Simón recordaba la conversación que había tenido con su amigo, cuando Giovanni era apenas un niño de 14 años. Simón que en ese entonces tenía 18 años llego junto con su jefe Dante, quien estaba en plan de enamorar a Estefanía, mientras ellos hablaban él se dedicó a recorrer el viñedo y fue allí que encontró a Giovanni, estaba solo llorando, gritándole a Dios porque le hacía esto, entonces él le pregunto qué le sucedía y allí Giovanni le dijo que Dios se había llevado a su hermana Alejandra que ahora era una santa, luego de ese día se hicieron amigos y ya no pregunto por Alejandra.
Las risas no tardaron en llenar el lugar, mientras Alejandra tomaba noción de como su decisión había lastimado a su familia y también a ella misma, ya que fueron muchos los días que lloro sola en el cuarto del convento porque extrañaba a su familia.
¿Acaso este fue tu plan padre? ¿Tu misericordia actuó en mí para que regresara a casa? ¿Sabías que mi entrega no era absoluta?
Mientras Alejandra dejaba vagar su mete, Simón también lo hacía, pero tratando de recordar donde había visto a esa joven.
— ¿Entonces estabas en el convento? — pregunto mientras la futura esposa de su jefe salía de la finca y quedaba solo con Giovanni y Alejandra.
— Si desde los 16 años, ayer tomaría mis votos perpetuos… pero ya no pude.
— ¿Por qué?
— Tendré un bebé. — respondió sin miedo o vergüenza.
La respuesta de Alejandra lo dejo sin habla, en ese momento no necesito mayores explicaciones, en ese momento lo supo, recordó de donde conocía a la joven y entendió que este era el comienzo de todos sus problemas.
Estefanía Santoro salió de la finca con un destino fijo, llegar al hogar de Dante Berlusconi, su novio y prometido, quien hacía unos meses había tomado su lugar como jefe de la mafia en la Toscana, pero que ahora se encontraba establecido en Sicilia, todo por ella, Dante haría cualquier cosa por la hermosa morena que conquisto su corazón, pero ¿quién era realmente Estefanía? ¿Quién era realmente Dante? Y lo más importante ¿cuánto sabia uno del otro?
Dante Berlusconi tenía 25 años cuando su padre Preto le comunico que era hora de conocer e integrarse por completo en todo lo referente a sus empresas, el joven ya había aprendido todo lo referente a la mafia Italiana que estaba a cargo de su padre y que manejaba todo el norte de Italia, ahora era tiempo que también manejara la parte legal, la fachada que mantenían ante todos, eran muchos los mafiosos que se manejaban de esa manera, pero ante todos el que llevaba las de ganar siempre seria LA SOMBRA ITALIANA, el hombre que manejaba la mafia al sur de Italia seguía siendo un misterio para el mundo, todos querían imitarlo, pero nadie lograba igualarlo, hacía unos años Fabrizzio la supuesta sombra, se dejaba ver al servicio de los Santoro y las especulaciones no tardaron en llegar.
— Esta noche todo recaerá sobre ti Dante, no me decepciones. — dijo con la seriedad de la ocasión Preto.
— No lo hare padre, ¿Qué tan difícil puede ser enamorar a una joven de 22 años? — respondió muy seguro de sus encantos, y es que siempre tenía a la mujer que quería, se suponía que no sería difícil llegar a la morena.
— Pronto lo sabrás, Estefanía Santoro es una dama, nada a lo que tú estás acostumbrado a tratar, pero más importante es saber si Fabrizzio solo está con ellos por alguna deuda que tenga con la familia Zabet o si la verdadera sombra italiana es Alessandro Santoro.
Dante pensaba cumplir con su misión, pensaba conquistar a la joven y debelar la verdad, pero sus pensamientos se esfumaron en el momento que Estefanía ingreso al salón, la morena estaba del brazo de su padre, quien miraba a todos con una clara advertencia, nadie se podía acercarse a ella sin antes pasar por Alessandro, su vestido rojo realzaba el color de su piel, parecía un chocolate tentando a todos a querer comerlo, ajustado a cada curva de su cuerpo y tan largo como ella, era alta aunque aún con los tacones que llevaba no alcanzaba a su padre, el cabello rizado con volumen propio resaltaba ante todas las demás mujeres que allí se encontraban con sus cabellos lacios casi insípidos, su maquillaje en tonos cobre te obligaba a ver su rostro una y otra vez, hipnotizante, cautivante.
