como alma que lleva el diablo. Espero que todos salgan mientras me quedo conversando con uno de los accionistas,quedamos en cenar para celebrar la nueva sociedad.

Me despido de todos y camino hacia donde se que ella se ha de encontrar. Por fortuna tiene una oficina única y exclusivamente para ella.Al llegar a mi destino observo a mi alrededor verificando que no se encuentre alguien que pueda verme entrar.

Coloco la mano sobre el pomo de la puerta y abro la puerta cruzando el umbral de esta. Entro cerrando con seguro para no ser interrumpidos por nadie.

Estando dentro me llevo la mejor vista del día, diría que una de las mejores que ella me haya podido dar antes.

La posición en la que se encuentra hace que se ponga dura. Esta en cuatro y al parecer busca algo que se le ha caído en elsuelo y aprovecho la oportunidad para ponerme detrás de ella.

Cuando se levanta lo primero que hago es estrecharla contra mi pecho tomando fuertemente sus caderas. Siento como tiembla entre mis brazos y sin mas nada que pensar me cerco a su oido para susurrarle:

—Creo que esta vez no vas a poder escapar de mi hermosa Mel. —muerdo levemente el lóbulo de su oreja— Siente como mela pones, me tienes vuelto loco.

—¿Qué haces aqui Max? —un leve gemido se escapa de sus labios— Yo no estaba huyendo, es solo que…, tenía mucho trabajo pendiente.

—Vine a terminar lo que empezamos en la mañana mi querida Mel —subo mis manos tomando sus grandes pechos entre ellos estrujandolos con delicadeza mientras beso su cuello— ¿Acaso no quieres que te folle aqui sobre tu hermoso escritorio?

La giro en un movimiento ágil quedando frente a frente, siento su exitacion desbordarse por sus poros, sus mejillas están totalmente sonrrooadas.Intenta separarse demi,pero no le doy tiempo y la pego con fuerza ami cortando la poca distancia que nos separaba y poseo sus labios en un beso feroz.

Al principio intenta separarse, pero no se lo permito y termina sediendo ante el avazallante deseo que ambos sentimos.

La giro pegando sus pechos contra el escritorio, separo sus piernas con mi rodilla y lentamente empiezo acariciarla desde sus piernas hasta la cara interna de sus muslos. Mi mano viaja hasta su intimidad sintiendo como está empapada y lista para ser penetrada por mí.

Tomo su diminuta tanga arrancandola en el acto, cuando la tengo entre mis manos una sonrisa perversa se dibuja en mi rostro, la meto en el bolsillo de mi saco y me acerco nuevamente acorralando su cuerpo entre el escritorio y mi cuerpo susurrando a su oído:

—Me quedo con tu tanga, de ahora en adelante el color turquesa será mi favorito. —paso mi lengua por su cuello provocando que su piel se erice en el acto— Eres deliciosa Mel, no sabes cuanto voy a disfrutar de todo tu ser.

Mi mano viaja hasta su vagina introduciendo dos dedos masajeando ese hermoso botón de placer llamado clítoris. Al sentir el contacto un delicioso gemido brota de sus labios deleitando mis oídos. Esa será de ahora en adelante la música que me va a gustar de ahora en adelante, solo yo quiero ser el intérprete de tan majestuosa melodía.

Aumento mis movimientos haciendo que crezca en ambos esa excitación, el miembro que yace dentro de mi pantalón está a punto de reventar, pero aún quiero seguir torturandola con mis dedos. Cuando llegue el momento la voy a poseer por completo sin pausa, sin delicadeza, sin piedad.

—Max…,no pares. —pide con voz temblorosa.

—Tranquila hermosa no lo haré.

Cuando siento que sus paredes se contraen y está a punto de correrse paro mis movimientos en seco. Se que no le ha agradado para nada porque inmediatamente se gira y me mira de tal forma que siento que quiere abofetearme.

Sonrió con malicia separándome de ella para sacar un preservativo del bolsillo de mi pantalón. Bajo la cremallera para sacar mi miembro que se encuentra deseoso de penetrar esa maravillosa cueva. Me quedo pasmado al ver que ella retira mi mano tomando la iniciativa. Baja de un solo tirón el pantalón junto al bóxer dejándome totalmente expuesto ante ella.

