Chapter 5

El sol iluminaba mi recamara, se podría decir que era casi medio día cuando abrí los ojos, aunque no podria determinar cuánto tiempo llevaba dormida, si podía apreciar que mi cuarto estaba rodeado de flores, grandes ramos con notas, en las que se deseaba mi pronta recuperación eran de otros aristócratas, pero yo sabía que ninguno deseaba mi pronta mejoría en realidad, si habían enviado algún presente allí, solo era por la reputación que mi padre poseía.

— Eleonor. — la voz cargada de alivio me hizo girar, y mi corazón se conmovió, por no solo ver a Elías White, su hijo mayor Emir, también estaba allí y se notaban que poco o nada habían descansado.

— Padre. — alcance a pronunciar antes de toser un poco por la resequedad de mi garganta.

— Toma, bebe un poco de agua. — el silencio que continuo no fue por mi garganta reseca, sino era la sorpresa de que mi hermano mayor me ayudara así sea en darme un vaso con agua.

— Gra— gracias. — me sentía incomoda, no de mala manera, más bien era rareza lo que sentía, nunca antes me había enfermado, sabia por lo poco que había podido estudiar de mi gente, cuando era princesa que los brujos nos debilitamos al alcanzar la mayoría de edad, cuando nuestros poderes se manifiestan en su totalidad, y que solo nos recuperamos al cien por ciento cuando encontramos un compañero que complete nuestras almas divididas, creo que a partir de ahora, seré aún más parecida a los humanos, ya que no creo poder encontrar en este reino el verdadero amor.

— ¿Cómo te encuentras? el medico no sabía el motivo de que estuvieras tantos días desmayada, ya que la fiebre bajo al segundo día. — mi padre hablaba de forma apresurada, queriendo quizás encontrar algún indicio de enfermedad letal en mí.

— ¿Cuántos días…? — no me sentía débil, más bien descansada, como si hubiera estado cargando un gran peso sobre mí y al fin lo hubiera dejado caer.

— Una semana. — interrumpió Cameron desde la puerta, su mirada no había cambiado, siempre acusadora y fría, dirigida solo a mí.

— Ah. — fue todo lo que pude decir antes de sentirme un poco cohibida al estar rodeada por los tres.

— Iré a llamar al médico para que te revise, necesitaras una buena dieta para que te alimentes como es debido. — padre salió como alma que busca escapar de un demonio, y yo deseaba que mis hermanos se fueran con él.

— Debes decirle a padre la verdad. — la exigencia casi en grito de Cameron me hizo sobresaltar.

— ¿La verdad? — por un escaso segundo mi corazón tembló, ¿y si en la inconciencia algo escapo de mis labios? ¿y si ellos sabían quién soy?

— Que todo fue tu culpa, gracias a tu berrinche Iris está en el calabozo, y padre está dispuesto a pedir la pena máxima por incumplir con sus responsabilidades con un miembro de la nobleza y, de ese modo ponerte en peligro. — concluyó lo último con cierta burla y mis manos se cierran con fuerza, aunque luego recuerdo que no me siento como si estuviera enferma, más bien liberada.

— Eso no sucederá. — murmuré y supe por el rostro de ambos que me estaban malinterpretando. — Iris no será castigada, has que venga, hablaremos con padre. — no pensaba seguir perdiendo tiempo en estas trivialidades, no cuando debía planear como sobrevivir cuando la verdadera hija del duque apareciera y yo sea lanzada a la calle.

— Sabía que mi padre estaba equivocado. — se jacto Cameron antes de salir por Iris, aunque Emir se quedó y solo me veía en silencio, con su rostro tan serio como siempre.

— Puedes regresar a tus deberes joven maestro, aquí no sucedió nada interesante. — le advertí al mayor de los hermanos, porque en verdad ya estaba comenzando a sentirme cohibida ante su mirada penetrante.

— Yo decido si es o no interesante, no lo olvides Eleonor, y no vuelvas a llamarme joven maestro. — Emir salió ofuscado de mi habitación y ahora si no comprendía nada.

