Chapter 2

Maya se quedó viendo fijamente a su jefa.

—No, no puedo, no me place hacerlo —repitió insistentemente.

—Caramba, Maya, decir simplemente no me agrada, no es una razón válida para no hacerlo, date cuenta de que sería el libro más importante de tu carrera, te convertirías en la escritora más vendida.

—¿Mi libro más importante? ¿Acaso este tipo es más importante que las personas sobre las que he escrito? Ellos sí han obtenido logros importantes.

—¡Por Dios! Despeja tu mente, no se que es lo que te está pasando últimamente.

—Te he dicho que ese hombre no me agrada, me es repulsivo simplemente.

—¿Repulsivo? ¿Te has acostado con él? —Anne preguntó sorprendida, por el comportamiento de Maya, era lo que parecía.

—¿Acostarme con ese hombre? Ni que estuviera loca, no me apetece.

Anne se le quedó viendo sin poder creerlo, ¿Acaso Maya Jones era extraterrestre?

—No te comprendo, cualquier mujer en este planeta daría lo que fuera por estar en la cama de ese hombre cuando menos por unos segundos, yo me conformaría con eso.

—Por eso es que el ego de ese hombre ha crecido tan alto como el Everest, por mujeres que sienten que les haría un favor si cuando menos volteara a verlas por un segundo.

—Tú solo acepta, estarías impulsando tu carrera, además de que nuestra editorial se convertiría en la mejor sobre nuestra competencia.

—El interés de algunos puede resultar en sacrificio para otros —dijo mientras apretaba los labios, esa discusión la agotaba.

—Tendrás que hacer investigación además de lo que él te diga, nos interesa mucho saber sobre su pasado, desde las cosas para celebrarse, más lo que se haya ocultado.

—Anne, no he aceptado, además, soy escritora, no investigador privado.

Lo cierto es que a Maya le aterraba tener que volver a ver a aquel hombre frente a frente, la imagen de su cuerpo sin ropa junto al de su madre, no era nada agradable, y su mente se había encargado de que no olvidará lo que había visto, aquello había provocado sus constantes visitas al psicólogo.

Anne decidió dejarla en paz ese día, insistiría al día siguiente, cuando Maya tuviera la cabeza fría.

Maya se quedó en su oficina hasta que el vigilante le avisó que cerraría el edificio, sabía que llegando a su casa su mente la torturaría otra vez con lo mismo, el culpable del divorcio de sus padres, de sus desgracias y también de su ruina, había vuelto a su vida.

Al abrir la puerta, la pequeña Tacy se acercó a ella, moviendo insistentemente su cola, Maya la tomó entre sus brazos, Tacy lamió su mejilla varias veces para saludarla.

—También te he extrañado, pequeña —dijo dulcemente mientras le dedicaba una sonrisa.

Enseguida se dirigió a servirle su comida, una porción de su carne favorita, la casa le parecía tan fría, de no ser por Tacy, saldría huyendo a algún lugar menos solitario que ese.

Mientras la comida que había preparado para ella terminaba de cocinarse, se sentó por un momento, mientras bebía un té verde observó la fotografía de sus padres que tenía sobre la chimenea, los dos sonreían en ella, Maya era pequeña y estaba al medio, eran recuerdos felices antes de que un demonio llamado Marcus Arched se metiera entre ellos.

Sintió nostalgia, tomó el teléfono para llamar y preguntar por su madre, un mes antes la había vuelto a recluir en un lugar especializado para que trataran su adicción, ya había perdido la cuenta de cuántas veces había recaído en el alcoholismo.

—Aló —una áspera voz de mujer se escuchó al otro lado.

—Soy Maya Jones, deseo saber el estado de mi madre.

Por un momento solo se escuchó la respiración de la mujer al otro lado, iba a preguntar de nuevo, la mujer habló en ese instante.

—Su madre ha recaído fuertemente de nuevo, le han puesto un tranquilizante, llama insistentemente a su padre.

Maya no pudo evitar que las lágrimas la traicionaran al escuchar aquello, sintió una profunda y fuerte presión dentro de su pecho.

—Puedo verla.

—Aún no, sabe bien como es el procedimiento, ella intentara convencerla de que la saque de aquí, y cuando no lo haga, se deprimirá profundamente, es por su bien que lo hacemos.

—Está bien, lo entiendo, solo por favor le pido que la cuide, para que no vaya a lastimarse.

—No se preocupe, su madre está en buenas manos, no por nada somos el mejor centro de rehabilitación del estado.

—Gracias.

