Una niña lloraba mientras observaba a su padre desesperado, el hombre intentaba comprender cómo es que su esposa se había atrevido a engañarlo..
Frente a él, en la cama, su mujer lo miraba sobresaltada, mientras aún permanecía abrazada a un joven y atractivo chico.
Todo se volvió un caos, la pequeña abrazaba los pies de su padre con fuerza, intentando evitar que lastimara a su madre, no comprendía del todo lo que estaba sucediendo, su ingenua mirada se clavó sobre la escena que tenía al frente, grabando en su mente el rostro de aquel joven hombre.
Maya despertó mientras sudaba copiosamente, tomó un vaso de agua que se encontraba en la mesilla junto a su cama para dar un gran trago, la misma pesadilla se repetía constantemente, así había sucedido durante años.
Arrastró los pies fuera de la cama por la mañana, dos oscuros círculos bajo su rostro permitían ver que no había pasado una buena noche, sin desayunar se dirigió a la editorial dónde su jefa después de llamarla para que se presentará inmediatamente, la esperaba.
No se imaginó que la peor de sus pesadillas ese día iba a alcanzarla, se quedó atónita ante las palabras de su jefa.
Aquella propuesta para ella era tan inesperada como indecente.
—¡Marcus Arched! —Exclamó Maya con incredulidad, un escalofrío recorrió su cuerpo al pronunciar el nombre.
Escribir sobre la vida de Marcus Arched, desde ser un pobre mesero, y jardinero, hasta ser el CEO más exitoso del país, más bien del continente entero.
La historia del atractivo y codiciado CEO... el mismo hombre que una década atrás había arruinado el matrimonio de sus padres.
—Sí, el mismo Marcus Arched —repitió su jefa impaciente —supongo que habrás oído
hablar de él, ¿no? Es el soltero más codiciado del país entero, lo que sí que es sorprendente es que él haya escuchado hablar de ti.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Maya, tratando de mantener la calma mientras miraba a su jefa fijamente —¿Ese hombre ha escuchado hablar de mí?
—Bueno, fue a él a quien se le ocurrió que tú escribieras sobre su vida. Habrá leído alguno de tus libros, al parecer le ha gustado tu estilo, por eso ha pedido específicamente que seas tú —la mujer hizo un mohín de disgusto, por supuesto que a ella le hubiera encantado cumplir con ese trabajo.
—Me parece extraño —murmuró Maya, buscando una excusa para rechazar la propuesta sin ofender a su jefa.
No le agradaba tener que pasar tiempo con ese tipo, mucho menos entrevistarlo, tendría que estar a su lado hasta terminar el trabajo.
Estaba acostumbrada a escribir sobre personas que valían la pena, científicos, actores, deportistas, y hasta políticos, pero no le había tocado escribir sobre hombres pagados de sí mismos, destruye hogares.
A Maya la idea de que ese hombre pidiera que fuera específicamente ella, le parecía demasiado perversa.
Por lo que le había hecho a su padre, Marcus Arched le parecía despreciable, además de que todo el mundo estaba enterado de que era un ser arrogante, manipulador y mujeriego, un perfecto imbécil.
Un imbécil que tiempo atrás, a pesar de apenas haber cumplido veinte años, se había atrevido a seducir a una mujer que le doblaba la edad, prácticamente delante de las narices de su esposo.
Maya se preguntaba cómo demonios se había enterado de que ella era la hija de Rita, ante los constantes problemas entre sus padres, y la mala imagen que se habían formado desde entonces, Maya había optado por utilizar el apellido de soltera de su abuela paterna, Jones.
Así la mala reputación de alcoholica que tenía su madre, y el gran escándalo creado por el suicidio de su padre, no afectarían su carrera de ningún modo, le parecía imposible que ese hombre se hubiera enterado.
—¿Maya? La voz de su jefa la sacó de sus pensamientos.
Maya volvió al presente, la idea de escribir sobre la vida de ese hombre era descabellada, trataría de hacerle entender a su jefa, sin revelarle los verdaderos detalles.
—Lo siento, no puedo hacerlo —dijo, su jefa abrió desmesuradamente los ojos, Maya estaba loca sí creía que permitiría que Marcus vendiera la exclusiva sobre su vida a alguna otra empresa.
Se acercó a ella sigilosamente, Maya le daba la espalda, mientras fingía buscar algún libro en el mueble que estaba al frente.
—¿Cómo qué no puedes hacerlo?” Preguntó la mujer tomándola por el hombro y girándola hacia ella —¿Acaso estás mal de la cabeza? Sabes que no podemos dejar ir una oportunidad como está, tendremos la exclusiva sobre su vida, las ganancias que obtendremos serán descomunales, te llevarás un buen porcentaje de lo que se venda, además de que viajarás a su lado por un buen tiempo.
