Me encontraba dentro de mi eterna pesadilla, esa donde podía ver como Asher me golpeaba una y otra vez, y no podía hacer nada más que suplicar, hasta que ya no supe más de mí. Cuando por fin pude abrir mis ojos estaba en un hospital, custodiada por muchos uniformados, tenía miedo, hasta que John hablo con conmigo y me explico que era el encargado del caso de Asher, que gracias a mi habían podido atrapar a uno de los mafiosos más buscado y despiadado del continente y quizás del mundo entero, algo que no me tranquilizo en absoluto, no dije nada, todo lo que había averiguado o por lo menos la parte razonable y creíble de lo que era la vida de mi esposo lo había enviado en ese correo, no podía decirle que sumara a todo eso la tortura y quizás posible muerte de hombres lobos, me encerrarían en un loquero, estaba segura, por lo que solo guarde silencio.
Dos semanas después al fin salí del hospital y lo primero que hice fue ir a ver a mi esposo, quería el divorció, Dios, estaba desfigurada, los médicos me aseguraron que, si no hubiera sido por la pronta intervención de la policía, estaría muerta, muerte en manos de mi esposo, ese mismo que decía amarme. De camino a la cárcel de máxima seguridad donde Asher aguardaba su juicio, recordé que la noche anterior a todo ese desastre, Asher me había hecho el amor, tan suabe y delicado, cada roce, cada beso, contenían un amor tan grande, ¿Cómo podía ser que el hombre con el que había vivido por cinco años cambiara tanto? ¿Cómo podía ser que me golpeara de esa forma?
— No solo soy un mafioso, soy un cazador, imagina que, si puedo encontrar y matar a esos seres, lo que hare contigo cuando te encuentre cariño, cortare tu cabeza como trofeo.
Aun en sueños recordaba la mirada fría y despiada que Asher me había dedicado esa última vez en la cárcel, tras un cristal blindado, que de pronto me pareció de lo más frágil ante la presencia de… mi esposo.
Abrí los ojos de sopetón, y de igual manera me senté en la cómoda y amplia cama, ¿Dónde estaba? Esta no es mi casa, no era que estaba muy acostumbrada a mi nuevo hogar, pero recordaba perfectamente que las paredes de mi habitación eran blancas y no azules, como en la que me encontraba, ¿qué había pasado? No podía recordar.
— Señora. — la voz suave de una mujer me hizo ver a la puerta, era ella…
— ¿Malala?
— Malaly señora. — era ella, está bien y su hijo también… por ahora.
— ¿Qué me sucedió? No recuerdo… no, eso no es importante, por favor ayúdame a ir a mi casa, yo debo marcharme de aquí. — mis manos temblaban ante el ataque de pánico que estaba a punto de sufrir.
— Señora, no debe preocuparse…
— No lo comprendes, ¡él me encontrará! tarde o temprano lo hará, y si estoy aquí pondré en peligro a tu familia. — la mujer que podría jurar tiene mí misma edad, aunque su hijo aparentaba unos 12 años, me toma de las manos y me da una mirada tranquilizadora, es como si todas mis preocupaciones desaparecieran con solo ver sus ojos.
— Él la lastimo, ¿verdad? — me quedo en silencio, mientras mis lagrimas caen, dejando surcos en mi maquillaje como lo hicieron las gotas de lluvia en la ventanilla del automóvil el día anterior.
— No tiene que responderme señora, y le puedo jurar que tampoco tiene nada que temer, venga, permítame ayudarla a lavar su cara y arreglar su cabello, usted se desmayó luego de ver a Eddie y uno de los encargados del pueblo la trajo a su hogar. — Malaly hace lo que dijo, me ayudo a lavar mi cara, y me peino, mientras explicaba el porque estaba en esta casa desconocida, genial, ahora los encargados del pueblo pensarán que estoy loca, ¿sabrán ellos que Malaly y su familia son hombres lobos? No lo creo, estos seres deben de vivir en el completo anonimato.