La pobre chica se convirtió en un mar de lágrimas al cortar la llamada, después de un rato se sirvió una copa de vino, varios pensamientos de venganza llegaron a su mente, después de respirar profundamente, tomó el teléfono, estaba decidida, iba a hacerlo.

Cuando Maya llamó a Anne para informarle que había aceptado, la chica tuvo que retirar el auricular de su oreja ante los gritos de júbilo de su jefa, por un momento sintió que se quedaría sin volver a escuchar debido al ruido.

—Lo sabía, no podías ser tan tonta, el avión privado de Arched te estará esperando, irás a Sicilia, saldrás a primera hora, el señor Arched enviará a su asistente al aeropuerto para recogerte.

Maya puso los ojos en blanco, Anne parecía saber que aceptaría aquel trabajo, y ya tenía todo arreglado.

—Le recé a los mil santos mujer, me arriesgué a decir al señor Arched que habías aceptado —Anne se sentía orgullosa de lo que había hecho.

—Uhmmm, envíame lo necesario, te mantendré al tanto —Maya prefirió ya no discutir sobre el tema con su jefa.

—Sí el señor Arched se mete a nadar con poca ropa, me envías una foto —Maya no contestó, enseguida cortó la llamada.

Al otro día por la mañana, Maya se encontraba a bordo del avión que en ese momento despegaba, si era sincera consigo misma, tenía algo de miedo, estaba decidida a buscar la forma de que aquel hombre pagara por lo que había hecho, pero no sabía si podría controlar su ira al estar frente a él.

Sentía odio y un poco de morbo, tendría acceso por completo a la vida de Marcus Arched, siempre había evitado ver los programas, o leer los chismes que hablaban sobre ese hombre, pero la noche anterior no pudo evitarlo.

Había estado investigando un poco en internet lo que se decía sobre él, tenía que aceptar que era muy guapo, de facciones definidas, alta estatura y un cuerpo musculoso, lo que más llamaba la atención era la intensidad de su mirada, sus ojos azul oscuro, le daban un aire misterioso, muy a su pesar tenía que reconocer que era demasiado atractivo.

Tanto que a su madre no le había importado arriesgar todo lo que tenía por estar con él tan solo un momento, porque por lo que sabía, el canalla al despertar había salido huyendo, lo hizo saltando por la ventana de la habitación sin importarle que se encontraban en un segundo piso, cuando su padre bajó, el cobarde se había alejado corriendo.

En internet había logrado encontrar una página que hablaba sobre la infancia de Marcus, era un buen niño, había crecido olvidado por su padre, ayudaba a su madre trabajando para sacarla adelante.

Lo hizo en cuanto tuvo edad para hacerlo, pues su madre había enfermado de cáncer, y le era imposible levantarse de la cama, hablaban tan bien de él, que Maya se burló pensando que debería de ser canonizado.

¿Cómo podría ser buena persona cuando había ocasionado todo un desastre? Además las páginas que hablaban de él desde que era CEO, lo catalogaban como todo lo contrario, ¿Qué había sucedido en su vida que había provocado que pasara de santo a diablo?

Chapter 3

Una niña lloraba mientras observaba a su padre desesperado, el hombre intentaba comprender cómo es que su esposa se había atrevido a engañarlo..

Frente a él, en la cama, su mujer lo miraba sobresaltada, mientras aún permanecía abrazada a un joven y atractivo chico.

Todo se volvió un caos, la pequeña abrazaba los pies de su padre con fuerza, intentando evitar que lastimara a su madre, no comprendía del todo lo que estaba sucediendo, su ingenua mirada se clavó sobre la escena que tenía al frente, grabando en su mente el rostro de aquel joven hombre.

Maya despertó mientras sudaba copiosamente, tomó un vaso de agua que se encontraba en la mesilla junto a su cama para dar un gran trago, la misma pesadilla se repetía constantemente, así había sucedido durante años.

Arrastró los pies fuera de la cama por la mañana, dos oscuros círculos bajo su rostro permitían ver que no había pasado una buena noche, sin desayunar se dirigió a la editorial dónde su jefa después de llamarla para que se presentará inmediatamente, la esperaba.

No se imaginó que la peor de sus pesadillas ese día iba a alcanzarla, se quedó atónita ante las palabras de su jefa.

Aquella propuesta para ella era tan inesperada como indecente.

—¡Marcus Arched! —Exclamó Maya con incredulidad, un escalofrío recorrió su cuerpo al pronunciar el nombre.

Escribir sobre la vida de Marcus Arched, desde ser un pobre mesero, y jardinero, hasta ser el CEO más exitoso del país, más bien del continente entero.

