Chapter 2

Alexandre

—Eso fue lo que sucedió. No quise decírselos por teléfono, pero su abuelo está grave, la bala perforó su pulmón y las noticias no son tan alentadoras como me gustaría. Además como sabe ya no es tan joven como antes.

Yo solo asiento y me preparo para lo que veré, sin embargo, una vez que entramos a cuidados intensivos siento como mis piernas me fallan.

Observo de un lado al otro y me percato de que la sala está resguardada hasta el más mínimo rincón por los hombres de mi abuelo. Doy un par de pasos y lo veo tendido en la cama con varias máquinas conectadas a su cuerpo, así como un respirador que le sirve de soporte.

Acorto la distancia que me separa de él y tomo su mano entre las mías. Nunca imaginé verlo así. Ese hombre imponente que hacía temblar a cualquiera de sus enemigos con su sola presencia ahora yace en una cama de hospital luchando por su vida.

—Te juro que haré que todos esos bastardos que te hicieron esto paguen con sangre, así sea lo último que haga.

Las máquinas comienzan a emitir un pitido bastante fuerte, lo cual me asusta, ya que en cuestión de segundos entra un médico al que reconozco como Giovanni seguido de varias enfermeras quienes me sacan de la habitación, mientras tratan de reanimar a mi abuelo.

Permanezco afuera de esta, dando vueltas de un lado al otro, esperando a que me den informes, hasta que después de lo que me parece una eternidad se abre la puerta y sale un Giovanni bastante aliviado.

—¡Alexandre! —Estrecha mi mano y trata de sonreír, aunque esto parece costarle un gran esfuerzo—. Llegamos a tiempo, está bien por el momento, pero te comento que su situación es crítica. Esa bala perforó el pulmón derecho y por suerte no comprometió el corazón.

—Si no comprometió su corazón, ¿por qué no ha despertado?

—Fue una cirugía mayor y como comprenderás su edad también influye en cuanto a su recuperación. Además, de que el otro impacto de bala se alojó en su abdomen y debido a que fue a una distancia corta el daño fue mayor. Destruyó parte de su intestino y grandes vasos sanguíneos, por eso mismo hemos optado por mantenerlo sedado hasta que su condición mejore.

—Bellini no me comentó nada sobre la perforación de su intestino —rebato molesto.

—Yo le pedí que no lo hiciera —toma mi hombro y lo aprieta en un intento por calmarme—, como comprenderás si les dábamos una noticia así, Lilibeth se pondría mal. Sé cuánto quiere a Giuseppe.

En cuanto me dice esto entiendo perfectamente porque ocultaron las cosas, no querían que se preocupara más de lo que ya está.

—Entiendo, gracias por pensar en mamá.

—Le tengo mucho aprecio a tu madre. Nos ayudó bastante cuando ya dábamos todo por perdido. Creo que deberías de ir a descansar, acabas de llegar de viaje. No te preocupes yo estoy de guardia, así que está en buenas manos y como podrás darte cuenta, ningún alma puede entrar o salir sin que Bellini lo sepa. —Asiento ante sus palabras y aunque no quiera hacerlo me retiro, mañana podré visitar nuevamente a mi abuelo.

Ya en el auto, cuando vamos de regreso a una de las casas de seguridad del abuelo, Bellini me pone al tanto de lo que ha sucedido desde que se supo la condición de mi abuelo.

—En cuanto los altos capos se enteraron del atentado de tu abuelo, han comenzado a querer autoproclamarse el siguiente Il grande capo. Obviamente es algo que he tratado de evitar en estas pocas horas, ya que muchos lo han dado por muerto y como se supone que no tiene descendencia, es cuestión de tiempo que alguien tome todo el poder. —Me mira esperanzado y sé perfectamente lo que significan sus palabras, desea que yo sea el sucesor de mi abuelo.

—¿Sabes que han estado planeando? —inquiero ignorando completamente su clara indirecta. Suspira profundamente abatido por el cambio de tema.

—Algunos se han estado reuniendo en El bajo mundo, a decir verdad son capos de poca monta, aunque según mis hombres hay uno que dice ser la mente maestra detrás del atentado a tu abuelo. Por mi parte, no le creo absolutamente nada, pero creo que sería bueno hacerle una visita, tal vez sepa algo.

»Por el momento es mejor que descanses. El viaje fue bastante largo y por la noche podremos encararlo. —Asiento ante sus palabras y mientras cierro los ojos, me recuesto en el asiento tratando de asimilar todo lo sucedido.

