— Bien te lo diré, el brillante Noha, cree que te irás de casa cuando empieces a trabajar. — definitivamente hoy matare a John.
— No es eso, es que no debes trabajar solo concéntrate en tus estudios, y él solo lo hace ver cómo...
— Acepte el trabajo. — no, debí de escuchar mal.
— ¡¿Que?!
— Noha, necesito trabajar, solo me queda un año de estudios, esta oportunidad me servirá, para el próximo año conseguir algo mejor, no me iré a ningún sitio, no, mientras todos estemos unidos. Pero debes entender, en algún momento cada uno seguirá su camino, no podremos vivir por siempre los cuatro, sin embargo, siempre seremos familia. — mi corazón duele de solo pensarlo, ¿Cómo no te das cuenta? que solo te quiero en mi vida para siempre, yo te amo tanto.
— ¡Pero porque tiene que ser en la empresa de los Constantini!, olvidas que esa mujer quería quedarse con los niños y te echó, sin nada, ¡no le importó! Claro, como John estudió con su beca y lo contrataron de inmediato el besa el suelo que ellos pisan. —dejo salir el veneno que llevo reteniendo en mi boca todo este tiempo.
— Detente, no es por eso, tú no lo entiendes, siempre apuntas a los demás, te crees ser dueño de la verdad todo porque fuiste el primero en irte del orfanato, ¿pero sabes? el que vagaras por las calles no te hizo más sabio ¡solo más matón! — Escupe cada palabra y no creo que sea mi mejor amigo el que está hablando.
— Eso es John, saca todo, que más piensas de mi ¡vamos dilo! — A esta altura veía rojo, no quería golpear a John, pero si su intención era déjame en ridículo ante Emma, yo le enseñaría.
— Creo que si no nos tranquilizarnos, los niños vendrán a ver qué pasa, y será difícil explicarles porque dos de sus ejemplos a seguir se están matando. — el rubio nos mira con desaprobación.
— Tommy tiene razón, creo que hay cosas que aclarar, vamos al sillón un trago, por cada vez que la historia se corte. Como antes, cuando jugábamos verdad o reto, solo que esta vez será verdad y tragos. — No puedo perder esta oportunidad de saber qué fue lo que le pasó a Emma hace 5 años.
— De acuerdo. — dice Tommy.
— De acuerdo. — Emma me mira expectante.
— si. — Digo y tomo asiento.
—Bien comencemos. John. —dice dándole la botella al traidor.
— ¿Quieres la verdad? aquí va, si, los Constantini me dieron su beca, igual que a Emma, fui a trabajar con ellos, pero a su favor tengo que decir que el señor Constantini, no supo que a Emma la echaron del orfanato, ni porque, él piensa que ella se fue y abandonó la escuela por voluntad propia, y es algo que no me corresponde a mi aclarar, mi relación es directa con él, no con su mujer, ni los idiotas de sus hijos, pero tengo otro motivo, para superarme... —Pero John no dice nada más, solo guarda silencio, mientras ¡¿se sonroja?! ¿Qué le pasa?
— Bebe. —Emma lo obliga a tomar un trago.
— Grug ¿qué es esto?
— Vodka.
— Rayos, bien, mejor hablo o esto me matará. — deja salir un suspiro, pero finalmente habla. — Estoy enamorado, de Bianca, la menor de los Constantini, y pienso demostrar que soy digno de su amor, seré el mejor abogado de todo Chicago.
— Pero ¿qué carajo dices?
— Tommy... —Emma lo reprende.
— No, ¿cómo vas a decir eso? te conozco hermano, tú eres merecedor del amor de cualquier mujer, no necesitas demostrar nada.
— Bien lo que digas, pero aun así quiero que, si logro conquistarla, no puedan poner objeción alguna, fin.
— Eres lo mejor, quizás algún día alguien me ame como tú amas a Bianca. —los ojos de Emma brillan soñadores y yo me pierdo en ellos.
