Leonardo:
No pude apartar la vista de ella en todo el camino, trataba de pensar alguna excusa para alargar el tiempo compartido, esta sensación que tenía en mi pecho era algo maravilloso, por primera vez en mi vida, sentía que valía la pena estar vivo, por el solo hecho de estar con ella.
Pero cuando llegamos ella fue más rápida que mi mente, y simplemente bajo de auto agradeciendo y saludando con su mano, me quedé viéndola, como entraba en esa pequeña cabaña, preguntándome si realmente no era una hada, por lo menos se dónde vive, de regreso a mi estancia comenzó a repasar nuestra conversación, pasando en limpio el tema de su renuncia podía estar seguro que Elio quería ligar con ella, eso me molesto de sobre manera, a pesar de que era tarde, no lo era tanto para el susodicho, así que lo llamé y efectivamente estaba todavía en el restaurante con Kevin, ahora era tiempo de aclarar las cosas.
— Hasta que te dignas a volver, ¿dime conseguiste algo con la castaña?
— ¿De qué castaña habla Kevin? No me digas que fuiste tras Flor, Leo, no pierdas tu tiempo, ella no lo vale. — Antes que el idiota termine de hablar lo golpee, jamás fui partícipe de la violencia, pero por ella, era capaz de todo, maldito idiota.
— ¡Pero que mierda! Cálmate, Leo.
— Hey, ¡que te pasó loco!
— Te lo diré solo una vez, no vuelvas a intentar pasarte de listo con Florencia, si ella te dijo que no, ¡sé un hombre y acéptalo! Si me vuelvo a entrar que la sigues molestando, me aseguraré de que todo este lugar se valla a la mierda. Vamos Kevin, aquí ya no tenemos nada que hacer.
En menos de 15 minutos ya estábamos en mi estancia, mi amigo no pronunció palabra alguna en el viaje, era sabio debes en cuando, pero en cuanto llegamos, comenzó a hablar.
— Leo, realmente... ¡¿tú realmente sientes algo por ella?!
Sabía muy bien porque era su asombro, durante más de una década ha sido mi mejor amigo, él sabe muy bien de mi nulo interés por los demás, por lo menos en lo que se refiere a cuestiones románticas, si bien en una que otra ocasión me acosté con Charlotte, solo fue por su insistencia, por lo general me gustaba tener relaciones con mujeres que solo veía una vez en la vida y era más que nada para que no hablaran estupideces, una puta obligación.
— Sí, siento todo, amor, miedo, desesperación siento absolutamente todo. — admito de forma desesperada y lleno de frustración.
— Calentura, lo entiendo, pero lo demás, ¿amor? Miedo... ¿de qué mierda hablas?
— Miedo que ella no llegué a amarme, quizás ni le intereso.
— O quizás ya ama a alguien. — Me sorprende el comentario de mal gusto de mi amigo, no sé qué le ocurre, es como si quisiera tirar por los suelos mi felicidad.
— No, eso no, por lo que pude ver cuando hablé con ella, es más que claro que está sola, por ahora. Y es eso lo que me desespera, que alguien la ame como yo y que me la arrebaten.
— Tranquilo, ella sucumbirá a tus encantos, ¿cuándo van a verse de nuevo?
— No lo sé, no se me ocurrió nada para concretar un encuentro.
— Volvamos al restaurante mañana.
— Renunció por culpa de Elio, estaba pensando en decirle a Alfredo que no acepte su renuncia, pero tampoco la quiero cerca de Elio. — Estoy seguro qué ese idiota seguirá molestándola.
— Llámala, dile que la contratas para que cante mañana, no, todo el fin de semana, que tendrás una reunión y la necesitas.
— ¿Una reunión?
— Invite a Amara y sus amigas, voy a tomar tu consejo y vengare a mi hermana.
— Odio cuando le prestas atención a mi lado idiota, mejor solo déjala ir, esa joven no tiene por qué pagar por las idioteces de Alexander, ya seme ocurrirá algo para acercarme a Florencia.
