El futuro Alpha de la manada rosas y espina ya se encontraba en los límites de su bosque, acompañado de su hermano y amigos, no les llevo mucho tiempo volver a su hogar, ya que la ciudad donde habían llevado a cabo su pequeña aventura quedaba cerca, hacia el sur.
— ¡Esto es nuevo Ciro! Esa pequeña bruja sí que te golpeo. — su hermano menor se burlaba sin poder dar crédito realmente a lo que vio, nunca nadie había herido a su hermano, era la primera vez que Ciro sangraba.
— Realmente llego un momento donde creí que perdería, lo confieso Umar, temí que esa pequeña pateara mi trasero. — dijo recordando el momento donde la patada de la delgada muchacha lo llevo a la lona por quinta vez en la noche.
— Sí, todo muy divertido, pero ya pensaron que le dirán al Alpha o a nuestra Luna si tu cara no mejora antes de que lleguemos a la reserva, ya no falta mucho. — intervino Risto con falsa preocupación, realmente lo que le sucediera a esa manada no le importaba en lo más mínimo, porque, al fin y al cabo, él los destruiría, al menos, ese era el plan.
—Tú no puedes decir nada, aun no me has dicho con quién follaste, porque por más que digas lo contrario, todos te vimos salir de las duchas del sector de entrenamiento de ese club de pelea, y tu cabello aún está húmedo.
— No tengo nada que decir Ciro, yo aun no tengo a mi pareja, por lo que puedo follar con quien me plazca y tampoco tengo porque informarte, deberías preocuparte mejor porque le dirás a tu padre. — Ciro chasqueo la lengua con disgusto antes de responder.
— Siempre preocupándote Risto, le quitas la diversión a todo. — La risa de los hombres fue interrumpida de repente por una voz en sus cabezas.
— Será porque él es el beta provisorio de esta manada.
— Padre. — dijeron al unísono los hermanos.
— Alpha. — saludo con miedo Risto y no era para menos, Risto sabía que podía acabar con Ciro en una batalla, pero el actual Alpha era otra cosa, más ahora que sonaba muy enojado y claro que lo estaba.
Los jóvenes estaban tan distraídos en el interior de su camioneta que no fueron conscientes de que el gran Alpha Maximiliano Zorte, los seguía desde que habían ingresado al bosque que les pertenecía, corriendo en su forma de lobo a su lado y bajo la protección que brindaba el follaje propio del bosque en la noche, usando su poder de Alpha ingreso en sus mentes y les hizo saber que estaban en problemas.
— Risto y Umar, su madre los espera en la casa, los demás vuelvan a sus hogares, ahora.
Si, el Alpha estaba enfadado, y su humor era peor con el pasar de los años, los jóvenes huían en esta fecha de la reserva, por esta misma razón, cada uno de los habitantes sabían muy bien que el aniversario de la desaparición de su pequeña Alpha y única hija mujer de la familia Zorte estaba próximo, solo faltaba una semana, lo que provocaba que su madre se sumiera en una gran depresión y su padre tuviera el peor de los carácter, enojado con el mundo, desquitaba su frustración con todo aquel que se cruzara en su camino y es que no era para menos.
La manada ROSA Y ESPINA, siempre conto con el favor de la diosa Luna, sus antepasados eran descendientes de la misma luna, durante siglos, esta manada fue una de las más fuerte y ricas del mundo entero, a tal punto de ser la envidia de todas las demás manadas, sus Alphas jamás sufrieron por no encontrar a sus lunas, algunos la encontraban en el mismo momento de llegar a la adolescencia, otros eran víctimas de la casualidad, pero ninguno paso solo sin compañera, más de un par de años , no como otros Alphas de otras manadas que pasaban siglos buscando a sus mates.