—¿Viajar al lado de ese hombre? Se escandalizó de solo pensarlo.
—Sí, serás la envidia de medio planeta, Marcus tendrá todo el mes demasiado ocupado, entre negocios y compromisos personales, así que entre cada compromiso te dedicara un poco de tiempo.
—Así que el señor Arched está dispuesto a dedicarme un poco de su tiempo.
—Entiendo por qué no estás feliz, el hombre está como quiere, a sus treinta años ha logrado todo un imperio, y eso que creció en la pobreza al lado de su madre, siendo un pobre jardinero, incluso hacía las veces de mesero en algunos eventos, su secretario particular se ha comunicado conmigo para expresar su deseo.
—Debí suponer que ese hombre no se tomaría la molestia de llamar directamente —dijo sin preocuparse en ocultar su molestia.
—Vamos Maya, no se que es lo que te ocurre, no entiendo porque no quieres aceptar una oportunidad como esta.
—En verdad no puedo hacerlo —contestó mientras respiraba profundamente.
—Está bien, entonces no lo hagas, sí así lo prefieres, pero aunque seamos amigas, me temo que tendrás que pasar a firmar tu renuncia, sé que no tardarás en encontrar trabajo en algún otro lado, pero dudo que al inicio te ofrezcan tan buen puesto.
La mujer cruzó los brazos, para expresar así la molestia que estaba sintiendo en ese momento.
—Anne, tú no puedes comprenderlo, yo conozco a Marcus Arched, lo conocí hace mucho tiempo, y la imagen que tengo de él no es la mejor.
—¡Lo que pienses personalmente de él no es importante! Al menos no en un caso dónde está en juego una gran cantidad de dinero —Anne tenía deseos de darle un golpe a aquella cabeza dura frente a ella.
—No lo tolero.
—Maya, si alguna vez se conocieron, ese hombre puede ser que ni lo recuerde.
Maya sabía que probablemente aquello era cierto, cuando ella acudió a la habitación donde se encontraba su madre, ante los desaforados gritos de su padre, Marcus Arched se encontraba dormido, además de que ella tenía tan solo diez años.
“Marcus no está pidiendo demasiado para darnos ese contrato, solo quiere que seas tú quién escriba sobre su vida, no aceptará que lo haga ningún otro de mis empleados, ni siquiera yo misma, ya se lo he ofrecido y se ha negado.”
Maya apretó los labios, la idea de pasar un mes en compañía de ese hombre, le provocaba náuseas, además de que sentía por él un odio intenso, indirectamente era el culpable de la muerte de su padre, y del alcoholismo de su madre.
Marcus había sido contratado aquella tarde para que sirviera de mesero junto a otros empleados en la fiesta que daban sus padres, a media fiesta, el chico desapareció al igual que su madre.
Su padre buscó a Rita incansablemente, hasta que abrió una de las habitaciones de invitados, ahí estaba su mujer, desnuda, recostada sobre el pecho del descarado Marcus que dormía plácidamente.
Todos los invitados se enteraron de lo que sucedía ante los gritos de su padre, los más atrevidos subieron para ver con sus propios ojos aquel engaño, y así satisfacer el morbo que les provocaba lo que estaba pasando.
Maya como hija única, tuvo que afrontar toda esa vergüenza, pidió a su padre que la cambiara de escuela, así que su padre consideró que un internado sería lo más adecuado, Marcus Arched les había jodido la vida de todas las maneras posibles.
Maya mintió, lo que deseaba era decirle que ella no podía decir lo mismo, sentía un fuerte impulso por gritarle a la cara unas cuantas verdades, pero sabía que no era posible, así que se vio obligada a sonreír, lo primero que tenía que hacer era investigar si él sabía que era hija de Rita.
—Llámame tan solo Marcus, dejemos a un lado las formalidades, después de todo pondré en sus manos toda la información sobre mi vida —dijo para después soltar la mano de Maya que aún sostenía.
—Entonces, es un gusto conocerte, Marcus.
Marcus acomodó una silla para que Maya se sentara, después hizo lo mismo quedando justo frente a ella, la mesa era redonda, pequeña, así que la distancia entre ellos era muy corta.
—Y dime, Marcus, ¿Por qué pediste específicamente que sea yo quién escriba sobre ti? ¿Te has dado cuenta de que pondrás en manos de una completa desconocida los detalles sobre tu vida?
