Chapter 5

Dante, Vito y Kek pasaron toda la noche planeando como vigilarían a los humanos que habían llegado ya entrada la noche y que ahora se encontraban durmiendo, mientras un grupo de lobos rondaba la casa, decidieron que lo más lógico era abordarlos en el mercado, deberían abastecerse, pero luego del medio día se les informo que el hombre se había marchado, llevando su maleta, algo que les pareció raro y muy sospechoso, creyendo que pudieran ser cazadores, optaron por que Vito fuera a la casa de la humana a investigar, ya que al ser mitad vampiro y mitad lobo, tenía un poder de audición mucho mayor, al igual que su olfato, pero sobre todo, tenía la habilidad de Intangibilidad, por lo que podía atravesar las paredes como si nada.

El joven vampiro quería ir tras su hermano Gabriel y arrancar su cabeza, lo que menos deseaba era estar cerca de personas, sus sentidos eran mucho mayor que al de un lobo normal y un vampiro, y eso era molesto, debía concentrarse para no volverse loco, con tanto alborotó que había a su alrededor, niños corriendo, personas hablando, incluso podía escuchas como follaban si se lo proponía, suspiro y trato de disminuir aún más los latidos de su corazón, de esta forma su lado lobuno se debilitaba un poco y era más fácil concentrarse en su tarea.

No tardó mucho en llegar, en lo que tardo más de la cuenta, fue en comprender lo que olía, su vida, así es como se las llamaba a las parejas destinadas de los vampiros, no lo podía creer, ni siquiera la había visto, pero su instinto lo obligaba a amarla, el miedo corrió por su cuerpo por primera vez en su existencia, recordando como la gran Levana, una de las cuatro rencarnaciones que compartían cuerpo con Aysel, la luna cambiante, había muerto a manos de un cazador. Temía que al ser su nieto la historia se repitiera.

No se movió de su lugar, hasta que la vio salir, podía apreciar su larga cabellera castaña oscura, casi negra, sus blancas y pequeñas manos a un lado, pero por más que se esforzó no pudo ver su rostro, su cabellera ocultaba el lado desecho de su cara, que era el lado que Vito estaba observando, sin pensarlo toco la pulsera que su tía Novalie le había hecho, esa que lo transportaría al lugar que él quisiera, fue así que apareció frente a Dante, que estaba esperando a la humana en el supermercado.

— ¿Y? ¿Qué averiguaste? — pregunto el brujo viendo curioso a su primo, no se veía enojado o fastidiado como siempre.

— Es mi vida. — lo dijo tan bajo que Dante se acercó un poco más.

— ¿Disculpa?

— Es mi vida.

— ¿La marcaste? — pregunto lleno de emoción, era bueno encontrar a la pareja destinada, o eso creía.

— No.

— ¿Por qué?

— Si es una cazadora, me matara.

— Si es una cazadora la matare y podrás pedir una nueva vida a la luna cambiante.

Vito sonrió aliviado, Aysel, no era solo su abuela, ella era la gran luna cambiante, aquella que fue elegida por la Diosa luna para unir a todas las razas de seres sobrenaturales y así lo hizo, Aysel, como la luna tenía cuatro rostros para mostrar, Luna, la loba blanca que a través de sus ojos podía otorgar un nuevo mate a los lobos que habían sido rechazados, Levana, la vampiro original quien convertía a todos los de su especie en vampiros dorados, seres que volvían a tener alma, por lo tanto no mataba a humanos para alimentarse, Yunuen, la suprema de las brujas, que con su poder podía darle media alma a los brujos, una nueva oportunidad de conseguir una nueva pareja, y Aysel, una humana que demostró ser más poderosa que cualquier ser sobre natural, mostrando que el amor todo lo puede, contar con su favor era esencial para estas personas, aun así, sus nietos sabían que solo les daría una nueva pareja si la que la Diosa luna les otorgó no fuera buena para ellos, de lo contrario, no habría cambio alguno.

El brujo se mantuvo en su lugar, su intención era observarla a la distancia, pero solo le basto con aspirar su aroma, para enloquecer, no lo podía creer, la humana era su media alma, así era como los brujos llamaban a su pareja predestinada, sin ser consciente de sus actos avanzó hasta que la joven choco contra él, Dante estaba extasiado, sentir su frágil cuerpo entre sus brazos, aspirar tan cerca su aroma frutal y fresco, lo hacía desear hacerle el amor.