Fue así que esta manada llego a estar a cargo de Maximiliano Zorte, quien encontró a su luna a los 50 años, cuando apenas era un adolescente por así decirlo, y es que los hombres lobos gozan de una longevidad que es bien conocida por todos, al poco tiempo nació su primogénito Ciro quien hoy en día tiene 100 años y espera tomar el lugar de su padre, el segundo retoño del gran Alpha es Umar apenas 10 años de diferencia con su hermano mayor, el tercero y uno de los que genera mayores dolor de cabeza es Zulo, un joven de apenas 80, pero su sentido del humor no es nada comparado con el menor de los hombres, Yaman de 50 años, todos inclusive sus padres aparentaban entre 40 y 20 años, hasta ese momento todo estaba en calma y todos eran felices, pero la Luna Zahara, esposa de Maximiliano quería una loba y el Alpha quería complacerla, ese era su deber, procurar la felicidad de la Luna que los guía a todos, por lo que pidiéndole el favor a la diosa logro concederle a su esposa lo que tanto anhelaba, Abigail nació de noche, en medio de un eclipse lunar, y esto inquieto a sus padres, pero trataron de mantener la calma, un año paso y cuando se le informo a Ciro de que pronto tomaría el lugar de su padre, por ser el mayor, este en un paseo por la ciudad, encontró a su Luna, una joven y hermosa bruja de nombre Lara, y es que esa era la suerte de los Zorte, cada Alpha encontraba su luna días antes de asumir su lugar en la manada.
La ceremonia de asunción del nuevo Alpha se llevaría a cabo, todo estaba listo, pero la noche que Ciro tomaría el lugar de Maximiliano, la luna se oscureció esfumándose por completo del cielo y ante el desconcierto de los presentes, la pequeña hija del Alpha desapareció, con apenas un año de vida, desde ese día todo cambio, Maximiliano dio la orden de que no dejaría su lugar hasta encontrar a su pequeña hija, volviéndose un lobo malhumorado y de poca paciencia ya que no solo cargaba con su dolor, sino también con el de su esposa, Zahara la luna de ROSA Y ESPINA, aquella hermosa mujer que una vez guio a su manada con una luz única y hermosa, pasaba los días encerrada, llorando y sufriendo por no saber dónde estaba su pequeña hija, en las noches se la podía encontrar durmiendo en la cama que una vez fue de la pequeña, poco a poco en estos 22 años de búsqueda y desolación, la manada ROSA Y ESPINA se ha ido apagando quedando eclipsada casi al completo y los que antes los envidiaban por su buena suerte, hoy les tenían lastima, la perdida de la pequeña hija del Alpha había dejado un gran vacío y dolor para todos, pero en especial a la familia Zorte.
— ¡Zahara! — El grito del Alpha se hizo oír en medio de la noche.
— ¿Qué sucede Maximiliano? — su esposa bajo las escaleras con esperanza a que tuviera noticias de su pequeña hija, que a pesar de que hoy tendría 23 años, para ellos seguiría siendo una pequeña cachorra.
— ¡Tus hijos, eso es lo que sucede! Mande a investigar a Víctor y resulta que ellos lo único que hicieron fue jugar en el club de lucha de ese vampiro. — la molestia salía por cada poro del Alpha.
— Entiendo que me culpes, después de todo no soy una buena madre. — así era como la pobre mujer se castigaba día tras día, desde que su hija desapareció.
— Mi hermosa Zahara, ¿qué dices mujer? — el lobo trato de consolarla como diera lugar.
— La verdad, ¿dime a que madre le arrebatan a su niña de las manos sin que se dé cuenta? — respondió mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
Zulo y Yaman bajaron apenas escucharon los primeros gritos de sus padres, extrañaban el tiempo donde lo único que veían eran como se besaban y se demostraban amor, ahora cada palabra que salía de sus bocas era mal interpretada por alguno de ellos, lo que desencadenaba una discusión, que terminaba con su madre llorando y su padre suplicando su perdón.