— Listo señora ahora la llevare a conocer a los encargados de este lugar.
— Chloe. — dije en un susurro, me sentía extraña, como si cualquier emoción que pudiera sentir estuviera bajo un manto que le impedía salir a flote.
— ¿Disculpe?
— Mi nombre es Chloe, nunca me gusto que me digan señora, digo, cuando tenía empleados, para mi ese término levantaba una barrera, una separación, ya sea de clase social o … de razas. — me detuve en ese pensamiento, cuando Asher tenía empleados de color y los obligaba a decirme señora, y a los de tez más clara no, lo odiaba y un día solo lo dije, no existe una diferencia racial, claro que me refería a el color de piel o procedencia, pero ahora estaba hablando con una mujer lobo, una raza distinta, realmente distinta, ¿lo era? ¿Acaso no sangraba cuando la encontré? ¿no sangre yo en manos del mismo hombre?
— Chloe. — su suave voz me trae nuevamente aquí, al ahora.
— Disculpa… no sé qué me sucede.
Malaly solo sonrió, era la primera persona de este pueblo que me sonreía, además de su hijo, la seguí, aun sintiéndome rara, quería llorar, gritar y correr, mucho, muy lejos, pero al lado de Malaly… era como estar en otro lugar, al bajar las escaleras pude ver al hombre lobo, el esposo de Malaly, su hijo y tres hombres que supongo son los que dirigen esté extraño pueblo.
En el momento que puse el ultimo pie en la sala, los ojos de los tres lideres se clavaron en mí, podía ver enojo, furia e incluso odio en ellos, estaba hiperventilando y comenzaba a marearme del mismo miedo por cómo me estaban viendo.
— ¿Quién te golpeo? — pregunto el moreno alto, Dios, debe medir dos metros, sus manos tiemblan y yo en lugar de responder solo me quedo viéndolo, cada detalle.
— Responde, ¿Quién te lastimo? — la voz suave pero fría del de cabello blanco provoca que lo mire, es el hombre con el que choque fuera del mercado.
— Malaly, deja de influenciar en ella. — un tercer hombre, también musculoso, pero de cabello negro como la misma noche habla y sus ojos celestes parecen casi irreales.
— Está muy nerviosa señor Vito, no creo…
— ¡Te lo estoy ordenando, no preguntando! — en ese momento Malaly fija sus ojos en los míos y como si fuera magia, el manto que sentía retener mis emociones desaparecen, entonces las últimas palabras del hombre que Malaly llamo Vito taladran mi mente.
— Que Malaly sea su empleada no le da derecho a hablarle de esa forma, pero… ¡¿Quién se cree que es para ordenar de esa forma?! Malditos ricos, codiciosos, de alma negra y corazones podridos. — Y sin importarme una mierda nada, salí de ese lugar, pero antes de salir por esa puerta me giré para ver a Malaly que estaba con la boca abierta.
— Malaly, no importa cuánto necesites el empleo, siempre se puede encontrar uno mejor, más que el dinero vale la dignidad, no permitas que te humillen de esta forma. — Y solo entonces abrí la puerta y salí de aquella casa, dando un portazo tan fuerte que dejé los cristales temblando.
Los tres compañeros de Chloe se encontraban en la sala, esperando a que su humana se despertara, por lo que Kek había informado, solo faltaban unos pocos minutos, mientras sus primos trataban de asimilar la información que Dilan les acababa de dar, la humana los había ayudado a escapar de un grupo de cazadores, esos mismos que una vez secuestraron a Aysel, esos mismos que harían cualquier cosa con tal de acabar con cada ser sobre natural.
— Mi media alma no puede ser la esposa de un cazador. — dijo entre diente Dante y su cabello por un momento se convirtió en fuego.
— Mi vida no es una cazadora, ella ayudo a los nuestros a escapar. — dijo con alegría Vito, que al fin veía un poco de esperanza, aunque no sabía porque sus primos tenían de compañera a su humana.