— Quizás ya te--
— Toma otro trago, dijiste fin y sigues hablando. —Sé que él entendido a la perfección y si no lo hizo... hasta aquí llego nuestra a amistad. Ni John, ni Tommy tienen permitido decirle a Emma lo que siento por ella.
— Bien mi turno. — Tommy me salvas como siempre.
— Quiero empezar a trabajar, en algo que no sea el restaurante o cuidar a esos diablitos, quiero mi independencia, pero sin dejarlos a ustedes, sé que soy una persona horrible, pero....
— ¡Bebe! — Y esta vez todos reímos, ya que hablamos a coro como cuando éramos pequeños.
—Quiero saber lo que es vivir. —termina por decir el rubio.
— No podríamos decir nada, te mereces eso y más.
— Pero creen que el restaurante...
— Mi trabajo es solo a la tarde, los niños van a la mañana al colegio, así que puedo ayudar en la mañana he irme después del almuerzo. Soy una mujer muy capaz. —Esa hermosa sonrisa aparece en su rostro, y ese cabello rubio siempre a medio trenzar. Tan hermosa. Con esos ojos color aguamarina y esa boca...
— ¿Por qué no solo te quedas conmigo Emma? — Las palabras solo salieron de boca sin pensarlo y no me arrepiento.
— Noha, es tu turno. Dime ¿por qué no me dejas madurar de una buena vez? — Pero que mierda... ¿para que hable? lo peor es que te lo acabo de decir, te quiero conmigo, pero como siempre no entiendes pequeña.
— Tommy no dijo fin quizás... —trato de salirme por la tangente.
— Fin. — Gracias maldito enano.
— No es eso, es solo que… —no se me ocurre nada para decir.
—Bebe. — Rayos esto sí que está fuerte.
— Bien, ¿quién cuidará a los niños? Yo tengo que ocuparme de restaurante. —soy un cobarde, lo admito.
— ¿Eso era todo? ¿A caso John no te dijo que en la empresa hay guardería? Van a estar conmigo. — John me mira reprochando que allá perdido la oportunidad de decir que la amo, pero hoy no será ese día, falta, todavía falta para conseguir todo lo que ella y esos pequeños se merecen, debo trabajar más.
— Bueno no lo sabía, pero...
— Bebe.
— Esa mujer te echará cuando te vea. Y no quiero verte llorar. No lo soportó. —mataría a cualquier que la hiciera sufrir.
— Eso lo dirá solo el tiempo, además yo trabajaré con John. Él trabaja para el señor Marco, supongo que no veré a la señora Camelia.
— Bien, eso espero, no diré nada más. Fin. Ahora es tu turno. —por lo menos esto va a servir de algo.
— Dame un trago…y otro más.... — Ella no está acostumbrada al alcohol, es más, lo odia, no debería obligarla a hablar.
— De acuerdo, sé que se lo han preguntado siempre, y gracias por no insistir, pero tienes razón, ya es hora de decir lo que pasó, pero bajo ningún motivo, mis hijos sabrán esto... dame otro trago.
— Tranquila Emma.
— Déjame Noha, necesito este coraje, bien, esa noche me escape a la fiesta de graduación de John. Me iba a encontrar con alguien, un muchacho, que me gustaba, y que se suponía era mi novio.
— ¡¿Qué?! ¡¿Cómo es posible?! Solamente estaba mi curso en esa fiesta y no te vi. —Definitivamente John solo aparenta ser frio, su carácter es tan fuerte como el mío.
— Shhh tranquilo, despertarás a los diablitos.
— ¿Por qué estas tan tranquilo Tommy? ¿Tú sabías que tenía novio? — lo acuso directamente al ver que su rostro no muestra asombro.
— Suficiente, nadie sabía nada, eso me lo guardé para mí, Tommy solo sabía que esa noche saldría a una fiesta, me consiguió un vestido de su madre, ahora sino quieren pen--
— Termina.