Luego de seguirla durante toda la noche al fin vio su oportunidad, cuando la joven quedó sola y se dirigió a uno de los balcones, la luz de la luna bañaba su cuerpo de una forma casi mágica, tanto que Dante casi se olvida de respirar, aun así, recupero la compostura y se aclaró la garganta para hacer notar su parecencia.
— Buenas noches. — dijo como todo un caballero.
— Buenas noches. — respondió la morena mientras le regalaba una mirada, esos ojos color chocolate, todo ella era color chocolate y ese pensamiento no se quedó en su mente solamente.
— Eres como un chocolate. — Estefanía arrugo su entrecejo y una carcajada salió de sus voluptuosos labios.
— Señor Dante, tiene una forma muy rara de coquetear. — respondió cuando dejo de reír y Dante quería que la tierra se abriera y lo tragara completo.
— Disculpe, pero su belleza me hace perder la cordura, nunca… — la joven levantó una mano y Dante guardó silencio.
— Señor Berlusconi, no siga por favor, porque si yo soy un chocolate, usted es una fruta prohibida, ya suficiente tiene mi familia con las habladurías por que el señor Fabrizzio se encarga de la seguridad de mi madre, como para sumar que un Berlusconi este cerca mío, con permiso. — con un ligero asentamiento de cabeza la morena lo dejo solo y sin palabras, con la promesa de conquistarla a como diera lugar.
Un año paso siguiéndola por todas partes, 365 días en los que Estefanía no pudo evitar fijarse en él.
— Me gusta, más que eso en realidad. — le confeso la morena a su madre.
— Sigue tu corazón, ni siquiera tu mente, el amor no entiende de razones, solo haz lo que tu corazón diga. — Victoria siempre fue la madre perfecta para Estefanía, jamás hizo diferencia con sus hijos de sangre y ella, eran toda una familia.
— Tu madre tiene razón, pero debes ser consiente de algo, él no podrá saber quién soy, ni quien serás hasta después de casarse.
— Lo entiendo, y es por eso que aun mantengo la distancia, yo sé que Dante tomara el lugar del señor Preto, ¿por qué no puedo…? — su padre no la dejo terminar de hablar.
— No, tu madre me traiciono después de que nos casamos, ni siquiera eso fue garantía de guardar el secreto de la familia, imagina que sucedería si todo es un truco de los Berlusconi.
— Fabiola no es mi madre, mi madre es Victoria y ella jamás te traiciono, es más, te defendió no te olvides que yo sé todo. — respondió la mayor de sus hijas que tenía muy en claro todo lo vivido cuando era apenas una niña de 7 años.
— Hija… debes entender que no solo es tu vida la que depende de tu decisión, es toda la familia.
Victoria como siempre trajo luz y entendimiento a todo el asunto, si su secreto era descubierto, no solo ella sería un blanco fácil, sus hermanos también, su gente, ya que para ellos no eran solo un grupo mafioso, eran una familia y se cuidaban como tales, confianza, respeto, eso los mantenía fieles a LA SOMBRA ITALIANA.
Estefanía tomo su decisión y Dante se aseguró de despejar toda duda que rondaba la cabeza de su padre, asegurándole que los Santoro solo era una familia de empresarios que Fabrizzio la mano derecha de la verdadera SOMBRA, solo estaba a su servicio porque la señora Victoria Zabet era cuñada del mafioso más grande en Rusia EL VIDENTE y que era sobrina de los mejores asesinos del mundo.