La relación con ellos nunca fue buena, ni siquiera grata, no debe preocuparse por mí y estoy segura de que no lo hace, pero lo que más me confunde es que ahora no sé cómo debería llamarlo, nunca les agrado que les dijera hermano, por lo que los llamaba joven maestro y joven Cameron, pero ahora… no podria solo decir su nombre, aunque sea una hermana sustituta, no tenemos ese nivel de confianza y aunque él me llame por mi nombre, sé que no es confianza, sino poco o nulo respeto hacia mi persona.

— Señorita, señorita. — Iris ingreso corriendo, sus lágrimas no eran por mí, sino por ella, sabía que su vida y la de su familia estaba en mis manos. — Señorita en verdad…

— Por favor, déjenos a solas. — no sé qué clase de mentira diría esta mujer, pero sería mejor aclarar las cosas, pues Firuis era un hombre sabio, no puedo olvidar lo que trato de enseñarme, más ahora que sé que pronto quedare a merced de cualquiera, no necesito de personas tras de mi queriendo tomar mi vida.

— Eso claro que no, seguro y molestas a Iris…

— ¿Acaso te gusta? — la voz fría de Emir silencio a Cameron e incluso le hizo dar un brinco, mientras Iris se sonrojaba, solo yo sabía que eso era ridículo Iris era incluso mayor que Emir por un año, Cameron solo hacia todo aquello para molestarme.

— ¿Cómo te atreves a decir tal cosa? — lo increpo el menor.

— Necesito asearme antes que llegue el doctor. — intervine con una gran verdad, de la cual nadie se había percatado o simplemente no les importaba, estaba toda pegajosa por los días en esta cama, que ahora me doy cuenta no es la mía, seguro y tuvieron que traer una nueva, ya que la otra quedo empapada con lo que Iris hizo.

— Solo no te pases o … — estaba cansada de sus amenazas injustas, puede que no quisiera más enemigos sobre mí en un futuro, pero debo admitir que Cameron ya es mi enemigo.

— Si vas a hacer algo, solo hazlo ¡me tiene cansada joven White! — el mencionado retrocedió como si lo hubiera abofeteado, aun así, no pudo rebatir nada, ya que Emir lo tomo del brazo y lo jalo fuera de mi cuarto.

En el tiempo que me llevo ponerme en pie, Iris se dejó caer de rodillas, al parecer su miedo era autentico y no puedo negar que si yo estuviera en su lugar estaría de igual forma.

— Señorita, yo… lo siento, realmente lo lamento tanto, sé que mi actuar no tiene perdón, mi constante acoso hacia usted solo fue subiendo y no sé cómo me permití que acabara de esta forma, sé que el poner su vida en peligro es imperdonable, y cumpliré mi castigo, solo le pido piedad por mi familia. — su llanto, su pose, ¿Cuántas damas vi en ese estado? Rogando por la vida de sus esposos cuando los lobos llegaron.

— Ponte de pie Iris, no pienso dejar que el duque dañe a tu familia… y tampoco a ti. — la joven loba levanto de golpe su rostro, el cual reflejaba el shock que mis palabras le causaban.

— Señorita…

— Solo quiero saber ¿Por qué me odias? ¿Qué fue lo que hice para ofenderte de esta manera? No es solo recibir tu acoso diario, es el de todos en esta mansión, desde como jalaban mi cabello al peinarme, hasta que decidí hacerlo yo sola, hasta que me den de comer alimentos en mal estado, ¿Qué les hice además de existir? — quizás, si supiera que era lo que estaba haciendo mal, podria solucionarlo, porque nadie me podria culpar de ser abusiva con los demás si ellos lo son conmigo primero.

— Señorita, no… — Iris deja salir un gran suspiro y al fin se pone de pie. — Nos molesta el hecho de que trate de ocupar el lugar de la señorita Felicia. — su gran revelación no es tal, al menos para mí.