Me sentía molesto, todo este tiempo creí que alguien la había violado, un extraño o algo por el estilo, saber que ella salió a una fiesta y se encontró con alguien por voluntad propia no cambia lo que siento por ella, solo que esperaba otra cosa, miles de veces le advertimos que a ese colegio solo iban ricos y ellos solo se divierten con las chicas como ella. ¿Como pudo ser tan tonta? No, ella no, esto también es culpa de Marco Constantini, él le dio esa maldita beca.
— Dame un trago, bien, hacia un mes que salía con él, realmente pensé que lo amaba y cuando me pidió ir, yo solo fui, me esperaba en la puerta de atrás, debí darme cuenta de que no me tomaba en serio, pero no lo hice. — sus ojos se nublan, le duele, aun le duele. — Cuando llegue pasamos directo a un saloncito de la villa Constantini, estaba separado de la fiesta, pero aun así había bebidas, y música, después de tomar... mucho, empecé a sentirme cansada, y cuando él me ofreció recostarme un momento, caí como idiota... — muestra una sonrisa que es tan dolorosa de ver, que casi es irreal. — Dame un trago. — ya se ha bebido media botella ella sola, me preocupa. — Bien, ya saben lo que paso, son mis amigos, mis hermanos, mi familia y les diré toda la verdad, no puedo darles el nombre del padre de mis hijos, porque no se su nombre, solo se su apellido y es que.... dame un trago. Me acosté con un chico el cual salió de la recámara después de hacerme suya y... Dios creo que voy a vomi---
Emma realmente está dejando todo lo que bebió en el fregadero, y yo estoy tratando de entender que fue lo que le paso esa noche mientras sostengo su cabello.
— ¡¿Acaso no sabías su nombre solo su apellido?! —ya no lo soporto más, no entiendo.
— No es eso, él salió y me entrego a su hermano, como quien regala una cena a medio terminar. Sus palabras exactas cuando lo enfrente en la mañana fueron... “solo quería una virgen y mi hermano solo te quería a ti, ambos tuvimos lo que queríamos, ahora piérdete.”
Tommy la abrasa, y con John nos miramos, nos conocemos desde siempre, se lo que piensa y él sabe lo que yo pienso, tiene una foto de esa noche, sabremos muy bien que grupos de hermanos estaban en ese lugar. Pero esa será una charla pendiente. Por ahora nos apresurados a consolar a Emma, que ya sea por el alcohol, o lo dicho está haciendo arcadas en el fregadero.
EMMA
Prepárate, tú puedes, ya no eres una niña, eres una mujer, necesitas valerte por ti misma, debes hacerlo por tus hijos, Noha, John, Tommy no pueden cargar con nosotros por siempre. Me repito una y otra vez mientras termino de arreglarme.
— Mami, te ves muy linda.
— Gracias Valentina.
— Dime Tina.
— ¿Tina?
— A Donato le dices Don, a mi dime Tina.
— De acuerdo. —Mi niña me mira con esos ojos aguamarina, se parecen a los de Demetri, pero también podría ser por mi color de ojos.
— Mamá, ¿Tina?
— estamos aquí hijo, ¿qué sucede?
— Te ves preciosa, como una reina.
— Don, ¿por qué eres así?, las chicas se volverán locas por ti.
— Yo solo te querré a ti y a Tina, seré como el tío Noha.
— Si él nos quiere y cuida de todos.
— Mmm, eres muy despistada mamá.
— ¿A qué te refieres?
— Nada solo tengo 5 años ¿qué puedo saber yo? —Miro los ojos de Donato, ese color de avellana que tanto se parecen a los que vi cuando desperté esa mañana, los ojos de Prieto.
— De acuerdo niño de 5 años, prométeme que te comportaras y cuidarás a tu hermana. Debemos dejar una buena impresión.
— Sí, pero si los niños preguntan porque si somos mellizos, somos diferentes ¿qué les digo? ¿O hago como me enseño el tío Noha?
— Nada de golpes, le dirás la verdad, que Tina es más baja, porque se parece más a mí que soy bajita y tú... eres más alto...
— ¿Cómo mi padre?
—... —Si, esa era la verdad, los gemelos Constantini son altos, sea cual sea su padre, Donato saco su altura.