— No, no, ya las invité.
— De acuerdo, la iré a buscar mañana.
Florencia:
Pase toda la noche dando vueltas sin poder dormir, cada vez que cerraba los ojos veía el rostro de Leonardo, esa barba recortada a la perfección, sus labios que tentaban a besarlos, ¡demonios! ¡¿Que me pasa?! Me levanté temprano para salir a buscar trabajo, tomé mi guitarra, si no conseguía nada tendría que ponerme a cantar en la plaza, no me iba nada mal cuando lo hacía, pero necesitaba un sueldo fijo para ayudar con la renta de la cabaña.
Estuve caminando un largo tiempo, estaba sumida en mis pensamientos cuando alguien tocó mi hombro, al girarme lo vi, Dios todo poderoso, ¿acaso podía ser aún más hermoso con la luz del sol? Creí que lo había visto bien anoche, pero no fue así, Leonardo es el hombre más hermoso que he visto.
— Hola. — Me mira con una hermosa sonrisa Blanca y yo por unos segundos no sé qué contestar.
— Ho— Hola Leo. ¿Qué haces aquí? — Parezco tonta hablando así.
— Vine por ti, quisiera pedirte, mejor dicho, quisiera contratarte por el fin de semana, a partir de hoy, tengo una reunión con el grupo que estuvo anoche en el restaurante y me gustaría que cantaras, te pagaré bien. — Habla con tanta confianza como si me conociera de toda la vida. Y lo peor es que no tenga ni fuerzas ni ganas de negarme.
— No lo sé, debo buscar un trabajo fijo. — lo más sensato es que me aleje.
— Puedes empezar a buscar el lunes, te pagaré lo que ganabas en dos meses donde Alfredo, ¿qué dices?
— ¡¿Que?! Es demasiado, no soy un reproductor de música, deberé parar a descansar y...
— Por supuesto, no estarás cantando siempre, solo unos temas por aquí y por allá, además te garantizo que te divertirás, ¿qué dices? — Sé que me arrepentiré, pero más que por el dinero iba a aceptar para poder estar a su lado.
— De acuerdo, a qué hora y donde. — Me hace subir a su auto mientras hablamos.
— Te llevo a tu cabaña para que recojas algunas mudas de ropa, te irás de inmediato conmigo y volverás el lunes a primera hora.
— Hoy es viernes, dices tres días en tu...
— Es una estancia grande, tengo habitaciones de sobra, no te preocupes. — ¿Cuánta tentación voy a pasar al tenerlo a mi lado?
— Bien, vamos y de paso le avisaré a Mónica.
— ¿Es algún familiar tuyo? — Su pregunta me sorprende es como si realmente le interesara saber cosas de mí.
— No, es la otra camarera del restaurante, vivimos juntas porque compartimos gastos, eso es todo.
— Oh, ¿y tu familia? ¿Siguen en México?
— Sí, ellos están allá. Ya no pudieron volver. — No pude evitar que mi voz salga un poco rara gracias al nudo que se formó en mi garganta, mis padres quedaron en aquel lugar, que una vez fue mi hogar, por lo menos sus cuerpos están allí, porque su recuerdo y amor estarán siempre conmigo.
— Hey, ¿estás bien? ¿Qué sucede?
— Nada, detente aquí ya llegamos ahora vuelvo. — Escape como mejor sabía hacerlo, me estaba costando retener mis lágrimas, no me gusta hablar de la muerte de mis padres.
Al entrar veo que todo sigue como cuando me fui hace un par de horas.
— Mónica, despierta.
— ¿Qué pasa? ¿Qué hora es? — dice la somnolienta morena.
— Es temprano, solo quiero decirte que volveré el lunes, no te preocupes por mí, ¿ok?
— Mmm, ok, cierra la puerta y déjame una nota, todavía estoy dormida, no sé si recordaré esta charla.
— Eres increíble.