— Nunca quise ocupar el lugar de la señorita White, jamás lo pedí tampoco, solo queria un lugar al cual llamar hogar. — Iris baja su cabeza quizás apenada o arrepentida. — Acosaron a una niña que todo perdió, sin siquiera pensar en lo que me estaban convirtiendo, porque créeme que ustedes… olvídalo, ya nada importa, solo… algo me dice que la señorita White regresara pronto, entonces yo desapareceré, solo seré un mal recuerdo para todos, por lo tanto, llevémonos bien este último tiempo. — eleve mi mano, para sellar un trato no de amabilidad, solo tolerancia, al menos eso. — Puedes llamarme Eleonor, veme como lo que soy, un ser que siente, que tiene alma y corazón, no me veas como la señorita White, porque créeme que sé que no lo soy.

Chapter 6

El doctor de la familia ingreso junto al duque a la habitación de la joven señorita, mientras los jóvenes White, esperaban fuera, el interés de estar allí no era solo por saber de la salud de Eleonor, más bien se debía a que ellos habían escuchado con atención y claridad la confesión de Iris, la dama que debía servir a su falsa hermana, realmente había atentado contra su bienestar y, aunque para ellos solo era una farsante que estaba usurpando el lugar de Felicia, no podían pasar por alto que la sirvienta había maltratado a un miembro de la familia.

— ¿Crees que Eleonor cumplirá con lo pactado? — para Cameron, el hecho de que Eleonor fuera tan noble como para encubrir el actuar de Iris no era posible, pues en la mente del menor de los White, Eleonor no tenía palabra, mucho menos honor.

— No lo sé, si debo ser honesto… cada vez entiendo menos. — Emir en cambio, estaba siendo objeto de un sinfín de emociones, entre las cuales predominaba la culpa, no solo por conocer el relato de como Eleonor había llegado a ellos, también era más consiente que su hermano de todas las humillaciones que la joven había sufrido en su propio hogar, bajo sus narices, ¿Cómo se supondría que ayudaría al rey a impartir justicia? Cuando en su propio hogar sucedían ataques de los cuales desconocían, o, peor aún, quizás y los suponía, pero su resentimiento hacia la pelinegra era tan grande que no le permitió ver lo que sucedía.

— Puedo decir con seguridad que la energía vital de la señorita Eleonor, es estable, pero no mucho mejor de lo que estaba días atrás, su resfriado a desaparecido, pero ella está muy débil. — el informe médico era conciso, la humana estaba débil.

— ¿Qué debería hacer para que mi hija mejore? — fue la pregunta que lanzo el duque sin demora y Eleonor comenzaba a pensar que el mayor nunca la desprecio, aunque no fuera de demostrar sentimientos, ella no lo podía negar, pues la trataba tan fríamente como lo hacía con sus verdaderos hijos, tal vez al duque solo se le dificultaba mostrar afecto, pero eso no quitaba el hecho de que los cuidaba y procuraba, solo hasta ahora Eleonor lo veía, el duque no hacia diferencias, pero ¿de qué le valía aquello? Si cuando su verdadera hija llegara, ella dejaría de interesarle.

— Nada de emociones fuertes, creo que la señorita tiene mucho estrés, no podria asegurarlo, ya que al ser humana su cuerpo no reacciona como el nuestro, pero por lo que he visto estos años, los humanos se debilitan ante el estrés, mientras nosotros… enloquecemos. — Eleonor poco comprendió aquello y se sintió aún peor, alguna vez en los primeros años como la joven White se propuso saber todo de los lobos, pero luego, ante cada desplante de los que la rodeaban, su interés disminuyo, hasta ahora, que se preguntaba a que se refería el medico con que los lobos enloquecen por estrés. — Si tan solo el rey permitiese a brujos sanadores mostrarse, serian de gran ayuda, para todos, en especial para ayudar en la recuperación de la joven White. — se lamentó el medico en un susurro y Elías lo vio con interés.