Lara la prometida de Ciro, una hermosa joven de cabello rubio y ojos celeste como todo brujo, se unió a ellos, mirando desde la cima de las escaleras, y es que ella también estaba condenada, a pesar de que conoció a Abigail solo unos días, la quería, pero además, ella y Ciro solo se podrían casar cuando este asumiera como Alpha, mientras tanto solo estaban comprometidos, y si bien esto no le molestaba, si sufría por una razón, en la manada de ROSA Y ESPINA las mujeres de los Alphas solo quedaban embarazadas una vez que se casaban, todos lo sabían, todos dependían de eso, en el momento que Ciro tomara el lugar de Alpha, podía casarse y podría traer descendencia a la manada, luego sus hermanos y hermana menor, harían lo mismo, pero primero tenía que nacer el nuevo Alpha. Por lo tanto, la desaparición de Abigail los afectaba a todos, directa o indirectamente.
Cuando Ciro y Umar cruzaron la puerta principal se encontraron con la imagen que torturaba sus mentes y el porqué de escapar de aquel lugar que una vez fue su hogar, su madre lloraba, mientras su padre miraba las llamas de la chimenea, con el rostro ceniciento por el cansancio de no poder consolar a su amada luna y el dolor de no encontrar a su hija.
— Madre.
El mayor cruzo la sala olvidando el hecho de que tenía su ropa cubierta de sangre, propia y de la joven con la que había luchado, todo quedaba en un segundo plano, cuando se trataba de consolar a su madre.
— Dime ¿qué averiguaron?, ¡porque que yo recuerde los envié a investigar si ese maldito vampiro tuvo algo que ver con el secuestro de tu hermana! — la voz de su padre demostraba la poca paciencia que albergaba.
— Eso hicimos padre, créeme, pero en aquel entonces Víctor no estaba en la ciudad. — Ciro se sentía aún más inútil, él era el mayor y futuro Alpha, sin embargo, luego de 22 años, aun no sabían nada de la pequeña Aby.
— Entonces ¿creíste que era mejor perder tu tiempo peleando que venir a informarme? — Maximiliano trataba de no dejar salir a su lobo, el animal sufría igual o más que el mismo humano, y cuando él tomaba el control nada bueno resultaba de eso. Solo su luna podía controlarlo.
— No es eso, es solo que estaba la familia de Lara en el lugar, sabes todo lo que hicieron para intentar separarme de mi Luna, no lo pude evitar, la oportunidad se presentó y la tomé. — Ciro no pudo evitar sonreír al recordar la cara de dolor y como se arrodillo aquella bruja a los pies de Víctor pidiendo una nueva oportunidad.
Lara y los demás ya se encontraban en el salón, la joven que una vez fue una gran bruja y que ahora había perdido todo su poder por un hechizo que le lanzo su padre por abandonarlos, presto atención a lo que decía su prometido.
— ¿Peleaste con mi padre? — la preocupación era palpable en su voz, mientras sus manos recorrían el cuerpo de su futuro esposo que estaba casi curado al completo.
— No, me enfrenté a tu hermana Laura, realmente me sorprendió la resistencia que tiene, estuve a punto de perder y eso que no uso su magia, quiso hacerlo, pero Víctor termino la pelea, la descalifico. — la joven lo miraba como si fuera un loco que acababa de escapar de su cautiverio, mientras los demás le prestaban atención, no podían creer que alguien y más una mujer casi derrota al gran Ciro. Su madre por otro lado se movía inquieta, su cabeza vagaba por toda la sala, como si estuviera buscando algo, algo muy importante.
— Eso es imposible, Ciro, yo solo tengo hermanos, soy la única mujer de mi familia. — Lara afirmo aquello sin temor a equivocarse.
— Pues la debió de tener después de que los dejaras por nosotros cuñada, porque yo la vi, cuando tu padre le grito que se levantara, estaba furioso, y luego ella le dijo madre a Alexa, pero esta solo la miro con la clara decepción brillando en su rostro por a ver perdido contra Ciro. — Umar sonrió al igual que su hermano mayor al recordar aquella escena.