La historia del atractivo y codiciado CEO... el mismo hombre que una década atrás había arruinado el matrimonio de sus padres.

—Sí, el mismo Marcus Arched —repitió su jefa impaciente —supongo que habrás oído

hablar de él, ¿no? Es el soltero más codiciado del país entero, lo que sí que es sorprendente es que él haya escuchado hablar de ti.

—¿Qué quieres decir? —preguntó Maya, tratando de mantener la calma mientras miraba a su jefa fijamente —¿Ese hombre ha escuchado hablar de mí?

—Bueno, fue a él a quien se le ocurrió que tú escribieras sobre su vida. Habrá leído alguno de tus libros, al parecer le ha gustado tu estilo, por eso ha pedido específicamente que seas tú —la mujer hizo un mohín de disgusto, por supuesto que a ella le hubiera encantado cumplir con ese trabajo.

—Me parece extraño —murmuró Maya, buscando una excusa para rechazar la propuesta sin ofender a su jefa.

No le agradaba tener que pasar tiempo con ese tipo, mucho menos entrevistarlo, tendría que estar a su lado hasta terminar el trabajo.

Estaba acostumbrada a escribir sobre personas que valían la pena, científicos, actores, deportistas, y hasta políticos, pero no le había tocado escribir sobre hombres pagados de sí mismos, destruye hogares.

A Maya la idea de que ese hombre pidiera que fuera específicamente ella, le parecía demasiado perversa.

Por lo que le había hecho a su padre, Marcus Arched le parecía despreciable, además de que todo el mundo estaba enterado de que era un ser arrogante, manipulador y mujeriego, un perfecto imbécil.

Un imbécil que tiempo atrás, a pesar de apenas haber cumplido veinte años, se había atrevido a seducir a una mujer que le doblaba la edad, prácticamente delante de las narices de su esposo.

Maya se preguntaba cómo demonios se había enterado de que ella era la hija de Rita, ante los constantes problemas entre sus padres, y la mala imagen que se habían formado desde entonces, Maya había optado por utilizar el apellido de soltera de su abuela paterna, Jones.

Así la mala reputación de alcoholica que tenía su madre, y el gran escándalo creado por el suicidio de su padre, no afectarían su carrera de ningún modo, le parecía imposible que ese hombre se hubiera enterado.

—¿Maya? La voz de su jefa la sacó de sus pensamientos.

Maya volvió al presente, la idea de escribir sobre la vida de ese hombre era descabellada, trataría de hacerle entender a su jefa, sin revelarle los verdaderos detalles.

—Lo siento, no puedo hacerlo —dijo, su jefa abrió desmesuradamente los ojos, Maya estaba loca sí creía que permitiría que Marcus vendiera la exclusiva sobre su vida a alguna otra empresa.

Se acercó a ella sigilosamente, Maya le daba la espalda, mientras fingía buscar algún libro en el mueble que estaba al frente.

—¿Cómo qué no puedes hacerlo?” Preguntó la mujer tomándola por el hombro y girándola hacia ella —¿Acaso estás mal de la cabeza? Sabes que no podemos dejar ir una oportunidad como está, tendremos la exclusiva sobre su vida, las ganancias que obtendremos serán descomunales, te llevarás un buen porcentaje de lo que se venda, además de que viajarás a su lado por un buen tiempo.

—¿Viajar al lado de ese hombre? Se escandalizó de solo pensarlo.

—Sí, serás la envidia de medio planeta, Marcus tendrá todo el mes demasiado ocupado, entre negocios y compromisos personales, así que entre cada compromiso te dedicara un poco de tiempo.

—Así que el señor Arched está dispuesto a dedicarme un poco de su tiempo.

—Entiendo por qué no estás feliz, el hombre está como quiere, a sus treinta años ha logrado todo un imperio, y eso que creció en la pobreza al lado de su madre, siendo un pobre jardinero, incluso hacía las veces de mesero en algunos eventos, su secretario particular se ha comunicado conmigo para expresar su deseo.

—Debí suponer que ese hombre no se tomaría la molestia de llamar directamente —dijo sin preocuparse en ocultar su molestia.

—Vamos Maya, no se que es lo que te ocurre, no entiendo porque no quieres aceptar una oportunidad como esta.

—En verdad no puedo hacerlo —contestó mientras respiraba profundamente.

—Está bien, entonces no lo hagas, sí así lo prefieres, pero aunque seamos amigas, me temo que tendrás que pasar a firmar tu renuncia, sé que no tardarás en encontrar trabajo en algún otro lado, pero dudo que al inicio te ofrezcan tan buen puesto.