—Bueno, le pedí a mi representante que buscara a la mejor escritora para escribir sobre mi vida, y en algún lugar te han recomendado, me ha dado referencias sobre ti, y otro poco que he investigado, así que creo que a pesar de ser tan joven, eres la más capacitada para hacerlo —dijo para después tomar la copa que estaba a su lado y beber un poco del vino que había en ella.
Maya alzó una ceja y se le quedó viendo fijamente, tenía la sensación de que ese hombre no estaba siendo del todo sincero, o era que tal vez estaba siendo paranoica, por lo sucedido con su madre.
Marcus sonrió al ver la seriedad con la que la chica se le quedaba mirando, tuvo la sensación de que lo estaba analizando.
—¿Ha terminado? —preguntó mostrando una perfecta sonrisa, casi magnética, Maya se sonrojó al instante,¿Qué demonios le estaba pasando?
—Perdón, me quedé pensando en sus razones para contratarme.
—Creo que escribir mi vida en un libro ayudará a muchos que dicen admirarme, a superarse, otros creen que he nacido en cuna de oro, y que para mí todo ha sido muy fácil.
—¿Y usted va por ahí haciendo caso de lo que dicen? Créame, jamás le dará gusto a todos, ni podrá evitar que hablen.
—Eso lo sé perfectamente, pero quiero que se queden con un palmo de narices después de conocer mi verdadera historia.
—Dígame, Marcus, piensa plasmar en este libro toda la verdad sobre su vida, o ocultara el pasado oscuro que pueda tener como muchos hacen —Maya cambió su voz al hacer la pregunta.
—No pienso ocultar nada, después de todo esa oscuridad también me ha formado.
—Sí, como la ruina de mis padres —susurró Maya entre dientes.
—¿Perdón? No la he escuchado.
—No haga caso, suelo susurrar mis propias notas mentales.
—Ja, ja, ja, eso es extraño.
Ahora que lo tenía frente a ella, Maya se daba cuenta de que todo el encanto que atribuían al hombre era real, lo estaba escaneando por completo sútilmente, intentando encontrar en él algún defecto físico, hasta ahora no había encontrado ninguno, parecía ser perfecto.
De pronto la imagen de ese hombre, desnudo junto a su madre empezó a atormentarla, Maya sintió náuseas de repente, Marcus pensó que se debía al aroma del exquisito filete que acababan de poner frente ellos.
—Si no es de su agrado pediré que lo retiren inmediatamente.
—No, creo que debo de retirarme, tal vez es debido al cambio de horario y al vuelo que no me siento bien por completo, una disculpa.
Después de disculparse, Maya se levantó para retirarse, justo cuando se dio la vuelta, sintió que la tomaron por el cabello fuertemente.
—Así que es por está golfa que me has terminado —una hermosa, pero furiosa chica, había enredado el largo cabello de Maya en su mano y tiraba de él fuertemente.
—Jeanne, sueltala inmediatamente —ordenó Marcus, mientras se levantaba para acercarse rápidamente.
—¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? Sabes que te amo profundamente.
Marcus tomó a la chica por el brazo, mientras con su otra mano intentaba que soltara el cabello de Maya, la chica tiraba cada vez más fuerte.
—Maya, le pido una disculpa, buscaré la manera de recompensarle —dijo apenado, mientras lograba que la chica soltará el cabello.
—No se preocupe, me retiro, espero que pueda solucionar las cosas con su novia.
Maya se alejó casi corriendo, la chica que había llegado, aunque estaba loca, era muy bella, no supo porque eso la hizo sentir molesta.
Frotó su cabeza, era claro que amanecería con un fuerte dolor de cabeza, imaginó que Marcus al estar con muchas mujeres, una tras otra, ya estaba acostumbrado a aquellas escenas.
—Ufff, creo que veré esto muchas veces mientras esté al lado de este hombre.
Dijo mientras se dejaba caer en la cama de su habitación, se quedó mirando el techo por un rato, de pronto las lágrimas empezaron a mojar su rostro, al recordar la imagen de su padre, su madre gritaba mientras ella lo abrazaba y besaba tratando de despertarlo.
—Marcus Arched, hiciste de nuestras vidas un completo infierno, y te juro que pagarás caro todo lo que nos has hecho.
Dijo con profunda amargura, enseguida abrazó la almohada para apretarla fuertemente, se sentía sola, tan sola como había estado desde hacía años, su única compañía era Tacy, cuando viajaba la dejaba al cuidado de su vecina, una noble anciana que tampoco tenía compañía.
Sentía que el corazón se saldría de su pecho, le gustaría golpear a Marcus fuertemente hasta agotarse, pero sabía que ni así podría sentirse mejor, quería verlo destruido completamente.