La morena con la que vivía, simplemente se dio la vuelta y continuó durmiendo. Tomé mi mochila, la cual siempre tenía preparada por si debía escapar, aun estando casi en el fin del mundo tenía miedo de que Manuel, alias el cuervo, o alguien de su cartel me encontrara, me detuve en ese pensamiento. MALDITO CUERVO, CUANDO TE PIENSAS MORIR, PARA QUE YO PUEDA VIVIR EN PAZ.
Salí lo más rápido que pude luego de dejarle una nota a mi compañera.
— ¿Vamos? — pregunto con una sonrisa en mi rostro y es que solo me basta verlo para sonreír.
— Eso fue rápido. — Solo sonreí, y el hizo mismo, dejándome totalmente encandilada, con esa sonrisa de dientes blancos y perfectos, era hermoso y eso que he visto a hombres bellos en mi vida.
— ¿Estas lista? te aseguró que ahora comienza la aventura de tu vida.
— Ya lo creó.
Fue todo lo que pude decir, y no sé porque demonios me sonroje, algo me dice que está en lo cierto, esta será la aventura de mi vida.
Leonardo:
Se ve totalmente hermosa, con su cabello suelto, es extremadamente largo, aunque ahora su rostro tiene un deje de tristeza, me pregunto hace cuánto no ve a su familia, me siento responsable, por hacerla recordar la distancia que los separa, quizás si todo sale como tengo pensado, realicemos un viaje a México, me gustaría recibir la aprobación de sus padres.
Dios, estoy hablando de aprobación de sus padres cuando ni siquiera le eh propuesto nada a ella.
— Bienvenida a la estancia León. — Le anuncio ni bien pasamos la tranquera de entrada, sus ojos adquieren un brillo de picardía.
— ¿León? Cuanta humildad. — lo dice con burla, pero lejos de enfadarme me hace reír a carcajadas. Si se está burlando, bien, mientras ella este alegre, no me molesta.
— No sé me ocurrió otro nombre, aunque quizás lo cambie por estancia el Hada. ¿Qué te párese?
— Me gusta, pero tal vez deberías preguntarle a tu novia si le gusta. — En ese momento me congele, no quería mentirle, pero ¿cómo explicar todo lo referente a ese tema? llevaría tiempo, no se lo podía decir ahora.
— ¿Que te hace pensar que tengo novia? — pregunto con cautela.
— Tú alianza. — hace tantos años que la llevo que la había olvidado, ya que para mí no significa nada.
— Eso tiene una explicación, pero ahora déjame mostrarte tu hogar, por lo menos durante los próximos días. — Y por el resto de tu vida, si es que me aceptas. Dios, jamás traté de enamorar a alguien no sé qué hacer, le di un pequeño recorrido por la estancia, luego de mostrarle su habitación.
El caminar a su lado me permite perderme en su aroma, estoy seguro de que no usa ningún perfume, es solo el aroma de su piel, huele a vainilla y coco, un aroma tropical, como si lo llevara en su sangre.
— ¿Pasa algo?
— Disculpa, tu aroma me distrae, hueles de maravilla. — Le dije la verdad sin pensarlo, y lo único que espero es que no lo tome a mal.
— Lo dices como si fueras a comerme. — Ella solo ríe ante su idea, esos labios cada vez que se curvan deja ver una belleza y simetría en su cara como nunca había visto. Me tiene a sus pies. Mi hermosa hada.
— Quizás, esa es mi intención, poder comer un poco de ti, y así saber si eres real o una hermosa ilusión ante mi desesperación, por encontrar a la mujer perfecta. — La cara de asombro no se hace de esperar, pero se recompone rápidamente.
— Será mejor que dejes de decir esas cosas o terminare creyendo en ti, cuando la verdad es que le perteneces a otra. — la cierta nota de tristeza en su voz me alienta a hablar y tratar de explicarle lo patético de mi situación.
— Solo por un capricho estúpido de mis padres es que estoy comprometido, nada que no se pueda arreglar.
