— Fenrir y la bruja Minerva, tuvieron un hijo hibrido, Caos, sus genes de Lobo predominan en él, aun así, maneja un poco la magia, él se casó con Moiras, la hija híbrida de la ninfa Xylon y... Vidar un vampiro, en ella predominaron los rasgos de la ninfa, y de la unión de Caos y Moiras, nació una niña, Aysel, es ella a quien el consejo solicitó. — si la relación de los lobos con los brujos era mala, no debía de mencionarse que con los vampiros eran enemigos jurados.
— ¿Sabes que me acabas de revolver el estómago? eso es sumamente asqueroso. — dijo con verdadero asombro Anuk.
— Alpha, todas las híbridas tienen que venir y lo sabes, mientras tenga sangre de lobo, ella puede ser la Luna blanca. — le aclaro por última vez el representante del consejo.
— Me pides siete lugares y ella es una, no me está gustando...— el hombre no estaba dispuesto a escuchar quejas, por lo que lo interrumpió.
— No tienes opción, vendrá toda su familia, esa fue la condición.
— ¡¿Condición?! ¡¿Fenrir pone condiciones después de lo que hizo?! — Anuk estaba a muy poco de sacar a su lobo.
— Su nieta es humana, no es inmortal, por lo que ellos viven juntos, saben que el tiempo será mínimo teniendo en cuenta que ellos son casi inmortales y ella no. Han vivido juntos desde que nació. — y fue cuando Anuk rompió a reír, para asombro de Jacob.
“Gracias Diosa Luna, gracias por hacer pagar a Fenrir, que mayor castigo que ese, tener que vivir con un vampiro mientras ves morir a quien amas.”
— ¡Tú actitud no es la de un Alpha! — la indignación de Jacob no le afecto al Alpha.
— Déjame disfrutar de su desgracia, ¡¿acaso te olvidas de que cuando él se fue, mi padre tuvo que tomar su lugar por ser el Beta y por eso murió?! ¡Perdí a mi madre y padre por su culpa! Nos dejó por una bruja. — el rencor que tenía Anuk hacia el ex Alpha tenía sus razones.
— Ten cuidado de que la Diosa Luna no te castigue, Fenrir también creía que mezclar razas estaba mal, y ya vez, dejo todo por su mate, una vez que encuentras a tu compañera, solo ella importa. — le advirtió el hombre con gran sabiduría.
— Es por eso por lo que dejo de asistir a las reuniones ¿verdad?
— Parece que su abuela tuvo una visión cuando Aysel nació.
— ¿Aysel?
— Ese es su nombre.
_ Eso no importa… ¿Dices que puede ser la Luna Blanca?
por un momento esto inquieto a Anuk, que todo ese poder lo tuviera Fenrir.
— No, no lo creo, pero Minerva vio que moría joven, y es por eso por lo que la protegen y no se separan de ella. Eres el Alpha de la manada más grande y poderosa del mundo, sé que sabrás comportarte, tienes 300 años, no te matará tenerlos tres días en tu territorio.
— Sí, lo que digas. De todas formas, no tengo opción. — contesto con ironía, pero aun así con la verdad, no podía reusarse.
“Como si fuera tan fácil, me llevo más de 100 años dejar ir las ganas de matar a Fenrir, y ahora tendré que soportar a todos los que desprecio en una cabaña. Aunque eso puede ser bueno”
El Alpha espero que Jacob se retire, y puso en marcha su plan, como si de un niño berrinchudo se tratara.
— ¡Kalu! — llamo a su amigo y Beta.
— ¿Qué sucede amigo?
— Busquen la cabaña más alejada y precaria en estas tierras, tiene que ser grande, para siete personas.
— ¿Y eso?
— Fenrir vendrá con su familia. Lo recibiremos como se merece. — y un brillo de maldad se instaló en sus pupilas.
— Lo siento por ti, escuche lo que el viejo Jacob dijo, pero piensa que, si encuentras a la luna blanca y llega a ser tu mate, podrás separarlos o matarlos, lo que lo haga sufrir más, como él hizo contigo.
— ¿A qué te refieres?
— Estuve hablando con el hermano de Jacob hace un rato, dicen que la luna está cambiando y que este fin de semana al igual que el día que se dijo la profecía, será la luna llena más blanca y brillante vista en décadas, piensa, la profecía dice que la Luna Blanca, será la que una a todas las manadas, todos caerán a sus pies, y vivirá tanto como el tiempo que la luna exista en el cielo, si ella le diera la orden a Fenrir, de abandonar a su familia o destruirla con sus propias manos, él tendrá que obedecer, sería la venganza perfecta. No podría negarse, sería como negar su propia existencia.