Mientras tanto Marcus, sostenía las manos de su ex pareja, la chica le había arañado el rostro varias veces.
—¡Basta! ¿Qué diría tu padre si viera tu comportamiento?
—No te atrevas a mencionar a mi padre, te ofreció la mitad de su inmensa fortuna si te casas conmigo, te has atrevido a despreciarlo, nadie nos había humillado tanto.
—No entiendes que el amor no puede comprarse, Jeanne, espero que encuentres a un hombre que te ame sinceramente, yo lo intenté, pero no pude lograrlo.
—¿Tan fea estoy? ¿O es que acaso te parezco despreciable?
—No es eso, debes entender que no te amo, aún eres muy joven, si te detengo a mi lado, terminarás odiándome.
—Ya lo hago —dijo con profundo pesar, mientras las lágrimas bajaban por sus mejillas.
Jeanne, yo… —alzó la mano para limpiar sus lágrimas, pero la chica se lo impidió, dándole una fuerte bofetada.
—No vuelvas a tocarme, debí saber que aunque tengas éxito, tu y yo somos muy diferentes, eres un bastardo, y yo la heredera de una de las fortunas más grandes, no vuelvas a buscarme.
Jeanne se alejó corriendo, amaba a Marcus y había hecho de todo para atraparlo, sí pensaba que se desharía de ella tan fácilmente, estaba muy equivocado.
Marcus regresó a la silla donde estaba sentado antes de que Jeanne llegará, colocó su mano sobre el lugar dónde había dado la bofetada.
—Ja, ja, ja, hermano, ahora sí que te han dado un buen golpe
—¿Acaso estabas espiando?
—Estaba pasando, y la verdad es que no podía perderme el espectáculo, ¿Y la escritora? Pensé que cenarían juntos?
—Ufff, te has perdido el verdadero espectáculo, Jeanne la ha tomado por el pelo, ha armado un lío tremendo.
—Ja, ja, ja, con gusto voy a consolarla, mira que esa escritora tiene todo lo que he soñado para casarme.
—¿Estás de broma? No puedes hablar en serio —dijo Marcus algo molesto.
—Ja, ja, ja, tu rostro es todo un poema, no has querido decirme, amigo mío, pero descubriré la verdadera razón por la que has insistido en que sea ella quién escriba sobre tu vida, es verdad que es exitosa, pero apenas empieza.
—Ese es mi problema.
—¡Huy! Qué sensible andas amigo, mejor me voy —Dan alzó las manos antes de darse la vuelta, su amigo estaba de malas, y cuando estaba así, era mejor huir lo más lejos posible.
Esa noche, Maya se despertó incontables veces, en medio de pesadillas horribles, en ellas, su padre le exigía vengar la ruina de su familia.
Ya estaba por amanecer cuando decidió no dormir más, sobre un mueble había una cafetera, se preparó un café y se sentó sobre un sillón en la terraza para ver el amanecer.
Tenía que buscar el punto débil de Marcus, algo debía de ver en su vida que le sirviera para atacarlo, y por supuesto que escribiría en el libro lo sucedido con su familia, cambiaría los nombres, no quería verse inmiscuida en otro escándalo.
Ya había tenido suficiente de eso durante años, poco después llenó la tina para darse un relajante baño.
Una hora después, Dan llamó a su puerta, ella abrió de inmediato.
—Señorita, Jones, el jefe la espera en la terraza principal para desayunar, lleve lo necesario para comenzar con su trabajo.
—Perfecto, ahora bajo.
Dan le dedicó la mejor de sus sonrisas, ella correspondió de la misma manera, era muy atractivo el italiano.
La chica había intentado llevar una relación varias veces, pero cuando intentaba tener intimidad, terminaba arruinándolo, la imagen de su madre junto al cuerpo desnudo de Arched aparecía cada vez que un hombre la acariciaba.
Así que terminaba corriéndolos de su departamento, comportándose como una desquiciada, durante años acudía a terapia.
Bajó poco después, Marcus ya estaba en la terraza, vestía de nuevo con ropa en color negro, Maya recordó que en todas las fotografías que había visto, él vestía de igual manera.
—Buen día, señor Arched.
—¿Señor? Volvemos a las formalidades.
—Perdón, buen día, Marcus.
—Buen día, Maya.
Desayunaron rápidamente, Marcus tenía que salir para la oficina de la filial que tenía en esa ciudad, y quería que Maya lo acompañará para que tomara nota de cómo era su ambiente de trabajo.
—Perfecto, Marcus, estoy lista para empezar mi trabajo.
Armada con una laptop, una tableta y su celular en mano, siguió a Marcus hasta su camioneta, el chofer ya los estaba esperando, él subió junto a ella en la parte trasera.