Cuando pensaba que no iba a hacer nada más me sorprende cuando sus carnosos labios succionan mi falo de tal manera que me hace soltar un fuerte gruñido «Esto se siente malditamente delicioso»

La muy pervertida alza su rostro conectando nuestras miradas en acto, sabe que disfruto lo que está haciendo. La tomo del cabello ejerciendo fuerza sin hacerle daño marcando el ritmo de la deliciosa mamada que me brinda.

Siento que estoy a punto de correrme y sin poder evitarlo derramo toda mi semilla en su boca, ella como toda una experta la traga toda sin derramar ni una gota. A pesar de la gran corrida que me acabo de dar aun sigo empalado.

La levanto del suelo e inmediatamente me coloco el preservativo, pero antes de penetrarla me voy a deleitar con su coño.La abro de piernas y meto mi cabeza entre ellas. Invado su interior con mi lengua de forma posesiva, lamo,muerdo, chupo haciendo que su espalda se arquee por toda las sensaciones que le hago sentir.

Agarra mi cabello con fuerza, esta vez es ella quien marca el ritmo en mis acometidas. Disfruto del delicioso manjar que su ser me ofrece y se corre a grandes cantidades. «Creo que ambos teníamos tiempo sin sexo y que mejor momento para descargarnos que este»

Me levanto tomando su boca en un beso feroz y posesivo, quiero que pruebe su elixir de mis labios.La siento deseosa de ser poseída e inmediatamente de una sola estocada entro en ella, ahogo su gemido en mis labios.

Aumento el ritmo de mis embestidas sin darle tiempo a poder refutar, acaricio sus pechos y hago que me los ofrezca.

Con una mano la agarro fuerte por la cadera marcando la fuerza de mis acometidas, mi boca se apodera de uno de sus pechos y mi mano libre masajeaba el otro.

—No pares Max. —exige.

Nuestros cuerpos bailan en una danza descomunal y no se a donde vamos a parar, solo se que a partir de hoy ella será mi vicio y estaba seguro que después de probarla no iba a poder parar. Ella es mía única y exclusivamente mía y de mi polla.

****

Han pasado dos meses, en los cuales hemos estado cargados de mucho trabajo. Reuniones van y reuniones vienen, me siento satisfecho porque hemos crecido profesionalmente en un abrir y cerrar de ojos y a eso también hay que sumarle las grandes ganancias que ha adquirido la empresa.

Me encuentro en una reunión un poco estresante. Tenemos que cerrar un acuerdo con unos japoneses y el trato con ellos no es nada fácil. Se que al finalizar no voy a estar de buen humor y eso me cabrea mucho más.

La relación entre Melissa y yo es magnífica, decir que no hemos follado durante horas laborales es mentir. Follamos cada vez que tenemos la oportunidad, sea en su oficina, en la mía o en los baños. Creo que no hay ni un rincón de la compañía en donde no lo hayamos hecho.

También puedo decir que las cuatro paredes de nuestros apartamentos han sido testigo del deseo desenfrenado que emana entre nosotros y si las paredes pudieran hablar le gritaría al mundo la cantidad de cosas que hacemos.

Ella se ha convertido en un gran vicio para mí y creo que a estas alturas del partido ya estoy totalmente jodido.

Sé que al finalizar la reunión me va a tocar hacer una terapia manual y lo peor de todo es que eso no será suficiente para desahogar todo lo que tengo retenido. Mi diosa no se encuentra en la compañía y no me queda más remedio que hacerlo de la forma tradicional.

Una hora después voy camino a mi oficina y al abrir la puerta mis ojos se abren como platos al darme cuenta de quien se encuentra totalmente desnuda y dispuesta para darme mi terapia de relajación.

—¿Listo para tu terapia de relajación mi querido Max? —pregunta con una mirada lasciva mientras se abre de piernas para recibirme.

—Siempre listo y dispuesto mi diosa…

Y así de esa manera pierdo la razón por la mujer que se ha metido en lo más profundo de mi ser… Mi adorada diosa Melissa.

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