— ¡Papá Noha!
— Hola princesa, hola, campeón, hola linda.
— Hola guapo.
— ¿Por qué se hablan como si fueran pareja?
— ¿A qué te refiere Don? Siempre nos hablamos así desde pequeños con Noha. —miro a mi niño confundida por lo que dice.
— Si, pero ya no son pequeños.
— Tú madre siempre será muy especial para mí, ahora dime campeón ¿cuál es tú problema? Porque no me saludas.
— Te volviste a tatuar, y no fue mi nombre, y lo habías prometido.
— Don, Yo le pedí a Noha que no lo hiciera, a ninguna mujer le gustaría ver el nombre de otro niño que no fuera su hijo en el cuerpo de su esposo. No queremos causarle problemas a Noha el día que se casé. —y no sé porque decir eso me hace mal.
— No te preocupes Don el próximo será tu nombre quiera o no tú mamá.
— No voy a discutir en este momento, bien niños vamos.
— Ya es la hora, ¿irás así? —Noha me mira de arriba abajo.
— ¿Que tengo? —¿acaso me queda mal la ropa?
— Estas demasiado hermosa.
— Me haces sonrojar, grandulón. No te preocupes, nadie se fijaría en mí.
— ¿Por qué no puedes ver la belleza que posees? — ¿Por qué tienes que decirme siempre cosas tan bonitas? ¿Noha, que quieres de mí?
— ¿Y yo papá?
— Tú eres sin lugar a duda más hermosa que tu madre.
— Si, lo sabía. —mi pequeña festeja.
— Estos niños no sé a quién salieron tan astutos. —dice Noha sonriendo.
— A mi seguro que no. — Y dicho eso, me quiero morir, Noha me mira de esa forma, pero ¿qué puedo hacer? Es la verdad, no tienen mi inteligencia, solo la heredaron de su padre, sea Prieto o Demetri Constantini, ¡maldición! ¿Hoy los veré?
— ¿Quieres que te lleve? —pregunta cambiando de tema y lo agradezco.
— ¿Podrías? O me tomo un taxi y después——
— Yo te llevaría a donde quisieras. — ¿Por qué me habla siempre así? ya no somos niños y él, él es Noha Emma no lo olvides, tu buen amigo Noha. Pero, aun así, ese bronceado permanente que tiene, y esos ojos color miel y esa boca…
— Emma, ¿qué sucede? ¿Te perdiste en tú mente?
— No, solo estoy nerviosa, vamos. — Me gustaría que Donato se pareciera a Noha, tiene ese bronceado tan delicioso. ¡Pero Emma que piensas! es tu amigo.
— Ahora que los veo bien ¿quién les compro esa ropa?
— Noha. — Me giro para mirar a mi amigo, muy hermoso amigo, ¡basta Emma que te sucede!
— No debiste gastar tu dinero en esto, ellos ya tienen ropa.
— No digas nada, mis niños tienen que vestir siempre bien, deben dejar una buena impresión, que ella sepa que los cuidas bien.
— Shhh, Camelia Constantini ni siquiera se debe acordar de nosotros.
— Eso espero. — No sé porque Noha le tiene tanto rencor a la familia Constantini, no es solo porque me echaron, lo sé, esto viene de antes.
Luego de un pequeño viaje, descendemos del auto, y nos detenemos en la acera de la gran empresa Constantini. Se valiente Emma.
Giro para ver a Noha, desde pequeña cada vez que necesitaba valor para hacer algo, solo bastaba con ver a mi amigo a los ojos y me llenaba de coraje.
Pero en ese momento mi lengua fue más rápida que mi cerebro, y me despedí de él como nunca lo había hecho.
— Adiós cariño.
—...
Noha se acerca a nosotros a una velocidad inhumana.
— ¿Que sucede? — pregunto tratando de hablar con normalidad.
— ¿Cómo me llamaste? — ¡¿DIOS como lo llame?!
— Ca-ca- ¿cariño?