— ¿Acaso estas diciendo que tus padres te consiguieron novia?
— No, novia no, una prometida que es peor, pero hasta anoche… nunca sentí la necesidad de oponerme realmente a sus deseos, pero ahora que te conozco, solo quiero tomarte en mis brazos y gritarle al mundo entero que por primera vez en 28 años me enamoré. — bien lo dije y seguro que ahora saldrá corriendo.
— No hablas enserio nadie se enamora de pronto, sin conocer a la otra persona, saber su pasado o sus planes para el futuro.
Podía ver como mis palabras no la asustaban, ni la enfadaba, ella solo me miraba con un brillo de anhelo en sus ojos, el cual tomé como una invitación a seguir, a mostrarle mi corazón, y para que sepa que en el solo estaba ella.
Florencia:
Pero que mierda estoy haciendo, debería alejarme, sé muy bien lo que pasara si Manuel me encuentra, y Leo está conmigo. Lo matará, o peor aún, lo torturará, hasta que muera, delate de mis ojos, no, no podría resistirlo una vez más.
— Tú pasado, no me importa, si es lo que te preocupa, ya que no estabas conmigo, no tengo porque hacerte algún reclamo, tu presente será mi mejor amigo y aliado para enamorarte y tu futuro lo podemos planear juntos. — Jamás me habían hablado así, él realmente sabía cómo enamorar a una mujer, me preguntó...
— ¿A cuántas le abras dicho lo mismo?
— A ninguna, créeme tú eres la única que ha despertado estos sentimientos, hasta hace poco, creí que algo estaba mal conmigo… nunca eh podido sentir nada, hacia otras personas, pero tú.... eres diferente.
Sin decir más, dio los dos pasos que nos separaban y me beso.
Lo que sentí fue algo único, sus labios tan suaves y carnosos despertaban un calor en los míos que jamás había sentido, ni con Manuel, ni con Luis, y al recordar a este último me alejé de Leonardo de una forma demasiado brusca, no quería que tuviera el mismo fin que mi único novio, no podría perdonármelo.
— Perdón, yo solo... no lo pude evitar. — se disculpa y se ve avergonzado, cuando en realidad así me debería sentir yo.
— No, no eres tú... — trato de explicarle con el repentino nudo en la garganta que se me ha formado.
— ¿No eres tú soy yo?, creí que esa escusa ya no se usaba, o por lo menos no las mujeres. — genial ahora se ve molesto.
— No, por favor créeme...
— ¿Pero que tenemos aquí? la pequeña hada que embrujo a mi amigo, bienvenida. — El pendejo de su amigo apareció en el peor momento, aunque por la cara de regocijo que tenía, estaba segura de que llevaba un buen tiempo mirando la escena.
— Hola. — lo salude más por compromiso que por otra cosa.
— Cuanta seriedad, pero no te culpo, me comporte como un idiota lo admito. Aclarado el malentendido, Leo, nuestros invitados están llegando.
Después de eso fuimos a la gran sala y recibimos a cinco chicas entre ellas Amara, la cual me simpatizo casi de inmediato después de interactuar con ella, no pensé que alguien con tanto dinero fuera tan simple, podía ver que aparentaba frivolidad para no desencajar con sus supuestas amigas, pero se veía que era una persona dulce, mientras Leonardo me observa con ¿anhelo? Dios ¿qué es lo que quiere de mi realmente?
Antes de almorzar salimos a caminar y canté algunos temas para disfruté de los presentes, este lugar es reamente maravilloso, creí estar acostumbrada a la belleza de El Bolsón, pero el campo de Leonardo es lo más hermoso que he visto.
Al regresar cuatro jóvenes nos estaban esperando, resulta que Kevin había organizado todo, si pensaban tener un fin de semana de sexo y placer, por lo menos que no contaran conmigo, aparte de Leonardo y Amara, podía ver que ninguno de los presentes valía la pena, no trate ni siquiera en hablar con ellos, en su lugar solo charlaba con Leo y debes en cuando con Amara como me pidió que la llamara y no señorita Scott.
