Cuando el joven y apuesto vampiro levanto sus ojos y conecto con los míos, estos ya no eran color café, eran rojos escarlata, podría jurar que veía fuego en ellos, y de pronto tuve de nuevo el control de mi cuerpo, lo que provocó que me tambaleara hacia adelante, ya que hacía varias horas que estaba inmóvil. Cuando él me sujeto sentí una corriente recorrer mi vientre, esto era imposible, tenía vergüenza de mirar sus ojos, me sentía sucia, no quería que me viera, aunque no debería importarme lo que un vampiro piense de mí, aun así, quería correr, desaparecer y nunca más volver a verlo.
— Mírame. — Su voz sonaba calmada y dulce, pero aun así no quería hacerlo, sentía vergüenza y mis ojos comenzaron a derramar lágrimas silenciosas. — Dije que me mires… no te juzgare. — y esas palabras las sentí tan honestas, fue como si acariciara mi alma, entonces lentamente levante mi rostro hasta que fije mis ojos en esos iris rojos que poco a poco se fueron volviendo café oscuro. — Todo estará bien, confía en mí. Te daré este anillo, nunca, escucha bien, nunca, jamás te lo quites, solo así podre protegerte, mientras lo tengas, nadie, ni brujo, ni vampiro, ni ningún otro ser místico podrá jugar con tu mente, no tendrán poderes sobre ti, ahora eres libre, vete, yo te encontrare. — sé que debería estar corriendo lo más rápido que pudiera, pero no podía dejar de mirarlo, no quería dejar de verlo.
— ¿Quién eres? ¿Por qué me ayudas? — Como estúpida repetí su pregunta, la primera que hizo cuando me vio.
— Seremos familia, llevas a mi pareja en tu vientre. — mi piel se eriza, el aire se queda estancado en mis pulmones, estoy a punto de perder la conciencia, es lo que más deseo. — No. — su voz cargada de autoridad me obliga a regresar y no caer en esa cómoda y maravillosa oscuridad que deseo que me abrace y me lleve, para nunca regresar. — Se lo que piensas, no es de Víctor. — informa como si eso quitara el pesar que siento al saber que estoy embarazada. — Veo que nunca tuviste intención de gestar, aun así, no te desharás de mi pareja, la he esperado por mil años.
— Pero… — su pareja, ¡su pareja! ¿y la mía? ¿me querrá después de esto? ¿Quién piensa en mí?
— Juro protegerte, seré tu aliado, nadie volverá a herirte, pero debes cuidar a mi pareja… por favor. — solo su suplica trae un poco de cordura a mi mente, no puedo deshacerme de este bebé, no es solo porque es mío, es porque yo no seré como los monstruos que tengo de padres, no desquitare mi frustración y dolor en un hijo que nada tiene que ver con la atrocidad que me han hecho, además, ella ya tiene un compañero, ella vivirá la felicidad que yo no pude tener.
— Lo haré, la cuidare. — susurro, pero él me escucha, tanto, como para dejar ver una bella sonrisa.
— Sobrino, veo que conociste a tu futura tía.
Y eso fue todo, mi corazón se comprimió con miedo y repulsión y no entendía porque dolía tanto, ni siquiera sabía el nombre de este vampiro, pero saber que era el príncipe de su raza y peor aún, que era familia del bastardo que tanto me daño, basto para que saliera corriendo lejos de aquel lugar, y si bien Víctor quiso detenerme, no pudo. Solo fui testigo de cómo ese joven emitía un ruido espeluznante desde lo profundo de su pecho, mientras sus colmillos quedaban expuestos, no me quede a ver qué era lo que sucedería a continuación, mientras corría por las calles como jamás lo había hecho, fui consiente que mi olor era distinto, olía a bosque, coco, manzana y vainilla, era un aroma diferente al que tenía antes que solo era manzana, vainilla y coco, ahora se sumaba el olor a bosque, y me gustaría pensar que eso se debe a que gracias al anillo que ese vampiro me coloco por fin el hechizo de localización que mis padres tenían sobre mí se había roto, él dijo que este anillo me protegería de los poderes de los brujos y vampiros ¿verdad?. Eso quería decir que por fin podría ser libre, pero ¿podía confiar en él? Mi corazón y alma decían que sí, mi mente… que era una idiota, ¿Qué destino le esperaba a mi hija a su lado? Mi hija, mi mente procesa eso, ¿será bruja o loba? ese vampiro la cuidará ¿verdad? mi bebé si podrá tener la felicidad que yo no, ¿o solo es un truco? ¿estoy embarazada o ese vampiro me engaño? Tantas preguntas de las cuales sé que tardare en saber las respuestas.
