Chapter 8

Sentí su mano en mi espalda, subía y bajaba tratándose de hacerme sentir mejor.

— Tus padres murieron por un accidente, fuera porque viajaban contigo o por ir al mercado a comprar, ese era su destino. Lo de Luis, tampoco es tu culpa, sé que eres lo suficientemente inteligente para darte cuenta, un loco es loco, no necesita motivos para hacer locuras. — su voz suena tan suave, que mi llanto poco a poco termina.

— Y por lo del aborto, estoy seguro de que te dolió y quizás si tuvieras la oportunidad de volver el tiempo atrás actuaría de otra forma o no. Eso no lo puedes saber, de algo estoy seguro, tu dolor y sufrimiento te hicieron tomar esa decisión, ya no puedes hacer nada, no puedes dejar de vivir, soñar o amar por ello. — llevo mis ojos a los suyos, no puedo creer que piense eso, que no me juzgue, que trate de… entenderme.

— Y por Manuel, dime... ¡¿estás dispuesto a correr el riesgo de que él vaya en tu contra?! — él realmente no sabe lo que dice, no puede hablar en serio.

— Yo por ti... doy mi vida y mi alma sin pensarlo, mi corazón ya es tuyo. Solo déjame amarte y cuidarte.

¿Cómo podía rebatir eso? Le acababa de contar todo, absolutamente todo lo peor de mí, y aun así él quería estar conmigo, quería cuidarme aun poniendo en riesgo su vida.

Fui consciente cuando sus labios encontraron los míos, y sus manos comenzaron a recorrer mi cuerpo, era la primera vez desde lo que pasó en México que permitía que un hombre me tocará, y lejos de sentirme incómoda o que mi mente sea bombardeada por esas imágenes que se repetían cada vez que dormía provocando mis peores pesadillas, desde lo más profundo de mi ser podía sentir el deseo de ser solo de Leo, de entregarle no solo mi cuerpo, sino también mi corazón y alma.

Y fue de esta manera que nos encontró el amanecer, no sentimos el frío de la cordillera patagónica, no solo porque estábamos en verano, sino también porque nuestros cuerpos estaban en un maratón de amor y pasión del cual nunca nadie podría a ver imaginado que sea posible.

Mi cuerpo reacciona a cada caricia de sus manos, todas mis terminaciones nerviosas estaban a Flor de piel, por cada beso que dio en cada rincón de mi cuerpo, esto era el mismo cielo y si era un sueño, no quería despertar jamás.

— Permíteme estar a tú lado, por favor. — su suave voz acaricia mi corazón, ¿esto se siente cuando se ama?

— Solo te pondré en peligro y no quiero que te suceda nada. — no puedo arriesgarme a que Manuel lo mate.

— Me contaste tu historia, déjame decirte la mía. Nunca en mis 24 años, eh podido albergar algún sentimiento hacia alguna mujer, a lo largo de mi vida, eh dormido con mujeres bellas no voy a mentir, pero solo para experimentar lo que era el sexo, es por eso que mis padres arreglaron mi compromiso con Charlotte, quien es la hija de los mejores amigos de ellos, desde hace 8 años trato de obligarme de sentir algo por ella, pero no provoca nada en mí. — su mirada es honesta, la verdad bailaba en ellas.

— Creí que era una persona defectuosa, por decirlo de alguna manera, pero cuando te vi, mi corazón despertó solo para ti, tu voz me hipnotiza, y ahora después de esto... jamás, escúchame bien, Flor, jamás experimenté lo que sentí contigo, por primera vez estoy seguro de que hice el amor, yo ya no puedo ni quiero vivir sin ti.

— No quiero que pienses que eh sido inmune a lo que sucedió, para mí también ha sido algo único, y es por eso mismo que te debes alejar, no podría vivir si algo te pasa por mi culpa. — mi voz se quiebra un par de veces, porque el solo hecho de pensar en perderlo ya me duele.

— Shhh, deja de decir eso, porque jamás me alejare, tendrás que hacerlo tú, pero se consciente que, si lo haces, me matarás.

— ¿Crees que nuestro amor puede ser eterno como el de la Mutisia?

— Creo que nuestro amor puede vivir más allá del tiempo.

