Chapter 4

— Será mejor para ti que cooperes, no creo que tu cuerpo soporte que te tome como el animal que soy.

Siempre me sentí impotente, toda mi vida fue miserable, pero jamás sentí la desesperación como ahora, no era dueña de mi cuerpo y gracias a la fuerza de este Alpha, ni siquiera puedo gritar mi dolor, mi pena, mi humillación, cuando desgarra mi ropa y tomándome desde atrás simplemente me penetra.

— Mierda, sí que eres estrecha. — gime en mi oído y yo lo único que quiero es morir, el dolor de mi vagina no es nada a comparación del que siento en mi corazón, toda la vida soñé con este momento, con tener algo bueno que ofrecerle a mi compañero, pero ahora este Alpha acaba de destruir lo único que podría hacerme especial. — Si, maldición, sí. — su mano en mi boca me ahoga de a momentos ya que casi tapa mi nariz, no le preocupa en lo más mínimo el matarme, aunque quizás debería hacerlo, ya no quiero vivir, ya nomas.

— Por favor. — murmuro con la poca fuerza que me queda, pues mi cuerpo esta herido en demasía entre la lucha que acaba de tener, y la forma en la que este Alpha está tomando mi cuerpo, al fin libero mi boca, pero solo fue para poder tomar mi cadera con ambas manos y clavarse aún más profundo en mí, siento sus garras enterrarse en mi cadera, pero no es lo único que siento, ya no me queda fuerza ni para gritar y aunque lo haga, sé que nadie va a ayudarme, estoy sola, siempre lo he estado.

— No lo puedo creer, si eras una brujita virginal. — informa con burla, dejando caer mi cuerpo una vez más al piso sucio de aquel callejón, como si fuera un objeto el cual se desecha luego de ser usado.

— ¿Por qué? — indago con la voz rota, como mí misma alma, ¿Por qué yo?

— Porque eres una sucia bruja, ¿acaso nadie te lo dijo? — sus ojos rojos me ven con burla, mientras a mí ya no me quedan lagrimas que verter. — Los lobos y los brujos no se llevan, ustedes nos consideran perros, y nosotros… los vemos como las cucarachas que son. — acompañado de su insulto su saliva cae en mi cara, me acaba de escupir, como si realmente fuera basura, como si no valiera nada.

— Te odio. — esa palabra sale de mi como si mucho le importara a ese maldito, lo que ocasiona que rompa a reír.

— No me debes odiar a mí, sino a Ciro, gracias a él estas tendida en este callejón, pero para que veas que no soy tan hijo de puta como él, como premio por dejar que estrenara esa linda vagina tuya, te puedo asegurar que Ciro no vivirá mucho, acabare con la manada rosas y espinas en cuanto asuma como Alpha.

— Por mi pueden matarse los dos, maldito perro. — es lo último que digo, ya que pateo mi cabeza y la oscuridad cayó sobre mí.

Mi conciencia se perdió en la oscuridad a causa del dolor, nunca había sentido algo así, estaba desconectada de mi cuerpo, estaba perdida en mi mente y lo que más me altero era que no estaba sola, ¿quién era esa entidad que me hacía compañía en la inconciencia y trataba de reconfortarme? ¿Quién soy?

Al abrir mis ojos de golpe, me di cuenta de que ya no estaba en el club, tampoco en el callejón, era una residencia lujosa de cristal y madera, estaba segura de que era la casa de Víctor y solo me basto unos minutos para confirmarlo.