Durante el camino, ella trató de concentrarse en el paisaje, la llamativa y sexy fragancia de Marcus la ponía nerviosa, jamás le había pasado.
Se preguntaba sí él sabía que lo había visto desnudo al lado de su madre, su cuerpo había cambiado mucho, ahora se veía más imponente, y grande, era claro que pasaba muchas horas en el gimnasio.
—Cuéntame de tu familia, Maya, si va a escribir sobre mí, creo que es justo que sepa un poco sobre ti, ¿No crees?
¿Era en serio? Era tan descarado de preguntarle aquello, ¿Acaso esperaba que le dijera que recordaba perfectamente lo sucedido hacía diez años? ¿La estaba probando?
—No hay mucho que decir, Marcus, mi familia es pequeña.
Contestó de manera cortante, Marcus guardó silencio, se dio cuenta de que había tocado una fibra sensible, decidió ya no incomodarla.
Al llegar al corporativo, Marcus le pidió a Maya que caminara a su lado, le mostraría las instalaciones, era un edificio de pocos pisos, pero muy amplios.
Maya notó que las chicas se desvivían por llamar la atención de su jefe, él parecía no darse cuenta, aunque eran tan obvias que era imposible no notarlo.
Los hombres lo saludaban con cordialidad, más que temerle, parecían respetarlo.
—Veo que se ha ganado el respeto de sus empleados.
—Todo el personal es indispensable para está empresa, desde el puesto más bajo hasta el más alto, sin ellos el corporativo no existiría, siempre procuro hacerles saber que son importantes.
Aquello sorprendió por completo a Maya, no esperaba que Marcus tratara de aquella manera a sus empleados, había leído que era un hombre arrogante, tal vez aquello era tan solo un teatro para que en el libro no quedará plasmada su verdadera personalidad.
Poco después de terminar de recorrer las instalaciones. Marcus le pidió que lo acompañara a su oficina, había adecuado un lugar para ella ahí mismo, así podría observar mientras cumplía con su trabajo.
Al abrir la puerta de la oficina, Marcus se sorprendió, dentro estaba Jeanne acompañada de su padre, el hombre lucía furioso, enseguida se acercó y tomó por la camisa a Marcus, Maya se quedó petrificada, sin saber qué hacer ante lo que estaba observando.
—Así que eres tú de nuevo, por lo visto no has entendido que Marcus es mi hombre — dijo Jeanne mientras se acercaba a Maya.
Lo siguiente fue un verdadero caos, Marcus no permitía jamás que nadie le pusiera encima un solo dedo, había sido maltratado durante su niñez por su abuelo paterno, al igual que su madre.
Tomó por el cuello al padre de Jeanne, el hombre estaba bastante pasado de peso, pero para Marcus fue como levantar algo ligero.
En tu estúpida vida se te ocurra volver a tocarme, porque si lo vuelves a hacer, te aplastaré como a un insecto.
Los ojos aceituna de Marcus habían enrojecido al instante, mientras tanto, Maya sostenía las manos de Jeanne que intentaba golpearla, tampoco estaba acostumbraba a dejarse, pero estaba en su trabajo, y eso no le formaría una buena imagen.
Marcus lanzó al padre de Jeanne a un lado, después tomó a la chica por los brazos.
—Es suficiente, Jeanne, sal de aquí con tu padre, y no vuelvan jamás a cruzarse en mi camino, o me encargaré de destruir a su familia de la peor manera, creo que me conoces lo suficiente y sabes que no juego.
—Marcus, casate conmigo, te daré todo lo que tengo, tan solo no me alejes de tu lado, es más, sí esta mujer te interesa, no me opondré a que tengas que ver con ella, haré como que no sé que es tu amante.
Maya no podía creer lo que estaba escuchando, ¿Hasta que punto era capaz de humillarse esa mujer por Marcus?
Los empleados se habían juntado en la puerta de la oficina, todos estaban murmurando.
—Aquí no hay nada que ver, se acabó el espectáculo, regresen de inmediato a su trabajo —Marcus lo dijo casi gritando, todos se retiraron de inmediato.
Enseguida llamó a los guardaespaldas para que sacarán a Jeanne y a su padre.
—Esto no se va a quedar así, Marcus Arched, te hundiré, nos has humillado, mi hija será el hazmerreír de toda la sociedad de Sicilia, eres un poco hombre —gritó mientras los guardaespaldas lo arrastraban prácticamente hasta la salida.
—Lo siento, esto no debe quedar plasmado en el libro, sería vergonzoso.
—No pensaba incluir algo como esto.