— Eso sí lo entiendo, pero de todas formas, por más tentador que suene, que la Diosa Luna me libre de que sea mi mate, demasiado tengo lidiando con los problemas de la manada, como para manejar los conflictos de los demás, ahora sal y has lo que te pedí. — Apenas quedo solo Anuk dejo volar su mente, a esos recuerdos que tanto lo atormentaban.
“Mi padre murió en frente de mis ojos, y no pude hacer nada, nada más que matar a ese clan de vampiros, pero era un clan sin líder, por más años que lo busque, no pude saber a quién obedecían, fallé como hijo en vengar su muerte, pero ahora tendré frente a mí al verdadero culpable, solo te pido Diosa Luna, si tanto ama a su nieta, que esta muera joven y de la forma más dolorosa posible, que él viva durante toda la eternidad con ese sufrimiento, el mismo que sentí yo al perder lo que más quería, mi familia.”
Lo que Anuk no sabía, era que lo que le deseas a tu prójimo, se te es devuelto, y que con su ruego estaba sellando su propio destino.
TRAVOS:
Travos se encontraba en compañía de una bruja roja, las de este tipo eran las más pasionales y era por eso que él las buscaba, los brujos y brujas eran seres libres, en ellos o en la mayoría, predominaba la pasión, ya que su poder iba acompañado de su libido, a mayor poder, más calor sentían, no tenían problema alguno con eso, ni juzgaban a su especie, así fueron creados, pero también se debían a una regla, una vez que encontraban a su media alma, o pareja destinada, solo podían estar con ella, ya que si eres capaz de traicionar a quien está a tu lado cando tus ojos están cerrados, eres capaz de traicionar a todos.
El aquelarre que había formado Travos estaba compuesto por los brujos con mayor poder que existían, en ese aquelarre podías encontrar bujas rojas, seres capaces de manejar los elementos a su antojo, brujos verdes, que podían engañar el corazón y la mente además de manejar a los animales y luego estaban los brujos negros, eran los más peligrosos, seres sin escrúpulos, dispuestos a todo con tal de conseguir poder, ellos estaban formados por los más viejos de la tierra, los que en un principio eran brujos blancos, pero que cambiaron la mitad de alma que tenían a cambio de que se les otorgara más poder, por el solo hecho de poseerlo, entre ellos estaba Travos.
El dolor de este brujo lo llevo a realizar magia que estaba prohibida, y así la media alma que poseía fue tomada como pago, el infierno esperaría por él, cuando su tiempo se agotara ya no habría reencarnación, solo la nada, desaparecería por completo, aun sabiendo esto, hizo el pacto, solo para encontrar a Yunuen, su pareja, pero cuando su poder incremento, la lujuria también y tomo a cuanta bruja se le ofrecía, hasta esa tarde. Rompiendo con su ley más poderosa.
—Travos, ven, tengo calor. — dijo de forma provocadora Maly.
— Ella está cerca. — respondió el hombre mientras sus ojos viajaban por el horizonte como si pudiera ver más allá de lo que se mostraba a la luz del día.
—Ella traerá problemas, sabes que es…
— ¡Si te atreves a decir una sola palabra de mi Yunuen, no quedaran ni tus cenizas! — advirtió, para luego girar y mirar de forma desafiante a la bruja roja.
— Disculpa mi osadía, no lo volveré a hacer, ¿saldrás a buscarla? — pregunto con curiosidad.
— Pronto, debo reunir todo lo necesario para que el hechizo funcione. ¡Archi! — grito un poco molesto por la tardanza de Maly en retirarse, el hecho de sentir la energía de Yunuen cerca, lo hacía sentir mal, al haber engañado a su compañera.
— Señor. — dijo el mago verde apenas ingreso.
— ¿Conseguiste todo? Yunuen está cerca. — el brujo tembló un poco, antes de responder.
— Señor, creo que debería hablar primero con la suprema…
— Tu suprema es mi Yunuen, mi media alma, ella se debe a mi… — Travos no pudo terminar de decir su juramento, pero Archí sí.
— Ella se debe a usted como usted a ella. — el reclamo está allí, Travos llevaba tiempo engañando a su media alma y todo era su culpa, por poseer tanto poder.