Trato de conseguir su nombre, ya que todos la llamaban la humana, pero nadie reparo en preguntar cómo se llamaba, la joven no cedió ante el intento de presentación del brujo, y este estuvo a punto de utilizar su poder, ese que lo hacía especial sobre los demás brujos y es que Dante podía retroceder el tiempo y cambiar las cosas a su gusto, claro que solo unas cuantas horas, lo máximo que había conseguido, era retroceder un día entero, pero esa hazaña lo llevo a un sueño profundo que duro cincuenta años, por lo que sus padres se lo tenían prohibido, aunque el propio Dante no quería volver a repetir aquella situación.

— ¿Y bien? — pregunto Vito apareciendo a su lado y solo en ese momento reparo en algo.

— Es mi media alma. — el asombro y la confusión tomo el rostro de Vito.

— No puede ser, es mi compañera. – respondió mostrando sus colmillos sin ser consciente de ello.

— Debemos llamar a Aysel. — se limitó a responder Dante.

Antes de poder llegar a algún acuerdo con su primo, vieron como el beta de Kek llego al mercado, se veía preocupado.

— Dilan, ¿Qué sucede? — pregunto el brujo, tratando de pensar en otra cosa que no fuera en ir a reclamar a la humana como propia.

— El Alpha Kek, está muy alterado, dice que encontró a su luna, pero su lobo está molesto, teme que si ve de quien se trata… — Dante y Vito intercambiaron una mirada de horror y acto seguido desaparecieron dejando aún más alterado al pobre beta.

— ¡Kek! — grito furioso Vito entrando a la sala de la casa del Alpha.

— La única persona extraña que está en el mercado es la humana ¿verdad? — dijo abatido el lobo entrando en la sala donde estaban sus dos primos.

— ¿Cómo sabes que es tu luna? — la pregunta de Dante hizo que lo viera con la interrogación en el rostro.

— Hola Date, si recuerdas que soy un Alpha mitad brujo ¿verdad? La olí de camino al mercado, fue por eso por lo que regresé, mi lado de brujo me arrastra a ese lugar, pero mi lobo esta furioso, como si ella estuviera marcada por otro. — en ese momento sus ojos se tornaron rojos, definitivamente a Kek le estaba costando controlar a su lobo.

— Es la humana, tu mate, tu luna… y nuestra pareja. — no había como describir la cara que Kek tenía en ese momento, mientras su lobo se retorcía por dentro.

— Imposible. — dijo en un susurro apenas audible.

— Deberemos mantener la distancia hasta que Aysel venga. — dictamino Dante, ya que era el mayor de todos.

— ¿Harás venir a la abuela? — dijo casi en un grito Kek, y es que él era el sucesor de su padre Nisha, el hijo lobo de Aysel y Anuk.

— La haremos ven…

En ese momento Dante quedo sin habla del mismo dolor que sintió, mientras Vito caía de rodillas y Kek se transformaba en lobo, ellos no habían marcado a su pareja, ellos apenas sabían de su existencia, pero solo eso bastaba para que su lado sobre natural estuviera unido a la humana, una humana que acababa de morir.

— ¡No! — grito furioso y dolido Dante, al tiempo que sus ojos verdosos se volvían blancos y su cabello adquiría un color plateado brillante, estaba usando su mayor poder, estaba retrocediendo el tiempo, para cambiar el presente.

Chapter 6

Dante no pensaba con claridad en ese momento, el dolor le impedía incluso el respirar con normalidad, fue por eso que solo pensó en el momento en el que se había encontrado con el beta de su primo, estaban fuera del mercado y la humana estaba en su interior sana y salva, un relámpago iluminó el cielo y el tiempo dio marcha atrás, de este modo ellos cambiaron lo sucedido, Vito y Dante no marcharon a la casa de su primo el Alpha Kek, en su lugar se quedaron fuera de la tienda, mientras Kek llegaba a su lado, gracias a la pulsera de teletransportación que poseía al igual que Vito regalo de su tía, pero lo más importante, su lobo estaba asustado, temeroso de que algo malo le suceda a su mate, a tal punto que no le importaba que estuviera marcada por otro.

Los tres ingresaron a la tienda justo a tiempo para ver y oír la interacción que la humana tenía con el hijo del beta.

— Tu… estas bien. — su voz sonaba llena de alivio y emoción, pero más los sorprendió el ver como la humana abrazaba a Eddie.

— Señora, creí que había muerto en manos del cazador. — esa información los conmociono y no solo a ellos, todos los que estaban en la tienda se tensaron ante las palabras del pequeño brujo. La humana libero al niño como si este fuera de fuego y quiso escapar, pero Kek no lo iba a permitir, este lobo mitad mago tenía sus trucos y uso uno con ella.