— Ella está marcada, y si ustedes no lo hicieron lo hizo el cazador, puede que sea todo un plan para llegar a nosotros, es demasiada coincidencia que luego de ayudar a escapar a Dilan y su familia aparezca aquí, y siendo nuestra compañera.
— ¿Qué quiere decir Alpha? — pregunto curioso Dilan, al tiempo que sus primos veían mal al lobo.
— Quizás no es nuestra compañera, podría estar usando algún truco, ya ves que los cazadores hacen eso y muchas cosas más.
Todos quedaron en silencio al percibir el aroma de su compañera, solo cuando dejaron de oír sus pasos giraron a verla. Kek estaba a punto de transformarse de la ira que lo recorría, al ver el blanco rostro de su mate con cardenales horribles y su ojo derecho con un derrame, provocando que la parte blanca del globo ocular fuera de un rojo violento, mientras que su iris era de un hermoso azul. Para Dante la situación no era distinta, la furia que sentía al ver a su dedicada y frágil compañera herida provocaba que el brujo quisiera retroceder el tiempo, aunque un solo día no bastaría, ni con su magia podría retroceder tanto como para ayudarla. Vito por su lado la veía con odio, no a ella, sino a sus heridas, quería buscar al causante y arrancar una a una sus extremidades.
El fuerte golpe que dio su compañera a la puerta de la casa del Alpha dejo a todos sorprendidos, el fuego en sus ojos al defender a Malaly por una supuesta humillación no podía ser fingido.
— ¿Qué mierda fue eso? — dijo Vito aturdido, ¿acaso le dijo alma podrida y corazón negro? ¿o fue al revés?
— Se lo dije señor Vito, ella no estaba bien. — Malaly era un vampiro y su poder eran los sentimientos, si bien no manipulo a Chloe, la puso en un letargo emocional, para que el interrogatorio de los lideres no sea tan estresante, esta mujer no olvidaba lo que la joven hizo por su familia y le seria leal, siempre.
— Cambiaremos las cosas, trata de quitar tu manto cuando lleguen al salón. — Malaly afirmo, y Dante dejo salir su poder una vez más en un mismo día, esto le costaría mucha energía al brujo mitad vampiro, tendría que beber mucha más sangre, quizás tres osos y dos pumas.
Chloe bajo el último escalón y tuvo nuevamente esa sensación de deja vu, aun confundida por tal situación, miro de inmediato a Malaly, cuando la joven toco su hombro, sus miradas chocaron por un segundo, entonces Chloe sintió el nerviosismo de estar ante personas extrañas y poderosas. Luego de negar un par de veces, tratando de aclarar su mente, observo a los hombres que estaba de pie frente a ella, se notaban serios, pero no había molestia alguna en sus miradas, solo curiosidad.
— Buenas tardes, señorita… — Dante volvió a intentar pedir su nombre y Chloe recordó lo borde que había sido unas horas antes.
— Chloe, y disculpe mi comportamiento de hoy, no estoy a costumbrada a…
— ¿Dar su nombre? — pregunto Vito haciéndose notar.
— Eso mismo. — respondió con media sonrisa y a Vito se le hizo imposible no imitarla.
— Vito, para servirla en todo lo que desee. — dijo de forma solmené, como si estuviera jurando alguna verdad divina.
— Y yo soy Kek. — Chloe giro su rostro sorprendida, al hombre de larga cabellera castaña y de una altura sin igual.
— ¿Un nombre tan corto para alguien tan grande? — preguntó sin darse cuenta de que estaba hablando en voz alta, lo que ocasionó que el lobo riera.
— Por Dios, disculpe, no sé lo que digo. — dijo apenada y dejando su piel roja por la vergüenza.
— Tómenos asiento. — dijo Dante al ver como medio rostro de la joven estaba violeta, necesitaba saber.
— Dígame Chloe, ¿ha estado en algún accidente últimamente? — pregunto cómo quien no quiere la cosa el brujo.