—Lo que no entiendo es, ¿por qué esperaron tanto tiempo para quitar del poder a mi abuelo? —le cometo a Bellini.

—Es muy sencillo, tu abuelo es alguien mayor y como te he dicho, todos saben que no tiene un heredero, ni a ti ni a tus hermanas se les ha visto con él. Era de esperarse que hicieran algo como esto ahora que se ve más acabado. Tú no sabes cómo funciona la mente de esas personas, pero yo sí, tengo toda mi vida metido en este estilo de vida. Ellos siempre esperan el momento adecuado para actuar.

—Debo descansar, ya más tarde veremos qué hacemos con esos traidores.

Después de alrededor de media hora, llegamos a nuestro destino, la cual es una casa bastante hermosa, aunque para ser exactos es más una mansión —totalmente del estilo del abuelo dado que se le ve el lujo por donde quiera que se le mire— pero también es tan sobrio que concuerda con su personalidad.

—Ya hay una habitación lista.

—Gracias —respondo y subo hasta donde me indica la ama de llaves. Me tumbo en la cama totalmente agotado por el viaje y también por ver las condiciones en las cuales se encuentra mi abuelo.

Cuando despierto, me doy cuenta de que el sol comienza a filtrarse a través de las finas cortinas doradas. Tomo mi celular y me percato que ya son las siete de la mañana, me levanto y decido tomar una ducha antes de bajar a desayunar. En cuanto estoy listo, salgo y para mi sorpresa me encuentro con un hombre custodiando mi habitación.

—Lo siento, joven. El señor Bellini me pidió que cuidase de usted mientras dormía, no podemos permitir que algo le suceda.

—¿Cuál es tú nombre? —lo cuestiono, mientras continúo mi camino hasta el comedor con este hombre detrás de mí.

—Flavio Caruso.

—Bien Flavio, puedes llamarme Alexandre —este solo asiente, y después de unos segundos nos encontramos en el comedor donde ya está listo mi desayuno y esperándome de pie se encuentra Bellini—. Por favor, Bellini, siéntate a desayunar conmigo, sé que mi abuelo te tiene un gran aprecio. Dime, ¿qué planes tenemos para hoy? Tú también Flavio supongo que no pasaste una buena noche —asevero al tiempo que Flavio tomo asiento donde le indico.

—He pensado que debemos ir al antro El bajo mundo. Todos están comenzando a inquietarse sin saber que sucederá ahora que Giuseppe se encuentra entre la vida y la muerte. Tenemos a favor que ese lugar es nuestro, por lo que nuestros hombres nos cubrirán la espalda.

—Me parece bien, pero quiero encargarme del tipo que alardea de ser el responsable del estado de mi abuelo. —Comenzamos a trazar nuestro plan junto con Flavio, quien desde este momento se ha convertido en mi guardaespaldas.

Después de algunas horas poniéndome al tanto de los negocios de mi abuelo, por fin debemos salir hasta El bajo mundo y comenzar nuestro plan de venganza.

Chapter 3

Llegamos al antro El bajo mundo y para pasar desapercibidos debemos separamos para que no me vean junto a Bellini, ya que esto podría desatar ciertas sospechas sobre quién soy yo y por el momento es mejor que no se sepa mi verdadera identidad.

Bellini se dirige a la oficina del abuelo donde al parecer ya se ha instalado “el nuevo dueño” de todos los negocios de mi abuelo. De acuerdo con lo que hemos planeado, cuando sus hombres me den señal debo dirigirme hasta allí.

Según lo que me ha dicho Flavio en todo este tiempo, hay varios capos de mediana categoría reunidos en una de las salas VIP recibiendo órdenes del supuesto dueño. Me dedico a observar todo a mi alrededor y me doy cuenta de que nuestros hombres superan en número al de todos los traidores, por lo que sonrío satisfecho ante los precisos arreglos de Bellini, ahora entiendo porque ha sido la mano derecha de mi abuelo por tanto tiempo.

En cuanto Flavio aprieta mi hombro comprendo que es la señal que estábamos esperando. Me dirijo hacia la oficina de mi abuelo donde ya tenemos todo despejado gracias a la competencia de nuestros hombres. Me siento en la silla que por tantos años ha ocupado mi abuelo en espera de que todos sigan al nuevo jefe a su guarida, me encuentro de espaldas cuando escuchamos la puerta abrirse. Me giro y todos los hombres que esperan para entrar se quedan sorprendidos por mi presencia.