Nos quedamos un rato más abrazados mirando el sol salir, y luego retomamos el camino a su casa, tomados de la mano, como una pareja, aunque no se bien que es lo que somos.

— Leo, iré al pueblo volveré en un rato.

— ¿Por qué? ¿Que necesitas? Si quieres puedo llevarte. — Bien esto es incómodo, pero ya que, luego de todo lo que hablamos es estúpido no decirlo.

— No usamos protección, debo ir a una farmacia por la píldora del día después. — su rostro se cubre con entendimiento y luce un poco avergonzado.

— Lo lamento, dije que te cuidaría y ya eh cometido un error.

— No te preocupes, puedo solucionarlo, después de todo lo de anoche no es algo que hubiéramos planificado.

— Tienes razón, pero deja que iré yo.

— No es necesario.

— Insisto, volveré en un momento, tú ve a desayunar.

— Bien. — Me dio un beso tierno, esos que calentaban mi corazón y se marchó.

Una vez dentro de la cocina, estaba a punto de disfrutar del tan necesitado desayuno, ya que la actividad nocturna me dejó sin fuerzas, cuando vi pasar a alguien corriendo, sorprendida me levanté y salí tras ella, solo para ver por el ventanal como Amara corría hacia el bosque, esto no estaba bien, estoy segura de que ella no conoce esa parte por donde ingreso, salí tras ella a buscarla, el paisaje del bosque y su entorno es maravilloso, pero traicionero si no sabes de dónde vienes y a dónde vas.

Luego de correr un poco la encontré, llorando bajo un árbol, recostada en posición fetal.

— ¿Amara? Que te sucede. — La mencionada solo levantó su rostro para mirarme con pánico y dolor que traspasó mi corazón.

— Hey, linda ¿qué sucede? — Dije un poco alterada y me acerque a ella, la abrase, tratando de transmitirle un poco de seguridad, no sé qué le pasaba, pero quería hacerla sentir bien, lo poco que la había tratado me sirvió para darme cuenta de que era una persona dulce, y frágil, quizás como lo fui yo alguna vez.

— Lo arruine, arruine todo, mi hermano va a matarme. ¡¿Como pude ser tan estúpida?!

— Trata de tranquilizarte, no sé qué sucedió, pero eres una buena chica, todo tiene solución.

— Esto no, yo.... yo ¡le di mi virginidad a Kevin!, me entregué a él.

— ¿Acaso te arrepientes? O ¡¿él te forzó?! — Si ese era el caso lo mataría sin dudarlo, se mejor que nadie lo que es ser forzada.

— No, no y no, fui yo, creí que él Sentía lo mismo, me ha gustado desde que tenía 14 y ahora con mis 19 años seguía sintiendo esto... soy una estúpida cuando Alexander lo sepa me matará. — Ella solo repetía que era estúpida y lloraba, bien, ¿cómo podría ayudarla?, tendré que convencerla que me diga bien que es lo que le pasa.

— Linda, si no me explicas bien, no sé cómo ayudarte. — digo con voz tranquila mientras acaricio su cabello, se ve tan vulnerable.

— Me voy a casar en 6 meses con el mejor amigo de mi hermano, Bill. Pero anoche dormí con Kevin, Alexander siempre me advirtió que no me acercara a él, que era una mala persona, pero no le hice caso.

— Tranquilízate trata de respirar, toma limpia tu cara. — Me quedé a su lado mientras ella se tranquilizaba.

— Dime, ¿amas a tu prometido?

— Sí, claro que lo amo.

— ¿Y porque te acostaste con Kevin?, no pienses que te estoy juzgando solo quiero ayudarte, pero necesito saber todo.

— Ya lo dije me atraía, y quería experimentar lo que era estar con alguien antes de casarme. Parece una estupidez, y claro que lo es.

— No, no lo es, es normal, sentir curiosidad, querer estar preparada para lo que vendrá, lo entiendo, aun así, nunca estuviste con tu novio, ¿por qué?

— Él se lo prometió a mi hermano. No sé cómo le explicaré esto, él sabe que soy virgen. — Amara temblaba bajo mis brazos, se debe sentir horrible.

— Debes decírselo, ocultarlo solo hará las cosas peor, si él te ama se quedará contigo, y si no es mejor ahora que después de casados, ¿acaso él no ha estado con alguien antes?