Fue así que esta pareja comenzó su historia pero no fue lo único que tuvieron que enfrentar, lo que realmente le hizo entender a Estefanía que ese hombre la amaba de verdad y que estaría a su lado sin importar que luego de la boda se enterara de quien era realmente ella fue lo que sucedió dos años después, A los 24 años Estefanía descubrió que toda su familia materna había muerto por diferentes tipos de cáncer, quizás si su padre no hubiera matado a Fabiola su final hubiera sido el mismo, por lo que decidió someterse a una prueba genética para determinar que tantas posibilidades habían de que ella padeciese esa enfermedad, con gran pesar descubrió que las probabilidades estaban en su contra, aun así decidió dar batalla aun antes de cualquier malestar, debía eliminar todo aquello que en algún futuro pudiera complicar las cosas, cualquier cosa que la pusiera en desventaja, por ello decidió someterse a una operación para extirparse los ovarios y las trompas de Falopio, no sin antes tomar las precauciones que le asegurarían poder ser madre, La congelación de óvulos, también llamada crio preservación de ovocitos maduros, es un método para conservar el potencial reproductivo de las mujeres para el futuro. Los óvulos que se extraen de los ovarios se congelan sin fecundar y se conservan para su uso en el futuro. Dante estuvo a su lado a lo largo de todo el proceso, estaban decididos que en un futuro ambos serian padres solo debían encontrar el vientre que llevaría a su hijo o hija. Todo estaba planificado, pero a lo largo de los años de noviazgo las dudas e inquietudes del hombre surgieron.
— Dante, no entiendo cuál es el problema, ella no te oculta nada, paso gran parte del día con Giovanni y ellos son gente normal. — dio su punto de vista su fiel empleado Simón.
— Lo sé, pero también sé que Estefanía me oculta algo, cada vez que hablamos de la boda la noto inquieta, ya tomé mi decisión, hare fecundar algunos de los óvulos, si esta insegura de nuestra unión la obligare mediante un bebé de ser necesario.
— Creo que te meterías en un problema, a Alessandro no le gustara y no te olvides que la familia Zabet la aprecia como una verdadera sobrina y nieta, no importa que Santoro no sea la sombra, ellos tienen al vidente y los ángeles de la muerte de su lado, lo único que conseguirás será una guerra de mafias. — le quiso hacer ver lo lógico, pero como Victoria ya lo había dicho el amor carece de lógica.
— Ya tomé mi decisión, ahora tú encontraras a la mujer que lleve a mi hijo en su vientre, que no cause problemas y sobre todo que sea una santa, que no fume, beba alcohol o consuma alguna sustancia, ¿entendido?
— Como tú digas.
Dante amaba a Estefanía, ella amaba a Dante, pero el amor y miedo a perder a quien uno ama nos hace cometer locuras y Dante acababa de cometer la peor de todas.
— Simón, necesito saber cómo va el crecimiento de mi hijo o hija, además aun no me has entregado un perfil del vientre subrogado. — Dante se sentía ansioso, solo faltaban tres meses para la boda y sentía la necesidad de decirle a Estefanía lo que había hecho, pero antes debía tener toda la información en sus manos.
— No hay problema, ahora estoy con Alondra y quede en reunirme con Giovanni más tarde, pero mañana te llevare todo.
— Bien te espero mañana.
Mientras Dante esperaba a su prometida caía en cuenta que sería padre y la madre aún no estaba enterada de nada.
— Esto debe ser un caso único.
Simón salió de la finca sintiendo que caía en el mismo infierno se subió a su Audi negro como la mayoría de las cosas que usaba, como su alma, negra, y se dirigió sin escalas al convento que tanto odiaba, sus pensamientos estaban centrados en una monja, una mujer, la razón de todo lo que él era y el odio que llevaba dentro.
— Maldita hija de perra, siempre arruinando todo.
Dijo mientras apretaba el volante y los dientes, LA BESTIA quería salir y destruir todo a su paso, en especial a esa mujer.
— ¿Qué haces aquí? Quedamos en que yo te contactaría, porque…— las palabras de la monja dejaron de salir al tiempo que LA BESTIA la tomaba del cuello y lo apretaba, se sentía capaz de romperlo, solo necesitaba un poco más de fuerza.