— Lo repito, soy la única mujer, el enfado de mi familia, es por eso mismo, mi madre deseaba una hija e hizo un conjuro para concebirme, a cambio entrego su fertilidad, ella no puede tener más hijos y no existe magia ni blanca ni oscura que lo pueda revertir, debes estar confundido.
— Te digo que no amor, incluso tu hermano Baltazar la miro con lastima y es que quedo muy golpeada. — El mayor fingió una falsa pena, este hombre realmente odiaba a la familia de su futura esposa por a verla privado de sus poderes, sabía que ella sufría, por no poder realizar ningún conjuro o hechizo.
— No es mi hermana y no es una bruja. — Lara se puso sería por primera vez ante la insistencia de su amado Ciro.
— ¿Por qué lo dices cuñada? — Umar entendía el punto donde Lara aseguraba que no era su hermana, pero no por qué también decía que no era una bruja.
— Nosotros no nos podemos enfrentar a ustedes en una lucha cuerpo a cuerpo, solo con magia somos capaces de enfrentarlos, ya que nuestros cuerpos son débiles, como un humano cualquiera, un golpe y estaríamos fuera de la lucha. — dijo lo más lógico.
De repente Zahara fijo la vista en su hijo mayor, se levantó del sillón donde se encontraba y arranco un trozo de la camisa de su hijo Ciro, la llevo a su nariz y al olfatearla sus ojos se tornaron color dorado, era su loba, esa que hacía 22 años se ocultaba del mundo.
— ¡¿Zahara?! — exclamo alterado Maximiliano al oír a la loba de su luna surgir una vez más.
Un rugido que de ella salió, se dejó oír sobre el grito de Maximiliano y junto con ella los lobos que estaban vigilando la reserva respondieron aullando a la misma Luna que una vez más los guiaría.
— ¡Mi hija! ¡es la sangre de mi hija!
De un momento a otro, las manos de la dulce Zahara se trasformaron en garras, estaba a mitad del cambio y su loba estaba furiosa, tomo a su primogénito del cuello y lo lanzo a la pared, era la primera vez que atacaba a su sangre, su esposo se interpuso y tornando sus ojos del avellana al rojo la sometió, con la mirada que solo el Alpha tiene, Zahara volvió en sí, mirando con culpa a su hijo.
— ¡Ciro, hijo, perdón!
Ciro no podía hablar de lo sorprendido que estaba, al igual que el resto de sus hermanos, su madre jamás había sido una persona violenta, ella siempre destaco por su amor, paciencia y comprensión.
— Zahara, él sabe que no lo hiciste apropósito, ahora dime ¿qué te paso cariño? — Maximiliano tomo el rostro de su esposa con cariño y amor que solo los amantes pueden tener.
— Es mi hija, Maximiliano, ¡es la sangre de Abigail! — le contesto apartándose de su contacto.
Zahara le extendió el pedazo de tela, y Maximiliano lo olfateo, ellos podrían reconocer la sangre de cada uno de sus hijos, sin importar el tiempo que pasaran alejado, ¡eran sus hijos! y ellos reconocerían su aroma sin importar la magia que hubieran puesto en ella.
— Es verdad, es la sangre de Aby, con unas notas de humo y pachuli. — sentencio el mayor.
— Con notas de magia oscura, están ocultando su aroma, ¡la están ocultando de nosotros! — Zahara luchaba con su loba, ella era la luna de la manada rosa y espina, pero no había nada más peligroso que una luna eclipsada por el dolor, ella era aún más peligrosa que el Alpha si perdía el control.