— ¿Brujos sanadores? Creí que eran un mito. — Eleonor mordió su lengua, y se tragó el suspiro que casi libero, mientras que Iris continuaba cepillando su cabello, no pensaba regresar a la cama por más que el médico lo ordenara, queria aire puro en sus pulmones, deseaba dar un paseo por el rosal, su lugar favorito.

— No, no lo son, algunos años atrás tuve la suerte de encontrarme con uno de ellos, me asombro que pudieran medir y estabilizar la fuerza vital de cada ser, es algo realmente mágico, pero… bueno, el duque sabe mejor que nadie que ningún brujo es bienvenido por estos lugares. — a Eleonor no le costó nada darse cuenta de que ese medico estaba tratando de manipular a su padre, quien era uno de los más cercanos al rey, al menos fue su gran general y quien obtuvo la victoria en el reino de los humanos y luego con los brujos, ahora sin embargo, había prescindido de su compañía y había optado por marchar con el príncipe heredero al reino vampiro, logrando con ello ganar la guerra de los reinos, pero eso no quitaba que el rey escucharía cualquier pedido que el duque hiciera.

— Entonces, ¿si usted tuviera un brujo sanador a su lado… mi hija mejoraría más rápido? — Eleonor lo escuchaba y no lo creía, hasta ese momento ella estaba segura de que el duque odiaba a los brujos, como todos los lobos lo hacían.

— Muy seguro. — afirmo el doctor y Eleonor se puso de pie, ella era una bruja y el hecho de que el rey aceptara que al menos los brujos sanadores se dejaran ver, eso no garantizaba que algo cambiara en el futuro para la poca gente del reino Kael que aun pudiera quedar, mucho menos dejaría que manipularan al hombre que, aunque no era muy afectuoso, la había alimentado y cuidado por 10 años.

— No es necesario padre, sé que pronto estaré bien, gracias doctor por su preocupación… — con elegancia y un poco de audacia, la joven se acercó más de lo debido al doctor, invadiendo su espacio personal bajo el asombro de este y la sorpresa de su padre. — Y le recomiendo que no involucre a mi padre en sus planes para obtener el favor del rey, los White no somos personas manipulables, no lo olvide. — no se notaba débil, mucho menos cuando se enojaba y Eleonor definitivamente estaba molesta.

Fuera de la recamara, Cameron y Emir cruzaban miradas, si bien no podían ver lo que sucedía dentro, lo estaban escuchando con claridad y la abrasión que le tenían a Eleonor les sirvió para llegar a la misma conclusión que la joven había hecho, el doctor queria manipular al duque.

— Ella no es una estúpida al completo. — era el mejor cumplido que Cameron pudiera hacer hacia la pelinegra.

— Eleonor puede ser muchas cosas, menos tonta o incauta, si no fuera porque es humana, juraría que alguna vez perteneció a la nobleza. — claro que Emir llegaría a esa conclusión, si desde que su padre la había llevado a su mansión, Eleonor nunca se comportó como una plebeya, había modales, y normas con las que ella se sentía muy a gusto, como si hubiera nacido en un hogar noble.

Chapter 7

En silencio vieron partir al pobre doctor que por un segundo pensó que usar al duque para su beneficio era buena idea, pues su rostro pálido les dejo en claro que su padre le había mostrado el rostro de su lobo, aun así, permanecieron en el pasillo, casi sin respirar con tal de no perderse ni una palabra de lo que sucedía dentro.

— Hija, sé que te estas recuperando, pero me gustaría saber… que fue lo que sucedió, ¿por qué tu cama estaba mojada?, ¿por qué el agua de la vasija estaba sucia?, ¿por qué estabas discutiendo con Iris aquella mañana? — definitivamente Elías no pensaba ver a otro lado, buscaba justicia para su hija, la queria claro que lo hacía, aunque su corazón siempre lloraría por Felicia y su suerte, si al menos tuviera la certeza de que estaba muerta sería un descanso para su alma, pues al menos estaría seguro que ya no estaba sufriendo, o pasando penurias, tantos escenarios, tanta maldad en el mundo, que el duque solo no podía dejar de sufrir, no podía continuar con su vida, sin saber o así sea tener un lugar donde llorar a su verdadera hija.