— Lo sé, necesito lo que te pedí.
— Tenemos a una niña vampiro, costo conseguir a un vampiro que convirtiera a una niña, pero lo conseguí. — el brujo estaba orgulloso de cómo había usado su magia sobre aquel vampiro solitario y errante.
— ¿Tiene menos de diez años?
— Sí señor, también tenemos al niño humano, solo nos falta el niño lobo, pero estamos cerca de una reserva, la manada Vanagandr.
— Debemos tomarlo a lo último, algo me indica que mi Yunuen se dirige a estas tierras, no quiero comenzar una matanza antes de tiempo, ya después que mi poder este completo nos adueñaremos de todo, ellos serán nuestras mascotas. — dijo con soberbia.
— Travos. — para esta altura los brujos estaban solos, Archí lo conocía desde hacía siglos a Travos, y solo guardaban las apariencias frente a los demás brujos.
— No quiero oírte Archí.
—Pero tendrás, te he servido durante años, conozco tu dolor y el de Yunuen, no olvides que vida tras vida los he ayudado a rencontrarse, pero desde que me pediste que te ayudara con ese conjuro… realmente ya no tienes alma. — dijo con dolor su amigo.
— Lo sé, y es por eso por lo que debemos hacer el mismo conjuro con mi amada, solo así la maldición se terminara, ¿no lo entiendes? ¡Son nuestras almas las que están malditas! — dijo exasperado.
— Pero sin alma ¿qué te atara a ella? — pregunto con toda lógica su lacayo, después de todo era la esencia de sus almas las que se llamaban como el canto de las sirenas a los marineros, para hundirlos en un mar de amor y Lujuria.
— Nuestro amor, por siempre y para siempre, eso es lo que nos mantendrá juntos, la promesa de amor eterno.
— Entiendo tu dolor, pero…
— Pero ¿Qué? — dijo girando y mirando por primera vez los ojos de su antiguo amigo.
— Condenaras el alma de esos tres niños, matar niños no es lo mío.
— Pero ya lo has hecho. — rebatió con burla.
— Pero no sabía que los matarías, tu solo dijiste que te ayudara…
— Y lo hiciste, hace cien años entregué las almas de un vampiro, un humano y una loba menores de diez años, y ese hecho fue lo que provocó que perdiera mi alma, tu no los mataste fui yo.
Hace 100 años Travos perdió la poca alma que tenía, creyendo que con eso se libraría de su condena, la verdad, es que solo se condenó a perder todo.
CALIXTO.
El vampiro que no aparentaba más de 25 años caminaba una vez más por aquel lugar, las décadas habían cambiado un poco el paisaje, pero para él seguía siendo el mismo, un vampiro tan antiguo como él era difícil de sorprender, llevaba casi mil años vagando, su pareja eterna nunca había llegado, y él solo se movía por inercia, buscando a su amada Levana, aquella vampiro que él amaba con locura, su reina, la que los cazadores habían matado por haberse enamorado de uno de ellos, a pesar de que este vampiro la seguía como polilla a la luz, ella se había enamorado de un humano y no cualquier humano, era un cazador, trato de advertirle, trato de salvarla, pero todo fue en vano, la perdió, aun así Levana le juro que volvería, solo para darle un obsequio por ser el más fiel de todo su Clan, ese que aun sabiendo que se dirigían a su muerte la acompaño.
“No temas por mí, ni por ti, la Diosa Luna que nos creó, tiene una misión para mí, si hoy muero a causa de la traición de mi amado, la profecía se cumplirá, y renaceré aún más poderosa, pero, sobre todo, por mi sangre muchos vivirán, mi Calixto, mi fiel amigo, mantente con vida hasta mi regreso”.
Y eso fue lo que el rubio y bien fornido vampiro hizo, por casi mil años vago por todo el mundo buscando un indicio de que ella había vuelto, una vez más como hacía 21 años atrás camino por aquellas calles, pero esta vez algo llamo su atención, un aroma que él conocía y que llevaba a fuego grabado en su mente y su corazón.
— Levana. — dijo al tiempo que sus ojos se tornaban rojos.