— ¿Sabes en el problema que me has metido? Solo eres una maldita perra. — cuando la boca de la hermana María comenzó a ponerse azul la arrojó al suelo, donde comenzó a toser estrepitosamente.
— ¿Qué? ¿Qué hice? — pregunto mientras trataba de recuperar el aliento.
— ¿Por qué señalaste a esa novicia? ¿Por qué la elegiste a ella? — los nudillos del hombre estaban blancos de la misma fuerza que ejercían el estará cerrados en puños.
— Era la más adecuada, buscabas alguien que tuviera vocación y que no causara problemas al momento de deshacerse del bebé. — respondió mientras se ponía de pie.
— No te creo, te conozco, por más que te arrodilles y reces tu odio te ciega mientras tu Dios te ignora. — le hablo clavando sus ojos color miel en los de ella.
— Es la verdad, lo juro por Dios. — Simón no pudo evitar mostrar una sonrisa cargada de burla.
— En ese caso… ¿dónde está? dime donde está en este momento esa novicia y cuál es su nombre. — solo debía confirmar lo que, a sabia, que el mismo infierno se abriría a sus pies.
— Ella… yo creí… todos decían que su vocación era verdadera… creí que se quedaría aquí y entregaría al bebé…
— Te hice una pregunta, no me interesa lo que creíste. — dijo tomándola del habito y jalándola hasta quedar cara a cara.
— Se llama Alejandra Santoro y se marchó… — antes que terminara de hablar la arrojo lo más lejos que pudo, sin importarle si se lastimaba o no.
— Antes que mis ojos se cierren a este mundo vendré por ti, tu compartirás mi destino, iremos a los infiernos juntos… madre. — la hermana María miro a su alrededor asegurándose que nadie estuviera cerca, que nadie sepa su verdad.
María Rossi era una joven de 15 años de clase media alta, rebelde y deseosa de conocer los placeres de la vida, la emoción de romper las reglas la llevaban a meterse en problemas, más de los que podía manejar, fue así que quedó embarazada del socio de su padre, un hombre casado mucho mayor que ella el cual desapareció de Italia al saber las consecuencias de su aventura con la joven, terminado cualquier tipo de negocios con el padre de la joven, lo cual género que Simón Rossi de 55 años muriera de un infarto, al verse en la quiebra y saber que su hija estaba embarazada su corazón no lo resistió y pereció, provocando que la madre de María la arrojara a la calle sin contemplación alguna, no importó cuantas veces la joven regreso pidiendo perdón su madre jamás le volvió a dirigir la palabra y al poco tiempo se marchó de Italia, María nunca volvió a saber de ella, se dedicó a vivir en las calles, a conseguir dinero de su cuerpo e intentar abortar en más de una ocasión sin éxito alguno, fue así que un día llego al hospital más muerte que viva, uno de sus clientes la había golpeado sin piedad, provocando que el parto se adelantara, con solo 6 meses de gestación nació un niño, Simón Rossi lo llamo, en esos días las monjas visitaban el hospital y María se refugió en la religión, creyó encontrar la penitencia que le correspondía por ser una hija desconsiderada, pero cometió un error gigante, al abandonar a su hijo. Las posibilidades de vida para el recién nacido eran pocas y no estaba dispuesta a quedarse a saber si lo lograría o no, debía culpar a alguien más de todas sus desgracias y para María ese era Simón, jamás creyó que el niño sobreviviría, y mucho menos que la buscara años después, sin embargo ella había tomado sus votos perpetuos, renunciando de esta forma a quien era antes y generando que Simón se convirtiera en la BESTIA, un joven que comenzó a odiar a todas las mujeres y a la religión en general, solo visitaba a su madre cando las cosas iban mal en su vida, cuando algún trabajo no salía como quería, desquitaba su frustración humillando a la mujer, quien sentía la culpa de a ver abandonado a su hijo, pero aun así nunca hizo nada para remediarlo, se ocultaba tras las paredes del convento y las palabras de la biblia como si con eso pudiera devolver la vida de su padre, sin embargo lo único que consiguió fue llenarse de odio y miedo.