— Eso… — Eleonor irguió su espalda, levantó su rostro y entrelazo sus manos, justo antes de dejarse caer de rodillas, viendo el rostro de preocupación de su padre. — Perdón padre, por favor, perdona a esta hija ingrata que has acogido en tu hogar, fue todo mi culpa, queria probar una nueva técnica de rejuvenecimiento facial, y por ello coloque lodo en la vasija, cuando Iris vio que había ensuciado el agua con la que debía asearme me regaño, advirtiéndome que podria contraer alguna enfermedad si colocaba esa mezcla en mi rostro, pero no la quise escuchar… la insulte. — aseguro bajando su rostro, porque, aunque estaba haciendo aquello para salvar a Iris y su familia, le dolía como el rostro de su padre la veía con decepción. — Luego, cuando el joven Cameron apareció…

— Tu hermano, Cameron. — corrigió con enojo el duque, creyendo que Eleonor nunca terminaría de adaptarse a su familia, sin saber que, si ella lo llamaba así, era por pedido del propio Cameron.

— Sí, tiene razón, hermano Cameron me regaño por ser tan fastidiosa y mal agradecida, entonces cuando quede sola… — era lo mejor se dijo una vez más Eleonor, de todas formas, ella no importaba. — Arroje el balde de agua que Iris había traído para asear mi cuarto, no fue mi intención arruinar la cama, pero fue allí donde cayó y como soy tan tonta, me arroje a llorar, sin importar que pudiera enfermar, creo que no lo pensé bien, lo lamento padre…

— No digas más. — de niña había conocido brujos de hielo, pero ni ellos poseían la capacidad de enfriar una habitación con solo unas palabras, como el duque lo estaba haciendo en ese momento. — Ya estoy cansado de tu comportamiento, de haber sabido lo problemático que sería traerte conmigo, hubiera dejado que te llevaran con tu madre. — Eleonor apretó la falda de su vestido, reteniendo las lágrimas que pedían salir de sus ojos.

— Padre…

— Ordenare que comiencen con los preparativos para tu debut en sociedad, con suerte conseguiré un buen esposo para ti, quizás si te alejas de nosotros, tu forma de ser mejore.

— Lo comprendo y acepto lo que padre disponga.

Elías salió de aquella habitación, sin siquiera molestarse en ver a sus hijos, los cuales estaban con la boca abierta de la misma impresión ante las duras palabras del duque, lo que ninguno de ellos sabía, era que Elías sentía su corazón ser rasgado, cada palabra dicha, cada mirada fría, todo lo que hizo y dijo, y aun así Eleonor se inculpo, por un lado estaba orgulloso de que su hija se mantuviera firme en su mentira, pero por otra parte, ¿Qué clase de futuro le esperaba si estaba dispuesta a acabar con su vida por proteger a otros? Más cuando estos la han dañado y aunque en ese momento de enojo, pensó que lo mejor sería desposar a la joven y así quizás teniendo a un hombre a su lado que pudiera protegerla del desprecio de los demás su vida mejoraría, rápidamente se arrepintió, pues no pensaba perder otra hija, mucho menos, viviría preguntándose si estaría bien o no, Eleonor no dejaría la mansión White, mientras el viviera.

Eleonor:

El paseo que había planeado para relajarme por el rosal no fue tal, ya que luego de lo que el duque dijo, tuve que soportar el llanto y arrepentimiento de Iris, aunque para mí, la idea de padre no era mala, mucho menos atroz como insinuaba Iris.

— Deja de lamentarte por algo que no es malo, al menos para mí. — le advertí con severidad ya cansada de oírla.

— Pero, señorita…

— Es lo mejor Iris, aquí, nadie me quiere, solo soy un remplazo para alguien que estoy segura pronto regresara y cuando eso ocurra ¿Qué piensas que harán conmigo? — la mujer frente a mi quedo en silencio, pues ella lo suponía muy bien, me lanzarían fuera de la familia, y yo regresaría a ser una mendiga más en las calles de la ciudad, salvo que ahora no sería una niña que despierte así sea empatía entre los ciudadanos, ahora sería mucho más peligroso al ser una joven en edad de conocer los placeres de la vida y el amor, al menos así me verían esos hombres que tantas veces acosaron a mi difunta madre.