—¿Qué diantres haces aquí niño? —me pregunta él que al parecer es el nuevo jefe. Le dedico una sonrisa maliciosa antes de responderle.

—Mi nombre es Alexandre Carluccio El hijo de la reina de la mafia, —veo como al principio, todos tienen una expresión de desconcierto hasta que logran encajar todas las piezas del rompecabezas en su minúsculo cerebro y cuando caen en cuenta de quien soy realmente, es demasiado tarde, ya que he levantado mi arma y le disparo en la pierna al imbécil que intentaba usurpar el lugar de mi abuelo—. Ahora que me he presentado como se debe, ¿quién eres tú? —El tipo se encuentra tumbado en el piso llorando de dolor—. ¡Responde que no tengo tu tiempo! Digamos que no soy tan paciente, es una cualidad que heredé de mi madre. —Me mira con sus ojos llorosos antes de responder.

—Soy… soy Giulio Farina y soy el nuevo Il grande capo. —Niego con la cabeza y me acerco lentamente a todos esos bastardos que ahora están rodeados por mis hombres y por como los veo, tiemblan como una hoja de papel, siendo conscientes desde este momento el futuro que les depara al salir de aquí.

—Creo que ese disparo te ha dejado idiota, ahora yo me haré cargo de todos los negocios de mi abuelo y para que les quede claro a todos ustedes que con Alexandre Carluccio nadie juega, les permitiré vivir si son capaces de saciar mi curiosidad —dicho esto se miran entre ellos con el terror reflejado en sus ancianos rostros—. ¿Quién fue el hijo de puta que planeó asesinar a mi abuelo?

—Nosotros no sabemos nada —responde uno de ellos, el cual siento que en cualquier momento se desmayará debido al miedo.

—Respuesta incorrecta —acto seguido levanto mi arma y le doy un tiro en el hombro, arrancándole un gran chillido de dolor—. Vuelvo a preguntar lo mismo, ¿quién fue el responsable de lo que le sucedió a mi abuelo? —suelto en un susurro bajo, pero bastante peligroso para quien sepa reconocer cuando estoy furioso.

—Solo sabemos que el ruso seguía ordenes de… —antes de que pueda continuar con su relato, Giulio saca una navaja de su calcetín y se lo entierra en la garganta. La sangre comienza a emanar a chorros y veo como el hombre comienza a perder la vida frente a mis ojos, sin siquiera haber saciado mi curiosidad.

—¡Eres un grandísimo soplón! —escupe Giulio aun presa del dolor. Mis hombres lo toman por los brazos y le quitan la navaja con la cual acaba de asesinar al hombre a mis pies. Levanto mi puño y se lo estrello en la cara para descargar parte de mi frustración.

—¿Alguien más va a hablar? —pregunto a los otros tres hombres que se encuentran frente a mí, los cuales niegan de inmediato presas del miedo a sufrir el mismo destino que su compañero—. Bellini que alguien los lleve a las bodegas especiales del abuelo, mañana me encargaré de ellos.

Bellini les hace señas a nuestros hombres, quienes sacan a rastras a los infelices que casi se orinan en la oficina, antes de salir hacia un rumbo desconocido al menos para ellos. Me dirijo a la silla que abandoné hace unos minutos y observo al hombre que se encuentra custodiado por mis hombres, el cual parece bastante tranquilo ahora que sabe que los otros traidores no hablaran.

—Creo que tú y yo nos divertiremos toda la noche —le comento a Giulio mientras lo observo con mi barbilla apoyada en mis manos.

—Lamento decepcionarte niñito. Creo que después de lo que estoy por contarte terminaras orinándote y llorando. —Me mira con suficiencia como si supiese un gran secreto del cual no soy participe.

—En ese caso sorpréndeme. Una escoria como tú, ¿qué puede decirme para hacer llorar a este niñito como tú me llamas?

—Hace un rato te presentaste como El hijo de la reina de la mafia y según tú heredaste algunas cosas de tu madre, pero dime, ¿sabes que en realidad Lilibeth Carluccio no es tu madre biológica? —Sonríe en cuanto suelta esta bomba según él.

—Para tu información eso ya lo sabía. ¿Creíste que mis padres nunca me lo contarían? —Suelto una carcajada cargada de ironía—. Justo lo hicieron para prevenir que alguien tan malnacido como tú quisiera sacar provecho de ese tipo de información.