— Por supuesto que sí, era el acompañante de diversión de mi hermano, ambos eran unos mujeriegos, es por eso por lo que le hizo jurar que no dormiría conmigo hasta después de casarnos.

— Bien, no puede reclamar nada, y tu hermano no tiene por qué enterarse.

— Ese es el problema, ese idiota me fotografió mientras dormía, y le envió las fotos a mi hermano, Kevin se burló de mí, todo porque Alexander dejó a su hermana cuando conoció a Katty la que fue su verdadero amor.

— Kevin es un perro. Pero tú hermano no debe enfadarse contigo, y créeme no lo hará lo único que consiguió Kevin con eso fue provocar que lo golpeen, no tienes nada que temer, la familia siempre perdona tus errores. — A pesar de que mi familia eran solamente mis padres, mis amigos y su papá me acogieron cuando más los necesitaba y nunca me reprocharon por no alejarme de el cuervo cuando Diana me lo había advertido varias veces.

— Tengo miedo de que Kevin, envíe las fotos a alguien más.

— Déjame eso a mí.

No permitiría que la humillara de esa forma, la consideraba mi amiga, algo raro, ya que no soy de las personas que dan su amistad así sin más, pero algo en ella me hacía querer protegerla.

Chapter 9

Florencia:

Amara y yo nos fuimos de regreso a la casa, sus supuestas amigas ya habían salido, sin preguntar por ella, y mucho menos preocuparse por donde estaba, sorprendente.

El que si estaba era mi Leo, que bien zona eso.

— Flor estabas aquí, hola, Amara, ¿sucede algo?

— Nada importante Leo, pero necesito que le pidas el móvil a Kevin, es urgente. — me observa un poco curioso y responde.

— Puedes usar el mío.

— No, necesito el de él ahora, por favor, es algo importante pero no puedo contártelo. — Amara solo nos observaba conteniendo sus lágrimas.

— De acuerdo, te lo traeré, a, por cierto, en la mesada esta lo que me encárgate.

— Gracias. — Ahora que lo pensaba, ¿ella no necesitaría tomar algo también?

— Amara, ¿usaron protección?

— ¡Oh, no!, rayos ahora sí... — veo como la desesperación comienza a invadirla, maldito Kevin, ella es apenas una adolescente, peo él es un hombre, ¿cómo pudo ser tan descuidado?, desalmado, estoy segura que si ella resulta embarazada no se hará responsable.

— Tranquila, toma es una pastilla del día después, creo que es más conveniente que la tomes tú, después compraré otra para mí.

— Wou, ¡¿tú y Leo corazón de hielo?! — dice con cara de asombro.

— ¿Corazón de hielo?

— Claro, así lo conocen él es puro hielo, con todo el mundo, incluso su familia, es un hombre sin sentimientos, aunque eso no quiera decir que sea malo.

— Ya veo. — Leonado sí que tenía fama de ser indiferente con las personas de su entorno, es raro de creer, conmigo siempre ha sido muy dulce.

— Hola pequeña hada, dice Leo que quieres mi móvil, como para que...

— Dámelo, si eres un hombre sabio, solo hazlo. — Me hierve la sangre ver la forma burlona en la que mira a Amara.

— ¿Una noche con leo y te crees dueña de su casa? — dice luego de lagar una carcajada forzada, si piensa que con ello me amedrenta, realmente no sabe quién soy ni lo que he vivido.

— ¿Qué pasa? — Leonardo llega justo a tiempo.

— Tú amiga cree tener poder para mandarme, no le daré mi móvil.

— Leo, él hizo algo realmente bajo, necesito su móvil, por favor créeme que si no fuera así no diría nada.

— Dáselo, no sé qué hiciste y si no me lo quieren decir es por algo, solo dale el móvil. — lo veo y no lo creo, Leonardo tiene una mirada que podría congelar el mismo infierno.

— ¡¿Estas bromeando?! una orden suya y te comportas como un perro...

— ¡El único perro eres tú! — El grito de Amara lo distrajo lo suficiente, para que pudiera sacarle el móvil, menos mal que lo tenía desbloqueado.

— ¡Dame eso! — dice el cobarde tratando de llegar a mí, pero Leo es más rápido y lo toma del brazo.