— Duerme. — dijo con voz profunda al tiempo que la tomaba en brazos para que su frágil cuerpo no golpear con la superficie dura del piso.

— ¿Conoces a la humana? — cuestiono con autoridad Dante, evitando de esta forma que sus celos se adueñaran de él ya que su media alma estaba en los brazos de Kek.

— Es la señora que nos salvó, ella nos ayudó a escapar. — dijo Eddie observado con ansiedad a la humana, el niño la admiraba, que una humana se enfrentara a un cazador solo por ayudarlos, la había convertido su heroína.

— ¿Ella los ayudo? — dijo Vito y sus ojos brillaron como el diamante, su vida era buena.

— Es ella, la mujer de la que le hable Alpha, ella es la esposa del cazador. — las palabras del beta produjo un revuelo, no solo en la mente de los tres destinados de la humana, sino que de todos los que allí se encontraban.

— Es una cazadora, debemos matarla. — dijo la empleada que minutos antes había interactuado con la humana.

— ¡No! ¡no lo harán! — el niño hizo que el aire se agitara, su poder era este elemento y lo dejaba en claro con el pequeño vendaval que arremetía contra el Alpha Kek, queriendo tomar a la humana y alejarla del lobo.

— Dilan, controla a tu hijo. — dijo Vito dejando al descubierto sus colmillos, una cosa era que su primo tocara a la humana y otra muy distinta que aquel niño escuálido se atreviera a querer llevársela.

— Disculpen… pero no lo hare, a ella le debo la vida de mi familia y la mía propia, con gusto seremos expulsados y partiremos con ella. — Dilan hizo el intento de tomar a la humana en brazos y eso casi le costó la vida, Kek entro en modo Alpha en un parpadeo, dejando ver su pelaje, hocicó y garras, además de aumentar su tamaño.

— ¡MIA! — rugió con furia y los lobos que allí estaban bajaron su cabeza con respeto.

— ¡Nuestra! — corrigieron al unísono Vito y Dante, haciendo brillar sus ojos y dejando a todos sorprendidos. Hasta ese entonces nunca, se había sabido de un caso de pareja compartida.

Chapter 7

Me encontraba dentro de mi eterna pesadilla, esa donde podía ver como Asher me golpeaba una y otra vez, y no podía hacer nada más que suplicar, hasta que ya no supe más de mí. Cuando por fin pude abrir mis ojos estaba en un hospital, custodiada por muchos uniformados, tenía miedo, hasta que John hablo con conmigo y me explico que era el encargado del caso de Asher, que gracias a mi habían podido atrapar a uno de los mafiosos más buscado y despiadado del continente y quizás del mundo entero, algo que no me tranquilizo en absoluto, no dije nada, todo lo que había averiguado o por lo menos la parte razonable y creíble de lo que era la vida de mi esposo lo había enviado en ese correo, no podía decirle que sumara a todo eso la tortura y quizás posible muerte de hombres lobos, me encerrarían en un loquero, estaba segura, por lo que solo guarde silencio.

Dos semanas después al fin salí del hospital y lo primero que hice fue ir a ver a mi esposo, quería el divorció, Dios, estaba desfigurada, los médicos me aseguraron que, si no hubiera sido por la pronta intervención de la policía, estaría muerta, muerte en manos de mi esposo, ese mismo que decía amarme. De camino a la cárcel de máxima seguridad donde Asher aguardaba su juicio, recordé que la noche anterior a todo ese desastre, Asher me había hecho el amor, tan suabe y delicado, cada roce, cada beso, contenían un amor tan grande, ¿Cómo podía ser que el hombre con el que había vivido por cinco años cambiara tanto? ¿Cómo podía ser que me golpeara de esa forma?

— No solo soy un mafioso, soy un cazador, imagina que, si puedo encontrar y matar a esos seres, lo que hare contigo cuando te encuentre cariño, cortare tu cabeza como trofeo.

Aun en sueños recordaba la mirada fría y despiada que Asher me había dedicado esa última vez en la cárcel, tras un cristal blindado, que de pronto me pareció de lo más frágil ante la presencia de… mi esposo.

Abrí los ojos de sopetón, y de igual manera me senté en la cómoda y amplia cama, ¿Dónde estaba? Esta no es mi casa, no era que estaba muy acostumbrada a mi nuevo hogar, pero recordaba perfectamente que las paredes de mi habitación eran blancas y no azules, como en la que me encontraba, ¿qué había pasado? No podía recordar.

— Señora. — la voz suave de una mujer me hizo ver a la puerta, era ella…

— ¿Malala?

— Malaly señora. — era ella, está bien y su hijo también… por ahora.