— Flor, ¿quisieras dar un paseo por el lago? Solo conmigo ¿o prefieres ir con los demás a cabalgar? — este hombre se ve tan imponente con su gran cuero y profunda voz, que es casi cómico el tono tímido con el que me pregunta.
— Me gusta la opción de ir al lago. — le contesto de inmediato para que no sufra por algo lógico, él me agrada… sus amigos ricos no.
Ya casi el sol se había ocultado, y me encantaba la idea de ver el atardecer al lado de Leo, sabía que esto era una locura, un imposible, pero mientras dure, solo lo voy a disfrutar, después de todo será solo un fin de semana.
— Entonces supongo que mi beso no te gustó.
Su reproche disfrazado de curiosidad no tardó en hacerse presente, mientras caminábamos por la orilla de aquel maravilloso lago, rodeado de cumbres que aún poseían rastros de nieve a pesar de que estábamos en verano, la Patagonia es mágica.
— No es eso Leo, para ser honesta... fue algo... único, jamás me sentí de ese...
El susodicho no tardó en tomarme entre sus grandes brazos, y besarme nuevamente, esta vez su lengua recorrió mis labios, y como si de una llave se tratara estos se abrieron para darle paso al interior de mi boca, su contacto quemaba, y mi corazón latía de una forma arrítmica, esto era puro deseo, puro placer, puro amor.
Lentamente terminó el beso, de una forma demasiado tierna, cada vez que pensaba que dejaría mis labios depositaba un pequeño beso en ellos, lo hizo tantas veces que termine riendo, parecía un adolescente, al igual que yo, me estaba comportando como una.
— Bien ese no era el efecto deseado, estaba esperando un suspiró o algo parecido.
— Me creerías si te digo, que valoro más el hecho de que eres la única persona que consigue que ría de verdad.
Me miró, tomo mi mano y me jalo para que nos sentemos en la hierba fresca, ya había anochecido, aun así, la luz de la luna nos permitía ver todo, como si de un filtro azulado se tratara, mientras las estrellas la acompañaban.
— Dime, ¿qué dolor tan grande guardas que no puedes sonreír?
Sentía como sus ojos color miel, despojaba a mi corazón de su armadura y en ese momento decidí contarle todo, para que así se alejara de mí, porque yo no tendría las fuerzas de apartarme de su lado. Bien llego la hora de hacerle entender que no valgo nada, es momento que esto termine aun antes de comenzar.
— De acuerdo, te contaré mi vida, y así te darás cuenta de que no te conviene tenerme cerca. — Me convenzo una vez más que decir la verdad es lo mejor que puedo hacer, de esta forma.... lo alejare de mí.
— No importa lo que sea, no me alejare de ti, solo quiero saber el motivo de tú tristeza. — Mirando a la luna, decido abrir mi corazón y revelar mis secretos.
— Hace 2 años, tuve la estúpida idea de viajar a Colombia, quería sorprender a mis amigos, pero no quería viajar sola, insistí tanto que mis padres terminaron por acompañarme, aunque no querían, ellos eran todo lo que tenía, siempre me cuidaron y aconsejaron... nuestro auto chocó apenas salimos, desperté una semana después, y ellos ya no estaban, por primera vez en mi vida estaba completamente sola, en ese momento apareció Manuel villa Nueva, mejor conocido como el cuervo, se hizo cargo de los gastos médicos, argumentando que se sentía culpable porque el accidente fue ocasionado por uno de sus empleados, Diana mi amiga colombiana, quien es hija de un... capo narcotraficante, desde el primer momento me dijo que me alejara de él, que era una persona que no quería en mi vida, pero no le hice caso, así de estúpida era. — no me atrevo a ver su rostro, solo observo la luna, buscando un poco de consuelo en ella.