La mujer cruzó los brazos, para expresar así la molestia que estaba sintiendo en ese momento.

—Anne, tú no puedes comprenderlo, yo conozco a Marcus Arched, lo conocí hace mucho tiempo, y la imagen que tengo de él no es la mejor.

—¡Lo que pienses personalmente de él no es importante! Al menos no en un caso dónde está en juego una gran cantidad de dinero —Anne tenía deseos de darle un golpe a aquella cabeza dura frente a ella.

—No lo tolero.

—Maya, si alguna vez se conocieron, ese hombre puede ser que ni lo recuerde.

Maya sabía que probablemente aquello era cierto, cuando ella acudió a la habitación donde se encontraba su madre, ante los desaforados gritos de su padre, Marcus Arched se encontraba dormido, además de que ella tenía tan solo diez años.

“Marcus no está pidiendo demasiado para darnos ese contrato, solo quiere que seas tú quién escriba sobre su vida, no aceptará que lo haga ningún otro de mis empleados, ni siquiera yo misma, ya se lo he ofrecido y se ha negado.”

Maya apretó los labios, la idea de pasar un mes en compañía de ese hombre, le provocaba náuseas, además de que sentía por él un odio intenso, indirectamente era el culpable de la muerte de su padre, y del alcoholismo de su madre.

Marcus había sido contratado aquella tarde para que sirviera de mesero junto a otros empleados en la fiesta que daban sus padres, a media fiesta, el chico desapareció al igual que su madre.

Su padre buscó a Rita incansablemente, hasta que abrió una de las habitaciones de invitados, ahí estaba su mujer, desnuda, recostada sobre el pecho del descarado Marcus que dormía plácidamente.

Todos los invitados se enteraron de lo que sucedía ante los gritos de su padre, los más atrevidos subieron para ver con sus propios ojos aquel engaño, y así satisfacer el morbo que les provocaba lo que estaba pasando.

Maya como hija única, tuvo que afrontar toda esa vergüenza, pidió a su padre que la cambiara de escuela, así que su padre consideró que un internado sería lo más adecuado, Marcus Arched les había jodido la vida de todas las maneras posibles.

Chapter 4

Maya mintió, lo que deseaba era decirle que ella no podía decir lo mismo, sentía un fuerte impulso por gritarle a la cara unas cuantas verdades, pero sabía que no era posible, así que se vio obligada a sonreír, lo primero que tenía que hacer era investigar si él sabía que era hija de Rita.

—Llámame tan solo Marcus, dejemos a un lado las formalidades, después de todo pondré en sus manos toda la información sobre mi vida —dijo para después soltar la mano de Maya que aún sostenía.

—Entonces, es un gusto conocerte, Marcus.

Marcus acomodó una silla para que Maya se sentara, después hizo lo mismo quedando justo frente a ella, la mesa era redonda, pequeña, así que la distancia entre ellos era muy corta.

—Y dime, Marcus, ¿Por qué pediste específicamente que sea yo quién escriba sobre ti? ¿Te has dado cuenta de que pondrás en manos de una completa desconocida los detalles sobre tu vida?

—Bueno, le pedí a mi representante que buscara a la mejor escritora para escribir sobre mi vida, y en algún lugar te han recomendado, me ha dado referencias sobre ti, y otro poco que he investigado, así que creo que a pesar de ser tan joven, eres la más capacitada para hacerlo —dijo para después tomar la copa que estaba a su lado y beber un poco del vino que había en ella.

Maya alzó una ceja y se le quedó viendo fijamente, tenía la sensación de que ese hombre no estaba siendo del todo sincero, o era que tal vez estaba siendo paranoica, por lo sucedido con su madre.

Marcus sonrió al ver la seriedad con la que la chica se le quedaba mirando, tuvo la sensación de que lo estaba analizando.

—¿Ha terminado? —preguntó mostrando una perfecta sonrisa, casi magnética, Maya se sonrojó al instante,¿Qué demonios le estaba pasando?

—Perdón, me quedé pensando en sus razones para contratarme.

—Creo que escribir mi vida en un libro ayudará a muchos que dicen admirarme, a superarse, otros creen que he nacido en cuna de oro, y que para mí todo ha sido muy fácil.

—¿Y usted va por ahí haciendo caso de lo que dicen? Créame, jamás le dará gusto a todos, ni podrá evitar que hablen.

—Eso lo sé perfectamente, pero quiero que se queden con un palmo de narices después de conocer mi verdadera historia.

—Dígame, Marcus, piensa plasmar en este libro toda la verdad sobre su vida, o ocultara el pasado oscuro que pueda tener como muchos hacen —Maya cambió su voz al hacer la pregunta.