— No. — dijo sorprendida por la pregunta.
— Le molestaría decirnos ¿qué le sucedió en su rostro? — a ninguno de los presentes se le pasó por alto la forma en que la joven se tensó, y solo entonces Chloe recordó que Malaly había lavado su rostro, quitando de esa forma el maquillaje, como acto reflejo quiso cubrir su lado maltratado con el cabello, pero una pequeña mano la detuvo.
— No lo haga señora, usted es muy bonita para cubrir su rostro. — un gruñido se escuchó y automáticamente Chloe miro a Dilan, pero lo encontró sonriendo, ¿sería Malaly? Se pregunto la joven, pero no quería voltear, temía que la loba se enojara ante el cumplido de su hijo.
— Gracias pequeño, pero dime Chloe, eso de señora suena a esclavitud, no me gusta. — Vito comprendió que era lo que había molestado a su compañera.
— Fue el cazador, ¿verdad? – pregunto sin tapujos Dilan, viéndola con pena, mientras los ojos de Chloe se humedecían.
— ¿Ellos saben que son? — dijo en un susurro, como si aquellas personas no pudieran oír cada palabra que decía. Dilan solo asintió con la cabeza, no sabía si sus lideres informarían a Chloe que ellos también eran seres sobrenaturales o no.
— Ya veo. — respondió la joven evitando responder la pregunta del beta.
— ¿Entonces? — pregunto Kek, con voz profunda y Chloe miro por medio segundo a Eddie.
— Nosotros nos iremos a preparar una rica cena de bienvenida para Chloe, ¿verdad Eddie? — dijo de forma oportuna Malaly y Chloe tenía ganas de huir con ella, no se sentía cómoda con los ojos de esos tres hermosos hombres sobre ella, una vez que Malaly se marchó con el pequeño, Chloe respiro profundamente, tratando de darse fuerzas a ella misma.
— Ese que tu llamas cazador… es mi esposo. — dijo en un susurro mientras bajaba su vista a las manos, no quería ver como la juzgaban, por su mala elección de compañero de vida.
— Sabias lo que era y aun así te cásate con … — Dante hablaba con los dientes apretados, de solo pensar que un cazador tomo de mujer a su media alma lo estaba enloqueciendo.
— ¿Cree que sería tan insensible como para casarme con alguien que…? Dios, hizo tantas cosas… dúrate todo el tiempo que estuve a su lado y… ¿Cómo no lo vi? ¿Cómo deje que me engañara? — Chloe divagaba más para ella que para el público, sin darse cuenta del cambio de color en los ojos de cada uno de ellos.
— ¿Por qué lo sigues llamando esposo? — dijo con molestia Vito, algo que a la joven le pasó desapercibido, por el torbellino de emociones que tenía en su mente y corazón.
— No me puedo divorciar de él hasta luego del juicio…
— ¿Juicio? — para Kek las leyes del hombre no tenían valor alguno, solo las leyes de la Diosa luna eran validas, y estas decían que solo basta con que la compañera o compañero rechazara a su pareja y el lazo se rompía.
— Asher hizo muchas cosas, tano con tu familia Dilan, como con humanos, yo ayude a que lo arrestaran y ahora… debo irme de este pueblo, Asher vendrá por mí, él me encontrara. — dijo una vez que el pánico volvió a su cuerpo.
— Él te golpeo. – dijo seguro Dilan, distrayendo a la joven para que no vea como Kek había entrado en modo Alpha, al oírla decir el nombre del cazador.
— ¡Él quiso matarme! — termino admitiendo casi en un grito y eso fue suficiente para que el lobo de Kek saliera a la luz.
Lo veía y no lo podía creer, lo juro por Dios, no lo podía creer, mi espalda estaba pegada al respaldo del sofá, mi boca y mis ojos estaban tan abiertos que dolía, en realidad aun dolía la mayor parte de mi rostro por los golpes que Asher me había dado, pero por más que quisiera cerrar aunque sea mi boca, no podía, si aún estaba procesando el hecho de ver a un hombre convertirse en lobo frente a mis ojos, ahora estaba… no sé yo cómo estaba, esto no era un lobo, o un hombre lobo, esto era aún más grande que un caballo, más grueso que un oso, pero era un lobo, un gigante lobo gris, casi blanco.