Mientras sus padres sacaban conclusiones, Ciro caía a un abismo oscuro, él estaba de camino al mismo infierno, porque si esa era la sangre de su pequeña hermana, esa que él juro proteger y cuidar, aquella niña de cabello castaño y ojos avellana, tan blanca como la nieve, que tantas veces había cargado con cariño y amor, si era esa la sangre de la pequeña Alpha significaba que él mismo la había lastimado, incluso se había dado cuenta cuando rompió sus costillas. Ahora era él quien sentía que no podía respirar, y Lara se dio cuenta, ellos tenían un vínculo establecido.
— ¡Ciro! ¿Qué sucede? — pregunto con desespero la rubia.
— No puede ser, ¡No, no puede ser Aby! – el grito del futuro Alpha llamo la atención de sus padres.
— ¿¡Que hiciste Ciro!? ¿Dónde está tu hermana?, ¿por qué tienes su sangre en tu camisa? — la voz de Zahara era una mezcla de alivio y preocupación, ese deseo de saber y a la vez tener miedo de lo que se diga.
—... Yo... Yo.
— ¡Contesta lo que se te pregunto! — la voz del Alpha jamás había sonado con tanta autoridad, por lo que no solo Ciro quedo arrodillado, sus hermanos e incluso Lara que no era una loba terminaron arrodillados, esta última a causa del vínculo que compartía con Ciro.
— Es la sangre de la joven con la que luche. — respondió casi sin aliento, pero todos lo escucharon fuerte y claro, eran lobos.
En ese momento en la mente del Alpha cada pieza tomo el lugar adecuado, se dio cuenta que fueron los padres de su futura nuera quienes por venganza tomaron a la joven loba, todos estos años de búsqueda, yendo detrás de cada vampiro sospechoso que puso un pie en la ciudad en aquel entonces, todos esos viajes por diferentes países, fueron en vano, su hija siempre estuvo más cerca de lo que ellos imaginaron, pero no solo eso, ¿cómo se les pudo pasar por alto? o pensar si quiera que la venganza de aquellos brujos solo se quedaría en quitarle los poderes a su propia hija, no, ¡claro que no! ellos debieron saber, suponer o así sea tomarlos en cuenta como una posibilidad, ante la desaparición de la pequeña Abigail, pero no lo hicieron, y por eso, llevaban 22 años sin ver a su pequeña hija, y lo peor, ahora Ciro la había lastimado, porque eso era lo peor, ¿o no?
— Necesito que digas todo lo que paso. — Maximiliano trataba de permanecer en calma, ahora más que nunca debía usar su inteligencia.
— ¡¿De qué hablas?! Vamos por mi hija ¡ahora mismo! — Zahara estaba más desesperada que nunca, mientras sus ojos brillaban de un color dorado único.
— Tranquila Zahara, debemos saber todo, no nos podemos arriesgar de que algo salga mal y que ellos huyan con nuestra pequeña una vez más. — las palabras de su amado resonaron en su mente entendiendo de inmediato que tenía toda la razón.
— Habla Ciro, ¿qué fue lo que sucedió? — pregunto ahora su madre con premura.
— Llegamos temprano al club, pedimos hablar con Víctor, lo convencí de que solo buscaba un poco de diversión, que había oído que tenía a un buen luchador, pasamos toda la tarde hablando y fue así como averigüe que él no estuvo en la ciudad cuando Abigail desapareció, por lo que lo descarte como sospechoso, pero como ya había organizado la lucha, nos quedamos. Cuando vi que era una joven la que subiría a la jaula estaba a punto de retirarme, pero entonces vi a la familia de Lara, eso sumado a que todos, tanto humanos como brujos y vampiros decían que jamás perdió una pelea… — Ciro no quería admitir en voz alta cuan emocionante le resulto aquello, pero eso no era necesario, toda su familia lo conocía y muy bien.
— ¿No te importo que sea una niña? ¡Solo querías probar que tan fuerte eres! — La voz acusatoria de Yaman no se hizo esperar, y dijo lo que todos sabían.