Las horas que pasaron sirvieron para que mi cuerpo se cure, o casi, ya no hay huesos rotos, pero si las marcas que quedan luego de cada lucha, aunque lo que más quisiera en este momento es que mis heridas empeoren y caiga en la inconciencia nuevamente, así no sentiría, ni sería consiente de nada, sé que lo que sucedió en ese callejón y lo que vendrá a continuación, dejara una marca en mí que jamás podre borrar, y odio no poder hacer nada para evitarlo, no soy rival para un vampiro como él, me imagino que al ser tan antiguo y de la realeza debe ser casi indestructible, si Dima con todo el poder que mostro poseer no fue capaz de ganarle, ¿qué posibilidades tengo yo de vencerlo en una lucha cuerpo a cuerpo?, sino pude vencer a un futuro Alpha, no podría hacer nada en contra de Víctor.

Jamás entendí porque mi familia me desprecia, en estos 23 años de vida, lo único que eh recibido de ellos son golpes y malos tratos, desde mis padres a mis hermanos, es como que a sus ojos no valiera nada, como si mi sola presencia los molestara, me privan de aprender sus hechizos, dicen que no merezco saber los secretos de los brujos, pero ¿es que acaso no soy una bruja?

Durante años eh tratado de escapar de su desamor, golpes y humillaciones sin éxito alguno, siempre saben encontrarme, estaba segura de que tienen un conjuro sobre mí, ahora Baltazar y Dima me lo habían confirmado, solo soy un objeto, alguien a quien usan para ganar peleas y así obtener dinero, de todos ellos soy la única con el poder de sanar rápido, aunque casi nada puede dañarme, o eso creía hasta hoy que me enfrente con esos malditos de Risto y Ciro. Pero juro que pagaran por mi desgracia, no soy oponente para un vampiro antiguo, pero si para dos futuros Alpha y la próxima vez que la diosa los ponga en mi camino, no tendré piedad, como ellos no la tuvieron conmigo.

— Veo que ya estas mejor mi dulce Laura. — El hombre alto de modales antiguos y caballeroso se deja ver ante mí y no puedo evitar temblar.

— Víctor, por favor. — trato de pedir una vez más, sintiendo las lágrimas agolparse en mis ojos.

— Shhh, pequeña, no gastes tus energías, es inútil, sabes… podrías ahorrarte todo esto, si decides ser mi esposa, todo será distinto, jamás tendrías que subir nuevamente a la jaula, solo tendrías que estar a mi lado, ser tratada como una dama, que es lo que eres. — Su oferta es buena, no lo dudo, pero aun así no puedo, no quiero, sé que en alguna parte de este mundo mi compañero espera por mí.

— No siento nada por ti, esa es la verdad, sé que estoy destinada a alguien más, lo siento dentro de mí, algo me dice…

— Tu estas destinada a mí, ¿por qué no lo puedes ver? Solo tienes que amarme y todo mejorara para ti, me cautivaste del primer momento que te vi, cuando eras apenas una niña. — me informa mientras, se acerca a paso de humano, mi estómago se retuerce por su comentario, trata de tocar mi rostro, algo que logro evitar, a la vez contesto a su propuesta, si así se le puede llamar a lo que dijo.

— Yo no puedo amarte, ¡ni tampoco quiero! — me gustaría gritarle lo mucho que me repugna.

Chapter 5

— ¡Silencio! si así quieres que todo suceda, así será. — toma mi rostro y lo aprieta, provocando que un gemido de dolor salga de mis labios, retiro lo dicho, no solo ese maldito Alpha pudo dañarme, es más que obvio que un vampiro también puede hacerlo.

No entiendo como no puedo mantener mi boca cerrada, sé que este loco vampiro tiene un tipo de obsesión conmigo, pero simplemente no me sale más que sentir repulsión por él , no es feo si vamos al caso, es bien parecido, pero aun así, sus manos frías me provocan querer alejarme, como si un instinto primitivo dentro mío me avisara que él representa el peligro, algo que tampoco entiendo, los brujos y vampiros se llevan bien, siempre tienen alianzas, confianza y demás, pero yo no siento eso, cada vez que estoy cerca de Víctor u otro vampiro solo quiero arrancarle la cabeza, ¡como si eso fuera posible!, quizás si supiera más conjuros podría hacerlo, pero no así, no ahora, lo único especial que ahí en mi es mi rápida sanación, pero nada más.