— Ni se te ocurra Kevin, mejor ven conmigo, tenemos que hablar. — La cara de ese bastardo era un poema, salió de la sala siguiendo a Leonardo muy a su pesar. Y eso me gustó, que Leo tuviera esa consideración conmigo, pasando sobre su amistad con Kevin.

— Bien linda, aquí tienes, borra todo lo que creas conveniente. — le paso el móvil a Amara y ella sonríe agradecida.

— Gracias. — Amara comenzó a borrar las fotos y reviso que no las hubiera enviado a nadie más.

— Toma, listo.

— ¿Solo eso?, no, él merece un castigo, y ya sé cómo.

Busque las conversaciones que tenía con " sus chicas" y les mande un mensaje haciéndome pasar por Kevin donde le pedía que se hicieran estudios porque tenía sífilis.

Amara me miraba con un destello de admiración, eso me daba mucha risa, pero me sentía bien, sentía como si ella fuera una pequeña hermana a la cual debía defender.

Una vez que me aseguré de que recibieron el mensaje lo borré y las puse en la lista negra, no podrían contactarlo para saber si era una broma o no.

— ¿Ya terminaste? — escucho la voz más que irritada del bastado.

— Sí, aquí tienes, gracias por ser tan comprensivo. — La cara de Kevin está roja como un tomate maduro, bien no me importa.

— Me voy Leo, ¡no creí que nuestra amistad valiera tan poco!

— Sigues siendo mi amigo, solo que estás enojado, serás bienvenido siempre que quieras.

Kevin salió ya con su maleta lista, no nos dirigió ni una palabra, solo se fue, Amara aprovechó para ir a recoger sus cosas, junto con sus amigas, su viaje había terminado, pero antes su móvil sonó, ella lo miraba como si de la misma muerte se tratara.

— Leo...

Antes de decir nada él dio media vuelta y salió de la sala. Es increíble cómo nos conectamos, y la sensación de que lo conociera desde siempre se implanto en mi corazón, esto es algo mágico.

Entonces en la sala solo éramos las dos y ese móvil que parecía que sonaba cada vez más fuerte.

— ¿No vas a contestar?

— Es Alexander, no tengo el valor. — su rostro reflejaba pánico.

— Quizás piensa que puedes hacer alguna locura, contesta o lo haré yo. — quise que pareciera a amenaza, pero sus ojos se iluminaron con suplicas en ellos.

— Por favor. — Yo y mi bocotá. Apenas atendí el grito que surgió del casi me deja sorda.

— ¡MALDICION AMARA, ¿QUE MIERDA HAS HECHO?! — Ahora entendía porque Amara le temía, el sonido de su voz me hizo temblar, no me gustaría tenerlo en frente en este momento, pero... no lo vería nunca así que tome coraje.

Todos somos valientes tras un teléfono ¿verdad?

— ¡¿Cómo te atreves a llamar y gritar de esa forma, acaso eres un animal enjaulado?!

— ¡¿Quién rayos eres y dónde está mi hermana?! — realmente se notaba que este hombre era una bestia.

— Hasta que no dejes de gritar no te responderé.

— Pero que MIERDA... — en ese momento corte la llamada, odiaba que me gritara.

— Dios, que haces, ¡ahora nos matará a ambas! — No sé si eran nervios o qué, pero ella comenzó a reír y yo también, parecíamos dos crías, luego de unos cinco minutos más o menos él volvió a llamar.

Aclaré mi garganta y con mi mejor voz dije.

— ¿Diga?

— ¿Quién eres y dónde está mi hermana? — podía imaginar a aquel hombre sin rostro apretar los dientes para contener sus gritos y una sonrisa se extendió por mi rostro.

— Hola señor Scott, soy Florencia, su hermana es mi amiga, ella está bien no se preocupe. — respondí con toda calma.

— No conozco a ninguna de sus amigas que tenga ese nombre, y no necesito que me digas como esta, quiero hablar con ella.

— Está bien, le pasaré el teléfono, solo recuerde que el trabajo de un hermano mayor es cuidar y proteger, no juzgar y criticar.

— Realmente tu confianza para hablarme así es sorprendente. — Si, este hombre realmente se está conteniendo de no dar gritos, me alejé un poco de Amara y continué.