Esa noche corrí, corrí como nunca antes lo había hecho, creyendo que podría huir de todos, mi familia, Víctor, el dolor, la vergüenza… pero era imposible, porque uno no puede escapar de sus recuerdos, no puedes huir de tu dolor, sin importar cuanto corras, cada paso que daba, mi mente me mostraba como Víctor había mancillado mi cuerpo, como sus colmillos habían marcado mis muñecas, y eso llevaba a que recordara los golpes de Ciro, y como el maldito de Risto había tomado lo que tanto guarde para mi compañero, como sonrió con satisfacción al verme tirada, lo peor fue recordar como Dima y Baltazar caían una y otra vez, tratando de salvarme ¿y ahora? ni siquiera sé si están vivos, Diosa Luna ¿por qué has abandonado a tu hija?
El futuro Alpha de la manada rosas y espina ya se encontraba en los límites de su bosque, acompañado de su hermano y amigos, no les llevo mucho tiempo volver a su hogar, ya que la ciudad donde habían llevado a cabo su pequeña aventura quedaba cerca, hacia el sur.
— ¡Esto es nuevo Ciro! Esa pequeña bruja sí que te golpeo. — su hermano menor se burlaba sin poder dar crédito realmente a lo que vio, nunca nadie había herido a su hermano, era la primera vez que Ciro sangraba.
— Realmente llego un momento donde creí que perdería, lo confieso Umar, temí que esa pequeña pateara mi trasero. — dijo recordando el momento donde la patada de la delgada muchacha lo llevo a la lona por quinta vez en la noche.
— Sí, todo muy divertido, pero ya pensaron que le dirán al Alpha o a nuestra Luna si tu cara no mejora antes de que lleguemos a la reserva, ya no falta mucho. — intervino Risto con falsa preocupación, realmente lo que le sucediera a esa manada no le importaba en lo más mínimo, porque, al fin y al cabo, él los destruiría, al menos, ese era el plan.
—Tú no puedes decir nada, aun no me has dicho con quién follaste, porque por más que digas lo contrario, todos te vimos salir de las duchas del sector de entrenamiento de ese club de pelea, y tu cabello aún está húmedo.
— No tengo nada que decir Ciro, yo aun no tengo a mi pareja, por lo que puedo follar con quien me plazca y tampoco tengo porque informarte, deberías preocuparte mejor porque le dirás a tu padre. — Ciro chasqueo la lengua con disgusto antes de responder.
— Siempre preocupándote Risto, le quitas la diversión a todo. — La risa de los hombres fue interrumpida de repente por una voz en sus cabezas.
— Será porque él es el beta provisorio de esta manada.
— Padre. — dijeron al unísono los hermanos.
— Alpha. — saludo con miedo Risto y no era para menos, Risto sabía que podía acabar con Ciro en una batalla, pero el actual Alpha era otra cosa, más ahora que sonaba muy enojado y claro que lo estaba.
Los jóvenes estaban tan distraídos en el interior de su camioneta que no fueron conscientes de que el gran Alpha Maximiliano Zorte, los seguía desde que habían ingresado al bosque que les pertenecía, corriendo en su forma de lobo a su lado y bajo la protección que brindaba el follaje propio del bosque en la noche, usando su poder de Alpha ingreso en sus mentes y les hizo saber que estaban en problemas.
— Risto y Umar, su madre los espera en la casa, los demás vuelvan a sus hogares, ahora.
Si, el Alpha estaba enfadado, y su humor era peor con el pasar de los años, los jóvenes huían en esta fecha de la reserva, por esta misma razón, cada uno de los habitantes sabían muy bien que el aniversario de la desaparición de su pequeña Alpha y única hija mujer de la familia Zorte estaba próximo, solo faltaba una semana, lo que provocaba que su madre se sumiera en una gran depresión y su padre tuviera el peor de los carácter, enojado con el mundo, desquitaba su frustración con todo aquel que se cruzara en su camino y es que no era para menos.
La manada ROSA Y ESPINA, siempre conto con el favor de la diosa Luna, sus antepasados eran descendientes de la misma luna, durante siglos, esta manada fue una de las más fuerte y ricas del mundo entero, a tal punto de ser la envidia de todas las demás manadas, sus Alphas jamás sufrieron por no encontrar a sus lunas, algunos la encontraban en el mismo momento de llegar a la adolescencia, otros eran víctimas de la casualidad, pero ninguno paso solo sin compañera, más de un par de años , no como otros Alphas de otras manadas que pasaban siglos buscando a sus mates.