A pesar de que hice todo lo posible por alejarme de sus manos, él finalmente me paralizo con su mirada, hubiera preferido que me dejara inconsciente con algún golpe, pero no paso, solo se aseguró de que no pudiera mover ninguna parte de mi cuerpo, pero que si sea consiente de todo lo que me hacía, durante toda la noche fui prisionera de mi propio cuerpo, mientras él lo tomaba una y otra vez a su gusto y antojo, no sé qué me causo más asco, si tenerlo dentro mío o que me mordiera y bebiera mi sangre, aunque si debo ser honesta, lo que siento en este momento es asco, y lo que sentí en el callejón fue dolor, aunque ambos monstruos hicieron lo mismo, tomaron mi cuerpo, rompieron mi alma, solo queda mi corazón latiendo, como si sobre mi pesara una maldición que me impidiera morir, como es mi deseo.

Cuando por fin me deja y me quita la maldita parálisis a la que me había inducido, quise irme, pero mi infierno estaba lejos de terminar.

— Laura, mi dulce niña, ¿a dónde crees que vas? — Su rostro mostraba lo divertido que le resultaba mi dolor y yo solo queria ducharme, quitarme la sangre seca de mi lucha y limpiar la evidencia que hay entre mis piernas de que hoy mi inocencia fue masacrada sin piedad, estoy segura de que, si fuera una humana, ya estaría muerta.

— A mi casa, ¿a dónde más? — sabía que no era bueno hacerlo enojar, pero ya no me importaba, solo quería salir de este maldito lugar, prefería mil veces los golpes de mis padres y hermanos antes que dejar que me volviera a tocar.

— ¿Y tú crees que dejare que te marches ahora que probé que tan exquisita eres? Ahora que sé que solo has sido mía — Sus ojos resplandecían de deseo y por muy retorcido que suene, estoy tentada a decirle que gracias a él y su estúpido poder de congelar mi cuerpo, otro tomo lo que él tanto deseaba, pero eso sería solo humillarme aún más, maldito vampiro loco, esta tan cegado con su obsesión por mí que ni siquiera se dio cuenta de ello.

— Mis padres vendrán por mí, este no era el trato y lo sabes. — Mis nervios eran reflejados en mi voz, ellos vendrían ¿verdad? Les hago ganar mucho dinero, me necesitan por lo menos para eso.

— Pequeña, solo te iras de aquí si tu familia puede derrotarme en la jaula, ahora eres mía.

Estaba perdida, esto era todo, ellos jamás enfrentarían a Víctor, no por mí, yo no significaba nada. Estoy sola.

Con el paso de los días, descubrí que algo podía dejar cicatrices en mi cuerpo, y ese algo eran las marcas de los colmillos de Víctor, mis muñecas ya no volverían a ser las mismas, pero ¿a quién engaño? Yo tampoco volvería a ser la misma, mi cuerpo se curaba rápido, si, era verdad, aun con las cicatrices que cubrían mi espalda por los latigazos que me dieron de niña mis progenitores, pero mi alma estaba peor, esa estaba dañada, ahora y para siempre y todo por el deseo de diversión de un maldito lobo, Ciro, Ciro, Ciro, es lo único que mi mente repite, cada vez que Víctor me toca, la cara del maldito Alpha viene a mi mente, todo es por su culpa, creí que no podía odiar a nadie más que a mis padres y Víctor, pero me equivoque, Ciro es el culpable de mi desgracia, gracias a él quede a merced del otro Alpha… Risto, si, él también está en mi lista, un día, lo juro, un día, me vengare de todos ellos.