—No esperaba que tuvieses conocimiento de esa información, pero creo que lo siguiente que te diré destrozará el gran altar en el cual debes de tener a tus padres. ¿Sabías que tu santo padre, el gran Massimo Carluccio secuestró a la que ahora se hace llamar tu madre para que cuidase de ti? —lo miro atónito por unos segundos antes de cambiar la expresión de mi rostro.

»Lo sabía eso es algo que no te han dicho. Yo te contaré toda la verdad, resulta que tu queridísimo padre secuestró a tu madre cuando te salvó de ese atentado, dado que quedaste sin madre. Ahora sabes que por tu culpa tu madre fue una víctima de tu padre y que gracias a eso es que están juntos, a decir verdad, no creo que se amen de verdad. Creo que tu madre desarrolló el síndrome de Estocolmo o simplemente se ha visto obligada a permanecer junto a tu padre contra su voluntad. —Sonríe triunfal mientras yo siento que toda mi vida es una gran mentira, la cual comienza a derrumbarse.

Chapter 4

Diez años atrás

Hace unos cuantos meses que cumplí quince años y en todo este tiempo he sido testigo de la gran adoración que mi padre siente por mi madre. Es tanto el amor que se tienen que se puede ver en cada mirada, cada beso, cada palabra y en sus acciones día con día.

Acabo de regresar de la escuela, cuando mis padres me mandan llamar, ambos están esperándome en el estudio. En cuanto entro me doy cuenta de que el ambiente se siente un tanto tenso.

—Alex, siéntate, por favor. —Me pide mi madre con una tierna sonrisa, la cual no llega hasta sus ojos los cuales están un poco rojos. Veo como se retuerce las manos en un intento por tranquilizarse y por un momento temo lo peor, que me digan que han decidido separarse, lo cual no tendría lógica debido al amor que aún se aprecia en ambos.

—¿Sucede algo malo? —pregunto con un ligero temblor en mi voz.

—No cariño, pero hay algo importante que debes de saber. —Se sienta a mi lado y toma mis manos entre las suyas.

—Como bien sabes, hace años que nos mudamos de Italia para vivir aquí porque tu madre así lo quiso, y lo que te vamos a decir no es algo fácil de digerir —responde mi padre quien toma un poco de aire y mira a mi madre quien le asiente con la cabeza y prosigue con su relato—. Yo conocí a tu madre cuando tú tenías seis meses de edad. Tu verdadera madre se llamaba Katherina Carluccio, ella fue mi primera esposa.

Mi cerebro tarda en procesar todo lo que me acaba de confesar mi padre. Busco con la mirada a mi madre para cerciorarme de que lo que acabo de escuchar es verdad y cuando la miro a la cara, veo sus ojos llenos de lágrimas e inmediatamente suelto sus manos.

—¿Cómo que ella no es mi verdadera madre?

—Mi amor yo te… —la interrumpo antes de que continúe. Siento tanto rencor hacia mis padres en este momento que no deseo escuchar nada que tengan que decirme. Odio saber que esta mujer no es mi verdadera madre y también es injusto que solo Rachel y Brianna sean sus únicas hijas.

—¿Hasta cuándo planeaban mantener este secreto? —grito enfadado.

Me duele en el alma saber que esta mujer frente a mí no es mi madre biológica, tanto así que no me siento con el derecho de volver a llamarla madre. Ambos se miran y entiendo perfectamente lo que eso significa.

—No quiero escucharlos. Los odio a los dos por engañarme durante todo este tiempo, seguramente alguien los está obligando a hablar, ¿cierto? ¿O es que mi verdadera madre me está buscando y por eso se decidieron a contarme todo?

—Por favor, mi amor, deja que te expliquemos todo. Una vez que lo escuches nos entenderás.

—No quiero escuchar lo que tenga que decirme, señora —replico con todo el odio del que soy capaz.

—¡No le hables así a tu madre Alexandre! —Levanta la voz mi padre, al cual miro con profundo rencor. Salgo del estudio escuchando detrás de mí como la madre de mis hermanas llora con tal desesperación que le desgarraría a uno el alma.

Salgo de la casa y corro hasta la casa del tío Palmieri. Toco a la puerta y en cuestión de segundos sale la tía Mia usando un delantal.

—¿Está todo bien, cariño? —inquiere en cuanto se percata de mi semblante. Solo niego y me refugio en sus brazos hasta que me siento completamente seguro de que no lloraré, después me separo de ella.

—Ya sé que Lilibeth no es mi madre.