— Tienes razón, ¡¿es eso lo que quieres oír?! — el corazón del futuro Alpha se encogía bajo la mirada acusadora de su familia.
— ¡Basta! dejen que diga lo que sabe. — Maximiliano decidió poner orden antes que los lobos decidieran canalizar su furia de otra manera.
— Peleamos, yo gane, pero… ella… no puede ser Aby. — Ciro trataba de aferrarse a cualquier cosa que indicara que la joven a la que él lastimo no era su pequeña hermana.
— ¿Por qué lo dudas? — Maximiliano hablo tomando la mano de su Luna, para así poder tranquilizarla.
— Ella es una bruja, cuando la lance... y rompí sus costillas… ella quedo tirada unos segundos y cuando estaba por darle el golpe final, Laura, como la llamo Víctor, formo una bola de fuego en su mano, pensaba usar su magia, ella no estaba dispuesta a perder, es por eso por lo que Víctor intervino y la descalifico. — Ciro estaba seguro de lo que vio y Umar movía su cabeza de forma afirmativa, dejando ver que su hermano mayor decía la verdad.
— Eso no cuenta, en mi familia hay ciertos hechizos que cualquier ser lo puede aprender y eso incluye a los lobos, vampiros e incluso humanos, crear fuego es uno de esos hechizos, Baltazar… él es experto en manejar el fuego, es su elemento, pudo enseñarle. — Lo que informaba Lara tenía sentido, Ciro ya no tenía nada más que decir, en su defensa.
— Entonces ella perdió y se fue con la familia Lumber ¿así de simple? — El Alpha sabía que su hijo no estaba contando todo, por lo que Umar intervino ante el silencio del mayor de los Zorte.
— No, cuando Víctor la descalifico ella…. Literalmente rogó por una oportunidad más, se arrodillo ante el vampiro y también le pidió ayuda a su familia, pero los Lumber no hicieron nada, más que mirarla con desprecio… menos Baltazar, él si se veía afectado. — Maximiliano en lugar de encontrar respuestas se encontraba con más dudas que antes.
— Espera… recuerdo que me dijo que esto era un juego para mí, pero ella se jugaba su honor, ¿creen que los Lumber la secuestraron para que tome el lugar de Lara? ¿Que durante este tiempo la criaron como una hija más? — Ciro no olvidaba que su propia hermana lo maldijo cuando perdió, temía a como reaccionaria ella cuando descubriera que eran hermanos.
— Lo dudo, la adopción en mi gente nunca es algo viable, y si ella sabe usar la magia, debió de aprender en secreto, mis padres… jamás revelarían sus conjuros a alguien que no lleva su sangre, incluso fueron capaces de quitarme mis poderes y borrar los hechizos de mi mente, con tal de que nunca pueda enseñarlos a nadie, para ellos mi sangre dejo de ser pura, al momento que elegí a un lobo como mi ANCLA a este mundo. — el gran lobo negro que permanecía dentro del Alpha cada vez estaba más alterado necesitaba salir y buscar a su cachorra, y mataría a cualquiera que se interponga en su camino.
— Lara, ¿sabes el actual paradero de tu familia?
— No Alpha hace 22 años que no sé nada de ellos, pero puedo darle todas las direcciones que recuerdo. — la joven que tenía 39 años, pero no aparentaba más de 25, busco pluma y papel y comenzó a anotar toda dirección que ella recordaba.
— Umar, quiero a todos los guerreros a fuera en 5 minutos, recuperaremos a mi hija, daremos vuelta la ciudad de ser preciso, pero no regresaremos sin mi Aby.
La noche se vio perturbada por un nuevo aullido, una orden, un pedido, la pequeña hija del Alpha necesitaba a su gente, para poder volver a casa, y su pedido fue escuchado por todos.
La manada ROSA Y ESPINA, pronto tendría a su pequeña Alpha en casa, así tengan que destruir la ciudad en su búsqueda.