Camino desesperado, siguiendo tan exquisito aroma, hasta que llego al frente de una casa, parecía igual que cualquier otra, pero en su interior había aromas que el reconocía, ninfa, bruja, vampiro, lobo, dos híbridos y ella, su Levana, sin perder tiempo o detenerse a pensar ¿Por qué la mezcla de aquellos olores, en aquella casa? derribo la puerta e ingreso, solo para descubrir que en aquel lugar ya no había nadie, pero no le importaba, ahora sabía que su reina había regresado como se lo prometió, y se dio a la tarea de seguir su olor, sin importarle a donde lo llevara, aunque sea a la misma boca del lobo.
AYSEL.
— Te extrañaré demasiado Kasumi. — dije con toda la pena que sentía.
— Vamos Aysel, solo será un fin de semana, y volverás ¿verdad?
— Mmm eso esperó. — respondí nada convencida de mis propias palabras.
— ¿A qué te refieres? — Me pregunto con verdadera curiosidad y yo… Me pierdo mirando a mi amigo, sus ojos rasgados por su descendencia coreana me llaman demasiado la atención, más cuando me pasa su brazo por encima de mis hombros, se sienten tan musculosos, duros y firmes.
— ¿Tú en verdad crees todo lo que te he contado? Lobos, brujas, vampiros y ninfas, ¿no crees que estoy loca? — pregunto una vez más, como lo he hecho en los últimos días. Ya que con él no tengo secretos, Kasumi, es mi mejor amigo, y algún día será mi novio... ¿a quién quiero engañar? eso no sucederá jamás.
— Por supuesto que lo creó, eres lo más importante para mí, siempre creeré todo lo que digas pequeña. — Siempre burlándose de mi estatura, y mirándome con esa hermosa sonrisa, le hago una mueca y contesto.
— Si no dejas de decir eso creeré que estás enamorado de mí, gritare que Kasumi se enamoró de la chica más fea de la universidad. — lo molesto un poco, nunca espere como respuesta más que una sonrisa, pero no fue así.
— No me molestaría.
Rayos, ¡¿qué quiere decir?! Mi corazón late desenfrenado, sé que todos me miran con pena he inclusive asco, gracias a que mi abuela Minerva me hizo un hechizo para que los humanos me vean lo más fea posible y mantuvieran la distancia.
Todos, menos Kasumi, desde el primer día de universidad él se acercó a mí, y ahora en el último año somos inseparables. A veces me gustaría pensar que él me ama, que ve la belleza dentro de mí, porque sé que si me viera como soy realmente se volvería loco, como todos los hombres.
— Deja de bromear conmigo. — contesto mientras le doy un pequeño golpe en su brazo.
— Bien, si no me quieres escuchar no diré más nada, pero dime ¿a qué le temes?
Mientras caminamos a mi casa, abrazo la cintura de mi mejor amigo y amor imposible, si solo no existieran los seres sobre naturales, o si por lo menos fuera loba y él mi mate, nada nos separaría, ni mi familia.
Pero mis padres me tienen prohibido salir con algún humano y no entiendo por qué.
— Los ancianos del consejo contactaron a mi abuelo, saben de mi existencia, por lo que debemos ir a una reserva. — mi corazón se oprime, lo único que no quiero hacer es cruzarme con lobos, no quiero tener un mate, yo quiero a Kasumi.
— ¿Es una manada?
— Si.
— ¿Por qué deben ir? — su seriedad me sorprende, porque quiere decir que si me cree.
— Están buscando a alguien, no lo sé muy bien, ya sabes, soy humana, pero aun así llevo sangre de lobo, por lo que debo ir, y tengo miedo por ello.
— Pero ¿a qué le temes? — repite mirándome directo a los ojos.
— A que alguno de ellos me elija, como su mate, si es así no podré volver jamás. — la voz me tiembla de solo pensarlo.
— ¡Eso no pasará! — Kasumi se detiene y me abraza, mi corazón se desbocaba cada vez que él hace eso. — No tienes nada que temer, me escuchas Aysel, si ese fuera el caso yo te buscaría, jamás te dejaré, eres mi mejor amiga, eres muy importante para mí.
— Gracias, tú también eres mi mejor amigo. — AMIGO. Solo eso, amigo, recuérdalo Aysel.
— ¡Aysel! — Genial mi padre me está esperando en la puerta.
— Creo que nos veremos la próxima semana.
— Claro que sí, es una promesa, nos volvemos a ver Aysel, no te preocupes. — Y cuando se acerca a mi oído me dice en un susurró, ya que él sabe que mi padre es un hombre lobo, él lo sabe todo, absolutamente todo de mí.