— El duque no sería capaz… — no puedo negar que Iris es leal a la familia White, pero yo sabía que ella se equivocaba, ya lo había visto.

— No soy su hija. — le recordé conteniendo las lágrimas. — Jamás podrá quererme como tal, así como los jóvenes White nunca me aceptaran, y aunque eso llegara a suceder, yo solo sería un estorbó en sus vidas, el constante recordatorio de que buscaron una suplente para la señorita Felicia White, lo más prudente que puedo hacer… es conseguir esposo y dejar de usurpar un lugar que no es mío. — y solo cuando lo dije, fue que me convencí de aquello, tal vez, con suerte consiguiera alguien que me quisiera y alguien a quien querer.

— Señorita usted… ¿está enamorada? — no pude evitar soltar una pequeña carcajada a la pregunta de mi dama, así como a su rostro asombrado.

— No, ¿Cómo podria hacer tal cosa? Aun no me he presentado en sociedad y los pocos nobles que me conocen me detestan… creo que el no ser querida es algo propio de mí. — cuán difícil es encajar en el reino de los lobos, pero tampoco quedaba lugar donde escapar, el rey había conquistado cada reino.

— Tal vez… si les mostrara a todos lo bueno que es su corazón, como ha hecho conmigo, si los demás supieran que no es una persona arrogante y frívola…

— ¿Por qué? Dime ¿Por qué debería mostrar mi pena y buscar su lastima? — no pude evitar el ponerme en pie, siempre sucedía lo mismo, mi cuerpo expresaba por sí solo cuando algo me desagradaba, no podía evitarlo, como no podía evitar mis manos hechas puño en este momento. — ¿Debería yo mostrarme sumisa y comprensiva tratando de ganar la gracia de todos? Cuando nadie me ha mostrado siquiera una sonrisa… ni cuando era una niña. — mi voz tembló, pero mis lagrimas ya no salieron, creo que tanto que llore, quede seca, pero esa era la verdad, ese era el motivo por el que me comportaba de esa forma con todos, era mi escudo, para que el hecho de ser rechazada no me afectara. — Queria dar un paseo por el rosal. — recordé tratando de finalizar esta conversación y así poder calmar mi alma y corazón.

— No creo que sea posible mi señorita, estos días que usted ha estado inconsciente, no ha dejado de llover, algo raro, pero gracias a la diosa luna sucedió…

Mientras Iris se desarmaba en explicaciones de como fuera todo estaba cubierto de lodo, que estropearía mi vestido, yo reparaba en otra cosa, el reino Joako pasaba por años de sequía, como jamás se había visto, muchos culpaban al rey lobo por ello, ya que decían que al matar a los reyes brujos, estos lo habían maldecido con privarles de lluvias a su reino, pero yo sabía que mis padres jamás maldecirían a nadie, era algo prohibido, ya que eso solo condenaba al brujo que lanzaba el conjuro a no renacer jamás, no, ningún brujo se arriesgaría a ello, ni mis padres, que estoy segura renacerán en otra vida, en otro lugar y tiempo, pero sé que estarán juntos, pues su amor era verdadero.

— Señorita, ¿en qué piensa?

— En el amor verdadero. — solté sin más y me arrepentí, por el rostro de mi dama, estaba segura de que pensaba que estaba enamorada de algún noble.

— Usted esta…

— No, ya dije que no, pero… ¿me ayudarías a ver mis opciones?

El tiempo no se detendría, mirar a otro lado incluso si son los rosales no calmaría mi malestar, no cuando sé que el tiempo corre en mi contra, ¿Cuál sería mi mejor opción para establecerme como una simple noble? Formar una familia, un lugar seguro, un buen compañero.

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