— Dios mío, ustedes también son hombres lobos, o ¡por Dios, debo irme de aquí! cuando Asher me encuentre no solo me matara a mí también a ustedes, Dios, Dios, ¿por qué a mí? —y eso fue todo, colapse como una loca desquiciada, por más que cubrí mi rostro el estúpido gimoteo de mi llanto se filtraba entre mis manos, y los temblores de mi cuerpo se hacían cada vez más violentos.
— ¿No le temes al Alpha que esta frente a ti? —pregunto alguien y podría jurar que era Vito, su voz sonaba incrédula.
— ¿Por qué le tendría miedo si no me ha hecho nada? — pregunte en medio del llanto y no, no estaba loca, desde que era una niña siempre había soñado o mejor dicho creído con que existían las hadas, las sirenas, digo, si alguien escribió de ellas, es porque existían ¿verdad? A demás aun recordaba aquel suceso de años atrás… De acuerdo, quizás si estaba loca.
— Tranquila humana, deja de llorar. — la voz de Dante sonaba profunda.
— No puedo y no me digas humana. —respondí en medio del ataque de llanto que tenía.
— Pero eres humana. —la forma tan despectiva con que hablo, ese tono de voz como si ser humano fuera un crimen, fue lo que provocó que dejara de llorar.
— Pero tú lo haces sonar como si fuera algo horrible, soy humana, nací así, mi nombre es Chloe, ¡CHLOE! ¡llámame por mi nombre y yo te llamara Dante, no hombre lobo! — siempre era mejor estar enojada a estar llorando, esa era mi mejor arma, si me enojaba, no lloraría como una loca desquiciada, ahora estaba de pie, en medio de un gigante lobo y dos hombres que me veían incrédulos, de Dilan no había ni rastro.
— No soy un lobo, ni hombre lobo, ese es mi primo Kek. — dijo sonriendo el peliblanco.
— Oh, bueno, en ese caso tú también eres huma… — mis palabras murieron en mi boca, en el momento que vi como el cabello de Dante se tornaba, rojo y no solo porque su color cambiará, aunque eso sería igual de raro, era el hecho de que se convirtió en fuego.
— Dios, dime que no estás haciendo combustión o que no termine por enloquecer. — Dante dejo salir una carcajada, este hombre se reía de mí.
— No humana, ninguna de las dos cosas, soy un brujo. — mi mente quedo en blanco, esto no era real, Dios, ¿cuándo todo se puso de esta manera?, vi a Dilan convertirse en lobo… pero bien puede ser que mi mente lo imaginara, puede ser que mi mente este imaginando todo esto, quizás la verdad era que Asher me descubrió ese día que envié el correo a la policía y me golpeo, debo estar en coma, o muerta.
— No vere más a mis padres. — dije en un susurro al tiempo que caía una vez más en el sofá, bajo la atenta mirada de dos brujos y un lobo que poco me atreví a mirar.
— ¿Qué? — pregunto Vito, y por un momento pensé si su cabello no era real, nunca había visto un negro tan sólido como ese.
— Estoy en coma, o Asher me mato… — en menos de un parpadeo el lobo estaba sobre mí, o casi, su gran cabeza era lo suficientemente grande como para dejarme inmóvil, sus dientes se lucían con molestia e incluso un poco de espuma salía de su boca.
— ¿Me mataras Kek? — por alguna razón eso me dolió, el pensar que él pudiera matarme, sin embargo, el lobo gimoteo, como si algo le doliera.
— No te hará daño, solo le molesta que nombres al cazador. — baje mi cabeza avergonzada, eso tenía sentido, mi esposo era un cazador, un asesino, temía preguntar a cuantos había atrapado o peor aún… matado.