Ella lanza un pequeño suspiro y después entramos a su casa. No me pregunta nada y comienzo a ayudarla a poner la mesa hasta que llegan mis primos y comemos en completo silencio. Después de algunas horas llega el tío Palmieri quien no se sorprende de verme en su casa, por lo que supongo mi tía le informó que me encontraba aquí y el motivo de mi visita.

—¿Puedo quedarme aquí unos días? —cuestiono en cuanto mis primos suben a terminar sus deberes. Mi tío me mira un tanto sorprendido, pero logra mudar la expresión de su rostro antes de responder.

—Claro, el tiempo que gustes.

Luego subo a la habitación de visitas y me tumbo en la cama pensando en todo lo que sucedió esta tarde. Sin poder evitarlo las lágrimas acuden a mis ojos, es injusto lo que me está sucediendo, todo lo que creí tener solo era un espejismo. Ni siquiera sé quién es mi verdadera madre, puede que tal vez me esté buscando. ¿Sería mi padre capaz de arrebatarme de mi verdadera madre para entregarme a otra mujer que no es nada mío? Me duele tanto la cabeza que sin darme cuenta me quedo profundamente dormido.

Al siguiente día, me despierto y miro mi celular. Tengo demasiadas llamadas perdidas tanto de mi padre, como de Rachel y Lilibeth, justo cuando estoy por dejarlo en la mesita de noche entra una llamada de Rachel.

—¿Por qué no contestabas Alexandre? ¿Dónde estás? Mamá la ha pasado llorando desde ayer por la tarde, por favor ven a …

—No me interesa lo que suceda con tu madre Rachel. —Después corto la llamada y apago mi celular.

Así pasan dos días hasta que al tercer día por la tarde cuando llega el tío Palmieri, me encuentro por bajar las escaleras cuando lo escucho hablar con la tía Mia.

—Lilibeth no ha querido salir de casa. Massimo me contó que sigue llorando en su habitación desde que ese mocoso la rechazo —responde enojado a la pregunta que no alcancé a escuchar por parte de la tía Mia.

—Palmieri no seas así. Alexandre es solo un niño y debes de comprender que es difícil para él entender que todo lo que creía cierto no lo es. ¿Cómo te sentirías al saber que la mujer que te crio desde bebé no es tu madre?

—Lilibeth arriesgó su vida por salvarlo, pero él ni siquiera les dio oportunidad de que le contarán toda la historia, solo sabe una verdad a medias. ¡Trae tu trasero de inmediato aquí, Alexandre! Sé que estas escuchando a hurtadillas. —Me sobresalto en cuanto me pide bajar, por lo que al verme descubierto bajo arrastrando los pies.

—¿Qué sucede? —pregunto desafiante y por la expresión de mi tío sé que muere de ganas por darme un buen coscorrón por ser tan testarudo.

—Que en este preciso instante mueves ese trasero tuyo y vas y le pides una disculpa a tu madre —estoy por responderle que esa mujer no es mi madre cuando levanta la mano haciendo un gesto para que guarde silencio—: Claro que es tu madre, aunque no te dio la vida es tu madre. Dime, ¿quién ha estado cuidando de ti cada vez que enfermas? ¿Quién acude a todos tus festivales? ¿Quién da la cara cuando cometes alguna falta? ¿Quién te ha brindado todo su amor sin hacer alguna diferencia entre tus hermanas y tú?

—¡Palmieri! —lo reprende mi tía.

—Nada de Palmieri. Es un malagradecido. Tú qué sabes todo lo que tu madre ha sufrido, si hubieses tenido la paciencia de escucharlos comprenderías porque guardaron silencio por tanto tiempo. Ahora largo de aquí, no quiero verte hasta que hables con tu madre, quien está sufriendo profundamente por tu rechazo.

—¡Palmieri! No le hagas caso Alexandre.

—No tía, mi tío tiene razón ma… mamá nunca me ha tratado diferente de como trata a mis hermanas —respondo avergonzado por mi actitud, ya que hasta ahora que mi tío me dijo todo esto me doy cuenta de que es verdad. Mi madre siempre nos ha brindado el mismo amor, atención y cariño a mis hermanas y a mí. Para ella yo soy tan hijo suyo como mis hermanas, lo cual es fácil de adivinar, ya que sus ojos siempre han mostrado el mismo amor por mis hermanas y por mí.

Chapters
Customize
Next Chapter
Minishorts Logo
Enjoy full short drama episodes, No waiting, watch now!
MiniShorts Youtube
PRODUCTS AND SERVICES
About us
support@minishorts.com
©2026 MiniShorts All Rights Reserved. CHASINGTOP HK LIMITED