—No pienso ocultar nada, después de todo esa oscuridad también me ha formado.

—Sí, como la ruina de mis padres —susurró Maya entre dientes.

—¿Perdón? No la he escuchado.

—No haga caso, suelo susurrar mis propias notas mentales.

—Ja, ja, ja, eso es extraño.

Ahora que lo tenía frente a ella, Maya se daba cuenta de que todo el encanto que atribuían al hombre era real, lo estaba escaneando por completo sútilmente, intentando encontrar en él algún defecto físico, hasta ahora no había encontrado ninguno, parecía ser perfecto.

De pronto la imagen de ese hombre, desnudo junto a su madre empezó a atormentarla, Maya sintió náuseas de repente, Marcus pensó que se debía al aroma del exquisito filete que acababan de poner frente ellos.

—Si no es de su agrado pediré que lo retiren inmediatamente.

—No, creo que debo de retirarme, tal vez es debido al cambio de horario y al vuelo que no me siento bien por completo, una disculpa.

Después de disculparse, Maya se levantó para retirarse, justo cuando se dio la vuelta, sintió que la tomaron por el cabello fuertemente.

—Así que es por está golfa que me has terminado —una hermosa, pero furiosa chica, había enredado el largo cabello de Maya en su mano y tiraba de él fuertemente.

—Jeanne, sueltala inmediatamente —ordenó Marcus, mientras se levantaba para acercarse rápidamente.

—¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? Sabes que te amo profundamente.

Marcus tomó a la chica por el brazo, mientras con su otra mano intentaba que soltara el cabello de Maya, la chica tiraba cada vez más fuerte.

—Maya, le pido una disculpa, buscaré la manera de recompensarle —dijo apenado, mientras lograba que la chica soltará el cabello.

—No se preocupe, me retiro, espero que pueda solucionar las cosas con su novia.

Maya se alejó casi corriendo, la chica que había llegado, aunque estaba loca, era muy bella, no supo porque eso la hizo sentir molesta.

Frotó su cabeza, era claro que amanecería con un fuerte dolor de cabeza, imaginó que Marcus al estar con muchas mujeres, una tras otra, ya estaba acostumbrado a aquellas escenas.

—Ufff, creo que veré esto muchas veces mientras esté al lado de este hombre.

Dijo mientras se dejaba caer en la cama de su habitación, se quedó mirando el techo por un rato, de pronto las lágrimas empezaron a mojar su rostro, al recordar la imagen de su padre, su madre gritaba mientras ella lo abrazaba y besaba tratando de despertarlo.

—Marcus Arched, hiciste de nuestras vidas un completo infierno, y te juro que pagarás caro todo lo que nos has hecho.

Dijo con profunda amargura, enseguida abrazó la almohada para apretarla fuertemente, se sentía sola, tan sola como había estado desde hacía años, su única compañía era Tacy, cuando viajaba la dejaba al cuidado de su vecina, una noble anciana que tampoco tenía compañía.

Sentía que el corazón se saldría de su pecho, le gustaría golpear a Marcus fuertemente hasta agotarse, pero sabía que ni así podría sentirse mejor, quería verlo destruido completamente.

Mientras tanto Marcus, sostenía las manos de su ex pareja, la chica le había arañado el rostro varias veces.

—¡Basta! ¿Qué diría tu padre si viera tu comportamiento?

—No te atrevas a mencionar a mi padre, te ofreció la mitad de su inmensa fortuna si te casas conmigo, te has atrevido a despreciarlo, nadie nos había humillado tanto.

—No entiendes que el amor no puede comprarse, Jeanne, espero que encuentres a un hombre que te ame sinceramente, yo lo intenté, pero no pude lograrlo.

—¿Tan fea estoy? ¿O es que acaso te parezco despreciable?

—No es eso, debes entender que no te amo, aún eres muy joven, si te detengo a mi lado, terminarás odiándome.

—Ya lo hago —dijo con profundo pesar, mientras las lágrimas bajaban por sus mejillas.

Jeanne, yo… —alzó la mano para limpiar sus lágrimas, pero la chica se lo impidió, dándole una fuerte bofetada.

—No vuelvas a tocarme, debí saber que aunque tengas éxito, tu y yo somos muy diferentes, eres un bastardo, y yo la heredera de una de las fortunas más grandes, no vuelvas a buscarme.

Jeanne se alejó corriendo, amaba a Marcus y había hecho de todo para atraparlo, sí pensaba que se desharía de ella tan fácilmente, estaba muy equivocado.

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