Fue así que esta manada llego a estar a cargo de Maximiliano Zorte, quien encontró a su luna a los 50 años, cuando apenas era un adolescente por así decirlo, y es que los hombres lobos gozan de una longevidad que es bien conocida por todos, al poco tiempo nació su primogénito Ciro quien hoy en día tiene 100 años y espera tomar el lugar de su padre, el segundo retoño del gran Alpha es Umar apenas 10 años de diferencia con su hermano mayor, el tercero y uno de los que genera mayores dolor de cabeza es Zulo, un joven de apenas 80, pero su sentido del humor no es nada comparado con el menor de los hombres, Yaman de 50 años, todos inclusive sus padres aparentaban entre 40 y 20 años, hasta ese momento todo estaba en calma y todos eran felices, pero la Luna Zahara, esposa de Maximiliano quería una loba y el Alpha quería complacerla, ese era su deber, procurar la felicidad de la Luna que los guía a todos, por lo que pidiéndole el favor a la diosa logro concederle a su esposa lo que tanto anhelaba, Abigail nació de noche, en medio de un eclipse lunar, y esto inquieto a sus padres, pero trataron de mantener la calma, un año paso y cuando se le informo a Ciro de que pronto tomaría el lugar de su padre, por ser el mayor, este en un paseo por la ciudad, encontró a su Luna, una joven y hermosa bruja de nombre Lara, y es que esa era la suerte de los Zorte, cada Alpha encontraba su luna días antes de asumir su lugar en la manada.
La ceremonia de asunción del nuevo Alpha se llevaría a cabo, todo estaba listo, pero la noche que Ciro tomaría el lugar de Maximiliano, la luna se oscureció esfumándose por completo del cielo y ante el desconcierto de los presentes, la pequeña hija del Alpha desapareció, con apenas un año de vida, desde ese día todo cambio, Maximiliano dio la orden de que no dejaría su lugar hasta encontrar a su pequeña hija, volviéndose un lobo malhumorado y de poca paciencia ya que no solo cargaba con su dolor, sino también con el de su esposa, Zahara la luna de ROSA Y ESPINA, aquella hermosa mujer que una vez guio a su manada con una luz única y hermosa, pasaba los días encerrada, llorando y sufriendo por no saber dónde estaba su pequeña hija, en las noches se la podía encontrar durmiendo en la cama que una vez fue de la pequeña, poco a poco en estos 22 años de búsqueda y desolación, la manada ROSA Y ESPINA se ha ido apagando quedando eclipsada casi al completo y los que antes los envidiaban por su buena suerte, hoy les tenían lastima, la perdida de la pequeña hija del Alpha había dejado un gran vacío y dolor para todos, pero en especial a la familia Zorte.
— ¡Zahara! — El grito del Alpha se hizo oír en medio de la noche.
— ¿Qué sucede Maximiliano? — su esposa bajo las escaleras con esperanza a que tuviera noticias de su pequeña hija, que a pesar de que hoy tendría 23 años, para ellos seguiría siendo una pequeña cachorra.
— ¡Tus hijos, eso es lo que sucede! Mande a investigar a Víctor y resulta que ellos lo único que hicieron fue jugar en el club de lucha de ese vampiro. — la molestia salía por cada poro del Alpha.
— Entiendo que me culpes, después de todo no soy una buena madre. — así era como la pobre mujer se castigaba día tras día, desde que su hija desapareció.
— Mi hermosa Zahara, ¿qué dices mujer? — el lobo trato de consolarla como diera lugar.
— La verdad, ¿dime a que madre le arrebatan a su niña de las manos sin que se dé cuenta? — respondió mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
Zulo y Yaman bajaron apenas escucharon los primeros gritos de sus padres, extrañaban el tiempo donde lo único que veían eran como se besaban y se demostraban amor, ahora cada palabra que salía de sus bocas era mal interpretada por alguno de ellos, lo que desencadenaba una discusión, que terminaba con su madre llorando y su padre suplicando su perdón.
Lara la prometida de Ciro, una hermosa joven de cabello rubio y ojos celeste como todo brujo, se unió a ellos, mirando desde la cima de las escaleras, y es que ella también estaba condenada, a pesar de que conoció a Abigail solo unos días, la quería, pero además, ella y Ciro solo se podrían casar cuando este asumiera como Alpha, mientras tanto solo estaban comprometidos, y si bien esto no le molestaba, si sufría por una razón, en la manada de ROSA Y ESPINA las mujeres de los Alphas solo quedaban embarazadas una vez que se casaban, todos lo sabían, todos dependían de eso, en el momento que Ciro tomara el lugar de Alpha, podía casarse y podría traer descendencia a la manada, luego sus hermanos y hermana menor, harían lo mismo, pero primero tenía que nacer el nuevo Alpha. Por lo tanto, la desaparición de Abigail los afectaba a todos, directa o indirectamente.
Cuando Ciro y Umar cruzaron la puerta principal se encontraron con la imagen que torturaba sus mentes y el porqué de escapar de aquel lugar que una vez fue su hogar, su madre lloraba, mientras su padre miraba las llamas de la chimenea, con el rostro ceniciento por el cansancio de no poder consolar a su amada luna y el dolor de no encontrar a su hija.