Una semana paso y con ella las esperanzas de que mi familia me saque de este lugar, tampoco tenía posibilidad de escapar, a pesar de que nadie cuidaba este lugar, y es que el dueño es ¡Víctor!, él no necesita que lo cuiden, solo me inducia a un estado de inmovilidad cada vez que salía, y con eso se aseguraba de que no hiciera nada estúpido, como acabar con mi vida, pero también me dejaba a merced de cualquiera que viniera a este lugar, como en este momento, alguien entro en la gran casa, a pesar de no poder verlo u oírlo, lo sentía, cada nervio de mi cuerpo sentía una presencia y eso me alteraba aún más, solo me había sentido así cuando escuche la voz de Risto, pero no era él quien ingreso, mi corazón se aceleraba a cada segundo, mientras al fin un olor dulce a algodón de azúcar y goma de mascar llenaba mis fosas nasales.

— ¿Quién eres? — pregunto con voz profunda haciendo temblar cada uno de mis huesos.

Ante mí se dejó ver un hombre, no aparentaba más de 25 años, alto de cabello corto y negro como la misma noche, sus ojos de un color café y su piel pálida me hacían saber que era un vampiro, pero por alguna extraña razón, no sentía miedo o repulsión, sino… tranquilidad, su presencia aliviaba mi pena, calmaba mi corazón y eso me confundía.

— Estas bajo la parálisis de Víctor.

Dijo lo obvio mientras caminaba a mí alrededor, como quien observa una obra de arte, quería seguirlo con la mirada, pero no podía, mi corazón latía cada vez más rápido, casi causando dolor, hasta que se colocó en frente de mí, a escasos centímetros, entonces coloco su mano en mi vientre.

— ¿Loba? — ¿He? ¿Dónde hay una loba?, de qué demonios hablaba. — Es imposible… ¡MALDICION!

Si no hubiera estado inmóvil estoy segura de que hubiera brincado, me miraba con sorpresa y de pronto sus ojos se dirigieron a mis muñecas, se lo que veía, las marcas de los colmillos de Víctor, esos que le hacían saber a los demás que yo le pertenecía, aunque era claro que yo no sentía lo mismo, sentí vergüenza, me sentía sucia.

Chapter 6

Cuando el joven y apuesto vampiro levanto sus ojos y conecto con los míos, estos ya no eran color café, eran rojos escarlata, podría jurar que veía fuego en ellos, y de pronto tuve de nuevo el control de mi cuerpo, lo que provocó que me tambaleara hacia adelante, ya que hacía varias horas que estaba inmóvil. Cuando él me sujeto sentí una corriente recorrer mi vientre, esto era imposible, tenía vergüenza de mirar sus ojos, me sentía sucia, no quería que me viera, aunque no debería importarme lo que un vampiro piense de mí, aun así, quería correr, desaparecer y nunca más volver a verlo.

— Mírame. — Su voz sonaba calmada y dulce, pero aun así no quería hacerlo, sentía vergüenza y mis ojos comenzaron a derramar lágrimas silenciosas. — Dije que me mires… no te juzgare. — y esas palabras las sentí tan honestas, fue como si acariciara mi alma, entonces lentamente levante mi rostro hasta que fije mis ojos en esos iris rojos que poco a poco se fueron volviendo café oscuro. — Todo estará bien, confía en mí. Te daré este anillo, nunca, escucha bien, nunca, jamás te lo quites, solo así podre protegerte, mientras lo tengas, nadie, ni brujo, ni vampiro, ni ningún otro ser místico podrá jugar con tu mente, no tendrán poderes sobre ti, ahora eres libre, vete, yo te encontrare. — sé que debería estar corriendo lo más rápido que pudiera, pero no podía dejar de mirarlo, no quería dejar de verlo.

— ¿Quién eres? ¿Por qué me ayudas? — Como estúpida repetí su pregunta, la primera que hizo cuando me vio.