— ¿Qué me sucedió? No recuerdo… no, eso no es importante, por favor ayúdame a ir a mi casa, yo debo marcharme de aquí. — mis manos temblaban ante el ataque de pánico que estaba a punto de sufrir.

— Señora, no debe preocuparse…

— No lo comprendes, ¡él me encontrará! tarde o temprano lo hará, y si estoy aquí pondré en peligro a tu familia. — la mujer que podría jurar tiene mí misma edad, aunque su hijo aparentaba unos 12 años, me toma de las manos y me da una mirada tranquilizadora, es como si todas mis preocupaciones desaparecieran con solo ver sus ojos.

— Él la lastimo, ¿verdad? — me quedo en silencio, mientras mis lagrimas caen, dejando surcos en mi maquillaje como lo hicieron las gotas de lluvia en la ventanilla del automóvil el día anterior.

— No tiene que responderme señora, y le puedo jurar que tampoco tiene nada que temer, venga, permítame ayudarla a lavar su cara y arreglar su cabello, usted se desmayó luego de ver a Eddie y uno de los encargados del pueblo la trajo a su hogar. — Malaly hace lo que dijo, me ayudo a lavar mi cara, y me peino, mientras explicaba el porque estaba en esta casa desconocida, genial, ahora los encargados del pueblo pensarán que estoy loca, ¿sabrán ellos que Malaly y su familia son hombres lobos? No lo creo, estos seres deben de vivir en el completo anonimato.

— Listo señora ahora la llevare a conocer a los encargados de este lugar.

— Chloe. — dije en un susurro, me sentía extraña, como si cualquier emoción que pudiera sentir estuviera bajo un manto que le impedía salir a flote.

— ¿Disculpe?

— Mi nombre es Chloe, nunca me gusto que me digan señora, digo, cuando tenía empleados, para mi ese término levantaba una barrera, una separación, ya sea de clase social o … de razas. — me detuve en ese pensamiento, cuando Asher tenía empleados de color y los obligaba a decirme señora, y a los de tez más clara no, lo odiaba y un día solo lo dije, no existe una diferencia racial, claro que me refería a el color de piel o procedencia, pero ahora estaba hablando con una mujer lobo, una raza distinta, realmente distinta, ¿lo era? ¿Acaso no sangraba cuando la encontré? ¿no sangre yo en manos del mismo hombre?

— Chloe. — su suave voz me trae nuevamente aquí, al ahora.

— Disculpa… no sé qué me sucede.

Malaly solo sonrió, era la primera persona de este pueblo que me sonreía, además de su hijo, la seguí, aun sintiéndome rara, quería llorar, gritar y correr, mucho, muy lejos, pero al lado de Malaly… era como estar en otro lugar, al bajar las escaleras pude ver al hombre lobo, el esposo de Malaly, su hijo y tres hombres que supongo son los que dirigen esté extraño pueblo.

En el momento que puse el ultimo pie en la sala, los ojos de los tres lideres se clavaron en mí, podía ver enojo, furia e incluso odio en ellos, estaba hiperventilando y comenzaba a marearme del mismo miedo por cómo me estaban viendo.

— ¿Quién te golpeo? — pregunto el moreno alto, Dios, debe medir dos metros, sus manos tiemblan y yo en lugar de responder solo me quedo viéndolo, cada detalle.

— Responde, ¿Quién te lastimo? — la voz suave pero fría del de cabello blanco provoca que lo mire, es el hombre con el que choque fuera del mercado.

— Malaly, deja de influenciar en ella. — un tercer hombre, también musculoso, pero de cabello negro como la misma noche habla y sus ojos celestes parecen casi irreales.

— Está muy nerviosa señor Vito, no creo…

— ¡Te lo estoy ordenando, no preguntando! — en ese momento Malaly fija sus ojos en los míos y como si fuera magia, el manto que sentía retener mis emociones desaparecen, entonces las últimas palabras del hombre que Malaly llamo Vito taladran mi mente.

— Que Malaly sea su empleada no le da derecho a hablarle de esa forma, pero… ¡¿Quién se cree que es para ordenar de esa forma?! Malditos ricos, codiciosos, de alma negra y corazones podridos. — Y sin importarme una mierda nada, salí de ese lugar, pero antes de salir por esa puerta me giré para ver a Malaly que estaba con la boca abierta.

— Malaly, no importa cuánto necesites el empleo, siempre se puede encontrar uno mejor, más que el dinero vale la dignidad, no permitas que te humillen de esta forma. — Y solo entonces abrí la puerta y salí de aquella casa, dando un portazo tan fuerte que dejé los cristales temblando.

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