— Madre.
El mayor cruzo la sala olvidando el hecho de que tenía su ropa cubierta de sangre, propia y de la joven con la que había luchado, todo quedaba en un segundo plano, cuando se trataba de consolar a su madre.
— Dime ¿qué averiguaron?, ¡porque que yo recuerde los envié a investigar si ese maldito vampiro tuvo algo que ver con el secuestro de tu hermana! — la voz de su padre demostraba la poca paciencia que albergaba.
— Eso hicimos padre, créeme, pero en aquel entonces Víctor no estaba en la ciudad. — Ciro se sentía aún más inútil, él era el mayor y futuro Alpha, sin embargo, luego de 22 años, aun no sabían nada de la pequeña Aby.
— Entonces ¿creíste que era mejor perder tu tiempo peleando que venir a informarme? — Maximiliano trataba de no dejar salir a su lobo, el animal sufría igual o más que el mismo humano, y cuando él tomaba el control nada bueno resultaba de eso. Solo su luna podía controlarlo.
— No es eso, es solo que estaba la familia de Lara en el lugar, sabes todo lo que hicieron para intentar separarme de mi Luna, no lo pude evitar, la oportunidad se presentó y la tomé. — Ciro no pudo evitar sonreír al recordar la cara de dolor y como se arrodillo aquella bruja a los pies de Víctor pidiendo una nueva oportunidad.
Lara y los demás ya se encontraban en el salón, la joven que una vez fue una gran bruja y que ahora había perdido todo su poder por un hechizo que le lanzo su padre por abandonarlos, presto atención a lo que decía su prometido.
— ¿Peleaste con mi padre? — la preocupación era palpable en su voz, mientras sus manos recorrían el cuerpo de su futuro esposo que estaba casi curado al completo.
— No, me enfrenté a tu hermana Laura, realmente me sorprendió la resistencia que tiene, estuve a punto de perder y eso que no uso su magia, quiso hacerlo, pero Víctor termino la pelea, la descalifico. — la joven lo miraba como si fuera un loco que acababa de escapar de su cautiverio, mientras los demás le prestaban atención, no podían creer que alguien y más una mujer casi derrota al gran Ciro. Su madre por otro lado se movía inquieta, su cabeza vagaba por toda la sala, como si estuviera buscando algo, algo muy importante.
— Eso es imposible, Ciro, yo solo tengo hermanos, soy la única mujer de mi familia. — Lara afirmo aquello sin temor a equivocarse.
— Pues la debió de tener después de que los dejaras por nosotros cuñada, porque yo la vi, cuando tu padre le grito que se levantara, estaba furioso, y luego ella le dijo madre a Alexa, pero esta solo la miro con la clara decepción brillando en su rostro por a ver perdido contra Ciro. — Umar sonrió al igual que su hermano mayor al recordar aquella escena.
— Lo repito, soy la única mujer, el enfado de mi familia, es por eso mismo, mi madre deseaba una hija e hizo un conjuro para concebirme, a cambio entrego su fertilidad, ella no puede tener más hijos y no existe magia ni blanca ni oscura que lo pueda revertir, debes estar confundido.
— Te digo que no amor, incluso tu hermano Baltazar la miro con lastima y es que quedo muy golpeada. — El mayor fingió una falsa pena, este hombre realmente odiaba a la familia de su futura esposa por a verla privado de sus poderes, sabía que ella sufría, por no poder realizar ningún conjuro o hechizo.
— No es mi hermana y no es una bruja. — Lara se puso sería por primera vez ante la insistencia de su amado Ciro.
— ¿Por qué lo dices cuñada? — Umar entendía el punto donde Lara aseguraba que no era su hermana, pero no por qué también decía que no era una bruja.
— Nosotros no nos podemos enfrentar a ustedes en una lucha cuerpo a cuerpo, solo con magia somos capaces de enfrentarlos, ya que nuestros cuerpos son débiles, como un humano cualquiera, un golpe y estaríamos fuera de la lucha. — dijo lo más lógico.
De repente Zahara fijo la vista en su hijo mayor, se levantó del sillón donde se encontraba y arranco un trozo de la camisa de su hijo Ciro, la llevo a su nariz y al olfatearla sus ojos se tornaron color dorado, era su loba, esa que hacía 22 años se ocultaba del mundo.
— ¡¿Zahara?! — exclamo alterado Maximiliano al oír a la loba de su luna surgir una vez más.
Un rugido que de ella salió, se dejó oír sobre el grito de Maximiliano y junto con ella los lobos que estaban vigilando la reserva respondieron aullando a la misma Luna que una vez más los guiaría.
— ¡Mi hija! ¡es la sangre de mi hija!