— Eso me gustó, cariño, suena bien. Adiós mi vida.
Estoy parada con los niños agarrados de mis manos, totalmente avergonzada, y Noha solamente se agacha le da un beso a Valentina, y me da un beso en la frente, que creo que dura un poco más de lo adecuado, me mira a los ojos, esa mirada de nuevo... y luego se dirige a mi niño, dejando mi corazón alborotado.
— Recuerda Donato, eres el hombre de tu familia. —le dice con toda seriedad.
— Y yo respondo por estas dos joyas, no te preocupes, lo tengo. —Le da la mano a Don y se va hacia el coche.
Definitivamente Noha sería el padre perfecto. Me golpeó mentalmente y vuelvo a la realidad, camino hacia la empresa, bajo la atenta mirada de él.
— Hola Emma.
— John, como me ves, ¿estoy bien vestida? —le pregunto a mi amigo, nada más al entrar.
— Estas perfecta con ese conjunto blanco de chaqueta y falda y el negro de la blusa destaca.
— Papá sabes mucho de ropa, ¿tú ayudaste a papá Noha a elegir la nuestra?
— Eso es obvio Tina, tienes un conjunto blanco como mamá. A Noha no se le hubiese ocurrido. —John se muestras orgulloso por su buen gusto.
— ¿Y tú por qué no?
— Yo me visto como Noha, esto es todo lo que necesita lucir un hombre Jean, camiseta, chaqueta, no un---
— ¡Donato! Recuerda donde estamos.
— Si mamita. — Este diablito con su lengua afilada.
— Bien Don, a lo contrario de lo que dice Noha, en este lugar, se visten con estilo, es una empresa de modas y hay ciertas reglas, no te preocupes, tu ropa es el estilo de Noha, pero también lo elegí yo. Por lo tanto, estas bien vestido. Ahora vamos. Nuestro sector tiene su guardería en nuestro piso.
Entramos al penúltimo piso, nos presenta con la persona que cuidara de mis niños.
— Hola soy Carla, puedes estar tranquila, los ayudaré con los deberes del colegio y si queda tiempo nos divertimos.
— Gracias, ellos habitualmente terminan rápido sus tareas, son bastantes listos, son demasiados listos, no te dejes engatusar con sus encantos.
Ella solo ríe, y me gustaría decirle que la advertencia es enserio, Valentina juega a ser dulce, tranquila y servicial, pero es solo el sebo, mientras Donato te analiza y saca tus puntos débiles para manipularte, solo Tommy y yo descubrimos su táctica. Ellos realmente son especiales, tienen el intelecto de un adulto.
Entramos a la oficina de John y casi me muero. ¡Es tan grande! Tiene una vista maravillosa, la decoración minimalista y desprovista de emociones me señala que no la decoró él.
— ¡Esto es maravilloso John!
— ¿Te gusta? hace unos días que la obtuve, me ascendieron.
— ¿Por qué no lo dijiste? hubiéramos celebrado.
— No tiene importancia, ahora lo importante es que serás mi secretaria, por lo tanto, esta será también tu oficina.
— ¡¿En verdad?! Pero ¿crees que estoy capacitada para este puesto?
— Lo estás, créeme, solo es que estás acostumbrada de que Noha resuelva todo por ti, y yo quiero que veas, que realmente tú puedes hacer de todo.
— Sí, Noha realmente se ocupa mucho de mí... ¿Crees que es porque piensa que no puedo yo sola o hay otra razón?
— Eso debes hablarlo con él, bien, te explicaré lo básico que tienes que hacer y después a medida que surjan las cosas te ayudaré, ¿qué te parece?
— Señor Rodríguez, como usted diga.
— Eso estuvo bien, pero solo John, señor Rodríguez dejémoslo para los demás empleados y recuerda, estamos arriba en el nivel de mando, que a ti también te llamen señorita Johnson.
— De acuerdo. — Las horas pasan, aprendo rápido lo que tengo que hacer, esto es muy fácil, John me felicita y al fin de mucho tiempo me siento útil.