— Escucha, ella está mal, y muy arrepentida necesita de la comprensión de su hermano, no que las juzguen. Es joven, ¿acaso nunca cometiste algún error en tu vida? Ella no tiene amigas verdaderas, eso lo puedo ver, solo te tiene a ti. No lo arruines. — No pude evitar que mi voz salga con un tono de advertencia y la línea se quedó en silencio unos segundos.

—... Pásame con mi hermana... por favor. — Le di el teléfono a Amara haciéndole señas de que todo estaba bien, o eso esperaba decidí dejarla sola.

Caminé por el pasillo y encontré al hombre que se había convertido en mi universo.

— Lamento lo que hizo Kevin, pero debes saber que...

— No importa, la única afectada es Amara, es mejor olvidar todo, y no recordar sucesos que la puedan lastimar.

Para cuando llegó la noche, estábamos completamente solos, en ningún momento del día hablamos de qué tipo de relación teníamos, simplemente dejamos que todo fluyera.

Leonardo:

Esto es lo más maravilloso que eh experimentado en mi vida, ella es todo lo que necesito, nuestro fin de semana pasó de maravilla, estaba realmente feliz, pero debía solucionar algo, no lo podía posponer por más tiempo. ¿Oh sí?

— Buen día cariño. — Ella me miró maravillada, como cada vez que utilizaba esas palabras tan dulces, que reflejaban lo que sentía por ella y que jamás le había dicho a nadie.

— Buen día, sabes... debo volver a mi casa... — comenzó a hablar, pero la detuve.

— No, no lo hagas, quédate, comparte tu vida conmigo, quiero tenerte para siempre a mi lado. — soné desesperado y no me importo, porque ella lo es todo.

— ¿No sería ir demasiado rápido?, digo, ni siquiera sé que somos. — Sus mejillas adquieren un color rosa que invita a querer besarla.

— ¿Que somos? Pensé que estaba claro, somos una pareja, seré tu mejor amigo, tu novio, tu amante, ponme el nombre que tú quieras, pero déjeme estar contigo, por siempre.

— Sabes que eres muy dulce, nunca conocí un hombre que pronunciara palabras tan hermosas. — Se acerca para besarme, y me pierdo en sus largas piernas, mis camisas la hacen ver tan sexy, no resisto y la tomo en mis brazos, bajando mis manos más allá de su cintura, pero me detiene.

— ¿Que sucede?

— Me sigo preguntando si esto es real o si estoy soñando. — dice mientras sus ojos brillan.

— Es real bebé, lo que me recuerda...

— ¿Que?

— Quiero que te quedes aquí unos días, sola, que te hagas cargo de tu nuevo hogar, necesito volver a California, a cancelar el compromiso y traer a mis padres para que te conozcan. — me observa sorprendida y con confusión.

— ¿Y en qué momento decidí mudarme contigo?

— ¿Acaso piensas que te dejaré escapar? Jamás, toda mi vida esperé por ti, no te dejaré ir.

— Eres... olvídalo. ¿No te has puesto a pensar que esto es demasiado loco?, digo, me conoces desde hace unos días, ¿cómo sabes que no desvalijare tu casa y me daré a la fuga?

— Si ese es tu propósito te mandaré ayuda, no quiero que te lastimes moviendo las cosas.

Verla reír realmente me deslumbra, me pierdo en sus gestos. Así que esto es el amor. Quizás pueda permanecer en el paraíso unos días más, antes de enfrentar a todos en California.

Florencia:

— ¡Leo! — Mi corazón se acelera de solo ver que es él quien me llama, es impensable lo dependiente que me volvía a él, lo quiero conmigo, lo extraño demasiado.

— Hola cariño.

— Hola, ¿todo bien? — su voz suena cansada.

— Recién estoy saliendo del aeropuerto no te preocupes, solo extrañaba tu voz.

— Yo también te extraño... demasiado.

— Volveré lo más pronto posible, te llamaré más tarde.

— Adiós, cuídate.

Unlock Now
Show your support to inspire the writer to come up with more fantastic stories
Chapters
Customize
Next Chapter
Minishorts Logo
Enjoy full short drama episodes, No waiting, watch now!
MiniShorts Youtube
PRODUCTS AND SERVICES
About us
support@minishorts.com
©2026 MiniShorts All Rights Reserved. CHASINGTOP HK LIMITED