— Seremos familia, llevas a mi pareja en tu vientre. — mi piel se eriza, el aire se queda estancado en mis pulmones, estoy a punto de perder la conciencia, es lo que más deseo. — No. — su voz cargada de autoridad me obliga a regresar y no caer en esa cómoda y maravillosa oscuridad que deseo que me abrace y me lleve, para nunca regresar. — Se lo que piensas, no es de Víctor. — informa como si eso quitara el pesar que siento al saber que estoy embarazada. — Veo que nunca tuviste intención de gestar, aun así, no te desharás de mi pareja, la he esperado por mil años.

— Pero… — su pareja, ¡su pareja! ¿y la mía? ¿me querrá después de esto? ¿Quién piensa en mí?

— Juro protegerte, seré tu aliado, nadie volverá a herirte, pero debes cuidar a mi pareja… por favor. — solo su suplica trae un poco de cordura a mi mente, no puedo deshacerme de este bebé, no es solo porque es mío, es porque yo no seré como los monstruos que tengo de padres, no desquitare mi frustración y dolor en un hijo que nada tiene que ver con la atrocidad que me han hecho, además, ella ya tiene un compañero, ella vivirá la felicidad que yo no pude tener.

— Lo haré, la cuidare. — susurro, pero él me escucha, tanto, como para dejar ver una bella sonrisa.

— Sobrino, veo que conociste a tu futura tía.

Y eso fue todo, mi corazón se comprimió con miedo y repulsión y no entendía porque dolía tanto, ni siquiera sabía el nombre de este vampiro, pero saber que era el príncipe de su raza y peor aún, que era familia del bastardo que tanto me daño, basto para que saliera corriendo lejos de aquel lugar, y si bien Víctor quiso detenerme, no pudo. Solo fui testigo de cómo ese joven emitía un ruido espeluznante desde lo profundo de su pecho, mientras sus colmillos quedaban expuestos, no me quede a ver qué era lo que sucedería a continuación, mientras corría por las calles como jamás lo había hecho, fui consiente que mi olor era distinto, olía a bosque, coco, manzana y vainilla, era un aroma diferente al que tenía antes que solo era manzana, vainilla y coco, ahora se sumaba el olor a bosque, y me gustaría pensar que eso se debe a que gracias al anillo que ese vampiro me coloco por fin el hechizo de localización que mis padres tenían sobre mí se había roto, él dijo que este anillo me protegería de los poderes de los brujos y vampiros ¿verdad?. Eso quería decir que por fin podría ser libre, pero ¿podía confiar en él? Mi corazón y alma decían que sí, mi mente… que era una idiota, ¿Qué destino le esperaba a mi hija a su lado? Mi hija, mi mente procesa eso, ¿será bruja o loba? ese vampiro la cuidará ¿verdad? mi bebé si podrá tener la felicidad que yo no, ¿o solo es un truco? ¿estoy embarazada o ese vampiro me engaño? Tantas preguntas de las cuales sé que tardare en saber las respuestas.

Esa noche corrí, corrí como nunca antes lo había hecho, creyendo que podría huir de todos, mi familia, Víctor, el dolor, la vergüenza… pero era imposible, porque uno no puede escapar de sus recuerdos, no puedes huir de tu dolor, sin importar cuanto corras, cada paso que daba, mi mente me mostraba como Víctor había mancillado mi cuerpo, como sus colmillos habían marcado mis muñecas, y eso llevaba a que recordara los golpes de Ciro, y como el maldito de Risto había tomado lo que tanto guarde para mi compañero, como sonrió con satisfacción al verme tirada, lo peor fue recordar como Dima y Baltazar caían una y otra vez, tratando de salvarme ¿y ahora? ni siquiera sé si están vivos, Diosa Luna ¿por qué has abandonado a tu hija?

Chapters
Customize
Next Chapter
Minishorts Logo
Enjoy full short drama episodes, No waiting, watch now!
MiniShorts Youtube
PRODUCTS AND SERVICES
About us
support@minishorts.com
©2026 MiniShorts All Rights Reserved. CHASINGTOP HK LIMITED