— ¿En qué piensas? — no me atreví a levantar mi cabeza, saber que Dante era un brujo me inquietaba, en el peor de los casos Kek podría matarme, pero el brujo podría hacerme tantas cosas, ¿era como los brujos de las historias y cuentos de niños? ¿O sería bueno?
— Humana. — dijo aquello como una amenaza, un aviso de que estaba perdiendo la paciencia.
— Pienso que debería regresar a mi hogar, ya es muy tarde. — dije en un susurro, la verdad era que estaba impactada con todo esto, me llevo un mes procesar lo de Asher, o mejor dicho lo estaba procesando y ahora… tenía mucho más en que pensar.
— ¿No nos temes? — la pregunta de Vito al fin me saco de mi aturdimiento, y levante mi rostro.
— Creo que no. — respondí viéndolo a los ojos.
— ¿Por qué? — al parecer mi respuesta lo molesto.
— Se de lo que el humano es capaz de hacer, dos brujos y un lobo… si quisieran matarme ya lo hubieran hecho.
— Soy vampiro, no brujo. — ahora comprendía todo.
— ¡¿Me van a matar verdad?! Me están diciendo todo esto porqué me mataran. — Vito hizo un ruido demasiado extraño como un siseo de serpiente o algo por el estilo, mientras que Date dejaba ver más fuego en su cabello y el lobo volvía a mostrar sus dientes, estaba perdida, lo sabía, me matarían, entonces… si ellos existían… también ella. Lleve mi mano al escote de mi camiseta, y la adentre llevándola justo a donde estaba la cicatriz de mi hombro.
— ¡Kiyomi te necesitó, paga tu deuda! — grite acurrucándome en el sofá, mientras veía como sus rostros se distorsionaban mostrando su confusión y entonces todo brillo en un verde jade, que me segó por un minuto.
***
Los tres primos estaban aturdidos, la humana había desaparecido frente a sus ojos, lo peor era que ellos habían perdido el control ante los dichos de su compañera, ¿Cómo podía creer que la matarían? ¿Cómo podía ser que aun nombrara al cazador? Y lo peor ¿Cómo no lo había rechazado si el intento matarla?
El Alpha volvió a ser un humano, su furia se desvaneció igual que su mate.
—¿Que fue eso? ¿Dónde está? ¿Por qué no la huelo? — Kek estaba alterado, pidiendo explicaciones a Dante ya que este era el mayor de todos.
— No lo sé Kek, eso no fue magia de brujos. — respondió completamente exasperado el peliblanco.
— Ella nombro a Kiyomi. — dijo aun en shock Vito.
— Es imposible, Dante retrocede el tiempo. — Kek dio la orden y se transformó una vez más en lobo, pero su primo no hizo nada.
— Dante. — apremio Vito, también ansioso por no sabe dónde estaba su compañera.
— No puedo, sea donde sea que este, no puedo retroceder el tiempo y sacarla de allí.
— Imposible. — Dijo el vampiro.
La joven apareció frente a una cabaña de gran tamaño, hecha de madera sólida, en un bosque muy diferente al que rodeaba su nuevo hogar.
— Chloe. — giro asustada al escuchar su nombré, pero entonces la vio.
— Kiyomi. — dijo aturdida por la belleza de la mujer. — en verdad eres una ninfa. — continúo hablando maravillada.
— Claro, te lo dije aquel día, solo que no lo creíste.
— Ahora lo sé, los vi… hombres lobos, brujos y… vampiros. — la ninfa que no era otra que la tía de Kek, Vito y Dante, la vio con preocupación, la joven humana había pedido su ayuda, pero la ninfa no sabía que estaba escapando de seres sobre naturales.
— Bien querida, ven conmigo, creo que estas en shock, lo mejor es que descanses y te alimente, ya habrá tiempo para charlar.
— No creo que pueda descansar. – rebatió en un susurro, pero Kiyomi solo le sonrió.