— Pensé que era bueno, o por lo menos eso aparentaba, el tiempo pasó, veía a Manuel como un amigo más, solo eso, no podía creer los rumores que corrían de él, que era un capo narcotraficante, el jefe de jefes, le pregunté a Diana, pero solo contestaba lo mismo, "mejor aléjate de él, no trates de averiguar nada más " pero ¿cómo hacerlo?, digo, era bueno y atento conmigo, y yo me sentía tan sola, tan .... perdida, hasta que en su cumpleaños conocí a Luis, su primo, era una persona muy divertida, me hacía reír todo el tiempo, comencé a tratarlo, a verlo más que como amigo, aunque no teníamos nada serio, cada vez que la Soledad me ganaba era en sus brazos donde buscaba refugio, aunque nunca intimamos. Manuel se enteró, fue cuando lo vi como realmente era, un maldito bastardo, hizo que sus hombres nos llevaran, al principio no entendía que era lo que sucedía ¿porque estaba tan molesto?, comenzó a golpear a Luis, mejor dicho a torturarlo... decía cosas que para mí no tenían sentido, yo jamás le había ofrecido algo que no fuera una simple amistad, y pensé que esa era la relación que teníamos, lo cierto era que él me veía como su propiedad, esa noche me di cuenta que él estaba obsesionado conmigo, me di cuenta que estaba loco, torturó a su propio primo hasta matarlo e hizo que lo viera, para que nunca olvidara lo que pasaría si volvía a mirar a otro hombre. — siento las lágrimas correr por mis mejillas, una muerte más causada por mí, Luis no lo merecía.
—Estuve encerrada dos días con su cuerpo a un lado, luego una joven me llevó a una finca, me baño y arregló, me dio algo de agua para que bebiera, pero... en realidad lo que hizo fue drogarme, veía todo borroso y sentía mi cuerpo pesado, aun así, fui consiente cuando Manuel entró y.… me violó... cuando descubrió que era virgen, su ego y locura aumentaron. — mi cuerpo se estremece ante ese recuerdo, sé que tendré pesadillas esta noche, siempre es lo mismo.
— Fue lo mismo todos los días, durante poco más de un mes, hasta que un día me reviso un doctor y dijo que estaba embarazada, entonces la comida y bebida con drogas se terminaron, él estaba eufórico, delirando conque tendría un heredero para su imperio, fue en ese momento que aproveché para contactar a Diana, estaba con más fuerzas y las drogas ya no me afectaban tanto, ella y su hermano Esteban organizaron todo y con permiso de su padre, quien fue amigo del mío, me rescataron. Esa noche murieron muchas personas, todas y cada una por mi culpa. Ellos querían que me quede en Colombia bajo la protección de su cartel, pero mis padres nunca estuvieron de acuerdo con ese tipo de vida, además mi sola presencia allí puede generar una guerra entre ellos. — claro que sí, estoy maldita y ahora Leonardo lo sabe.
— Ya son demasiados los muertos que cargo, llevo un año escapando, esperando el día en que él sea más rápido que yo, siempre tengo un bolso preparado, por si tengo que correr, sé que cuando me encuentre me matará o algo peor, porque de algo estoy segura y es que el cuervo me sigue buscando. — jamás se olvidará de mí y yo solo deseo verlo muerto.
— ¿Ahora entiendes porque debes alejarte de mí? Solo causó problemas y muerte. — termino mi relato y me atrevo a mirarlo, esperando encontrar un rastro de desprecio, repulsión, pero en su lugar veo ternura, e impotencia.
— Todo lo que pasó no fue tu culpa…
— ¡¿Que dices?!, mis padres murieron por mi capricho, Luis fue torturado hasta la muerte porque era mi novio.... aborte a mi propio hijo por no soportar el hecho que.... — No podía más, esto último era algo que trataba de olvidar a toda costa, ser la asesina de tu propia descendencia, oculte mi rostro entre las manos, no solo por las lágrimas que caían, sino por la misma vergüenza de lo que había hecho, MATE A UN SER INOCENTE Y ME ODIO POR ELLO.