— Si algo pasa, solo llámame y te encontrare, no importa donde estés. Yo iría al fin del mundo por ti.
¿Por qué? ¿Por qué se preocupaba tanto por mí?, nunca me ha dicho que me ama, ni nada, pero cuando hace estas cosas... se me hace imposible no sentir algo por él.
— ¡Aysel! — el grito de mi padre rompe la conexión tan bella que tenía con sus ojos rasgados que tanto adoro.
— ¡Ya voy! — Camino el resto del trayecto sola y entro enfadada.
— No es necesario que me grites, ¡¿por qué me avergüenza delante de Kasumi?!
— ¿Cuántas veces te he dicho que no quiero a ese muchacho cerca tuyo? — primero me hace pasar vergüenza y ¿el enfadado es él?
— Es mi único amigo, ¿qué tiene de malo? — respondo sacando lo único de lobo que tengo, carácter.
— ¡Es un humano!
— Igual que yo papá, ¡igual que yo!
— ¡No, tú no eres humana!
— Si lo soy, una híbrida humana, que envejece y sangra si se lastima, soy un estorbo en sus vidas, y lo lamento ¿sabes?, no solo por ustedes, sino que también por mí, ¡por estar condenada a estar sola!
Dejo a mi padre con cara de torturado y corro a mi cuarto ya que odio que me vean llorar. Pero para mí desgracia mi abuela está esperándome, seguro que vio esta discusión tratando de saber mi futuro.
— Aysel.
— Abu, solo déjame sola, quiero estar sola. — le digo apenas en un hilo de voz, solo quiero acostarme y llorar porque nunca voy a poder estar con Kasumi.
— No puedo mi niña, sé que sufres, pero es mejor así, necesito que lo entiendas. — se acerca extendiendo sus brazos, como si todavía fuera una niña pequeña.
— ¿Por qué? ¿Por qué estoy condenada a estar sola? — necesito saber porque jamás me dejaron relacionar con nadie de mi especie, ósea humano.
Veo como coloca un hechizo sobre la puerta, y sé que me contara algo que nadie más debe escuchar, por lo que limpio mis lágrimas de inmediato.
— Sé que me arrepentiré de esto, pero ya tienes 21 años, es tiempo de que sepas. — mi abuela se ve muy joven, casi parecemos hermanas, pero su voz es de alguien que ha vivido muchas lunas.
— Bien te escuchó. — Le digo mientras tomo asiento en mi cama y ella hace lo mismo.
— El día que naciste, en el momento que te tomé en mis brazos, vi tu muerte. —Siento como mi sangre se enfría, y quisiera detener a mi abuela Minerva, pero la curiosidad puede más.
— ¿Qué me pasara? — Me mira y sus ojos se nublan, está a punto de llorar, algo que jamás la he visto hacer.
— Morirás por amor, es por eso por lo que tus padres no quieren a ningún chico cerca tuyo.
— Eso no tiene sentido, me llevarán a esa manada para mostrarme cual pedazo de carne con la intención de que tenga un mate, ¿no es así? — El solo hecho de recordarlo me hace enojar, creo que lo único sobre natural que tengo es mi cabello blanco como mi abuela bruja, mi piel pálida como mi abuelo vampiro, belleza como mi abuela ninfa y el carácter del demonio de mi abuelo y padre, hombres lobo.
— Tú muerte era por un humano. — Bien eso explica todo, quizás muera de amor por Kasumi, pero por ser un amor no correspondido, moriré de pena.
—Creo que prefiero quedarme sola.
— No es solo eso, tenemos la esperanza que si tú mate es un Alpha te pueda convertir en inmortal, ya sabes, si te elige, como Luna de su manada.
— Papá puede hacerlo.
— No, tú padre no es un Lobo puro, es un híbrido y tú abuelo ya no es Alpha, además ese don solo lo pueden utilizar con su pareja si es humana.
— No entiendo para que desean que me convierta en inmortal, si soy la Luna de alguna manada no viviremos juntos. — le respondo con pena de solo pensar estar lejos de ellos.
— Pero vivirás tanto como nosotros y podrás visitarnos y nosotros a ti.
— Siempre que mi pareja viva, ¿no es así? ¿No es eso lo que me dicen? Si él muere yo moriré de tristeza. — que hermoso final, a lo Romeo y Julieta.
— Nosotros siempre cuidaremos de ti, aún si eso implica cuidar a tu Alpha para que nado malo le pase.